"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

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30.11.16

El marxismo y la antigüedad clásica griega

Transición a la época clásica de Grecia y su colapso desde la lupa del marxismo

Santiago Daniel García

Es una realidad que la escuela del marxismo en su análisis de la historia y los procesos de lucha de clases han centrado su atención en los años de existencia del capitalismo. Desde la aparición de la burguesía en el seno del feudalismo del siglo XIII hasta el siglo XX donde esta es protagonista de la fusión del capital bancario con el industrial que le da origen al monopolio y este a la fase superior del capitalismo, el imperialismo, que sigue hasta nuestro días. Y es precisamente porque es el sistema al que los marxistas le queremos poner fin. Pero esto no quita el hecho de que para analizar el sistema que impera hoy es necesario tener en cuenta el periodo de las polis clásicas y transición al feudalismo. Como lo ha hecho Perry Anderson, un historiador marxista inglés, profesor y editor de la revista New Left Review.
Transición a la Polis clásica
Desde la invasión de un pueblo indoeuropeo, los minios o proto-griegos, a las islas de Asia menor entre el 2000 y 1900 a.c.; podemos ver una cierta homogenización del territorio de la Grecia Continental. Empezamos a tener palacios micénicos con la sala del trono en el centro, una fortaleza rodeada de muros que resguarda al rey, sus familiares, jefes militares y dignatarios de palacio. Este con una función predominantemente defensiva y de preservación del tesoro real. 

24.11.16

Dialéctica y marxismo: Engels y el Anti-Dühring

Friedrich Engels ✆ Leonardo Cazes 
Juan Dal Maso

Aunque siempre se mantuvo en un segundo plano con respecto a Marx, la labor teórica, organizativa y publicística de Engels tuvo una importancia primordial tanto para el desarrollo del materialismo histórico como del movimiento obrero moderno. Durante las tres últimas décadas del Siglo XIX dedicó parte de su trabajo teórico a polemizar con los adversarios de la concepción materialista de la historia así como a sistematizar algunas de las ideas relativas a sus fundamentos, en la tentativa de unir la teoría revolucionaria con el movimiento de la clase trabajadora.

A él se deben textos como el Anti-Dühring (1878), Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana (1888) o los borradores de Dialéctica de la Naturaleza, obra publicada póstumamente y no en vida de Engels. En estas líneas nos referiremos especialmente al primer texto. El Anti-Dühring, que pasó a la historia como una especie de Manual de marxismo, es en realidad una obra polémica. Su objetivo era demostrar la inconsistencia de las “doctrinas” de Eugen Dühring (1833-1921), quien rivalizaba con el marxismo y proponía un “socialismo” contrario a la lucha de clases y basado en una teoría ecléctica que combinaba el materialismo mecanicista, el idealismo y el positivismo. Buscando combatir esta corriente que había logrado cierta influencia al interior del propio Partido Obrero Socialdemócrata alemán (fundado en 1875), Engels realizaría una serie de contribuciones sobre la dialéctica.

Marx, le marxisme et les historiens de la Révolution française au XXe siècle

L’auteur adopte une démarche résolument diachronique. Partant des analyses de Marx lui-même sur la Révolution française, il montre combien les écrits de Marx, souvent associé à Engels sur la question, sont toujours précisément contextualisés et liés à la recherche de compréhension du moment présent. C’est l’Histoire socialiste de Jean Jaurès qui, la première, donne une lecture globale des événements révolutionnaires qui prend appui sur la grille d’interprétation proposée par Marx. Une forme de banalisation de cette lecture se fait ensuite à travers le développement de l’histoire économique et sociale par des historiens qui, sans lire beaucoup Marx, gardent de sa pensée l’idée de l’importance déterminante des réalités économiques. Dans le contexte de la Guerre froide, cette interprétation « sociale » de la Révolution est vigoureusement attaquée et condamnée comme expression d’un marxisme réducteur. La remise en cause débouche sur des lectures qui privilégient le politique, mais s’ouvrent à nouveau depuis quelques années à des recherches qui posent la question des appartenances sociales.

