"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

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"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal" — Karl Marx

23/11/16

Karl Marx y el salario por tiempo

Hernán Andrés Kruse

Karl Marx ✆ Pitu 
Cabe recordar que la fuerza de trabajo siempre se vende por un determinado tiempo. En consecuencia, “la forma transfigurada en que se presenta diariamente el valor diario, semanal, etc., de la fuerza de trabajo es el del salario por tiempo, es decir, por días, etc.” El obrero percibe por su trabajo diario, semanal, etc., una suma determinada de dinero. Dicha suma forma la cuantía del salario calculado con arreglo a valor. Ahora bien, según la cantidad de trabajo diariamente ejecutado por el obrero, según la duración de la jornada laboral, la suma de dinero que recibe por trabajar un día, una semana, etc., puede representar cantidades de dinero muy diferentes en relación con la misma cantidad de trabajo. “El precio del trabajo es la suma abonada por una determinada cantidad de trabajo”, expresa Sir Edward West en su libro “Price of Corn and Wages of Labour” (Londres, 1826, p. 67). En el salario por tiempo se debe diferenciar, por ende, la cantidad total del salario diario, semanal, etc., del precio del trabajo. Marx procura desentrañar la manera de encontrar el precio del trabajo, o lo que es lo mismo, el valor expresado en dinero de una determinada cantidad de trabajo. ¿Cómo se fija el precio medio de trabajo? Marx responde: se fija dividiendo “el valor medio de la fuerza de trabajo entre el número de horas de la jornada de trabajo media”. Con este ejemplo Marx intenta clarificar estos conceptos. Un día de fuerza de trabajo vale 3 chelines (producto de valor de 6 horas de trabajo) mientras que la jornada laboral es de 12 horas. En este supuesto, una hora de trabajo vale 3 peniques (3 chelines sobre 12). ¿Qué es lo que sirve como criterio de unidad para medir el precio del trabajo? El precio de la hora de trabajo (3 peniques), al que se arriba a través de la fórmula expuesta precedentemente, responde Marx.

