"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

◆

"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal" — Karl Marx

4/7/14

Estructura y síntoma: dos contribuciones de Marx al análisis lacaniano de discurso

Jacques Lacan
✆ Gustavo López Cháves
David Pavón-Cuéllar   |   Un análisis de discurso es lacaniano cuando se inspira en las elaboraciones teóricas e indicaciones metodológicas del psicoanalista francés Jacques Lacan. Si consideramos que Lacan era seguidor de Freud, podemos prever que haya una cierta coloración freudiana en todo análisis lacaniano de discurso. Lo que parece menos probable es que el análisis lacaniano involucre una tonalidad marxiana o marxista. Sabemos que Lacan se inclinaba por la derecha, que no tenía una orientación marxista y que más de una vez dirigió críticas a Marx y especialmente a sus seguidores. Podríamos suponer entonces que Marx y el marxismo no deberían de tener una presencia e influencia considerables en la perspectiva lacaniana. Lo cierto, sin embargo, es que toda la obra de Lacan está penetrada, impregnada, empapada hasta su médula por sutiles sustancias conceptuales marxianas y marxistas.

El propio Lacan reconoce abiertamente a Marx una serie de aportaciones fundamentales que forman parte esencial del psicoanálisis lacaniano. Según Lacan, Marx inauguró el estructuralismo, descubrió que no hay metalenguaje, refutó la concepción clásica del conocimiento e inventó el síntoma del que se ocupa el psicoanálisis, esto es, el síntoma como revelación de la verdad en la falla de un saber. Lacan también piensa que Marx fue el primero en comprender que no hay realmente ni sociedad ni relación sexual. Por si fuera poco, Lacan parece tener la convicción de que Marx presintió el objeto causa de deseo, rectificó del discurso constitutivo de la
política y desenmascaró los verdaderos motivos de la filosofía europea en sus veinticinco siglos de historia.

Sin las aportaciones que Lacan atribuye a Marx, el psicoanálisis simplemente no habría podido existir. ¿Cómo Freud habría podido siquiera concebir la histeria tal como lo hizo si no hubiera dispuesto del síntoma inventado por Marx, de la falta de relación sexual comprendida por Marx, o del objeto de deseo presentido también por Marx? ¿Y cómo Lacan habría podido elaborar su propia versión del psicoanálisis sin el estructuralismo inaugurado por Marx o sin la falta de metalenguaje que Marx habría descubierto?

Sin Marx, no hay ni Freud ni Lacan. Esto es algo que Lacan reconoce casi forzado, muy a pesar suyo, y entre fatigosos titubeos que siempre terminan dándole la razón a Marx. Al final, siempre nos encontramos con Marx dentro de Lacan. El psicoanalista francés está literalmente habitado por el filósofo y revolucionario alemán. Esto puede explicarse por el entorno intelectual de Lacan, por su ambiente cultural y su momento histórico, por la episteme o la formación discursiva que determina y condiciona su discurso, pero también por sus propias lecturas de Marx ya desde su juventud, cuando leía El Capital en el metro de París.

El caso es que Lacan es mucho más marxista de lo que él mismo quisiera. También es mucho más marxista de lo que sus seguidores pueden aceptar, en lo cual, por cierto, muestran un conservadurismo que será desastroso en la lectura de la obra de Lacan, en su transmisión y en sus efectos políticos en la actualidad. Una vez que hacemos abstracción de las diversas implicaciones del marxismo de Lacan, el psicoanálisis lacaniano pierde una fracción muy significativa de su potencial crítico, subversivo y revolucionario, y puede ser más fácilmente recuperado por la psicología y por otros dispositivos disciplinarios y mecanismos ideológicos del mundo moderno.

Para preservar toda la fuerza disruptiva de la propuesta lacaniana, debemos admitir su marxismo, el marxismo lacaniano. Esto es particularmente importante cuando retomamos a Lacan en reflexiones o investigaciones sociales y culturales en las que el aspecto político adquiere una mayor centralidad y se torna ineludible e inocultable. Tal es el caso de la mayor parte de aplicaciones de lo que se ha dado en llamar análisis lacaniano de discurso. Este método no deja de incursionar en terrenos en los que no podemos ignorar la herencia marxista de Lacan sin traicionar también al propio Lacan.

