"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

27/2/15

Historia del movimiento socialista | Marx & Feuerbach

Karl Marx & Ludwig Feuerbach
Ariel Mayo   |   La trayectoria política-intelectual de Karl Marx (1818-1883) hasta el Manifiesto Comunista (1848) se encuentra resumida por éste en su prefacio a la Contribución a la crítica de la economía política (1859). Para redactar este capítulo, Cole utiliza este texto a modo de fuente y lo complementa en los puntos en los que resulta escueto.

Si bien Marx inició estudios universitarios de Derecho, pronto pasó a dedicarse al estudio de la Filosofía en la Universidad de Berlín, donde imperaba la filosofía hegeliana. Allí tomó contacto con los Jóvenes Hegelianos (JH, el ala izquierda de los discípulos de Hegel – 1770/1831- ); entabló amistad con Bruno Bauer (1809-1882) y con Karl Friedrich Köppen (1808-1863), dos de los principales exponentes del grupo.

Marx se graduó de Doctor en Filosofía en 1841 en la Universidad de Jena; en esta ciudad existía un clima de mayor libertad que en Berlín. Durante un tiempo, Marx pensó seguir la carrera académica, emulando los pasos de su amigo Bauer. Sin embargo, éste fue exonerado de sus cargos universitarios por el gobierno prusiano, en el marco de la ofensiva antiliberal del rey Federico Guillermo IV (1795-1861; rey de Prusia de 1840 a 1861).

La exoneración de Bauer fue un momento importante para Marx, pues le cerró las puertas de la docencia universitaria y, lo que es mucho más significativo, le mostró los límites de la crítica de la religión llevada adelante por los JH. En este sentido, cabe afirmar que el liberalismo alemán de principios de la década de 1840, impotente en el plano político, enfrentaba al absolutismo en el campo filosófico, a través de la crítica de la religión. Pero esta lucha, desprovista de su correlato político, giraba en el vacío. El caso Bauer forzó a Marx a tomar conciencia de la debilidad del liberalismo; el combate contra el absolutismo tendría que ser emprendido por medios más terrenales y efectivos.

Marx pasó a desempeñarse como periodista, en buena medida gracias a Arnold Ruge (1802-1880), quien desde 1838 dirigía el Hallische Jahrbücher, órgano de prensa que publicaba escritos de los JH. El recrudecimiento de la censura obligó a Ruge a trasladarse a Dresde (Sajonia) en 1841; ahí comenzó a publicar el Deutsche Jahrbücher, desde donde pretendió aglutinar a los JH más decididos en la lucha contra el absolutismo. Marx accedió a colaborar, pero la censura lo impidió. Para evadirla, Ruge resolvió publicar en Suiza las Anécdota Philosophica (1843), una compilación de artículos de autores prohibidos por la censura. Marx preparó para ese volumen un artículo sobre las nuevas disposiciones prusianas sobre la censura a la prensa, su primer texto periodístico, redactado a comienzos de 1842.

En enero de 1842, un grupo de liberales de Colonia fundó la Rheinische Zeitung (RZ, Gaceta Renana). Marx participó del proyecto como periodista. Redactó varios artículos para los periódicos; por primera vez se vio obligado a enfrentar las cuestiones económicas, para las que contaba con una formación muy deficiente. La tarea periodística y el combate diario con la censura terminaron de convencer a Marx de la impotencia política del liberalismo y, por ende, de la burguesía alemana. En octubre de 1842 fue designado Director de la RZ; el enfrentamiento con la censura prusiana recrudeció y, a la vez, debió confrontar con los JH de Berlín que insistían con la crítica de la religión, y con la burguesía renana que sostenía financieramente al periódico. La RZ cerró sus puertas en marzo de 1843, poco después de que Marx presentara su renuncia al cargo de Director.

La RZ fue una experiencia “bisagra” en la vida de Marx. Marcó el comienzo del abandono progresivo del liberalismo y el inicio de una búsqueda que lo llevaría al socialismo. 1843 fue, pues, el año de ruptura con el liberalismo y de arreglo de cuentas con la filosofía hegeliana.

Luego de la RZ, Marx y Ruge decidieron fundar un periódico fuera de Alemania. El lugar elegido fue París. La publicación llevaría por título Deutsche-Französische Jahrbüche (Anales franco-alemanes). Marx salió de Alemania en noviembre de 1843 y se instaló en París, donde continuó la preparación de los Anales. Al final, sólo salió a la luz un número, que contenía artículos de Heinrich Heine (1797-1856), Ludwig Feuerbach (1804-1872), Moses Hess (1812-1875), Mijail Bakunin (1814-1876), Friedrich Engels (1818-1883) y el propio Marx.

Llegados a este punto, es preciso retroceder un poco. El período previo a la estadía en París fue fundamental en la evolución de Marx hacia el socialismo. Hay que destacar tres momentos centrales, que aparecen yuxtapuestos en el tiempo: a) la crítica del liberalismo y de la Revolución Francesa de 1789; b) la crítica de la filosofía hegeliana y de los JH; c) el acercamiento al movimiento obrero y al socialismo).

