"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

◆

"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal" — Karl Marx

5/11/14

Las clases sociales como problema político | Notas sobre Marx, a propósito del presente

Karl Marx ✆ René Botti 
Martín Cortés
 “El físico observa los procesos de la naturaleza donde se presentan en la forma más precisa y menos velada por influencias perturbadoras, o, cuando es posible, efectúa experimentos en condiciones que garantizan el desarrollo puro del proceso. Lo que pretendo indagar en esta obra es el modo de producción capitalista y sus correspondientes relaciones de producción y de circulación. Hasta ahora su sede clásica es Inglaterra. Esta es la causa de que este país sirva de principal ilustración a mi exposición teórica. No obstante, si el lector alemán se encogiese farisaicamente de hombros con respecto a la situación de los obreros industriales y agrícolas de Inglaterra, o se tranquilizase, optimista, pensando que aún no están tan mal las cosas en Alemania, me vería entonces obligado a gritarle: De te fabula narratur! En realidad no se trata aquí del grado mayor o menor de desarrollo de los antagonismos sociales nacidos de las leyes naturales de la producción capitalista, sino de las leyes mismas, de las tendencias que actúan y se imponen con férrea necesidad. El país industrialmente más desarrollado no hace sino mostrar al menos desarrollado la imagen de su propio futuro” (Marx, 2007: 16-17).
Acerca del “marxismo”

Esta cita, presente en el prólogo de Marx a la primera edición de El Capital, podría considerarse una síntesis perfecta de un modo de leer la obra de este autor. El paralelismo entre su trabajo y el de un físico que observa “los procesos de la naturaleza”, la noción de “leyes naturales”, la “férrea necesidad”, la expresión latina por la cual se sugiere que el país menos desarrollado ve su futuro en el más desarrollado: no es descabellado leer en esta enumeración de Marx una mirada fatalista de la historia que presagia una condena indiferenciada al advenimiento de un capitalismo arrollador y sin matices internos. Este texto, del año 1867, podría ponerse en serie con un conjunto de enunciados de Marx (más aun de Engels) en virtud de los cuales las naciones periféricas ven su futuro y su potencial emancipación atada a algo que sucede más allá de sus fronteras.

Lo que aquí se vislumbra como un modo de concebir la historia, entraña también una forma de entender la nación y las clases sociales. Supeditadas a una férrea teoría del progreso, éstas aparecen obligadamente como un proceso que alcanza su cénit en el capitalismo desarrollado. Esto que permite incluir a Marx en las llamadas “filosofías de la historia” que los siglos pasados nos han legado puede encontrarse en otros conocidos fragmentos de su obra. El caso más saliente posiblemente sea el de su trabajo como corresponsal del New York Daily Tribune, donde aparecen sus célebres escritos sobre la India, referidos a las consecuencias de la dominación del Imperio Británico. Es allí donde aparece más marcada una veta del pensamiento de Marx que, si no podemos llamar positivista, sí estamos en condiciones de hablar de una lectura demasiado acrítica del concepto hegeliano de “pueblos sin historia”. En dos artículos sucesivos, la India y su vieja organización social son sacrificadas al dinamismo de la dominación colonial de Inglaterra, en tanto Nación histórica, “instrumento inconsciente de la historia”, que las llevará hacia un estado civilizado. Si bien Marx no ignora la masacre que esto implica, parece no poder resolver esa tensión, acercándose a la aceptación de la misma por los frutos que brinda en términos de modernización –disolución de “esas pequeñas comunidades semi-bárbaras y semicivilizadas”- y, luego, posibilidad de emancipación (en Marx y Engels, 1973) 2.