Entre las aportaciones de Marx a Lacan a las que el análisis lacaniano de discurso no puede renunciar, están el síntoma entendido como irrupción de la verdad en la falla del saber, y la estructura de los estructuralistas, con su implicación de falta de metalenguaje. Me referiré ahora por separado a cada una de estas contribuciones de Marx al análisis lacaniano de discurso.

Empecemos por la estructura. Si Marx inauguró el estructuralismo, es porque se percató de dos circunstancias que son fundamentales en cualquier análisis lacaniano de discurso. Lo primero de lo que Marx se dio cuenta, precediendo en esto a Saussure, fue que la realidad está constituida como una estructura en la que las distinciones, relaciones y oposiciones entre los elementos preceden a los elementos y los constituyen. Es así, por ejemplo, como las relaciones económicas, y particularmente la oposición básica entre el trabajo y el capital, predeterminan las cualidades, capacidades y conductas propias de sujetos y objetos en el capitalismo, tal como éste es descrito por Marx en los Manuscritos de 1844, en El Capital y en otras obras económicas. Es así también, en términos althusserianos, como las relaciones ideológicas sobredeterminan a los mismos sujetos y objetos en la Cuestión judía o en la Ideología alemana. Y es exactamente de la misma forma que el análisis lacaniano de discurso debe examinar los significantes en función de una organización discursiva compuesta de relaciones, distinciones y oposiciones de las que depende el valor simbólico de cada significante, su función estructural, lo que dice, lo que es y lo que hace.

Si Lacan atribuye a Marx la inauguración del estructuralismo, esto es también por otra circunstancia crucial de la que Marx se habría percatado, a saber, la identidad de la estructura con su entorno, el hecho de que el discurso es lo mismo que sus condiciones, la indistinción entre el texto y el contexto, la falta de metalenguaje, la ausencia de un Otro del Otro. Marx habría descubierto, en otras palabras, que la estructura engloba todo lo pensable, y que no hay nada pensable fuera de ella, de tal modo que su ámbito estructural constituye un universo lógico del que no se puede salir para pensarlo desde afuera. Es por esto que los filósofos de los siglos XVIII y XIX, según Marx, no pueden salirse del mundo histórico moderno para estudiarlo de modo neutro y objetivo desde afuera.

Las consideraciones filosóficas serán emanaciones ideológicas de la estructura. El sistema capitalista emanará filosofías burguesas cuya estructura será la misma del sistema, una estructura no pudiendo separarse de su entorno, ni un discurso distinguirse de sus condiciones. Debido a la continuidad entre el texto y el contexto, el individuo en el que pensaba Stirner, por ejemplo, era un individuo burgués. Y no podía ser de otro modo, pues en la época de Marx, en virtud de la hegemonía de la ideología de la clase dominante burguesa, esta ideología era la de toda la sociedad. El mundo entero era el ambiente de la burguesía, y todo era burgués, como bien lo decía Flaubert.

La hegemonía de la ideología burguesa y la globalización imperialista del capitalismo no son más que las dos caras de un mismo fenómeno típicamente moderno. Este fenómeno habría permitido que Marx descubriera que no hay metalenguaje, que sólo hay el lenguaje capitalista burgués, y que no hay otro de este Otro. El materialismo de Marx consiste precisamente en reconocer que no hay un Otro espiritual diferente del Otro material, que no hay significados más allá de los significantes, que no hay pensamiento exterior al lenguaje de la existencia, que no hay interioridad diferente de la exterioridad, que no han un metalenguaje científico afuera del lenguaje histórico y social, que no hay ideología que pueda llegar a disociarse de la economía.

