"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

12/1/17

Urnas y calles: Lenin electoral — I

 “La situación política es más fuerte que todas las declaracionesLenin, 1906
Lenin ✆ Konstantin Fedorovich Yuon, 1927

 Nicolás González Varela

El tradicional culto a Lenin, un poco en decadencia, en el mejor de los casos reduce caricaturescamente su figura al heroico bronce de la insurrección armada, los coches blindados y las bayonetas de los fusiles Mosin-Nagant. El Kul’t lichnosti además de servir de legitimación y consolidación del regimen de Stalin trajo como efecto secundario una reducción y mutilación del Lenin político, ya no podíamos comprenderlo en su dimensión completa, en su práctica materialista-histórica, en su “concretidad”. Hablar de las elecciones, del parlamentarismo en relación con el pensamiento de Lenin parece un equívoco, un oximorón o el intento de construir una relación extraña. Tanto la Leninología como la mayoría de los biógrafos (desde hagiógrafos a críticos) raras veces mencionan la actividad electoral revolucionaria de Lenin, mucho menos describen o analizan su táctica parlamentaria y su “uso” del mecanismo representativo de voto burgués. Queda poco espacio para la política electoral en el monumental Lenin insurreccionalista e ingeniero organizativo, salvo como “momento de pausa”, el descanso del guerrero entre la fallida revolución de 1905 y la revolución democrática burguesa de febrero de 1917. Por elevación esta etiqueta-estigma efectúa un ritornello negativo a su maestro Marx por influencia lógica: tampoco en las luchas democrático-burguesas es muy útil su escasa u ocasional contribución. Coinciden en esto todas las tendencias: la Leninología [1], la Sovietología heredada de la Guerra Fría [2] y el Post-marxismo [3] promulgan en que poco tienen que decir sobre rupturas democráticas y participación electoral tanto Marx como Lenin. El Lenin electoral es un lapsus accidental, [4] un interregno secundario entre la lucha por el control del partido y la conquista del poder. El Lenin electoral es una mera máscara del auténtico Lenin “conspirador-de-facción-insurreccionalista”.

La negación a estas lecturas sectarias la presenta verbatim el propio Lenin. Ulianov recalcaba la importancia de las diferentes fases “parlamentaristas” del POSDR y en particular del Bolchevismo, al afirmar tres años después de la Revolución de Octubre de 1917 que “los bolcheviques hemos actuado en los parlamentos más contrarrevolucionarios, y la experiencia ha demostrado que semejante participación ha sido, no sólo útil, sino necesaria… para preparar la segunda revolución burguesa (febrero de 1917) y luego la revolución socialista (octubre de 1917).” O sea que parece invertirse el mito stalinista, ya que desde esta nueva perspectiva la experiencia bolchevique sería un laboratorio único y precioso en el que el “uso” de la arena parlamentaria permitió no solo potenciar la (auto) conciencia de clase de los trabajadores sino además la construcción de su propio poder autónomo en tanto clase. Y eso es coherente con la propia biografía de Ulianov: su práctica política revolucionaria estuvo inmersa en el sistema parlamentario y las tácticas electorales de 1905 a 1918 al menos (a través de la participación en cuatro Dumas, la tercera de largo aliento, y luego en los Soviets pre y post-revolucionarios). [5] Por supuesto que aquí no hay que olvidar la máxima leniniana, aquella que sentencia que “la acción de las masas, por ejemplo, una gran huelga, es siempre más importante que la acción parlamentaria, y no sólo durante la revolución o en una situación revolucionaria.” Ya en octubre de 1905, en carta a Lunacharski, Lenin reconoce que “es preciso analizar a fondo la relación del ‘Parlamentarismo’ con la Revolución”. ¿Cómo entonces combinaba de manera virtuosa Lenin este carácter bifronte de toda lucha revolucionaria bajo el Capital? De lo que se trata, como intentó Negri en los años 1970’s, de aspirar a una lectura “marxista” del Marxismo de Lenin: la capacidad de situar la inevitable discontinuidad y las variaciones del análisis político en un marco crítico-histórico. 