Unos años antes, en 1847, una reflexión a propósito de la situación polaca dejaba bien claro el sentido general de la relación entre clases, naciones y progreso:
[…] de entre todos los países, Inglaterra es aquel donde el antagonismo entre proletariado y burguesía está más desarrollado. Por tanto, la victoria de los proletarios ingleses sobre la burguesía inglesa será decisiva para la victoria de todos los oprimidos sobre sus opresores. Éste es el motivo por el cual la lucha de emancipación polaca no se resolverá en Polonia, sino en Inglaterra (Marx y Engels, citado en Levrero, 1979: 16).
Una lectura demasiado asentada en estos fragmentos de la obra de Marx nos devuelve, como decíamos antes, una filosofía de la historia, entendiendo por ello un entramado teórico con dos características centrales: por un lado, la existencia de un sentido, esto es, una dirección ascendente que discurre de menor a mayor (en este caso, de menor a mayor desarrollo). Por otra parte, implica también la existencia de un centro que anima dicho despliegue: en este caso, es a partir del creciente desarrollo de las fuerzas productivas que se suceden las contradicciones estructurales que van dando lugar al discurrir del proceso histórico. Si el progreso gobierna la posibilidad de emancipación, se constituye una concepción unilineal del desarrollo, de lo cual se derivan dos consecuencias políticas importantes ligadas con el espacio y el sujeto de la transformación social: será el proletariado de las naciones más desarrolladas el que cuente con el privilegio teórico para llevar adelante la misión histórica de la revolución.

Evidentemente, numerosas razones históricas han permitido que esta interpretación de la obra de Marx perviva y resulte hegemónica durante más de un siglo. Su punto de partida podría colocarse en la consolidación del “marxismo” a manos del poderoso Partido Socialdemócrata alemán, poco después de la muerte del autor de El Capital. Demasiado parecida a las filosofías positivistas de la época, esta doctrina desarrollada bajo la palabra autorizada de Engels hacía de la relación originaria entre la teoría de Marx y el movimiento obrero europeo occidental una verdad teórica que operaba como espejo y modelo a seguir. De ese modo, esta relación se “mitifica”: universaliza un supuesto camino a la revolución y opaca otros: el desarrollo económico y, con él, la centralidad de la clase obrera europea constituyen el espejo frente al cual deben mirarse todos los socialismos del mundo, postergando sus dilemas específicos 3.

Debemos a Maximilien Rubel un gran trabajo de “marxología” que insiste en mostrar el exceso de tensiones –y, por ello, de riqueza- de la obra de Marx respecto del “marxismo”. Rubel sitúa muy especialmente el problema en la distinción entre Marx y Engels, ya que el segundo mostraba una tendencia mucho más marcada a reducir la teoría de su compañero a una filosofía de la historia basada en el progreso. Y sería Engels, en este sentido, el auténtico “fundador” del marxismo:
“Chargé d’être le gardien et le continuateur d’une théorie à l’ebaoration de laquelle il avouait n’avoir contribué que pour une modeste part, et persuadé de réparer un tort en glorifiant un nom, Engels a encouru le risque de favoriser la genèse d’une superstition dont il ne pouvait mesurer les conséquences nefastes (Rubel, 1974: 21)4 [“Encargado de ser el guardián y continuador de una obra a la cual él mismo reconocía no haber contribuido sino en una modesta parte, y persuadido de reparar el daño glorificando el nombre de Marx, Engels incurrió en el riesgo de favorecer la génesis de una superstición, de la cual no podía suponer sus nefastas consecuencias”, traducción nuestra].
En un sentido absolutamente confluyente, José Aricó señalaba el peso que tuvo Engels y el clima alemán de finales del siglo XIX en la “sistematización” del pensamiento de Marx:
“Me atrevería a decir que el conocimiento de la obra de Marx que tienen la Segunda y la Tercera Internacional es un conocimiento que ignora la naturaleza real del proyecto de Marx; es un conocimiento limitado y deformado del pensamiento de Marx, circunscrito a la recepción de ciertas ideas de Marx, muy fundamentalmente a aquellas que popularizó Engels de la obra de Marx. Por eso no es casual que aun cuando El Capital fuese la biblia (siempre cerrada), el libro fundamental para la socialdemocracia, el libro permanentemente abierto al que siempre se refirió era el Anti-Dühring de Engels, que contiene una exposición global de la sociedad capitalista; debe agregarse esa otra tan famosa y leída titulada El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Es curioso que en las obras escritas por Engels aparezca muy frecuentemente la palabra “origen”, mientras que en las que escribe Marx aparezca la palabra “crítica”. En Engels hay una concepción de una u otra manera positivista o evolucionista que lo lleva a creer que el análisis de los orígenes permite tener acceso a las explicaciones; en Marx, en cambio, la idea de crítica implica siempre que es a partir de la crítica de la manifestación actual como puede lograr descubrirse la naturaleza real de un proceso” (Aricó, 2011: 58-59).
Volveremos al final sobre la preminencia del presente que aparece en la segunda parte de la cita de Aricó. Por el momento, nos interesa retener que, para pensar la cuestión de las clases sociales, las consecuencias de esta lectura de Marx son sabidas: se opera una suerte de reducción “sociológica” que lee la oposición entre proletariado y burguesía a partir del modo específico en que estas clases se constituyeron en la Europa desarrollada del siglo XIX. Detrás de la brutal sugerencia a los polacos de esperar que sus dilemas políticos fueran resueltos por la clase obrera inglesa, se asoma la percepción normativa de que no hay política posible allí donde no se constituyeron las condiciones económico-sociales que permiten pensar la emancipación.