Debido a la falta de metalenguaje que Marx descubre y que resulta central en Lacan, no podemos pensar en el lenguaje desde un metalenguaje fuera del lenguaje, sino que debemos dejar que el lenguaje sea el que se piense a sí mismo. Debemos dejar que el lenguaje se explique mediante significantes, y eventualmente participar en esta explicación al agregar otros significantes, en lugar de pretender comprenderlo desde afuera al captar los significados de sus significantes. De este modo, en el análisis lacaniano de discurso, no hay ninguna tentativa de comprensión de los significados del discurso. El análisis no pretende ser un metalenguaje para comprender el lenguaje del discurso analizado, sino que aparece como otro discurso en el que se prolonga, se explica un lenguaje sin metalenguaje.

Tanto el discurso analizante como el analizado están en un mismo lenguaje sin metalenguaje. De ahí la imposibilidad de neutralidad o de imparcialidad en el análisis lacaniano de discurso. Este análisis ya ocupa una posición parcial en el lenguaje, ya está políticamente comprometido en la estructura, y no puede sino luchar a favor o en contra de lo que analiza.

Como cualquier buen análisis marxista de la ideología, el análisis lacaniano de discurso es un análisis crítico y realiza lo que Althusser llamaba crítica inmanente, discutiendo con el discurso analizado en los mismos términos del discurso. Lo explica y lo contradice en sus mismos términos. Se debate en él y le opone sus propias armas. Se relaciona con él en posición de igualdad y horizontalidad, en un mismo campo de batalla, sin manipularlo ni pretender penetrar en sus motivaciones internas o en lo que supuestamente quiere decir.

En ruptura con el idealismo de la comprensión hermenéutica y de los análisis psicológicos de contenido, el materialismo del análisis lacaniano de discurso lo hace lidiar con la armadura literal de significantes de lo que analiza. Lo más que intenta es traspasar esta armadura material de la estructura discursiva. Con este propósito, busca los síntomas: las inconsistencias del discurso analizado, sus contradicciones o paradojas, las fallas o fisuras de su armadura. Es aquí, en estas hendiduras, en donde el analista espera ver irrumpir un cuerpo detrás de la armadura material, un cuerpo igualmente material, el cuerpo de la verdad del discurso.

Aunque la verdad corporal del discurso analizado sea tan material como el mismo discurso, no por eso deja de ser irreductible a la armadura del saber inherente al discurso. Es por esto que sólo se revela, como síntoma, en las fallas del saber discursivo. Pongamos un ejemplo que resulta desconcertante desde varios puntos de vista. Me refiero a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, en la que Marx realiza un auténtico análisis lacaniano de discurso 60 años antes del nacimiento de Lacan y veinte años antes del nacimiento de Freud. En el análisis de Marx, la verdad corporal, carnal y sexual de cualquier monarquía hereditaria, sólo mantenida por las copulaciones de los progenitores de los monarcas, es lo que se revela sintomáticamente en un discurso hegeliano caracterizado por su armadura de saber espiritual y asexuado. Marx descubre un resquicio en esta armadura y es así como consigue acceder al cuerpo de la verdad.

¿Así que el Espíritu hegeliano, personificado por el Monarca, sólo ha podido perpetuarse por la sucia copulación de sus padres? ¡Hegel vencido! ¡Touché! Nuestro idealista cae al suelo de la vida real, material y corporal, carnal y sexual, al recibir la estocada marxista en su punto más débil, paradójico, sintomático. Y Marx, para vencer a Hegel, no ha necesitado ni siquiera comprender su discurso. Ha bastado con explicarlo y hacer ver su verdad en la falla del saber. Este gesto es otro de los aprendizajes de Lacan en la escuela de Marx. Tenemos aquí también otra de las valiosas contribuciones de Marx al análisis lacaniano de discurso.

Para hacer adecuadamente el análisis lacaniano de discurso, no podremos rechazar las mencionadas contribuciones de Marx y otras muchas a las que no nos hemos referido. Marx no puede faltar en un análisis lacaniano de discurso. Este análisis, para ser verdaderamente lacaniano, tendrá que ser también marxista.