Julien Louvrier
La huelga ✆ Robert Koehler 
Penser la relation entre le marxisme et l’historiographie de la Révolution française implique de rappeler une évidence et un paradoxe. L’historien de la Révolution française, qu’il soit marxiste ou non, ne peut se passer de Marx. Pour décrire les luttes sociales caractéristiques de la société d’Ancien Régime, comparer l’économie française à la fin du xviiie avec celle des autres puissances européennes, formuler des hypothèses à propos des origines de la Révolution, il est difficile de se soustraire au vocabulaire et aux analyses développés par le philosophe tout au long de son œuvre. Pourtant, même s’il eut le projet d’écrire une histoire de la Convention, Marx n’a élaboré au cours de sa vie aucun ouvrage présentant une vision synthétique et définitive de l’histoire de la Révolution française. De plus, jamais les appréciations de Marx ou d’Engels sur la Révolution n’ont été strictement cohérentes, convergentes, ou n’ont prétendu recouvrir toutes les problématiques posées par l’irruption révolutionnaire en France à la fin du xviiie siècle. 

23.11.16

Karl Marx y el salario por tiempo

Karl Marx ✆ Pitu 
Hernán Andrés Kruse

Cabe recordar que la fuerza de trabajo siempre se vende por un determinado tiempo. En consecuencia, “la forma transfigurada en que se presenta diariamente el valor diario, semanal, etc., de la fuerza de trabajo es el del salario por tiempo, es decir, por días, etc.” El obrero percibe por su trabajo diario, semanal, etc., una suma determinada de dinero. Dicha suma forma la cuantía del salario calculado con arreglo a valor. Ahora bien, según la cantidad de trabajo diariamente ejecutado por el obrero, según la duración de la jornada laboral, la suma de dinero que recibe por trabajar un día, una semana, etc., puede representar cantidades de dinero muy diferentes en relación con la misma cantidad de trabajo. “El precio del trabajo es la suma abonada por una determinada cantidad de trabajo”, expresa Sir Edward West en su libro “Price of Corn and Wages of Labour” (Londres, 1826, p. 67). En el salario por tiempo se debe diferenciar, por ende, la cantidad total del salario diario, semanal, etc., del precio del trabajo. Marx procura desentrañar la manera de encontrar el precio del trabajo, o lo que es lo mismo, el valor expresado en dinero de una determinada cantidad de trabajo. ¿Cómo se fija el precio medio de trabajo? Marx responde: se fija dividiendo “el valor medio de la fuerza de trabajo entre el número de horas de la jornada de trabajo media”. Con este ejemplo Marx intenta clarificar estos conceptos. Un día de fuerza de trabajo vale 3 chelines (producto de valor de 6 horas de trabajo) mientras que la jornada laboral es de 12 horas. En este supuesto, una hora de trabajo vale 3 peniques (3 chelines sobre 12). ¿Qué es lo que sirve como criterio de unidad para medir el precio del trabajo? El precio de la hora de trabajo (3 peniques), al que se arriba a través de la fórmula expuesta precedentemente, responde Marx.

22.11.16

Hacia el 150 aniversario de El Capital, de Karl Marx

Abdiel Rodríguez Reyes

El inseparable amigo y compañero de Marx, Engels, dio un discurso que por lo menos es conmovedor, pero certero para recordarlo en un momento en que nos convidamos a conmemorar el 150 aniversario del primer tomo de El Capital. Un momento para ajustar cuentas con el pensador de Tréveris, lo que significa volver a leerlo bajo el prisma del siglo XXI, a saber, si tiene algo que decirnos hoy.