Pero no es este el único modo en que aparece en Marx la cuestión de las clases. Es más fácil, por supuesto, emprender esta lectura del marxismo como “sistema”, pues los bordes coinciden entre sí y la filosofía que se obtiene de ello es inmediatamente autoevidente. Son otros los resultados si enfocamos privilegiadamente en aquello que José Aricó llamaba los “puntos de fuga” del pensamiento de Marx. Aquellos refieren a “desvíos” no siempre atendidos –mucho menos privilegiados- de los intereses de Marx, que pueden constituir verdaderos golpes letales al corazón del “marxismo”:
“Porque si esto es así, si existe una parte soslayada de Marx en la que aparece como un agudo crítico de sí mismo y del “marxismo”, sólo reincorporando al debate esa parte se puede llegar a formular una propuesta de análisis de Marx y del marxismo que retenga la multiplicidad de perspectivas, de núcleos problemáticos, de centros de tensión, de puntos de fuga en ellos potencialmente encerrados. Si las contradicciones están –y es lógico que así sea- en la propia teoría, si el marxismo no es un edificio perfecto pero inacabado, sino un laberíntico pueblo de modelos, mostrar que el problema ya estaba instalado en Marx obliga a introducir el principio de la crítica –categoría tan cara al pensamiento marxiano, aunque por completo menospreciada en su reconstrucción posterior- en una teoría por no decir una ideología, colocada al margen de la contienda y elevada al nivel de espíritu absoluto” (Aricó, 1981: XIV-XV)


  
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◆ El que busca, encuentra...

“Todo lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profano, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas” — Karl Marx

Not@s sobre Marx, marxismo, socialismo y la Revolución 2.0

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◆ Hernán Ouviña: Indigenizar el marxismo — La Tinta
◆ Emmanuel Laurentin: Les historiens américains et Karl Marx — France Culture
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◆ Manuel Martínez Llaneza: Reproches a Marx acerca de El Capital (Bajo la égida de Friedrich Engels) — Rebelión
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◆ Sergio Abraham Méndez Moissen: Karl Marx: El capítulo XXIV de El Capital y el “descubrimiento” de América — La Izquierda Diario
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◆ Francisco Jaime: Marxismo: ¿salvación a través de la revolución? — El Siglo de Torreón
◆ Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
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◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
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— Notas sobre debates, entrevistas y eventos
◆ Fabrizio Mejía Madrid: Conmemoran aniversario de la muerte de Lenin en Rusia — Proceso
◆ Segundo Congreso Mundial sobre Marxismo tendrá lugar en Beijing — Xinhua
◆ Debate entre Andrew Kliman & Fred Moseley — Tiempos Críticos
◆ David McNally & Sue Ferguson: “Social Reproduction Beyond Intersectionality: An Interview” — Marxismo Crítico
◆ Gustavo Hernández Sánchez: “Edward Palmer Thompson es un autor que sí supo dar un giro copernicano a los estudios marxistas” — Rebelión
◆ Alberto Maldonado: Michael Heinrich en Bogotá: El Capital de Marx es el misil más terrible lanzado contra la burguesía — Palabras al Margen
◆ Leonardo Cazes: En memoria de Itsván Mészáros — Rebelión (Publicada en O Globo)
◆ Entrevista con István Mészáros realizada por la revista persa Naghd’ (Kritik), el 02-06-1998: “Para ir Más allá del Capital” — Marxismo Crítico
◆ Rosa Nassif: “El Che no fue solo un hombre de acción sino un gran teórico marxista” — Agencia de Informaciones Mercosur AIM
◆ Entrevista a Juan Geymonat: Por un marxismo sin citas a Marx — Hemisferio Izquierdo
◆ Juliana Gonçalves: "El Capital no es una biblia ni un libro de recetas", dice José Paulo Netto [Português ] — Brasil de Fato
◆ Entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
◆ Alejandro Katz & Mariano Schuster: Marx ha vuelto: 150 años de El Capital. Entrevista a Horacio Tarcus — La Vanguardia
◆ Salvador López Arnal: Entrevista a Gustavo Hernández Sánchez sobre "La tradición marxista y la encrucijada postmoderna" — Rebelión
◆ Jorge L. Acanda: "Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx" — La Linea de Fuego