Conferencia dictada en la Universidad de Manchester, Reino Unido, el 9 de diciembre de 2013

◆ El que busca, encuentra...

“Todo lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profano, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas” — Karl Marx

Not@s sobre Marx, marxismo, socialismo y la Revolución 2.0

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◆ Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
◆ Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
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◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
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— Notas sobre debates, entrevistas y eventos
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◆ Entrevista con István Mészáros realizada por la revista persa Naghd’ (Kritik), el 02-06-1998: “Para ir Más allá del Capital” — Marxismo Crítico
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◆ Jorge L. Acanda: "Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx" — La Linea de Fuego

— Notas sobre Lenin y la Revolución de Octubre
◆ Guillermo Almeyra: Qué fue la Revolución Rusa — La Jornada
◆ Jorge Figueroa: Dos revoluciones que cambiaron el mundo y el arte — La Gaceta
◆ Gilberto López y Rivas: La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial — La Jornada
◆ Aldo Agosti: Repensar la Revolución Rusa — Memoria
◆ Toni Negri: Lenin: Dalla teoria alla pratica — Euronomade
◆ Entretien avec Tariq Ali: L’héritage de Vladimir Lénine — Contretemps
◆ Andrea Catone: La Rivoluzione d’Ottobre e il Movimento Socialista Mondiale in una prospettiva storica — Marx XXI
◆ Michael Löwy: De la Revolución de Octubre al Ecocomunismo del Siglo XXI — Herramienta
◆ Serge Halimi: Il secolo di Lenin — Rifondazione Comunista
◆ Víctor Arrogante: La Gran Revolución de octubre — El Plural
◆ Luis Bilbao: El mundo a un siglo de la Revolución de Octubre — Rebelión
◆ Samir Amin: La Revolución de Octubre cien años después — El Viejo Topo
◆ Luis Fernando Valdés-López: Revolución rusa, 100 años después — Portaluz
◆ Ester Kandel: El centenario de la Revolución de octubre — Kaos en la Red
◆ Daniel Gaido: Come fare la rivoluzione senza prendere il potere...a luglio — PalermoGrad
◆ Eugenio del Río: Repensando la experiencia soviética — Ctxt
◆ Pablo Stancanelli: Presentación el Atlas de la Revolución rusa - Pan, paz, tierra... libertad — Le Monde Diplomatique
◆ Gabriel Quirici: La Revolución Rusa desafió a la izquierda, al marxismo y al capitalismo [Audio] — Del Sol

— Notas sobre la película “El joven Karl Marx”, del cineasta haitiano Raoul Peck
◆ Eduardo Mackenzie:"Le jeune Karl Marx ", le film le plus récent du réalisateur Raoul Peck vient de sortir en France — Dreuz
◆ Minou Petrovski: Pourquoi Raoul Peck, cinéaste haïtien, s’intéresse-t-il à la jeunesse de Karl Marx en 2017? — HuffPost
◆ Antônio Lima Jûnior: [Resenha] O jovem Karl Marx – Raoul Peck (2017) — Fundaçâo Dinarco Reis
◆ La película "El joven Karl Marx" llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
◆ Boris Lefebvre: "Le jeune Karl Marx": de la rencontre avec Engels au Manifeste — Révolution Pernamente

— Notas sobre el maestro István Mészáros, recientemente fallecido
◆ Matteo Bifone: Oltre Il Capitale. Verso una teoria della transizione, a cura di R. Mapelli — Materialismo Storico
◆ Gabriel Vargas Lozano, Hillel Ticktin: István Mészáros: pensar la alienación y la crisis del capitalismo — SinPermiso
◆ Carmen Bohórquez: István Mészáros, ahora y siempre — Red 58
◆ István Mészáros: Reflexiones sobre la Nueva Internacional — Rebelión
◆ Ricardo Antunes: Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros — Herramienta
◆ Francisco Farina: Hasta la Victoria: István Mészáros — Marcha
◆ István Mészáros in memoriam : Capitalism and Ecological Destruction — Climate & Capitalism.us