"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

◆

"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal" — Karl Marx

24/6/16

El efecto Foucault y la crisis del marxismo en Argentina

◆ A propósito de ‘Los usos de Foucault en la Argentina: recepción y circulación desde los años cincuenta hasta nuestros días’, de Mariana Canavese
Michel Foucault
✆ Gato Teo 

Gastón Gutiérrez   /   Este libro 1 realiza la reconstrucción histórica y temática de las piezas dispersas que componen la genealogía local de la recepción de Foucault. A 50 años de la publicación de Las palabras y las cosas nos permite adentrarnos en los nombres, textos, modos de lectura y circulación de la presencia del filósofo francés en Argentina. Adaptando su tesis doctoral, Mariana Canavese expone los resultados de una vasta investigación de historia intelectual sobre las huellas de Foucault en nuestro campo cultural. El libro no trata sobre Foucault, sino de cómo fue leído, por lo tanto no se propone realizar ni una lectura sobre la amplia obra de éste, ni juzgar las lecturas correctas o incorrectas que se hicieron en nuestros pagos, sino de dar cuenta de las estrategias u operaciones de lectura y recepción. Y cómo las adaptaciones al ámbito local permitieron posiciones teóricas y político-ideológicas tanto en la cultura como en las ciencias sociales y humanísticas. Para Canavese la recepción remite siempre a la actividad del que lee y recibe, y recuperando la noción de ‘uso’ (apelando al clásico de Portantiero Los usos de Gramsci) va dando cuenta de diferentes olas de recepción de Foucault. El estudio diferencia dos grandes periodos, aquel que va de su recepción temprana a fines de los ‘50 hasta la pos-dictadura, y desde los años ‘80 a la actualidad. 

Describe cómo las diferentes olas de recepción no se acumulan progresivamente, sino que cada una está sobredeterminada por cada coyuntura, lo que permite diferentes lecturas y usos de Foucault para cada una de estas (179). Esta modalidad de recepción entronca con la consideración de Foucault sobre sus textos como cajas de herramientas que habilitan a lectores-usuarios a utilizarlas como mejor les plazca. Y los usuarios argentinos de Foucault lo hicieron en una heterogeneidad de ámbitos: discusiones entre psicoanálisis, fenomenología y marxismo, las querellas teóricas del estructuralismo en la lingüística, la epistemología, la filosofía, la sociología, la crítica literaria, el derecho y la arquitectura, y una importante presencia en medios de comunicación, espacios culturales alternativos e incluso de élite.
La entrada Foucault a la historia del campo intelectual argentino
Una descripción del libro diría que tiene 4 capítulos que siguen cronológica y temáticamente la recepción de Foucault en una trayectoria apegada a los avatares de sus elaboraciones hasta 1989 y un apartado final donde se esboza un balance y apuntes provisorios de su recepción hasta nuestros días.

El primero, “Entre la psicología, la filosofía y la experiencia política de masas…”, describe un Foucault que todavía no es el Foucault que más conocemos, sino una referencia más en los debates entre psicología, psicoanálisis y marxismo. De la mano de José Bleger y editado por editorial Paidós en un contexto modernizante de la cultura argentina, Foucault se inscribe en la búsqueda del marxismo por realizar una “psicología concreta” (aunque en Bleger la referencia principal sea Politzer (44)). Foucault arribó a la Argentina de la mano de la psicología marxista y la política, en tiempos de transición entre el kleinismo inglés y la hegemonía posterior de Lacan, e inscripto a su vez en los debates del comunismo local (40)2. En tiempos en que una nueva fracción intelectual accedía a la docencia universitaria con la creación de la carrera de psicología en Rosario (posteriormente en otras instituciones del país) y en el que el psicoanálisis conocía una acelerada difusión en la clase media (luego de que el peronismo lo hubiera marginado como “antinacional”). Como no podía ser de otro modo en un estudio de estas características la historia intelectual y biográfica de los lectores ocupa un importante espacio. Personalidades como Bleger operan como “casos” que dan cuenta de un “uso”, a veces generando un impacto teórico o práctico en colectivos como el caso de Plataforma (46), y en otros tan solo se inscriben las personas que traducen, editan, publican o incorporan a Foucault en los ámbitos educativos, culturales o en la comunicación de masas.