— Notas sobre Lenin y la Revolución de Octubre
◆ Guillermo Almeyra: Qué fue la Revolución Rusa — La Jornada
◆ Jorge Figueroa: Dos revoluciones que cambiaron el mundo y el arte — La Gaceta
◆ Gilberto López y Rivas: La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial — La Jornada
◆ Aldo Agosti: Repensar la Revolución Rusa — Memoria
◆ Toni Negri: Lenin: Dalla teoria alla pratica — Euronomade
◆ Entretien avec Tariq Ali: L’héritage de Vladimir Lénine — Contretemps
◆ Andrea Catone: La Rivoluzione d’Ottobre e il Movimento Socialista Mondiale in una prospettiva storica — Marx XXI
◆ Michael Löwy: De la Revolución de Octubre al Ecocomunismo del Siglo XXI — Herramienta
◆ Serge Halimi: Il secolo di Lenin — Rifondazione Comunista
◆ Víctor Arrogante: La Gran Revolución de octubre — El Plural
◆ Luis Bilbao: El mundo a un siglo de la Revolución de Octubre — Rebelión
◆ Samir Amin: La Revolución de Octubre cien años después — El Viejo Topo
◆ Luis Fernando Valdés-López: Revolución rusa, 100 años después — Portaluz
◆ Ester Kandel: El centenario de la Revolución de octubre — Kaos en la Red
◆ Daniel Gaido: Come fare la rivoluzione senza prendere il potere...a luglio — PalermoGrad
◆ Eugenio del Río: Repensando la experiencia soviética — Ctxt
◆ Pablo Stancanelli: Presentación el Atlas de la Revolución rusa - Pan, paz, tierra... libertad — Le Monde Diplomatique
◆ Gabriel Quirici: La Revolución Rusa desafió a la izquierda, al marxismo y al capitalismo [Audio] — Del Sol

— Notas sobre la película “El joven Karl Marx”, del cineasta haitiano Raoul Peck
◆ Eduardo Mackenzie:"Le jeune Karl Marx ", le film le plus récent du réalisateur Raoul Peck vient de sortir en France — Dreuz
◆ Minou Petrovski: Pourquoi Raoul Peck, cinéaste haïtien, s’intéresse-t-il à la jeunesse de Karl Marx en 2017? — HuffPost
◆ Antônio Lima Jûnior: [Resenha] O jovem Karl Marx – Raoul Peck (2017) — Fundaçâo Dinarco Reis
◆ La película "El joven Karl Marx" llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
◆ Boris Lefebvre: "Le jeune Karl Marx": de la rencontre avec Engels au Manifeste — Révolution Pernamente

— Notas sobre el maestro István Mészáros, recientemente fallecido
◆ Matteo Bifone: Oltre Il Capitale. Verso una teoria della transizione, a cura di R. Mapelli — Materialismo Storico
◆ Gabriel Vargas Lozano, Hillel Ticktin: István Mészáros: pensar la alienación y la crisis del capitalismo — SinPermiso
◆ Carmen Bohórquez: István Mészáros, ahora y siempre — Red 58
◆ István Mészáros: Reflexiones sobre la Nueva Internacional — Rebelión
◆ Ricardo Antunes: Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros — Herramienta
◆ Francisco Farina: Hasta la Victoria: István Mészáros — Marcha
◆ István Mészáros in memoriam : Capitalism and Ecological Destruction — Climate & Capitalism.us