A partir del año-bisagra de 1905, [6] Lenin comienza a reflexionar teóricamente sobre la práctica electoral revolucionaria, sobre la praxis marxista en condiciones “naturales” del dominio capitalista. En primer lugar es llamativo el “uso” minucioso, casi filológico por su precisión, de las enseñanzas téorico-prácticas de Engels y Marx entre 1847 y 1851, durante su participación en la ola de revoluciones burguesas en Europa que estallaron en 1848. En segundo lugar, las elecciones burguesas, en cuanto posibilidad de “crisis política”, es la fuente, subraya Lenin, de todo movimiento revolucionario. La participación constitucional en la posible Duma mutilada diseñada por el Zarismo tiene para Lenin un objetivo final claro: descubrir las “ilusiones constitucionalistas”, desvelar lo que denomina los “ejercicios escolares de parlamentarismo”. Durante el boicot a la Duma de Bulyguin (segunda mitad de 1905) señalaba que la tarea general electoral era la de “despertar e ilustrar políticamente a vastas y atrasadas masas” a las que, por el momento, hubiera sido utópico pretender abarcar a través de la agitación típica de la Socialdemocracia. Las propias luchas constitucionalistas interburguesas, a las que Lenin denomina “labor destructiva” inconsciente, son un campo invalorable para la “ilustración incesante” de la clase tanto en cuanto a sus objetivos socialistas como a la exhibición de la contradicción de sus intereses. Pero: ¿cuál es entonces el valor de la táctica electoral? Debe ser siempre, remarca Lenin, la de extender e intensificar la “agitación política”. Para ampliar esta agitación política, Lenin cree en la conveniencia de “acuerdos provisionales”, alianzas parlamentarias, con grupos del ala de la “democracia burguesa revolucionaria”, cuyo objetivo no es otro que “romper” todo “Frente popular” burgués, generar “crisis de élites”, sin perder la valiosa autonomía e independencia de clase. El “uso” táctico del Parlamento burgués no significa para Lenin un “fundirse-diluirse”, ni desaparecer en la degradación del “Parlatorio”(sic) en el cual “se charla acerca de la Libertad, se decreta la Libertad pero no se toman medidas efectivas para eliminar los organismos de Poder que destruyen la Libertad”. De ninguna manera: para Lenin puede utilizarse el mecanismo parlamentario siendo simultáneamente una organización política “independiente, unánime, cohesionada”. Incluso se puede convertir, en situaciones de reflujo o de contra-revolución, en el “principal centro de agitación”. La lucha entre los partidos es para Lenin la expresión “más íntegra, completa y específica de la lucha política entre clases”. La táctica electoral, como no podía ser de otra manera, debe desembocar, condensarse y solidificarse en una consigna, pero en una consigna “precisa y directa”. Obviamente para Lenin (y para Marx como queda demostrado) la táctica electoral se deduce (dialécticamente!) del análisis de las condiciones objetivas, de la situación concreta, nunca debe ser una abstracta unidad formal de la autoconciencia revolucionaria. La deducción dialéctica de la táctica debe ser la resultante una unidad orgánica y materialista, lo que garantiza su cohesión y le confiere movimiento y vida. Todos los problemas de la táctica son “problemas de la actividad político del partido”, y aunque se asegure la deducción materialista y dialéctica, se puede y se debe fundar la praxis en la Teoría de Marx, Lenin exige la necesidad de brindar respuestas absolutamente claras “que no admitan dos interpretaciones” a los interrogantes concretos de la práctica (“¿sí/no?”; “¿debemos ahora, en este preciso momento, hacer tal o cual cosa/ no?”). 