Según Michael Heinrich el funeral de Marx no fue multitudinario, a petición de él mismo, fue sobrio como también fue lo fue su tumba, pese a que, el Partido Social Demócrata quería erigir un monumento, y al funeral asistieron once personas, entre ellos, su inseparable compañero Friedrich Engels. Sobre Marx habrá varios cientos de obituarios, pero cabe destacar aquel discurso legendario de Engels ante la tumba de Marx, que pese a su brevedad, no deja de ser una radiografía a cuerpo entero.
“Pues Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quién él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida. La lucha era su elemento” (Marx, C. & Engels, F., 1976. Obras Escogidas en tres tomos. Moscú: Progreso. p, 172).

20.11.16

El experimento bolchevique, la democracia y los críticos marxistas de su tiempo

Como hilo en la mar es la palabra / Hondo sendero la acción labra Henrik Ibsen, Casa de Muñecas, 1879

Lenin ✆ Boris Churkin
Antoni Domènech

En muchos sentidos, la Revolución Rusa de Octubre de 1917 fue el acontecimiento más determinante del siglo XX. Lo menos que puede decirse de su estallido es que fue inopinado. No menos sorprendente resultó para sus coetáneos el afianzamiento y la  posterior consolidación del poder bolchevique en medio de todas las calamidades imaginables, incluida una espantosa Guerra Civil contrarrevolucionaria fomentada, primero, por el Estado Mayor de una  Alemania Guillermina agonizante y, luego, por las potencias vencedoras de la Entente (Francia, Inglaterra y los EEUU), que se saldó con no menos de 8 millones de muertos entre bajas en combate y víctimas de hambrunas. A pesar de que hoy asociamos invariablemente el nombre de la Revolución Rusa al “marxismo”, lo cierto es que no resultó menos inopinada ni menos sorprendente para el grueso de los sedicentes marxistas de carne y hueso. Tanto para los marxistas partidarios de ella, como para los marxistas que se manifestaron críticos o aun abiertamente hostiles desde el primer momento.

Karl Marx, Friedrich Engels y las revoluciones de 1848

Karl Marx & Friedrich Engels ✆ A.d. 
Michael Löwy

En el Manifiesto del Partido Comunista, Marx y Engels previeron la inminencia de una revolución en Alemania y propusieron tanto una táctica como una estrategia para este combate anunciado: “Los comunistas miran atentos principalmente a Alemania, porque este país está en vísperas de una revolución burguesa y lleva a cabo esta revolución en las condiciones más avanzadas de la civilización europea […] de manera que la revolución burguesa no será mas que el preludio inmediato de una revolución proletaria/1.” Veremos cómo se esforzaron por poner en práctica esta orientación. Al estallar la revolución de marzo de 1848 en Alemania, Marx y Engels abandonan Bélgica para establecerse en Colonia, donde se adhieren a la Asociación Democrática. En esta ciudad publicarán, durante más de un año, el periódico Neue Rheinische Zeitung (Nueva Gaceta Renana) –en referencia a la Rheinische Zeitung, de la que Marx había sido redactor en 1842-1843–, que se proclama “órgano de la democracia” en el movimiento revolucionario en curso. Los artículos de Marx a lo largo del año 1848 ponen de manifiesto su voluntad de contribuir a una alianza de las fuerzas progresistas, alianza que abarca desde el movimiento obrero hasta la oposición burguesa a la monarquía prusiana, representada aquella por la Asamblea de Fráncfort.

16.11.16

David Harvey contra Karl Marx sobre las Crisis del Capitalismo (I & II)

Andrew Kliman

 Parte I: Malinterpretando a Marx
La ley del descenso tendencial en la tasa de ganancia es indispensable para explicar la Gran Recesión y para entender cómo prevenir crisis económicas importantes en el futuro
Karl Marx ✆ Stanislav Belovski 
David Harvey, un conocido geógrafo marxista ha publicado recientemente el borrador de un artículo (Harvey 2014) que critica enérgicamente la “ley del descenso tendencial de la tasa de ganancia” (LDTTG) de Carlos Marx, su lugar dentro de la teoría de las crisis económicas capitalistas de Marx y su relevancia para con la Gran Recesión y las prolongadas consecuencias de la recesión. La ley dice que la tasa de ganancia tiende a descender debido al progreso tecnológico que ahorra en mano de obra y que tiene lugar en el capitalismo. Al reducir los costes de producción, la innovación tecnológica tiende a evitar que los precios de los productos aumenten, y esto hace que los beneficios de las compañías tengan más difícil el incrementarse tan rápidamente como la cantidad de capital que invirtieron para producir sus productos.