El salario diario, semanal, etc. puede seguir siendo el mismo pese a que el precio del trabajo descienda de manera constante. Ejemplo: la jornada laboral normal es de 10 horas y la fuerza laboral diaria vale 3 chelines. En consecuencia, el precio de la hora de trabajo asciende a 3 3/5 peniques. Ahora, la jornada laboral es de 12 horas. En consecuencia, el precio de la hora de trabajo baja a 3 peniques. Si, por último, la jornada laboral es de 15 horas, el precio de la hora de trabajo baja a 2 2/5 peniques. Sin embargo, remarca Marx, el salario por días o por semanas puede incrementarse aún si permanece constante e incluso desciende el precio del trabajo. Ejemplo: la jornada laboral es de 10 horas y un día de fuerza laboral vale 3 chelines. En consecuencia, una hora de trabajo vale 3 3/5 peniques. Si el obrero trabaja 12 horas diarias (sin que se altere el precio del trabajo), su jornal alcanzará los 3 chelines y 7 1/5 peniques sin que se produzca variación alguna en el precio del trabajo. 
“Como ley general, se sigue de aquí que, dada la cantidad del trabajo diario, semanal, etc., el jornal diario o semanal depende del precio del trabajo, que a su vez varía con el valor de la fuerza del trabajo o con las desviaciones entre su precio y su valor. Por el contrario, dado el precio del trabajo, el jornal diario o semanal depende de la cantidad del trabajo rendido por días o por semanas”
¿Cómo surge el precio de la hora de trabajo? Surge de dividir lo que vale un día de fuerza laboral por la cantidad de horas de la jornada normal laboral. Ejemplo: la jornada de trabajo normal es de 12 horas mientras que un día de fuerza laboral vale 3 chelines y el producto de valor 6 horas de trabajo. En virtud de ello, la hora de trabajo vale 3 peniques y su producto de valor 6 peniques. Si el obrero trabajo menos de 12 horas diarias o menos de 6 días a la semana, por ejemplo 6 u 8 horas diarias, suponiendo que se mantenga este precio del trabajo percibirá 2 o 2 ½ chelines de jornal. Como este obrero debe trabajar al menos 6 horas diarias para producir un salario que equivalga al valor de su fuerza laboral y como de cada hora de trabajo la mitad trabaja para su provecho y la otra mitad para el capitalista, resulta por demás evidente que le resultará imposible arrancar el producto del valor de 6 horas si trabaja menos de 12 horas diarias. Emergen en toda su magnitud las penurias del obrero por trabajar menos de lo normal. Dice Marx:
“Si el salario por horas se fija de tal modo que el capitalista no se comprometa a pagar al obrero el jornal de un día o de una semana, sino solamente el de las horas que trabaje, es decir, el de las horas que le ponga a trabajar según su capricho, podrá ocurrir que le tenga trabajando menos tiempo del que se toma como base original para calcular el salario por horas o la unidad de medida del precio del trabajo. Y como esta unidad de medida se determina por la relación “valor de un día de fuerza de trabajo sobre jornada de trabajo de un determinado número de horas” pierde, naturalmente, toda razón de ser, a partir del momento en que la jornada de trabajo deje de contar un determinado número de horas”.
En términos coloquiales: el capitalista explota sin misericordia al obrero. Se quiebra la relación entre el trabajo remunerado y el no remunerado. El capitalista dispone ahora a su antojo del obrero, a quien le exprime una determinada cantidad de plusvalía sin concederle el tiempo de trabajo que requiere para sobrevivir. Nada le impide al capitalista para pulverizar todo ritmo regular del trabajo, lo que significa que puede obligar al obrero a trabajar un día entero o, por el contrario, obligarlo a padecer la desocupación absoluta o relativa. El obrero pasa a ser un juguete en manos de su dueño. Puede alargar la jornada de trabajo de manera inhumana sin pagarle al obrero el salario que le corresponde por el esfuerzo realizado. Esta vil explotación justifica, con creces, la rebelión de los obreros de la construcción londinense en 1860 contra la pretensión capitalista de imponerles el salario por hora.

A veces sucede que, pese a aumentar el salario por día o por semana, el precio del trabajo permanezca nominalmente constante y que, a pesar de ello, se produzca una disminución de su nivel nominal. Así acontece cuando la jornada laboral rebasa su duración normal. Si en la relación “valor diario de la fuerza de trabajo sobre jornada de trabajo” se produce un incremento del denominador, habrá un aumento mayor del numerador. Al aumentar el tiempo de trabajo, mayor es el valor de la fuerza de trabajo, mayor es su desgaste. Y la proporción en que lo hace (en referencia al valor de la fuerza laboral) es mayor. Un obrero que comienza a trabajar 12 horas por día sufrirá un desgaste mayor que antes, cuando trabajaba 10 horas diarias. Ello explica por qué en muchas ramas de la actividad industrial, remarca Marx, en donde impera el régimen del salario por tiempo sin que haya limitación legal alguna de la jornada laboral, se impuso la costumbre de no considerar como normal la jornada laboral a partir de un cierto límite, de un determinado número de horas (10, por ejemplo). Más allá de ese límite, el tiempo de trabajo se considera “overtime” (tiempo extra) y, considerando la hora de trabajo como unidad de medida, se le paga al trabajador una tarifa superior (extrapay), aunque en una proporción muy pequeña. Esto sucedía, por ejemplo, en la manufactura de estampados de alfombras con anterioridad a la aplicación de la última ley fabril.