Es difícil exagerar el papel de Feuerbach en la formación intelectual de Marx. Si bien los biógrafos suelen destacar el papel de Hegel, lo cierto es que Feuerbach, con mucho menos nombre en la historia de la filosofía, contribuyó decisivamente al abandono del idealismo hegeliano por Marx.
“Feuerbach fue, más que nadie, el filósofo que quitó al idealismo hegeliano el lugar de predominio en el pensamiento alemán, y lo sustituyó por el aspecto materialista, al insistir en que el punto de partida de toda filosofía y de todo pensamiento social no ha de ser ni Dios ni la «Idea», sino el hombre. (…) Ejerció un influjo profundo (…) tanto en Marx como en el pensamiento socialista alemán en su conjunto.” (I: 263-264).
“[Feuerbach] como muchos otros filósofos alemanes de las décadas de 1830 a 1840 (…) se ocupó principalmente de la crítica de la religión y de juzgar el papel que ocupa en la mente. Pensaba que la religión era esencialmente un medio para satisfacer profundas necesidades humanas; pero (…) consideraba que su elemento teológico como una simple proyección por la imaginación del hombre mismo. El hombre (…) ha hecho a Dios a su propia imagen, y el problema que se presenta a la humanidad es el de hallar un sustituto a la teología (anticuada por el progreso del conocimiento científico) que satisfaga la necesidad de un ideal. Este objeto de devoción creía encontrarlo en el hombre mismo concebido, no individualmente, sino en sus propias relaciones sociales, mediante las cuales trascendía sus limitaciones individuales y podía identificarse con algo a la vez más grande que su propia naturaleza y no exterior a él. El amor a la humanidad llegó a ser la proposición principal de la filosofía de Feuerbach. Su «materialismo» consistía, en esencia, en esta sustitución de Dios por el hombre, como el punto de partida de todo pensamiento filosófico realista. Feuerbach no dijo que el cuerpo y el alma fuesen lo mismo, o que el alma no era más que el cerebro; sino que afirmó que no podía haber espíritu sin cuerpo, y que era necesario partir de una concepción del hombre como una mente en un cuerpo, más bien que de cualquier dualismo de materia y espíritu.” (I: 264).
Feuerbach se movía dentro de dos coordenadas del pensamiento filosófico alemán de la primera mitad del siglo XIX; a) la crítica de la religión; b) la superación del individualismo metodológico propio de la economía política. La preocupación por la religión era, en rigor, una constante del pensamiento europeo de la época. Mejor dicho, la preocupación por la decadencia de la religión frente al desarrollo del capitalismo. Autores como Saint-Simon (1760-1825) y Comte (1798-1857) plantearon la necesidad de reemplazar las formas religiosas anticuadas por una nueva religión, emparentada con la ciencia. Todo esto porque la religión era concebida como el pilar ideológico del orden social. Sin religión era imposible la moral. Es sintomático que los autores mencionados vivieran en una sociedad que había consumado su revolución burguesa, donde el proletariado comenzaba a ser una amenaza para el poder de la burguesía. Feuerbach, en cambio, vivía en Alemania, un mosaico de Estados en los que el absolutismo era la moneda corriente. En Alemania, la lucha contra la religión era una forma de combate contra el absolutismo. Lo novedoso del planteo feuerbachiano consistía en el énfasis con que postulaba el origen humano de la religión, rechazando la intervención de factores sobrenaturales o de Ideas abstractas. El énfasis de Feuerbach en el origen humano del fenómeno religioso constituye una especie de anticipación de la famosa inversión de la dialéctica hegeliana por Marx. Más allá de sus limitaciones, Feuerbach contribuyó a la crítica del individualismo metodológico a través de la tesis de que había que estudiar al ser humano en sus relaciones sociales. La crítica de la religión y del individualismo metodológico, ejes de su filosofía, fueron retomadas por los JH y, en especial, por Marx.

Cole afirma que Feuerbach,
“influyó profundamente para que fuesen hacia el socialismo muchos filósofos jóvenes que se habían formado en el medio hegeliano, y que adoptaran con entusiasmo su «materialismo» como medio para escapar de la metafísica antidemocrática de Hegel.” (I: 264).
Feuerbach sirvió a Marx para salir del hegelianismo (si bien Marx siguió siendo tributario de muchas de las ideas hegelianas durante toda su vida); no obstante, Marx no tardó mucho en comprender que las categorías de «hombre» y de «sociedad» tenían un carácter abstracto en la filosofía feuerbachiana.

Notas

1. Todas las citas provienen, salvo indicación en contrario, de: Cole, G. H. D. (1980). Historia del pensamiento socialista. I: Los precursores, 1789-1850. México D. F.: Fondo de Cultura Económica. La traducción es de Rubén Landa. En números romanos se indica el número de volumen, y en arábigos la página.
2. Con este trabajo, el autor retoma, después de mucho tiempo, la serie dedicada a la historia del socialismo, comenzando con los comentarios y notas al capítulo XXIII, titulado “Marx y Engels. El marxismo hasta 1850” (I: 262-278).

Notas sobre Marx, Engels y el marxismo

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Francesc Torralba: "Todo lo sólido se desvanece en el aire" - ¿Y si Marx tuviera razón? — Vida Nueva
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