La posibilidad de que este proceso sea una de las causas subyacentes de la Gran Recesión es una cuestión de gran importancia política. Se juzga si las políticas que intentan hacer que el capitalismo funcione mejor –reemplazar el neoliberalismo con capitalismo estatista, la regulación financiera, reducir la desigualdad, políticas que favorecen la producción antes que las finanzas, etc.- pueden tener éxito en prevenir crisis económicas graves en el futuro. La teoría de las crisis basada en la LDTDG sugiere que tales políticas no pueden tener éxito en última instancia, porque dejan intacta la búsqueda de maximizar beneficios y el vínculo entre progreso tecnológico y rentabilidad decreciente, que son la quintaesencia de todas las formas de capitalismo. La principal crítica de Harvey sobre la LDTTG y la teoría de las crisis basada en la misma es que son mono-causales: ignoran otras causas de las crisis así como los factores que contrarrestan, y sus principales defensores la presentan normalmente de forma en que “excluyen la consideración de otras posibilidades”. Sostendré que esto es un muñeco de paja.

Karl Marx, il filosofo più "mondano" — The Most Worldly Philosopher

Karl Marx ✆ Wiaz 
Zoltan Zigedy 

Karl Marx salta fuori nei posti più improbabili. Due decadi e mezza dopo che molti tra i noti intellettuali europei e statunitensi avevano gioiosamente annunciato che d'ora in avanti le idee di Marx sarebbero state irrilevanti, il The Wall Street Journal ci offre un dibattito sorprendentemente misurato sul suo pensiero sotto il titolo "Il filosofo più mondano" (The Most Worldly Philosopher, 10.12.2016). L'autore, Jonathan Steinberg, rampollo emerito di Cambridge e professore all'Università di Pennsylvania, conclude così: "Marx ha lasciato un'eredità di idee potenti che non possono essere abbandonate come una obsoleta fantasia di un clima intellettuale scomparso" e ciò ha stimolato "… la crescita dei partiti Marxisti e di milioni di persone che hanno accettato quell'ideologia per tutto il corso del XX secolo. Quella era la filosofia certamente più in voga."

English
Mi piacerebbe credere che gli editori del WSJ, che hanno stampato il seguente occhiello sull'articolo a tutta pagina, stessero godendosi un buffo intermezzo nell'odierna patetica stagione elettorale: "Agli oppressi è concesso una volta ogni pochi anni di decidere quali particolari rappresentanti della classe dominante possano rappresentarli e reprimerli" La felice citazione, attribuita a Marx da Lenin (più probabilmente una parafrasi di Engels) non ha mai cittadinanza nei discorsi degli amici dei due mali meno peggiori i quali sbraitano ogni quattro anni che sono le elezioni a cambiare tutto.

Retos actuales del marxismo: Una perspectiva desde Cuba

Felipe de J. Pérez Cruz

Paisaje cubano ✆ Ruperto Jay Matamoros 
La crítica al marxismo dogmático que se enraizó entre nosotros, aún carece de consenso dentro de las comunidades académicas cubanas. Aferrarse al viejo enfoque no sólo implica una elevada dosis de ineficiente e ineficaz autoritarismo gnoseológico, sino una pérdida efectiva de la fe en la capacidad creadora de la propia teoría revolucionaria. Se suma que a nivel internacional las demandas de desarrollo constructivo de la teoría social, deben enfrentar las concepciones teórico-metodológicas y de naturaleza ética e ideológica del orden neoliberal, que han logrado impactar significativamente en el pensamiento científico contemporáneo, y generalizar una visión negativista de “crisis irreversible del marxismo”, en un frente que en tanto global, se manifiesta simultáneamente al interior de las naciones –en Cuba en lo que nos corresponde-, y en el más amplio sistema de escenarios mundiales.