En cuanto a la “participación electoral”, Lenin a partir de 1906, con la nueva Duma zarista más democrática en su funcionamiento, cree que debe superarse el momento del boicot “activo” (como en la etapa de Bulyguin). Toda participación en elecciones (más o menos formalmente democráticas) debe ser pensada para desarrollar la conciencia de clase del proletariado, “el fortalecimiento y ampliación de su organización de clase y su preparación combativa”. Toda participación en campañas electorales no debe crear “ilusiones constitucionalistas” jamás; y debe tener como efecto secundario lo que Lenin denomina “educación socialdemócrata”. La pregunta que debe responder toda organización revolucionaria es: ¿cuál es el significado “objetivo” de las elecciones y de la participación plena en ellas, al margen de la voluntad, la conciencia, los discursos y las promesas de los propios participantes históricos?. Muchas veces el denostado “juego parlamentario” burgués es para limitar y vaciar al propio Parlamentarismo. La búsqueda de este enigmático “significado objetivo” de las elecciones liberales exige, en primer lugar, un enfoque histórico-materialista crítico, de los “elementos de clase” presentes en los comicios, además de un análisis de la estructura de clase de los partidos, que para Lenin “se expresan con particular relieve en su programa y en su táctica”. Para Lenin el sistema marxiano que devela el significado objetivo no es otro que “el concepto de las relaciones de producción”y el Materialismo crítico no es otra cosa que “la explicación de las formas sociales por las condiciones materiales”. [7] En su primer texto importante de 1894, “¿Quiénes son los Amigos del Pueblo?”, Lenin cita muchos textos desconocidos de Marx en la época (en la Rusia zarista estaban prohibidos los textos de Engels y Marx), como sus cartas a Arnold Ruge de 1843, la crítica a la Filosofía del Derecho de Hegel de 1843, la Misère de la Philosophie (en francés) de 1847, la maldita Die deutsche Ideologie de 1845, la Kritik de 1857-1859, la correspondencia de Marx con la redacción de la revista rusa Otetschestwennyje Sapiski a causa de un artículo del liberal Michailowski, además de El Manifiesto Comunista, [8] Das Kapital (primer volumen), el Anti-Dühring, los textos de Engels sobre las Tesis de Feuerbach [9] y el origen del estado y la familia. En ese texto además Lenin por primera vez se acerca de manera detallada al problema de la Dialéctica, [10] al señalar que “lo ideal no es más que el reflejo de lo material” y estableciendo una fórmula materialista que tendrá gran futuro: “La Verdad abstracta no existe, la Verdad es siempre concreta”. Se debe razonar pero en “forma dialéctica”, ya que Lenin considera a la sociedad burguesa como “un Organismo vivo, que se halla en continuo desarrollo (y no pensarlo como algo mecánicamente enlazado y que, por ello, permite toda clase de combinaciones arbitrarias de elementos sociales aislados) y para cuyo estudio es necesario realizar un análisis objetivo de las relaciones de producción que constituyen una formación social determinada, estudiar las leyes de su funcionamiento y desarrollo”. El análisis materialista debe ser especial en cuanto debe considerar las condiciones en las que debe aplicarse en forma concreta los principios general esbozados por Marx. Es el que debe establecer objetivamente “el principal campo de batalla político”. 