Los ‘60 también conocerán otra vía de entrada de Foucault de la mano de las polémicas sobre Sartre y el estructuralismo. Es conocida la cita de Sartre en la revista L’Arc sobre Las palabras y las cosas, allí Foucault aparecía como el que sustituía “el cine por la linterna mágica, el movimiento por una sucesión de inmovilidades” que configuraban “una ideología nueva, la última barrera que la burguesía puede aún levantar contra Marx” (48). En un tono de marcado voluntarismo político, todavía dominado en Argentina por la fenomenología y el marxismo humanista mal podía ser recibido este Foucault cuyos temas eran el anti-humanismo y la “muerte del hombre”. Incluso dentro del auge posterior del estructuralismo como “la” ciencia y su adopción por sectores intelectuales de la nueva izquierda tampoco gozaba de demasiado interés, ya que en contraposición con Althusser que buscó combinar estructuralismo y marxismo (y quién por otro lado lo honraría a pié de página en Para leer El Capital), Foucault realizaba una fuerte crítica a Marx como “alojado en la episteme del siglo XIX” (50). Sin embargo esto no impidió que el nombre de Foucault apareciera ligado al conjunto de la familia estructuralista (Levi-Strauss, Lacan o Barthes) en una inesperada reseña en la revistaCriterio dirigida por el presbítero Jorge Mejía (51). O que el diario La opinión (1971) diera cuenta de este estructuralista que empezaba a investigar las cárceles en Francia y conformaba el Grupo de Información sobre las Prisiones y un interesante documento publicado en el diario Clarín apelara a la figura del “Gran encierro” (de Historia de la Locura) para describir la exclusión y el exterminio del indio y el gaucho. Dentro de la cultura de izquierda también Foucault empezó a calar. En este lugar la posición de José Sazbón es otro “caso” en el que la autora se detiene, mostrando cómo este marxista sartreano y lukacsiano sitúa tempranamente a Foucault en su actividad editorial, académica y en sus textos que abarcan los cruces del marxismo occidental y el estructuralismo. Será el introductor de algunos textos estructuralistas nodales, pero también, ya en el exilio, intentará recuperar la veta crítica de Foucault hacia la historiografía tradicional marcada por la ideología del progreso mientras critica “el comienzo de un pensamiento histórico de la dispersión y las ruinas del sentido” (56). Entre otras muchas referencias se menciona cómo el filósofo Oscar del Barco lo incorpora a través de las lecturas de la revista francesa Tel Quel, en una confluencia con la vanguardia filosófica y literaria izquierdista que sumaba a Bataille, Kristeva o Deleuze y que aquí encontraba eco en la impronta cultural maoísta como en la revista Los libros y otras revistas del periodo. Este panorama muestra para Canavese la polivalencia de los usos de Foucault, quiénes eran sus lectores en ese momento (psicoanalistas, psiquiatras, filósofos, escritores, críticos y artistas) y cómo se había instalado ya por canales públicos, aunque seguía fuera del sistema académico (66).

El capítulo 2 (“Lo real del encierro”) nos muestra quiénes leyeron a Foucault durante la dictadura genocida. Es ya un Foucault más reconocible, signado por el libro Vigilar y Castigar que permite un salto en su influencia. En un contexto de degradación cultural, con Ottalagano en la universidad y la censura y la quema de libros, Foucault apareció en varias instancias, y se leyó más de lo que a priori se podría creer. En empresas como la “universidad de las catacumbas” de Josefina Ludmer (72), pero también en otras de mayor publicidad e impacto, como la experiencia de APBA3 donde estaban Vezzetti y Tomás Abraham (74) o las elaboraciones de Vezzetti sobre la locura en la argentina publicadas en Punto de Vista (que continuó saliendo en plena dictadura aún después de la desaparición de los responsables de la organización de izquierda que impulsaba su publicación).