Pienso que se hace necesario abrir un debate que llegue e incorpore a todos los trabajadores, a la intelectualidad artístico y literaria, a los cientistas y académicos del sistema de ciencia e innovación tecnológica y a los profesores, en particular a los que llevan la compleja tarea de explicar qué es el marxismo, en nuestras aulas de la enseñanza media y universitaria.

7.11.16

Marxismo e teoria della forma valore

Karl Marx ✆ Ken Mafli 
Endnotes

La forma valore del prodotto del lavoro è la forma piú astratta, ma anche piú generale, del modo di produzione borghese, che ne risulta caratterizzato come un genere particolare di produzione sociale, e quindi anche storicamente definito.1 [...] Marx era stato chiaro: ciò che contraddistingueva il suo approccio, e che fa di esso una critica piuttosto che una continuazione dell’economia politica, era la sua analisi dell forma valore. Nella sua celebre esposizione di «Il carattere feticistico della merce e il suo segreto» egli scrive:
Ora, l’economia politica ha bensí analizzato, seppure in modo incompleto, il valore, la grandezza di valore, e il contenuto nascosto in tali forme. Ma non si è nemmeno posto il quesito: perché questo contenuto assume quella forma? Perché, dunque, il lavoro si rappresenta nel valore, e la misura del lavoro mediante la sua durata temporale si rappresenta nella grandezza di valore del prodotto del lavoro? Formule che portano scritta in fronte la loro appartenenza ad una formazione sociale in cui il processo di produzione asservisce gli uomini invece di esserne dominato, valgono per la loro coscienza borghese come ovvia necessità naturale quanto lo stesso lavoro produttivo.2

6.11.16

La alienación en Karl Marx y Georg Simmel

Ariadna Galiana Moretó

Georg Simmel
Marx consolida su propio concepto de alienación en su crítica al materialismo de Feuerbach, lo considera insuficiente por ser pasivo y estático. Entiende que la acción y la praxis son condiciones inseparables del conocimiento y plantea que la alienación económica subyace a la religiosa. Las once tesis de Marx convierten la alienación en un concepto sociológico. Ya no es el Espíritu o la esencia metafísica del género humano lo que produce la alienación del hombre, sino unas condiciones sociales determinadas. En el modo de producción capitalista, las relaciones sociales oprimen al hombre y no permiten desarrollar sus potencialidades, por tanto tiene la necesidad de objetivar sus ideales de manera ficticia e ilusoria. La alienación religiosa de Feuerbach, para Marx, es la consecuencia de la alienación económica de las condiciones de vida capitalistas.

Para comprender por qué la alienación del hombre se origina en el mundo material, se debe analizar la antropología filosófica de la teoría marxista. A diferencia de Feuerbach, el sujeto de la alienación marxista no es el ser humano, es una concreción específica e histórica: es la explotación del proletariado del mundo moderno. De modo que la alienación se relaciona con el trabajo porque la esencia del hombre está vinculada a la naturaleza y este vínculo se escenifica en el trabajo productivo. El hombre se desarrolla y asume todas las potencialidades mediante el trabajo dominador y transformador de la naturaleza.

3.11.16

Marx desde los cuerpos — Cuando somos mercancía nos volvemos estúpidos

León Rozitchner
✆ Daniel Paz
Andrea M. D’Atri

Cristian Sucksdorf  es Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social egresado de la Universidad de Buenos Aires y tuvo el privilegio de trabajar durante los últimos años de vida junto a León Rozitchner. Fue casi por casualidad, que se sumó a un equipo de estudiosos que ayudaron al filósofo argentino a ordenar sus papeles. La finalidad era publicarlos y así sucedió al cabo de varios años, a través de una colección de once libros que editó la Biblioteca Nacional.