En la industria, cuanto mayor es la jornada laboral, menores son los salarios. De la ley según la cual “dado el precio del trabajo, el salario diario o semanal depende de la cantidad de trabajo rendido”, Marx elucubra lo siguiente:
“cuanto menor sea el precio del trabajo, mayor deberá ser la cantidad de trabajo suministrado y más larga la jornada de trabajo, si el obrero quiere percibir un salario medio suficiente para no morirse de hambre. Aquí, el bajo nivel del precio de trabajo sirve de acicate para prolongar la jornada. A su vez, la prolongación de la jornada de trabajo determina un descenso en el precio de éste, y por tanto en el salario diario o semanal del obrero”.
La explotación del hombre por el hombre en su máximo esplendor. El precio del trabajo se determina por la siguiente fórmula: “valor diario de la fuerza de trabajo sobre jornada de trabajo de un determinado número de horas”. En consecuencia, cuando se prolonga la jornada laboral el precio del trabajo disminuye de no mediar algún tipo de compensación. Aquellos factores que hacen factible la prolongación de la jornada laboral dispuesta por el capitalista, lo obligan a posteriori a reducir nominalmente el precio del trabajo hasta provocar el descenso del precio total del número de horas aumentadas. Aquí Marx alude sólo a dos factores. Si el obrero realiza, por ejemplo, el trabajo de 2 obreros (incremento de la fuerza laboral) se producirá un incremento de la afluencia de trabajo, aunque permanezca constante la afluencia de las fuerzas laborales localizadas en el mercado de trabajo. Al competir los obreros entre sí, el capitalista reduce el precio del trabajo y, a raíz de ello, prolonga aún más la jornada laboral. El capitalista dispone a su antojo de “una cantidad anormal de trabajo (de trabajo que rebasa el nivel social medio) no retribuido” que rápidamente motiva a los capitalista a competir ferozmente entre sí. Antes competían los obreros; ahora lo hacen los dueños de los medios de producción.

Según Marx, el precio del trabajo constituye una parte del precio de la mercancía. El precio del trabajo posee una parte no retribuida que puede regalarse al comprador. He aquí el primer paso que pone en funcionamiento al proceso de la concurrencia. El segundo paso “consiste en desglosar también del precio de venta de la mercancía una parte por lo menos de la plusvalía anormal conseguida mediante la prolongación de la jornada de trabajo”. Así se va constituyendo de manera paulatina un precio de venta de la mercancía anormalmente bajo “que, si en un principio era el fruto de los salarios raquíticos y de las jornadas excesivas, acaba por convertirse en base constante de estos fenómenos”. Los propios capitalistas lo han reconocido, exclama Marx. “En Birmingham, la concurrencia entablada entre los maestros es tan grande, que algunos de nosotros nos vemos obligados a hacer como patronos lo que en otras circunstancias nos avergonzaríamos de hacer; y sin embargo, no se saca más dinero, sino que todas las ventajas se las lleva el público” (Child Empl. Comm. III Rep. Declaraciones, p. 66, n. 22).

A manera de colofón, Marx expresa lo siguiente:
“El capitalista ignora que el precio normal del trabajo envuelve también una determinada cantidad de trabajo no retribuido, y que precisamente este trabajo no retribuido es la fuente normal de la que proviene su ganancia. Para él, la categoría del tiempo de trabajo excedente no existe, pues aparece confundida en la jornada normal de trabajo que cree pagar con el salario. Lo que sí existe para él son las horas extraordinarias, la prolongación de la jornada de trabajo, rebasando el límite que corresponde al precio normal del trabajo. Frente a sus competidores que venden la mercancía por menos de lo que vale exige incluso que estas horas extraordinarias se paguen aparte (extra pay). Tampoco sabe que este pago extraordinario envuelve también trabajo no retribuido, ni más ni menos que el precio de la hora normal de trabajo. Así por ejemplo, el precio de una hora de una jornada de trabajo de 12 son 3 peniques, valor producido en media hora de trabajo, mientras que el precio de la hora extraordinaria son 4 peniques, supongamos, valor que se produce en 2/3 de hora de trabajo. Es decir, que en el primer caso el capitalista se embolsa gratuitamente la mitad de cada hora de trabajo y en el segundo caso la tercera parte”.
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◆ El que busca, encuentra...