E incluso su aparición en medios gráficos, como La opinión, o en lugares paquetes como la Alianza Francesa donde Enrique Marí dictó una conferencia sobre Vigilar y castigar. Hay páginas que describen cómo Marí leyó a Foucault para incidir en el campo jurídico. Y el interesante caso de “La escuelita” de arquitectura y estudios urbanos que produjo una renovación significativa del problema histórico del disciplinamiento de la población a través de la historia de la vivienda en Argentina y renovó la enseñanza de la disciplina con el retorno democrático (80). La heterogeneidad de esta presencia de Foucault en estos años es tal que puede aparecer sugerido en los suplementos culturales del diario masserista Convicción, como ser una de las  influencias teóricas del libro La bemba con el que De Ípola reconstruye su experiencia de cómo circulan los rumores en las cárceles y centros de detención en los que el autor estuvo confinado. Aún así, había una afinidad evidente entre las temáticas de Foucault y el contexto de brutal represión, reclusión y asesinatos. Aunque Canavese se encarga correctamente de establecer las diferencias entre aquello que Foucault teorizaba y esta realidad. Invirtiendo los términos del clásico foucaultiano aquí los suplicios eran ocultos y se evitaba precisamente la ceremonia pública, mientras que el poder panóptico no tenía nada de secreto gradual ni oculto (98). Es el contexto el que determina aquí el peso de la interpretación. Pero también se vislumbra el problema de ver analogías posibles en casi cualquier fenómeno, que generará continua insatisfacción en los propios foucaultianos locales (Terán criticará la “maquinita Foucault” y Abraham señalará que “tampoco es una heladería Foucault”).

En el capítulo 4 (el 3 lo retomaremos en el próximo apartado) aborda de lleno el problema de la recuperación democrática en la que Foucault se hace “parte del aire” (como titula el capítulo). Los tópicos de una agenda marcada por los derechos humanos son más compatibles con el giro humanista de Foucault y sus preocupaciones éticas. Al mismo tiempo, en momentos donde prima el balance del fracaso del asalto al cielo setentista se impone la politización sobre la vida cotidiana (como sustituto de la imposibilidad de toma del poder del Estado) y se expande una “rebelión del coro”, como la llamó José Nun, en la que movimientos de sectores oprimidos, minorías sexuales, nuevos movimientos sociales, feministas y minorías étnicas son leídos como transgresión y micro-resistencias. Es en este momento que Foucault ingresa en la academia, más por el lado de las ciencias sociales y la psicología que en filosofía (donde es ninguneado) e historia (donde su apropiación se circunscribe inicialmente a la historia intelectual nacional). Al mismo tiempo la veta nietzscheana del texto foucaultiano comienza a ser más leído, acompañado de Deleuze, y algunas personalidades académicas (como Abraham) codifican el ataque al marxismo. La influencia de este Foucault, ciertamente nihilista, gana peso en revistas universitarias y estudiantiles basistas o anarquizantes, aunque también en figuras mucho más interesantes como Néstor Perlongher. La trayectoria del militante del Frente de Liberación Homosexual, ex militante trotskista, luego anarquista, poeta y sociólogo es otro “caso” productivo. Analizó la “prostitución viril” en San Pablo y los cambios en el mundo homosexual a partir del SIDA y el travestismo en oposición a los estereotipos binarios (169). Considerada globalmente esta emergencia de Foucault encuentra su sitio privilegiado en los ‘90 acompañando un desarme político de la izquierda, de la que se quejaban incluso los peronistas de Unidos al decir que “pichones de arqueólogos” discurseaban acerca del poder dando lo mismo que circule “en una cancha de pelota-paleta a que se ejerza impunemente a través del Australazo” (160). La instalación de esta “moda” de la que los medios dieron cuenta y que se consolidó luego del ‘89 y la caída del muro, supuso la asimilación de Foucault al clima posmoderno de los ‘90 y su giro, ahora despolitizado, a lo privado.
Foucault y la crisis del marxismo local
Para finalizar regresemos a un momento anterior situado en el centro del libro, y que es obviamente central para una revista de izquierda, como es el problema de la recepción particular o el ‘efecto Foucault’ en relación al marxismo, y especialmente a la “crisis del marxismo” que tiene lugar a comienzos de los ‘80 tanto en los exilios como en la producción local. En esta coyuntura específica en la que la revisión de los ‘70 y la crítica al marxismo ocupan el centro de las reflexiones intelectuales, Foucault aparece como ruptura y a la vez como continuidad con Marx. La autora señala y repone cómo un mismo cuerpo de textos de Foucault es usado de modos divergentes, dando lugar a admisiones o impugnaciones de la relación Marx/Foucault. Estas posibilidades están presentes ya en Foucault quién se presenta tanto como crítico (del marxismo, esencialmente, pero también de Marx) y como presunto apropiador. Si esta ambigüedad ya estaba en el origen será el contexto el que defina su apropiación posible (107). Aparecen entonces 3 actitudes que dan cuenta de la relación de Foucault y el marxismo en el contexto local. Quienes lo ven como reemplazo al marxismo en crisis (usando el foucaultismo como un arma contra el economicismo teórico, el leninismo y la centralidad del Estado). Otros ven al contrario una articulación evidente entre Foucault y Marx y proponen articular la perspectiva clasista con la microfísica del poder. Y una tercera posibilidad es la que Canavese denomina un marxismo renovado, que propone realizar beneficio de inventario e incorporar los análisis críticos sobre las instituciones, pero señalando que carece de una articulación con un teoría del Estado que requiere los aportes de un marxismo enriquecido desde fines de los ‘70 al que ven ejemplificado en la relación de Poulantzas con Foucault. Esta posición está ejemplificada en la compilación Disparen sobre Foucault donde los compiladores solicitan incorporar a Foucault nada menos que los conceptos de clase o Estado que éste explícitamente rechaza.