En junio pasado, el investigador estuvo en Santa Rosa ofreciendo el seminario Marx y el problema del sujeto en el marco de los cursos que dicta la cátedra Libre Ernesto Che Guevara de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa. Entonces, se brindó a participar de esta extensa entrevista cuyo motivo era desentrañar el complejo tema del marxismo.
El año pasado ofreciste dos conferencias relativas a la obra de León Rozitchner y ahora la propuesta es Marx y el sujeto.

30.10.16

Karl Kautsky, el Estado y la Revolución en la Rusia imperial

Plaza Roja, Moscú
Eric Blanc

Desde la publicación de El Estado y la Revolución de Lenin en 1918, las ideas del teórico socialista Karl Kautsky sobre este tema se han asimilado habitualmente con la defensa de una utilización gradualista del estado capitalista para llevar a cabo la transformación socialista. El influyente panfleto de Lenin ha arrojado una larga sombra tras de sí, llevando a muchos estudiosos y socialistas a asumir que el defecto fatal del socialismo de la II Internacional era una apreciación no-marxista del poder del estado.

El argumento afirma que el llamamiento de los líderes bolcheviques a destruir el Estado capitalista constituyó una ruptura pionera respecto de la posición dominante en la socialdemocracia “ortodoxa” (i. e., marxismo). Según una reciente explicación, "la práctica de estos partidos socialistas [de la II Internacional no-bolchevique] estaba informada por una importante ruptura con la teoría del Estado de Marx". Se culpa a Kautsky de este desarrollo, pues supuestamente "desconsideró la crítica de Marx al Programa de Gotha y la crítica similar de Engels al Programa de Erfurt, en las que se insistía en que era un serio error que el partido alemán afirmara que la transición al socialismo podría llevarse a cabo sin destruir el viejo Estado por medio de una revolución"/1.

27.10.16

Marx, Engels et le parti révolutionnaire

Dans les récits canoniques, il y a deux lectures essentielles de la pensée de Marx sur le parti, toutes deux insuffisantes. L’une, héritée des traditions léninistes, fait de Marx et Engels les précurseurs de la social-démocratie allemande et russe, puis du bolchevisme. L’autre fait de Marx un penseur presque libertaire. Dans cet article de 1978, Étienne Balibar proposait une déconstruction minutieuse, une lecture symptomale de la pensée marxienne du parti. Entre le parti comme conscience et le parti comme appareil, se lisent des points d’incompatibilité, des points aveugles, mais aussi de puissantes intuitions qui méritent d’être réactivées. Au fond, il s’agit de faire travailler la contradiction féconde entre autonomie de classe et pouvoir ouvrier, entre une nouvelle intellectualité de masse et son devenir-État.

Friedrich Engels & Karl Marx
✆ J. Stephensson
Étienne Balibar

L’appréciation des analyses consacrées par Marx et Engels à la question du parti révolutionnaire dépend d’une question préalable qu’il faut poser au moins schématiquement. N’y a-t-il pas chez eux, en fait, deux discours concurrents, diversement entrecroisés, sur la question du « parti » ? Le premier s’énoncerait sur le mode de l’analyse de ce qui est, historiquement, et qu’il s’agit d’expliquer. De ce point de vue, il n’y a pas « le » parti, selon un concept posé en soi avant ses réalisations plus ou moins imparfaites : il y a des formes d’organisation ouvrières et prolétariennes multiples, avec leur idéologie contradictoire, surgies de conditions économiques et politiques déterminées, et qui jouent un rôle plus ou moins durable dans les luttes de classes ; tels le chartisme, les organisations secrètes de type blanquiste, la « Ligue des communistes », les Trade-unions, l’Association internationale des travailleurs, l’Union générale des ouvriers allemands (lassallienne), etc. Mais à côté de ce discours analytique, et généralement critique, figure aussi semble-t-il un discours normatif, sur le mode du devoir-être : énonçant, sur la base d’une théorie des tendances historiques à long terme, ce que doit être le « parti prolétarien » pour être conforme à son concept, c’est-à-dire à sa destinationhistorique : la conquête du pouvoir politique par le prolétariat en vue de l’abolition de l’exploitation capitaliste.