“Todo lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profano, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas” — Karl Marx

Not@s sobre Marx, marxismo, socialismo y la Revolución 2.0

— Notas notables
◆ Cecilia Feijoo: Apuntes sobre el Concepto de Revolución Burguesa en Karl Marx — Red Diario Digital
◆ Moishe Postone: Il compito della teoria critica oggi: Ripensare la critica del capitalismo e dei suoi futuri — Blackblog Franco Senia
◆ Pierre-Yves Quiviger: Marx ou l'élimination des inégalités par la révolution — Le Point
◆ Hernán Ouviña: Indigenizar el marxismo — La Tinta
◆ Emmanuel Laurentin: Les historiens américains et Karl Marx — France Culture
◆ Adèle Van Reeth: Le Capital de Karl Marx: La fabrique de la plus-value — France Culture
◆ Manuel Martínez Llaneza: Reproches a Marx acerca de El Capital (Bajo la égida de Friedrich Engels) — Rebelión
◆ Victoria Herrera: Marx y la historia — Buzos
◆ Alejandro F. Gutiérrez Carmona: La vigencia del pensamiento marxista — Alianza Tex
◆ Víctor Arrogante: El Capital y las aspiraciones de la clase trabajadora — Nueva Tribuna
◆ Mauricio Mejía: Karl Marx, el poeta de la mercancía — El Financiero
◆ Emmanuel Laurentin: Karl Marx à Paris: 1843-1845 — France Culture
◆ Jacinto Valdés-Dapena Vivanco: La teoría marxista del Che Guevara — Bohemia
◆ Aldo Casas: El marxismo como herramienta para la lucha — La necesidad de la formación en la militancia — La Tinta
◆ Evald Vasiliévich Iliénkov: La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en El Capital de Marx — Templando el Acero
◆ Vincent Présumey: Suivi des écrits de Karl Marx / 1837-1848 - Part I, Part II, Part III & Part IV — Mediapart
◆ Roman Rosdolky: Marx ésotérique et Marx exotérique — Palim Psao
◆ Lepotier: Marx, Marxisme, Cui bono? — Bella Ciao
◆ Andrea Vitale: La critica di Pareto a Marx: una abborracciatura — Operai e Teoria
◆ Annelie Buntenbach: Marx provides us with a glimpse behind the scenes of capitalism — Marx 200
◆ Antoni Puig Solé: La Ley del Valor y la ecología en Marx — Lo que somos
◆ Vladimiro Giacché: Note sui significati di "Libertà" nei Lineamenti di Filosofia del Diritto di Hegel — Il Comunista
◆ Salvador López Arnal: Manuel Sacristán (1925-1985) como renovador de las tradiciones emancipatorias — Rebelión
◆ Paúl Ravelo Cabrera: Marx, Derrida, el Gesto Político y la supercapitalización mundial — Scribb
◆ Dino Greco: In difesa del marxismo — Sollevazione
◆ Alberto Quiñónez: Arte, praxis y materialismo histórico — Rebelión
◆ Josefina L. Martínez: Feminismo & Socialismo marxista - Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo — Rebelión
◆ John Bellamy Foster: Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza — Scribb
◆ José Manuel Bermudo Ávila: Concepto de Praxis en el joven Marx — Scribb
◆ Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
◆ Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
◆ Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox

— Notas y comentarios sobre El Capital
◆ António Ferraz: Os 150 anos do livro ‘O Capital’, de Karl Marx — Correio do Minho
◆ Horacio Tarcus: Traductores y editores de la “Biblia del Proletariado” - Parte I & Parte II — Memoria
◆ Emmanuel Laurentin: Le Capital, toujours utile pour penser la question économique et sociale? — France Culture
◆ J.M. González Lara: 150 años de El Capital — Vanguardia
◆ Roberto Giardina: Il Capitale di Marx ha 150 anni — Italia Oggi
◆ Alejandro Cifuentes: El Capital de Marx en el siglo XXI — Voz
◆ Marcela Gutiérrez Bobadilla: El Capital, de Karl Marx, celebra 150 años de su edición en Londres — Notimex
◆ Mario Robles Roberto Escorcia Romo: Algunas reflexiones sobre la vigencia e importancia del Tomo I de El Capital — Memoria
◆ Antoni Puig Solé: El Capital de Marx celebra su 150° aniversario — Lo que Somos
◆ Jorge Vilches: El Capital: el libro de nunca acabar — La Razón
◆ Carla de Mello: A 150 años de El Capital, la monumental obra de Karl Marx — Juventud Socialista del Uruguay
◆ Rodolfo Bueno: El Capital cumple 150 años — Rebelión
◆ Diego Guerrero: El Capital de Marx y el capitalismo actual: 150 años más cerca — Público
◆ José Sarrión Andaluz & Salvador López Arnal: Primera edición de El Capital de Karl Marx, la obra de una vida — Rebelión
◆ Sebastián Zarricueta: El Capital de Karl Marx: 150 años — 80°
◆ Marcello Musto: La durezza del 'Capitale' — Il Manifesto
◆ Esteban Mercatante: El valor de El Capital de Karl Marx en el siglo XXI — Izquierda Diario
◆ Michael Roberts: La desigualdad a 150 años de El Capital de Karl Marx — Izquierda Diario
◆ Ricardo Bada: El Capital en sus 150 años — Nexos
◆ Christoph Driessen: ¿Tenía Marx razón? Se cumplen 150 años de edición de El Capital — El Mundo
◆ Juan Losa: La profecía de Marx cumple 150 años — Público
◆ John Saldarriaga: El Capital, 150 años en el estante — El Colombiano
◆ Katia Schaer: Il y a 150 ans, Karl Marx publiait ‘Le Capital’, écrit majeur du 20e siècle — RTS Culture
◆ Manuel Bello Hernández: El Capital de Karl Marx, cumple 150 años de su primera edición — NotiMex
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge
◆ Jérôme Skalski: Lire Le Capital, un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité
◆ Sebastiano Isaia: Il Capitale secondo Vilfredo Pareto — Nostromo

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◆ Sebastián Raza: Marxismo cultural: una teoría conspirativa de la derecha — La República
◆ Samuel Jaramillo: De nuevo Marx, pero un Marx Nuevo — Universidad Externado de Colombia
◆ Sergio Abraham Méndez Moissen: Karl Marx: El capítulo XXIV de El Capital y el “descubrimiento” de América — La Izquierda Diario
◆ Joseph Daher: El marxismo, la primavera árabe y el fundamentalismo islámico — Viento Sur
◆ Francisco Jaime: Marxismo: ¿salvación a través de la revolución? — El Siglo de Torreón
◆ Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
◆ Guido Fernández Parmo: El día que Marx vio The Matrix — Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires
◆ Cest: Karl Marx y sus "Cuadernos de París" toman vida con ilustraciones de Maguma — El Periódico
◆ Leopoldo Moscoso: 'Das Kapital': reloading... — Público
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◆ José de María Romero Barea: Hölderlin ha leído a Marx y no lo olvida — Revista de Letras
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
◆ Francisco Cabrillo: Cómo Marx cambió el curso de la historia — Expansión
◆ El “Dragón Rojo”, en Manchester: Cierran el histórico pub donde Marx y Engels charlaban "entre copa y copa" — BigNews Tonight
◆ Marc Sala: El capitalismo se come al bar donde Marx y Engels debatían sobre comunismo — El Español

— Notas sobre debates, entrevistas y eventos
◆ Fabrizio Mejía Madrid: Conmemoran aniversario de la muerte de Lenin en Rusia — Proceso
◆ Segundo Congreso Mundial sobre Marxismo tendrá lugar en Beijing — Xinhua
◆ Debate entre Andrew Kliman & Fred Moseley — Tiempos Críticos
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◆ Alberto Maldonado: Michael Heinrich en Bogotá: El Capital de Marx es el misil más terrible lanzado contra la burguesía — Palabras al Margen
◆ Leonardo Cazes: En memoria de Itsván Mészáros — Rebelión (Publicada en O Globo)
◆ Entrevista con István Mészáros realizada por la revista persa Naghd’ (Kritik), el 02-06-1998: “Para ir Más allá del Capital” — Marxismo Crítico
◆ Rosa Nassif: “El Che no fue solo un hombre de acción sino un gran teórico marxista” — Agencia de Informaciones Mercosur AIM
◆ Entrevista a Juan Geymonat: Por un marxismo sin citas a Marx — Hemisferio Izquierdo
◆ Juliana Gonçalves: "El Capital no es una biblia ni un libro de recetas", dice José Paulo Netto [Português ] — Brasil de Fato
◆ Entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
◆ Alejandro Katz & Mariano Schuster: Marx ha vuelto: 150 años de El Capital. Entrevista a Horacio Tarcus — La Vanguardia
◆ Salvador López Arnal: Entrevista a Gustavo Hernández Sánchez sobre "La tradición marxista y la encrucijada postmoderna" — Rebelión
◆ Jorge L. Acanda: "Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx" — La Linea de Fuego