La exposición de este problema se hace a partir de la polémica que tiene lugar en la revista Punto de Vista en 1983 donde Oscar Terán propone una “invitación al posmarxismo” a partir de reseñar favorablemente el libro El discurso jurídico (donde escribe entre otros Marí quién no ve rivalidades entre marxismo y foucaultismo) señalando que ya debería abandonarse la instancia materialista de la “última instancia” que nunca llega. La respuesta la proveyó precisamente Sazbón señalando que los sintagmas “metafísica de la presencia”, “micropoderes” o “descentramiento del sujeto” no son menos enigmáticos que “última instancia”, pero que no se los cuestiona porque son célebres en el panteón posestructuralista (126). Para Sazbón se intentaba reemplazar una supuesta certeza anterior de la “última instancia” (que tenía un lugar central en el althusserianismo) por un “constitutivismo sin sujeto” que comprometía no solo una lectura determinista sino al marxismo en su conjunto (la argumentación tiene una afinidad inconfundible con Tras las huellas del materialismo histórico que Perry Anderson publicaba ese mismo año y con quién el filósofo argentino mantenía una amistad). La otra polémica que sirve para ejemplificar los usos es la que reproduce Juan Carlos Marín enLa silla en la cabeza. Allí Marín responde a Abraham, entre otros, que los análisis de Foucault acerca de la dominación de los cuerpos son no solo compatibles con Marx, sino incomprensibles sin éste (este Foucault emparentado con el marxismo se instala en Sociología de la UBA con Marín y Susana Murillo). La temática del terror en Argentina como condición del disciplinamiento para instalar un nuevo modo de acumulación propone una continuidad sin quiebres entre Marx y Foucault y es un discurso que encuentra eco en los ‘80 en libros sobre la dictadura, en elaboraciones enmarcadas en organismos de derechos humanos y reflexiones teóricas sobre el poder y el análisis de las revoluciones como el libro de Roberto Jacoby.