En 1906 Lenin define al Parlamento burgués en todas su formas como “la forma principal de dominación de las clases y fuerzas gobernantes”, “el campo de batalla fundamental de los intereses políticos y sociales”, además lo define como una institución jurídica y simultáneamente un órgano del “orden burgués”, que expresa la voluntad de determinados elementos de la burguesía. Queda claro que la burguesía decide que formas de lucha política son válidas o no para la funcionalidad de su propio dominio, para hacer eficaz y universal su propia hegemonía, y en este caso particular Lenin subraya que toda lucha parlamentaria es un mecanismo sofisticado “de anular todo ‘modo revolucionario’ de resolver problemas histórico-sociales”. Por eso Lenin cita al Marx demócrata revolucionario de 1848 al hacer suya la idea que toda democracia parlamentaria burguesa tiene una “significación altamente traidora”. Lenin se anima incluso con una metáfora: la lucha parlamentaria es solo una pequeña etapa, una estación ferroviaria menor, un “apeadero liberal”, en el camino de la constitución de la revolución, por lo que puede servir indirectamente al desarrollo de esa lucha. En esa época podemos decir que Lenin es un socialdemócrata revolucionario “germanizado”, [11] un “ruso erfurtiano” como le denomina Lih, [12] que tiene muchas coincidencias con Kautsky no solo en cuanto a organización, en cuanto al proceso revolucionario, en cuanto a la teoría del imperialismo sino también en el problema del Parlamentarismo, [13] citándolo para establecer que resulta a todas luces indispensable para una praxis revolucionaria “analizar las condiciones histórico-concretas para toda lucha parlamentaria”. Recordemos que la democratización “total” de las instituciones parlamentarias, junto con la abolición de la policía, el ejército y la burocracia (nobleza de estado moderna), eran parte del programa mínimo del SPD alemán, que Kautsky suscribía, poniendo como ejemplo histórico-concreto explícitamente a la Commune de París. Kautsky, y Lenin lo seguía en esto, repetía una y otra vez que “el Parlamento será siempre el ‘umbral’ de toda actividad política”.[14] Toda lucha parlamentaria debe resolverse sobre la base materialista-dialéctica de un análisis minucioso de todas las condiciones políticas del momento, debe “usarse” la lucha parlamentaria, así como sus conflictos internos y sus choques con el gobierno de turno, para combatir los elementos reaccionarios, prestando “especial atención” a los componentes democráticos revolucionarios liberales como el de apoyar a quienes “en sus actos” respondan o coincidan con los intereses amplios del proletariado.
Notas
[1] Los ejemplos pueden multiplicarse pero tomamos dos: en la gran biografía oficial colectiva de la URSS V. I. Lenin. Biografía, edición actualizada de 1961 a cargo del IMEL de Moscú, le dedica al trabajo electoral de Lenin con las Dumas las páginas 155-156 y 188-189 (sobre la fracción antiparlamentaria de Bogdanov, los “otzovistas”, los “retiraristas”) de un total de 558, resumiendo la táctica electoral en “desenmascarar públicamente la Política de la Autocracia y la burguesía”, subordinando esta actividad a la lucha interna contra los mencheviques y sin mencionar el método de lucha del boicot activo y el pasivo, en español: AA. VV.: V. I. Lenin. Biografía; Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, 1961; en la de Gerard Walter, Lenin, de 1950, versión casi oficial del Dia-Mat, la política electoral es reducida a momentos de oasis legales en el perenne asalto contra el “ala derecha” del POSDR, aunque Walter menciona el método del boicot activo: p. 156 y ss.; la campaña electoral para la Segunda Duma se resume en media página (161) en que Lenin deseaba una alianza parlamentaria “con los laboristas” (sic) y evitar a los “kadetes”, en español: Gérard Walter: Lenin, Grijalbo, Barcelona, 1967.
[2] Un clásico en este sentido es la biografía de Daniel Shub, Lenin- A biography (1948, que menciona el trabajo de boicot activo de Lenin en torno a la primera Duma, para concluir que la táctica bolchevique coincidía vis-a-vis con las intenciones del Zar (pp. 146-148), sin profundizar en la táctica electoral o parlamentaria; en español: Lenin, Alianza Editorial, Madrid, 1977. El conocido sovietólogo Robert Service, en su obra Lenin. A Biography del año 2000, señala escuetamente que Lenin argumentaba que el POSDR debía presentar “candidatos propios y utilizar la Segunda Duma como una oportunidad para difundir la propaganda del partido” (p. 193) y más adelante vuelve ya sobre la Tercera Duma en torno a la lucha contra Bogdanov y los “otzovistas” para demostrar el carácter faccioso de Lenin y su aparente falta de estatura como dirigente nacional-democrático; Service ignora toda la estrategia y táctica parlamentaria de Lenin in toto; en español: Lenin. Una biografía; Siglo XXI, Madrid, 2001. En la mayoría de los sovietólogos si hay un Lenin electoral, es para demostrar su instinto antidemocrático y conspirativo, el “arma humeante” de la futura evolución autoritaria hacia el Stalinismo.