— Notas sobre Lenin y la Revolución de Octubre
◆ Guillermo Almeyra: Qué fue la Revolución Rusa — La Jornada
◆ Jorge Figueroa: Dos revoluciones que cambiaron el mundo y el arte — La Gaceta
◆ Gilberto López y Rivas: La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial — La Jornada
◆ Aldo Agosti: Repensar la Revolución Rusa — Memoria
◆ Toni Negri: Lenin: Dalla teoria alla pratica — Euronomade
◆ Entretien avec Tariq Ali: L’héritage de Vladimir Lénine — Contretemps
◆ Andrea Catone: La Rivoluzione d’Ottobre e il Movimento Socialista Mondiale in una prospettiva storica — Marx XXI
◆ Michael Löwy: De la Revolución de Octubre al Ecocomunismo del Siglo XXI — Herramienta
◆ Serge Halimi: Il secolo di Lenin — Rifondazione Comunista
◆ Víctor Arrogante: La Gran Revolución de octubre — El Plural
◆ Luis Bilbao: El mundo a un siglo de la Revolución de Octubre — Rebelión
◆ Samir Amin: La Revolución de Octubre cien años después — El Viejo Topo
◆ Luis Fernando Valdés-López: Revolución rusa, 100 años después — Portaluz
◆ Ester Kandel: El centenario de la Revolución de octubre — Kaos en la Red
◆ Daniel Gaido: Come fare la rivoluzione senza prendere il potere...a luglio — PalermoGrad
◆ Eugenio del Río: Repensando la experiencia soviética — Ctxt
◆ Pablo Stancanelli: Presentación el Atlas de la Revolución rusa - Pan, paz, tierra... libertad — Le Monde Diplomatique
◆ Gabriel Quirici: La Revolución Rusa desafió a la izquierda, al marxismo y al capitalismo [Audio] — Del Sol

— Notas sobre la película “El joven Karl Marx”, del cineasta haitiano Raoul Peck
◆ Eduardo Mackenzie:"Le jeune Karl Marx ", le film le plus récent du réalisateur Raoul Peck vient de sortir en France — Dreuz
◆ Minou Petrovski: Pourquoi Raoul Peck, cinéaste haïtien, s’intéresse-t-il à la jeunesse de Karl Marx en 2017? — HuffPost
◆ Antônio Lima Jûnior: [Resenha] O jovem Karl Marx – Raoul Peck (2017) — Fundaçâo Dinarco Reis
◆ La película "El joven Karl Marx" llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
◆ Boris Lefebvre: "Le jeune Karl Marx": de la rencontre avec Engels au Manifeste — Révolution Pernamente

— Notas sobre el maestro István Mészáros, recientemente fallecido
◆ Matteo Bifone: Oltre Il Capitale. Verso una teoria della transizione, a cura di R. Mapelli — Materialismo Storico
◆ Gabriel Vargas Lozano, Hillel Ticktin: István Mészáros: pensar la alienación y la crisis del capitalismo — SinPermiso
◆ Carmen Bohórquez: István Mészáros, ahora y siempre — Red 58
◆ István Mészáros: Reflexiones sobre la Nueva Internacional — Rebelión
◆ Ricardo Antunes: Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros — Herramienta
◆ Francisco Farina: Hasta la Victoria: István Mészáros — Marcha
◆ István Mészáros in memoriam : Capitalism and Ecological Destruction — Climate & Capitalism.us