Desde estas páginas tenemos más simpatía por la posición que señala que la ruptura de Foucault con Marx constituye una temática central. Esto no significa no considerar que el conjunto de la obra de Foucault tenga a Marx en la mira, de hecho lo tiene, pero en una perspectiva antagonista, contra el cual construye otra teoría del poder, de la historia y de la subjetividad. Ni tampoco dejar de reconocer los méritos que la politización de las disciplinas y las instituciones efectuada por Foucault tiene, sino ponderarlos en una valoración global. En un contexto de “crisis del marxismo” los límites de un subjetivismo sin sujeto ni estrategia, que ve en la historia siempre “el conjunto aleatorio y singular del suceso” no podían dejarse de lado4. En una mirada retrospectiva Sazbón mostraba como ya en 1966 Foucault (y también Derrida) contraponían la herencia de Nietzsche con Marx abriendo la transición post-estructuralista (Sazbón, 2009)5. Evaluar la productividad o el eclecticismo de cada posición requiere un análisis más detenido del conjunto de obras producidas bajo el influjo de ellas, lo que a su vez requiere inmiscuirse en un análisis crítico del propio Foucault. La reconstrucción histórica propuesta es un marco promisorio que aporta elementos para una querella aún en curso ya que el contexto más reciente es uno en el que los conceptos foucaultianos de control social, biopolítica y gubernamentalidad (dominantes en los Cursos inéditos y otros materiales que siguen publicándose actualmente), siguen presentes generando usos y querellas metodológicas, teóricas y políticas.
Notas
1. Buenos Aires, Siglo XXI, 2015. Los números de página se indican entre paréntesis.
2. “Ecos de la Guerra fría en el campo psi”, Juan Duarte, IdZ 28, abril 2016.
3. Asociación de Psicólogos de Buenos Aires.
4. Foucault, Nietzsche, la genealogía y la historia, Valencia, Editorial Pre-textos, 2008.
5. “Razón y método: del estructuralismo al postestructuralismo” en Nietzsche en Francia, Bernal, UNQUI Editorial, 2009.
http://www.laizquierdadiario.com/ideasdeizquierda/
◆ Texto en PDF

◆ El que busca, encuentra...

“Todo lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profano, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas” — Karl Marx

Not@s sobre Marx, marxismo, socialismo y la Revolución 2.0

— Notas notables
◆ Cecilia Feijoo: Apuntes sobre el Concepto de Revolución Burguesa en Karl Marx — Red Diario Digital
◆ Moishe Postone: Il compito della teoria critica oggi: Ripensare la critica del capitalismo e dei suoi futuri — Blackblog Franco Senia
◆ Pierre-Yves Quiviger: Marx ou l'élimination des inégalités par la révolution — Le Point
◆ Hernán Ouviña: Indigenizar el marxismo — La Tinta
◆ Emmanuel Laurentin: Les historiens américains et Karl Marx — France Culture
◆ Adèle Van Reeth: Le Capital de Karl Marx: La fabrique de la plus-value — France Culture
◆ Manuel Martínez Llaneza: Reproches a Marx acerca de El Capital (Bajo la égida de Friedrich Engels) — Rebelión
◆ Victoria Herrera: Marx y la historia — Buzos
◆ Alejandro F. Gutiérrez Carmona: La vigencia del pensamiento marxista — Alianza Tex
◆ Víctor Arrogante: El Capital y las aspiraciones de la clase trabajadora — Nueva Tribuna
◆ Mauricio Mejía: Karl Marx, el poeta de la mercancía — El Financiero
◆ Emmanuel Laurentin: Karl Marx à Paris: 1843-1845 — France Culture
◆ Jacinto Valdés-Dapena Vivanco: La teoría marxista del Che Guevara — Bohemia
◆ Aldo Casas: El marxismo como herramienta para la lucha — La necesidad de la formación en la militancia — La Tinta
◆ Evald Vasiliévich Iliénkov: La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en El Capital de Marx — Templando el Acero
◆ Vincent Présumey: Suivi des écrits de Karl Marx / 1837-1848 - Part I, Part II, Part III & Part IV — Mediapart
◆ Roman Rosdolky: Marx ésotérique et Marx exotérique — Palim Psao
◆ Lepotier: Marx, Marxisme, Cui bono? — Bella Ciao
◆ Andrea Vitale: La critica di Pareto a Marx: una abborracciatura — Operai e Teoria
◆ Annelie Buntenbach: Marx provides us with a glimpse behind the scenes of capitalism — Marx 200
◆ Antoni Puig Solé: La Ley del Valor y la ecología en Marx — Lo que somos
◆ Vladimiro Giacché: Note sui significati di "Libertà" nei Lineamenti di Filosofia del Diritto di Hegel — Il Comunista
◆ Salvador López Arnal: Manuel Sacristán (1925-1985) como renovador de las tradiciones emancipatorias — Rebelión
◆ Paúl Ravelo Cabrera: Marx, Derrida, el Gesto Político y la supercapitalización mundial — Scribb
◆ Dino Greco: In difesa del marxismo — Sollevazione
◆ Alberto Quiñónez: Arte, praxis y materialismo histórico — Rebelión
◆ Josefina L. Martínez: Feminismo & Socialismo marxista - Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo — Rebelión
◆ John Bellamy Foster: Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza — Scribb
◆ José Manuel Bermudo Ávila: Concepto de Praxis en el joven Marx — Scribb
◆ Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
◆ Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
◆ Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox

— Notas y comentarios sobre El Capital
◆ António Ferraz: Os 150 anos do livro ‘O Capital’, de Karl Marx — Correio do Minho
◆ Horacio Tarcus: Traductores y editores de la “Biblia del Proletariado” - Parte I & Parte II — Memoria
◆ Emmanuel Laurentin: Le Capital, toujours utile pour penser la question économique et sociale? — France Culture
◆ J.M. González Lara: 150 años de El Capital — Vanguardia
◆ Roberto Giardina: Il Capitale di Marx ha 150 anni — Italia Oggi
◆ Alejandro Cifuentes: El Capital de Marx en el siglo XXI — Voz
◆ Marcela Gutiérrez Bobadilla: El Capital, de Karl Marx, celebra 150 años de su edición en Londres — Notimex
◆ Mario Robles Roberto Escorcia Romo: Algunas reflexiones sobre la vigencia e importancia del Tomo I de El Capital — Memoria
◆ Antoni Puig Solé: El Capital de Marx celebra su 150° aniversario — Lo que Somos
◆ Jorge Vilches: El Capital: el libro de nunca acabar — La Razón
◆ Carla de Mello: A 150 años de El Capital, la monumental obra de Karl Marx — Juventud Socialista del Uruguay
◆ Rodolfo Bueno: El Capital cumple 150 años — Rebelión
◆ Diego Guerrero: El Capital de Marx y el capitalismo actual: 150 años más cerca — Público
◆ José Sarrión Andaluz & Salvador López Arnal: Primera edición de El Capital de Karl Marx, la obra de una vida — Rebelión
◆ Sebastián Zarricueta: El Capital de Karl Marx: 150 años — 80°
◆ Marcello Musto: La durezza del 'Capitale' — Il Manifesto
◆ Esteban Mercatante: El valor de El Capital de Karl Marx en el siglo XXI — Izquierda Diario
◆ Michael Roberts: La desigualdad a 150 años de El Capital de Karl Marx — Izquierda Diario
◆ Ricardo Bada: El Capital en sus 150 años — Nexos
◆ Christoph Driessen: ¿Tenía Marx razón? Se cumplen 150 años de edición de El Capital — El Mundo
◆ Juan Losa: La profecía de Marx cumple 150 años — Público
◆ John Saldarriaga: El Capital, 150 años en el estante — El Colombiano
◆ Katia Schaer: Il y a 150 ans, Karl Marx publiait ‘Le Capital’, écrit majeur du 20e siècle — RTS Culture
◆ Manuel Bello Hernández: El Capital de Karl Marx, cumple 150 años de su primera edición — NotiMex
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge
◆ Jérôme Skalski: Lire Le Capital, un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité
◆ Sebastiano Isaia: Il Capitale secondo Vilfredo Pareto — Nostromo