[3] La distorsión-subestimación de la contribución a la lucha y rupturas democráticas de Engels-Marx tiene su paradigma socialdemócrata en Jürgen Habermas (en su estudio sobre la esfera pública burguesa) y el posmoderno-neopopulista en el libro de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, ahora puesto de moda por el éxito del partido Podemos en España: Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia, Siglo XXI, Madrid, 1987 (edición original de 1985) o en el prólogo de Slavoj Zizek a una compilación de escritos de Lenin, que llega a firmar que “Lenin no entendió realmente a Marx… la complejidad hegeliana de la ‘Crítica de la Economía Política’ de Marx le venía grande”, un libro sorprendente que pese a su título y su intención (“reactivar a Lenin”) habla poco y distorsionadamente de Lenin como político, en español: Repetir Lenin, Akal, Madrid, 2004; ya veremos “que poco” entendió Lenin al Marx político y que “grande” le queda al propio Zizek la complejidad leniniana y su eventual reactivación. Negri en su libro sobre Lenin, resume el Lenin político a partir de 1905 como una etapa de transición desde “la Democracia consecuente al Socialismo”, sin mencionar el trabajo electoral-parlamentario; se resume la etapa 1905-1917 abstractamente como la de “la construcción de las condiciones de unidad del Proletariado”, o sea, una vez más se reconduce el Lenin real al Lenin insurrecionalista-constructor de “la” Organización; Lenin queda atrapado en una oscilación entre dos polos: el escrito “Dos tácticas de la socialdemocracia rusa” de 1905 y “El Estado y la Revolución” de 1917, véase: Antonio Negri, La fabbrica della strategia: 33 lezioni su Lenin CLEUP, Padua, 1977; en español: La fábrica de la estrategia: 33 lecciones sobre Lenin, Akal, Madrid, 2004, p. 56 y ss.
[4] Excepción de los pioneros trabajos de August H. Nimtz: Lenin's Electoral Strategy from 1907 to the October Revolution of 1917, Palgrave-Macmillan, New York, 2014.
[5] Sobre los experimentos constitucionales burgueses en la Rusia zarista sigue siendo imprescindible el trabajo todavía no superado de Geoffrey A. Hosking: The Russian Constitutional Experiment: Government and Duma, 1907-1914, Cambridge University Press, Cambridge-New York, 1973. El Dia-Mat en la URSS consideraba los experimentos de las Dumas zaristas como un intento de adaptación fallida del estado monárquico-feudal a la era burguesa, intentando políticamente una política de “maniobras” entre las dos clases principales (terrateniente y burguesa), similar a la de Napoleón III o Bismarck, coincidiendo con las opiniones de Lenin para la IIIª Duma.
[6] De aquí en adelante dejamos hablar a la voz de Lenin. Hemos utilizado la edición española de la editorial Akal: Obras Completas, Akal Editor, Madrid, 1976, 45 volúmenes más índices complementarios, versión de la cuarta edición soviética; en caso de duda o falta del texto nos hemos remitido a la edición en alemán (más completa y exhaustiva que la rusa): Werke (40 Bände, 2 Ergänzungsbände, Register, Vergleichendes Inhaltsverzeichnis). Dietz-Verlag, Berlin (DDR), 1956–1972; y su correspondencia: Briefe (10 Bände), Dietz-Verlag, Berlin (DDR),1967–1976. Para una guía de las obras completas de Lenin, véase: Harding, Neil: “Appendix 2. Guide to Lenin’s ‘Collected Works’”, en: Leninism, Duke University Press, Durham, pp. 300-316.; la crónica de la vida de Lenin en: Weber, Gerda/ Weber, Hermann: Crónica de Lenin. Datos sobre su vida y obra; Anagrama, Barcelona, 1975.
[7] Lenin ya lo tenía claro en 1895 al resumir in extenso la obra de Engels y Marx: La Sagrada Familia, en la edición original de 1845 (seguramente facilitada por Plejanov). Krupskaia señalaba que Lenin tenía “un conocimiento maravilloso” de Marx para el estándar de la época y que cuando llegó a San Petersburgo en 1893 ya había leído el tomo I de Das Kapital en 1888 asi como textos raros o menores, como “El Manifiesto Comunista”, casi desconocidos en la Rusia zarista; incluso Lenin traducía del alemán (aprendido de su madre) y el francés (cuando estudiaba con su hermana Olga) los textos de Marx que le interesaban.
[8] En la Rusia zarista solo podía conseguirse la edición alemana de contrabando; Krupskaia confiesa que recién pudo leerlo en el año 1898 y en el exilio.
[9] Lenin además había leído varias obras de Feuerbach, como Grundsätze der Philosophie der Zukunft (1843) o Vorlesungen über das Wesen der Religion (1851).
[10] Lenin utiliza in extenso el estratégico segundo prólogo de Marx a Das Kapital que aclara malentendidos sobre su Método y donde explica la diferencia entre el Modo de Investigación (Forschungswiese) y el Modo de Exposición (Darstellungswiese).
[11] Sobre la influencia absoluta del Marxismo del SPD y su ala izquierda sobre Lenin hasta 1914, véase: Norman Levine: “The germanization of Lenin”; en: Studies in Soviet Tought, 35, 1981, pp. 1-37.
[12] Por la influencia del famoso “Programa de Erfurt” del SPD, cuya autoría se debía a Karl Kautsky: Das Erfurter Programm in seinem grundsätzlichen Theil, Dietz Verlag, Stuttgart, 1892; un “Erfurtiano” es para Lih alguien que acepta el SPD como modelo de partido, acepta el Programa de Erfurt como una autorizada profesión de fe de la misión socialdemócrata revolucionaria, acepta el comentario al programa escrito por Karl Kautsky como una declaración de principios socialistas irrebatible, el Programa de Erfurt como definición de socialdemocracia, en todos los aspectos, Leih sostiene que Lenin era un apasionado”Erfurtiano”; véase: Lars T. Lih: Lenin rediscovered. “What is to be Done?” in Context , Brill, Leiden, 2005, en especial su “Part I. Erfurtianism”, p. 41 y ss. Según Lih Lenin era un “socialdemócrata revolucionario”, que consideraba que el futuro “renegado” Kautsky era uno de los principales exponentes de las ideas marxistas, y que las aplicaba con éxito a las condiciones de su tiempo.
[13] Karl Kautsky: Der Parlamentarismus, die Volksgesetzgebung und die Socialdemokratie, Dietz Verlag, Stuttgart, 1893; en español: Parlamentarismo y Democracia; Editora Nacional, Madrid, 1982.
[14] Como señala Lih, de hecho Lenin siguió afirmando el pasado revolucionario de Kautsky incluso más allá de 1917, incluso después de Kautsky se hubiera convertido en una especie de diablo y renegado. Hasta el día de su muerte, Lenin continuó afirmando que Kautsky fue el teórico marxista más destacado de su tiempo, lo confirma que se preparaba en el IME bajo la dirección de David Riazanov, que preparaba las obras completas histórico-críticas de Marx y Engels, una edición exhaustiva de sus escritos.