26.10.16

Tiempo, trabajo, dominación social… y destrucción ecológica

La destrucción ecologica ✆ Christelle Enault
Daniel Tanuro

Moishe Postone es profesor de historia en la Universidad de Chicago. Especialista en Marx y en marxismo, publicó en 1993 Tiempo, trabajo y dominación social, un grueso libro que no se publicó en francés hasta 16 años más tarde/1. Rechazado categóricamente por algunos, ensalzado hasta las nubes por otros, Tiempo, trabajo y dominación social es una obra discutible por una serie de aspectos, aunque importante y estimulante. En esta contribución, me concentraré en particular en el interés del libro para los ecosocialistas/ecomarxistas que quieren fundamentar teóricamente su especificidad. Postone da crédito a algunos de sus argumentos, al tiempo que abre nuevas pistas de reflexión (que apenas son exploradas en su libro).

Las 600 páginas de Tiempo, trabajo y dominación social se dividen en tres partes: una crítica de lo que Postone llama “el marxismo tradicional”, una crítica de la escuela de Frankfurt y,finalmente, un ambicioso intento de reconstrucción de las categorías de Marx (capital, mercancía, valor, trabajo abstracto, trabajo concreto…). Esta última parte da subtítulo a la obra: “Una reinterpretación de la teoría crítica de Marx”.

25.10.16

Dialéctica y marxismo: Marx y la crítica de la economía política

Karl Marx ✆ René Houlekc
Juan Dal Maso

Luego de la derrota de la clase obrera en las revoluciones de 1848, Marx dedicó una gran parte de sus esfuerzos a estudiar la economía capitalista. En 1859 publicó la Contribución a la crítica de la economía política, de la que es muy conocido su "Prólogo". Ese libro, contiene un pasaje también bastante conocido sobre el método de la economía política. Cabe aclarar que Marx nunca formalizó un “método” en el sentido estricto de una serie de pasos claramente delimitados para hacer ciencia. Quizás por este motivo, otros autores han buscado indagar más en la “estructura lógica” de sus obras, en particular de El Capital, así como en su modo de hacer ciencia, en un abanico que va desde Roman Rolsdolsky hasta Manuel Sacristán, pasando por Daniel Bensaïd.

Sin embargo, en este apartado de la Contribución que se titula “El método de la economía política” Marx plantea una aproximación a lo que sería la dialéctica marxista y su diferencia con la hegeliana. Veamos.

24.10.16

Repensar la teoría marxista del Estado — La obra de Antoine Artous

Facundo Nahuel Martín & Martín Mosquera

La publicación en castellano de Marx, el Estado y la política de Antoine Artous (Sylone, 2016a) constituye un hecho editorial e intelectual de trascendencia. Aunque su obra no ha tenido todavía la atención internacional que se merece, posiblemente este texto constituya uno de los mayores aportes a la teoría marxista del Estado desde la aparición de Estado, poder y socialismo, de Nicos Poulantzas, y la compilación del debate alemán sobre la "derivación del Estado" en State and Capital: A Marxist debate, ambos publicados a fines de los años setenta. En cierta forma, la riqueza del texto de Artous es, de hecho, su posición transversal respecto a los bloques de opinión que constituyen esas respectivas obras. Una, la del último Poulantzas, trabaja la autonomía del campo político y el Estado, sus contradicciones internas, su carácter de "campo estratégico de disputa". La escuela de la derivación alemana, por su parte hace énfasis en la co-dependencia estructural del Estado y el capital. Si Poulantzas alentó la estrategia que denominó "vía democrática al socialismo", pensando en la combinación de lucha electoral y movilización social extra-parlamentaria; la escuela de la derivación fue traducida políticamente por su recepción inglesa, principalmente John Holloway, quien, del carácter estructuralmente capitalista del Estado, desprendió la necesidad de que toda lucha anticapitalista sea, inmediatamente, anti-estatal. Veremos que Artous, por su parte, es capaz de articular un análisis estructural del Estado capitalista con un reconocimiento de su autonomía relativa y su rol en las luchas emancipatorias.