— Notas y reportajes de actualidad
◆ Román Casado: Marx, Engels, Beatles, ese es el ritmo de Vltava — Radio Praga
◆ María Gómez De Montis: El Manifiesto Comunista nació en la Grand Place — Erasmus en Flandes
◆ Enrique Semo: 1991: ¿Por qué se derrumbó la URSS? — Memoria
◆ Michel Husson: Marx, un économiste du XIXe siècle? A propos de la biographie de Jonathan Sperber — A L’Encontre
◆ César Rendueles: Todos los Marx que hay en Marx — El País
◆ Alice Pairo: Karl Marx, Dubaï et House of cards: la Session de rattrapage — France Culture
◆ Sebastián Raza: Marxismo cultural: una teoría conspirativa de la derecha — La República
◆ Samuel Jaramillo: De nuevo Marx, pero un Marx Nuevo — Universidad Externado de Colombia
◆ Sergio Abraham Méndez Moissen: Karl Marx: El capítulo XXIV de El Capital y el “descubrimiento” de América — La Izquierda Diario
◆ Joseph Daher: El marxismo, la primavera árabe y el fundamentalismo islámico — Viento Sur
◆ Francisco Jaime: Marxismo: ¿salvación a través de la revolución? — El Siglo de Torreón
◆ Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
◆ Guido Fernández Parmo: El día que Marx vio The Matrix — Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires
◆ Cest: Karl Marx y sus "Cuadernos de París" toman vida con ilustraciones de Maguma — El Periódico
◆ Leopoldo Moscoso: 'Das Kapital': reloading... — Público
◆ Laura "Xiwe" Santillan: La lucha mapuche, la autodeterminación y el marxismo — La Izquierda Diario
◆ José de María Romero Barea: Hölderlin ha leído a Marx y no lo olvida — Revista de Letras
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
◆ Francisco Cabrillo: Cómo Marx cambió el curso de la historia — Expansión
◆ El “Dragón Rojo”, en Manchester: Cierran el histórico pub donde Marx y Engels charlaban "entre copa y copa" — BigNews Tonight
◆ Marc Sala: El capitalismo se come al bar donde Marx y Engels debatían sobre comunismo — El Español

— Notas sobre debates, entrevistas y eventos
◆ Fabrizio Mejía Madrid: Conmemoran aniversario de la muerte de Lenin en Rusia — Proceso
◆ Segundo Congreso Mundial sobre Marxismo tendrá lugar en Beijing — Xinhua
◆ Debate entre Andrew Kliman & Fred Moseley — Tiempos Críticos
◆ David McNally & Sue Ferguson: “Social Reproduction Beyond Intersectionality: An Interview” — Marxismo Crítico
◆ Gustavo Hernández Sánchez: “Edward Palmer Thompson es un autor que sí supo dar un giro copernicano a los estudios marxistas” — Rebelión
◆ Alberto Maldonado: Michael Heinrich en Bogotá: El Capital de Marx es el misil más terrible lanzado contra la burguesía — Palabras al Margen
◆ Leonardo Cazes: En memoria de Itsván Mészáros — Rebelión (Publicada en O Globo)
◆ Entrevista con István Mészáros realizada por la revista persa Naghd’ (Kritik), el 02-06-1998: “Para ir Más allá del Capital” — Marxismo Crítico
◆ Rosa Nassif: “El Che no fue solo un hombre de acción sino un gran teórico marxista” — Agencia de Informaciones Mercosur AIM
◆ Entrevista a Juan Geymonat: Por un marxismo sin citas a Marx — Hemisferio Izquierdo
◆ Juliana Gonçalves: "El Capital no es una biblia ni un libro de recetas", dice José Paulo Netto [Português ] — Brasil de Fato
◆ Entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
◆ Alejandro Katz & Mariano Schuster: Marx ha vuelto: 150 años de El Capital. Entrevista a Horacio Tarcus — La Vanguardia
◆ Salvador López Arnal: Entrevista a Gustavo Hernández Sánchez sobre "La tradición marxista y la encrucijada postmoderna" — Rebelión
◆ Jorge L. Acanda: "Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx" — La Linea de Fuego