Lectura relacionada: Urnas y calles: Lenin electoral — II

http://nangaramarx.blogspot.com/

◆ El que busca, encuentra...

Not@s sobre Marx, marxismo, socialismo y la Revolución 2.0

— Notas notables
Moishe Postone: Il compito della teoria critica oggi: Ripensare la critica del capitalismo e dei suoi futuri — Blackblog Franco Senia
Pierre-Yves Quiviger: Marx ou l'élimination des inégalités par la révolution — Le Point
Hernán Ouviña: Indigenizar el marxismo — La Tinta
Emmanuel Laurentin: Les historiens américains et Karl Marx — France Culture
Adèle Van Reeth: Le Capital de Karl Marx: La fabrique de la plus-value — France Culture
Manuel Martínez Llaneza: Reproches a Marx acerca de El Capital (Bajo la égida de Friedrich Engels) — Rebelión
Victoria Herrera: Marx y la historia — Buzos
Alejandro F. Gutiérrez Carmona: La vigencia del pensamiento marxista — Alianza Tex
Víctor Arrogante: El Capital y las aspiraciones de la clase trabajadora — Nueva Tribuna
Mauricio Mejía: Karl Marx, el poeta de la mercancía — El Financiero
Emmanuel Laurentin: Karl Marx à Paris: 1843-1845 — France Culture
Jacinto Valdés-Dapena Vivanco: La teoría marxista del Che Guevara — Bohemia
Aldo Casas: El marxismo como herramienta para la lucha — La necesidad de la formación en la militancia — La Tinta
Héctor Salazar: Marx, dos aspectos fundamentales en su desarrollo: dialéctica y tránsito del idealismo al materialismo— Marx desde Cero
Evald Vasiliévich Iliénkov: La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en El Capital de Marx — Templando el Acero
Vincent Présumey: 1837-1848: Suivi des écrits de Karl Marx: entre Epicure et Hegel - I — Mediapart
Vincent Présumey: 1837-1848: Suivi des écrits de Karl Marx: combat pour la démocratie - II — Mediapart
Vincent Présumey: 1837-1848: Suivi des écrits de Karl Marx: de la critique de Hegel à la critique de la société - III — Mediapart
Vincent Présumey: 1837-1848: Suivi des écrits de Karl Marx: charges critiques avec F. Engels - IV — Mediapart
Roman Rosdolky: Marx ésotérique et Marx exotérique — Palim Psao
Lepotier: Marx, Marxisme, Cui bono? — Bella Ciao
Andrea Vitale: La critica di Pareto a Marx: una abborracciatura — Operai e Teoria
Annelie Buntenbach: Marx provides us with a glimpse behind the scenes of capitalism — Marx 200
Antoni Puig Solé: La Ley del Valor y la ecología en Marx — Lo que somos
Vladimiro Giacché: Note sui significati di "Libertà" nei Lineamenti di Filosofia del Diritto di Hegel — Il Comunista
Salvador López Arnal: Manuel Sacristán (1925-1985) como renovador de las tradiciones emancipatorias — Rebelión
Paúl Ravelo Cabrera: Marx, Derrida, el Gesto Político y la supercapitalización mundial — Scribb
Dino Greco: In difesa del marxismo — Sollevazione
Alberto Quiñónez: Arte, praxis y materialismo histórico — Rebelión
Josefina L. Martínez: Feminismo & Socialismo marxista - Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo — Rebelión
John Bellamy Foster: Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza — Scribb
José Manuel Bermudo Ávila: Concepto de Praxis en el joven Marx — Scribb
Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox

— Notas y comentarios sobre El Capital
António Ferraz: Os 150 anos do livro ‘O Capital’, de Karl Marx — Correio do Minho
Horacio Tarcus: Traductores y editores de la “Biblia del Proletariado” - Parte I & Parte II — Memoria
Emmanuel Laurentin: Le Capital, toujours utile pour penser la question économique et sociale? — France Culture
J.M. González Lara: 150 años de El Capital — Vanguardia
Roberto Giardina: Il Capitale di Marx ha 150 anni — Italia Oggi
Alejandro Cifuentes: El Capital de Marx en el siglo XXI — Voz
Marcela Gutiérrez Bobadilla: El Capital, de Karl Marx, celebra 150 años de su edición en Londres — Notimex
Mario Robles Roberto Escorcia Romo: Algunas reflexiones sobre la vigencia e importancia del Tomo I de El Capital — Memoria
Antoni Puig Solé: El Capital de Marx celebra su 150° aniversario — Lo que Somos
Jorge Vilches: El Capital: el libro de nunca acabar — La Razón
Carla de Mello: A 150 años de El Capital, la monumental obra de Karl Marx — Juventud Socialista del Uruguay
Rodolfo Bueno: El Capital cumple 150 años — Rebelión
Diego Guerrero: El Capital de Marx y el capitalismo actual: 150 años más cerca — Público
José Sarrión Andaluz & Salvador López Arnal: Primera edición de El Capital de Karl Marx, la obra de una vida — Rebelión
Sebastián Zarricueta: El Capital de Karl Marx: 150 años — 80°
Marcello Musto: La durezza del 'Capitale' — Il Manifesto
Esteban Mercatante: El valor de El Capital de Karl Marx en el siglo XXI — Izquierda Diario
Michael Roberts: La desigualdad a 150 años de El Capital de Karl Marx — Izquierda Diario
Ricardo Bada: El Capital en sus 150 años — Nexos
Christoph Driessen: ¿Tenía Marx razón? Se cumplen 150 años de edición de El Capital — El Mundo
Juan Losa: La profecía de Marx cumple 150 años — Público
John Saldarriaga: El Capital, 150 años en el estante — El Colombiano
Katia Schaer: Il y a 150 ans, Karl Marx publiait ‘Le Capital’, écrit majeur du 20e siècle — RTS Culture
Manuel Bello Hernández: El Capital de Karl Marx, cumple 150 años de su primera edición — NotiMex
Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge
Jérôme Skalski: Lire Le Capital, un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité
Sebastiano Isaia: Il Capitale secondo Vilfredo Pareto — Nostromo

— Notas y reportajes de actualidad
María Gómez De Montis: El Manifiesto Comunista nació en la Grand Place — Erasmus en Flandes
Enrique Semo: 1991: ¿Por qué se derrumbó la URSS? — Memoria
Michel Husson: Marx, un économiste du XIXe siècle? A propos de la biographie de Jonathan Sperber — A L’Encontre
Homenaje a Wenceslao Roces, traductor de Marx — Club de Traductores de Buenos Aires
César Rendueles: Todos los Marx que hay en Marx — El País
Alice Pairo: Karl Marx, Dubaï et House of cards: la Session de rattrapage — France Culture
Sebastián Raza: Marxismo cultural: una teoría conspirativa de la derecha — La República
Samuel Jaramillo: De nuevo Marx, pero un Marx Nuevo — Universidad Externado de Colombia
Sergio Abraham Méndez Moissen: Karl Marx: El capítulo XXIV de El Capital y el “descubrimiento” de América — La Izquierda Diario
Alessandro Cardinale: Wolfgang Fritz Haug, la Neue Marx-Lektüre e la «Prasseologia» — Materialismo Storico
Joseph Daher: El marxismo, la primavera árabe y el fundamentalismo islámico — Viento Sur
Francisco Jaime: Marxismo: ¿salvación a través de la revolución? — El Siglo de Torreón
Pourquoi Karl Marx revient-il à la mode? — Radio Télévision Belge
Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
Guido Fernández Parmo: El día que Marx vio The Matrix — Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires
Beatrice Debiasi: Il robot decreterà la fine delle dottrine di Marx? — Secolo Trentino
Cest: Karl Marx y sus "Cuadernos de París" toman vida con ilustraciones de Maguma — El Periódico
Leopoldo Moscoso: 'Das Kapital': reloading... — Público
Laura "Xiwe" Santillan: La lucha mapuche, la autodeterminación y el marxismo — La Izquierda Diario
Milliere Guy: Le fascisme de gauche gagne du terrain — Les 4 Vérités
Nelson Fernández: Los hijos uruguayos de Adam Smith y Karl Marx — El Observador
José de María Romero Barea: Hölderlin ha leído a Marx y no lo olvida — Revista de Letras
Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
Francisco Cabrillo: Cómo Marx cambió el curso de la historia — Expansión
El “Dragón Rojo”, en Manchester: Cierran el histórico pub donde Marx y Engels charlaban "entre copa y copa" — BigNews Tonight
Marc Sala: El capitalismo se come al bar donde Marx y Engels debatían sobre comunismo — El Español