23.10.16

La hegemonía mundial capitalista transnacional y la crítica del marxismo contemporáneo

Karl Marx
✆ Cássio Loredano
 (…) Desde hace un siglo, la filosofía se está muriendo y no puede hacerlo porque todavía no ha cumplido su misión. Por esto, su atormentadora agonía tiene que prolongarse indefinidamente. Allí donde no pereció convirtiéndose en una mera administración de pensamientos, se arrastra en una agonía brillante en la que se le va ocurriendo todo aquello que olvidó decir a lo largo de su vida. En vista del fin próximo quisiera ser honrada y entregar su último secreto. Lo admite: los grandes temas no fueron sino huidas y verdades a medias. Todos estos vuelos de altura vanamente bellos -Dios, universo, teoría, praxis, sujeto, objeto, cuerpo espíritu, sentido, la nada, no son nada. Sólo son sustantivos para gente joven, para marginados, clérigos, sociólogos” Peter Sloterdijk (1)

Orlando Cruz Capote

Las (sin) razones del crítico e irónico onanismo intelectual, de signo ambivalente, al que parece convocar Peter Sloterdijk, ocurre gracias a la paradójica presencia dual de las filosofías analíticas, marcadamente solipsistas, especulativas y contemplativas que aumentan su hegemónica traza en el mundializado capitalismo transnacional y neoliberal de hoy, con la existencia de una larga crisis del pensamiento teórico y la debilidad en la capacidad autocrítica de las izquierdas, (2) especialmente las comunistas, socialistas y marxistas, (3) acompañadas de conversiones y deserciones, desdibujamientos de programas políticos, pérdidas de brújulas ideológicas y falencias en los procesos de organización, orientación, movilización y conducción de las masas populares, y la rezagada articulación de los actuantes movimientos sociales y políticos en nuestros días.

21.10.16

Avec Marx, le bonheur est émancipation politique

La vie du révolutionnaire nous enseigne qu’être heureux n’est pas une affaire de réussite personnelle, c’est être témoin d’une époque.

Karl Marx ✆ A.d.
Paul B. Preciado

Aune époque où la psychologie de la réussite personnelle se présente comme l’ultime graal du néolibéralisme, pour faire face au sinistre festival de violences politiques, économiques et écologiques dans lesquelles nous sommes impliqués, la biographie de Karl Marx écrite par le journaliste britannique Francis Wheen peut se lire comme un puissant antidote aux plans de coaching de développement personnel. Au fil des joyeuses infortunes de Marx, on peut imaginer une sorte d’antipsychologie du moi pour usagers d’un monde en décomposition. Le bonheur, en tant que réussite personnelle, n’est autre que l’extension de la logique du capital à la production de la subjectivité.

S’intéressant à la vie difficile et tumultueuse de Marx on peut conclure que, contrairement à ce que la psychologie du moi et du dépassement personnel cherche à nous faire croire, le bonheur ne dépend pas de la réussite professionnelle ou de l’accumulation de richesses. Le bonheur ne se trouve pas à travers le management émotionnel, ne réside pas dans l’équilibre psychologique entendu comme gestion des ressources personnelles et contrôle des affects. Et même si c’est difficile à admettre, il ne dépend ni de la santé ni de la beauté.