— Notas sobre Lenin y la Revolución de Octubre
◆ Guillermo Almeyra: Qué fue la Revolución Rusa — La Jornada
◆ Jorge Figueroa: Dos revoluciones que cambiaron el mundo y el arte — La Gaceta
◆ Gilberto López y Rivas: La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial — La Jornada
◆ Aldo Agosti: Repensar la Revolución Rusa — Memoria
◆ Toni Negri: Lenin: Dalla teoria alla pratica — Euronomade
◆ Entretien avec Tariq Ali: L’héritage de Vladimir Lénine — Contretemps
◆ Andrea Catone: La Rivoluzione d’Ottobre e il Movimento Socialista Mondiale in una prospettiva storica — Marx XXI
◆ Michael Löwy: De la Revolución de Octubre al Ecocomunismo del Siglo XXI — Herramienta
◆ Serge Halimi: Il secolo di Lenin — Rifondazione Comunista
◆ Víctor Arrogante: La Gran Revolución de octubre — El Plural
◆ Luis Bilbao: El mundo a un siglo de la Revolución de Octubre — Rebelión
◆ Samir Amin: La Revolución de Octubre cien años después — El Viejo Topo
◆ Luis Fernando Valdés-López: Revolución rusa, 100 años después — Portaluz
◆ Ester Kandel: El centenario de la Revolución de octubre — Kaos en la Red
◆ Daniel Gaido: Come fare la rivoluzione senza prendere il potere...a luglio — PalermoGrad
◆ Eugenio del Río: Repensando la experiencia soviética — Ctxt
◆ Pablo Stancanelli: Presentación el Atlas de la Revolución rusa - Pan, paz, tierra... libertad — Le Monde Diplomatique
◆ Gabriel Quirici: La Revolución Rusa desafió a la izquierda, al marxismo y al capitalismo [Audio] — Del Sol

— Notas sobre la película “El joven Karl Marx”, del cineasta haitiano Raoul Peck
◆ Eduardo Mackenzie:"Le jeune Karl Marx ", le film le plus récent du réalisateur Raoul Peck vient de sortir en France — Dreuz
◆ Minou Petrovski: Pourquoi Raoul Peck, cinéaste haïtien, s’intéresse-t-il à la jeunesse de Karl Marx en 2017? — HuffPost
◆ Antônio Lima Jûnior: [Resenha] O jovem Karl Marx – Raoul Peck (2017) — Fundaçâo Dinarco Reis
◆ La película "El joven Karl Marx" llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
◆ Boris Lefebvre: "Le jeune Karl Marx": de la rencontre avec Engels au Manifeste — Révolution Pernamente

— Notas sobre el maestro István Mészáros, recientemente fallecido
◆ Matteo Bifone: Oltre Il Capitale. Verso una teoria della transizione, a cura di R. Mapelli — Materialismo Storico
◆ Gabriel Vargas Lozano, Hillel Ticktin: István Mészáros: pensar la alienación y la crisis del capitalismo — SinPermiso
◆ Carmen Bohórquez: István Mészáros, ahora y siempre — Red 58
◆ István Mészáros: Reflexiones sobre la Nueva Internacional — Rebelión
◆ Ricardo Antunes: Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros — Herramienta
◆ Francisco Farina: Hasta la Victoria: István Mészáros — Marcha
◆ István Mészáros in memoriam : Capitalism and Ecological Destruction — Climate & Capitalism.us