— Notas sobre debates, entrevistas y eventos
Debate entre Andrew Kliman & Fred Moseley — Tiempos Críticos
David McNally & Sue Ferguson: “Social Reproduction Beyond Intersectionality: An Interview” — Marxismo Crítico
Gustavo Hernández Sánchez: “Edward Palmer Thompson es un autor que sí supo dar un giro copernicano a los estudios marxistas” — Rebelión
Alberto Maldonado: Michael Heinrich en Bogotá: El Capital de Marx es el misil más terrible lanzado contra la burguesía — Palabras al Margen
Leonardo Cazes: En memoria de Itsván Mészáros — Rebelión (Publicada en O Globo)
Entrevista con István Mészáros realizada por la revista persa Naghd’ (Kritik), el 02-06-1998: “Para ir Más allá del Capital” — Marxismo Crítico
Rosa Nassif: “El Che no fue solo un hombre de acción sino un gran teórico marxista” Agencia de Informaciones Mercosur AIM
Entrevista a Juan Geymonat: Por un marxismo sin citas a Marx — Hemisferio Izquierdo
Juliana Gonçalves: "El Capital no es una biblia ni un libro de recetas", dice José Paulo Netto [Português ] — Brasil de Fato
Entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
Alejandro Katz & Mariano Schuster: Marx ha vuelto: 150 años de El Capital. Entrevista a Horacio Tarcus — La Vanguardia
Salvador López Arnal: Entrevista a Gustavo Hernández Sánchez sobre "La tradición marxista y la encrucijada postmoderna" — Rebelión
Jorge L. Acanda: "Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx" — La Linea de Fuego

— Notas sobre Lenin y el centenario de la Revolución de Octubre
Gilberto López y Rivas: La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial — La Jornada
Aldo Agosti: Repensar la Revolución Rusa — Memoria
Toni Negri: Lenin: Dalla teoria alla pratica — Euronomade
Entretien avec Tariq Ali: L’héritage de Vladimir Lénine — Contretemps
Andrea Catone: La Rivoluzione d’Ottobre e il Movimento Socialista Mondiale in una prospettiva storica — Marx XXI
Michael Löwy: De la Revolución de Octubre al Ecocomunismo del Siglo XXI — Herramienta
Serge Halimi: Il secolo di Lenin — Rifondazione Comunista
Víctor Arrogante: La Gran Revolución de octubre — El Plural
Luis Bilbao: El mundo a un siglo de la Revolución de Octubre — Rebelión
Samir Amin: La Revolución de Octubre cien años después — El Viejo Topo
Luis Fernando Valdés-López: Revolución rusa, 100 años después — Portaluz
Ester Kandel: El centenario de la Revolución de octubre — Kaos en la Red
Daniel Gaido: Come fare la rivoluzione senza prendere il potere...a luglio — PalermoGrad
Eugenio del Río: Repensando la experiencia soviética — Ctxt
Pablo Stancanelli: Presentación el Atlas de la Revolución rusa - Pan, paz, tierra... libertad — Le Monde Diplomatique
Gabriel Quirici: La Revolución Rusa desafió a la izquierda, al marxismo y al capitalismo [Audio] — Del Sol

— Notas sobre la película “El joven Karl Marx”, del cineasta haitiano Raoul Peck
Eduardo Mackenzie:"Le jeune Karl Marx ", le film le plus récent du réalisateur Raoul Peck vient de sortir en France — Dreuz
Minou Petrovski: Pourquoi Raoul Peck, cinéaste haïtien, s’intéresse-t-il à la jeunesse de Karl Marx en 2017? — HuffPost
Antônio Lima Jûnior: [Resenha] O jovem Karl Marx – Raoul Peck (2017) — Fundaçâo Dinarco Reis
La película "El joven Karl Marx" llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
Boris Lefebvre: "Le jeune Karl Marx": de la rencontre avec Engels au Manifeste — Révolution Pernamente

— Notas sobre el maestro István Mészáros, recientemente fallecido
Matteo Bifone: Oltre Il Capitale. Verso una teoria della transizione, a cura di R. Mapelli — Materialismo Storico
Gabriel Vargas Lozano, Hillel Ticktin: István Mészáros: pensar la alienación y la crisis del capitalismo — SinPermiso
Carmen Bohórquez: István Mészáros, ahora y siempre — Red 58
István Mészáros: Reflexiones sobre la Nueva Internacional — Rebelión
Ricardo Antunes: Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros — Herramienta
Francisco Farina: Hasta la Victoria: István Mészáros — Marcha
István Mészáros in memoriam : Capitalism and Ecological Destruction — Climate & Capitalism.us