"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

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"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal" — Karl Marx

20/8/15

La forma estatal del capitalismo financiero

► “Todo Estado está fundado en la violencia, dijo Trotsky. Objetivamente esto es cierto […] La violencia no es, naturalmente, ni el medio normal ni el único medio de que el Estado se vale, pero sí es su medio específico” – Max Weber

Matari Pierre   |   Toda consideración sobre la dominación política contemporánea conduce inevitablemente a analizar dos características inherentes al poder estatal: por un lado, la articulación entre fuerza y consenso; y por el otro, la particularización del Estado como poder separado de la sociedad y por encima de ésta. Ambas condicionan la suerte de la intervención estatal en la reproducción del sistema económico, así como en la contención de los antagonismos sociales. El poder político reviste la forma de un “aparato público impersonal”, resumía Evgeny Pasukanis. Para entenderla es preciso examinar las formas de articulación entre violencia y consenso, y discernir los vínculos entre los poderes públicos y los intereses de la clase dominante.
Coerción
La historia reciente de los medios de ejecución del poder estatal —tribunales, administración, ejército, policías, alguaciles, cárceles— sintetiza las grandes evoluciones estructurales de la fase actual del capitalismo. Igual que el conjunto de los servicios públicos, esas instituciones han enfrentado medidas de austeridad y una degradación de las condiciones laborales de la mayoría de sus integrantes. El desbordamiento de los jueces y el hacinamiento carcelario son las consecuencias más significativas. Esta tendencia ha sido mayormente matizada en el caso de las fuerzas policiacas. Si bien la cantidad de policías por habitantes sigue elevándose, los efectivos registran una evolución desigual desde la década de 1980. Cualitativamente, el tipo de armamento a disposición de los policías tiende a evolucionar de las simples armas de mano a revólveres y, cada vez más, hacia armas semiautomáticas, así como una relajación de los reglamentos en cuanto a su empleo. La banalización de esas licencias para matar a la hora de enfrentar pandillas y patrullar en guetos, favelas y barrios marginales va en ascenso. Pero su uso laxo no se restringe a reprimir todo lo que la buena sociedad considera escoria de las clases peligrosas. Cuando es necesario, la “violencia física legítima” interviene sin rodeos para pacificar los antagonismos entre trabajadores y patrones. Los mineros de Marikana y los jornaleros de San Quintín saben de ello.

Pero esta evolución aparentemente contradictoria es compensada por otra tendencia. El control social transita crecientemente a través de cuerpos de seguridad privada. Siempre presente en las tareas de resguardo de los centros industriales, comerciales y financieros del capital monopolista, así como en el transporte de fondos, la policía privada ha extendido su campo de actividades hacia el control de pasajeros y equipajes y el patrullaje de espacios públicos (parques, playas, ferias, conciertos). De la misma manera se ha vuelto un elemento consustancial de la organización de esas murallas de clase que son las gated communities. Las fuerzas de seguridad privada en Estados Unidos superan a la policía en una proporción de 3 a 1. América Latina es la región donde más crecen y con mejor armamento. En Guatemala superan a la policía en una relación de 6 a 1 (récord). En México, su crecimiento ha sido exponencial desde la reforma de ese sector en 1995.1 Finalmente, la privatización del control social abarca también las cárceles. Desde la década de 1980, los países anglosajones han abierto la puerta a empresas privadas para encargarse del suministro de servicios, pero también de la construcción y de la organización de centros penitenciarios. Actualmente, las cárceles privadas albergan 8% de los 1.6 millones de prisioneros en EU.2 El principio no tarda en propagarse a otras partes del mundo, aunque sea a ritmos desiguales. En México una reforma de 2013 introdujo el principio y su práctica.

Esta doble tendencia en la organización de la coerción social —su forma organizada (estatal) y su forma in-organizada (privada)— atañe simultáneamente al consenso.
Consenso 
Numerosos trabajos han puesto en relieve el reforzamiento inexorable del Poder Ejecutivo respecto al Legislativo y el Judicial. Esta presidencialización de las democracias constituye la espuma de un fenómeno más profundo. Traduce la autonomización y el empoderamiento de la alta administración —directores, consejeros, abogados, sherpas— así como su capacidad, en orientar las decisiones del Ejecutivo. Este fenómeno está objetivamente condicionado, entre otros factores, por la creciente división, calificación y especialización que exige el tratamiento de los expedientes. No considerar ese fenómeno obstaculiza la comprensión del mecanismo de transmisión del poder estatal: la ordenación legislativa. En los hechos, la alta administración y su tecnocracia son los actores que han reemplazado al parlamento en cuanto a la presentación de iniciativas de ley. La producción legislativa y la definición del interés general tienen su centro en la alta administración. En esas circunstancias, la actividad efectiva del Poder Legislativo se reduce a aprobar o rechazar las iniciativas de ley.3

Por educación y origen social, los altos funcionarios enlazan la cima de la burocracia estatal a los intereses de las clases propietarias. Las grandes familias administrativas son por tanto criaderos de altos oficiales, ministros y embajadores. El lobbying-actividad popularmente ubicada en los pasillos, restaurantes y grandes hoteles próximos a los parlamentos- se ejerce sobre todo ante los miembros de la alta administración. Asimismo, las últimas décadas registran la generalización de otro modo depravado de cooptación que Lenin ya vislumbraba: la gratificación de ex ministros, altos funcionarios y ahora ex presidentes con generosas sinecuras en los consejos de administración de corporaciones privadas. Las dos últimas décadas acusan la aceleración del uso de la puerta giratoria entre el Estado y el mundo de los negocios; una práctica que se plasma en interesantes resultados para el capital monopolista. En México, A. Monteagudo Cuevas, presidente ejecutivo de AgroBio y representante de cinco transnacionales de la biogenética, “había trabajado en el área de negociaciones comerciales de la Secretaría de Economía, justamente durante el proceso  de debate y aprobación del marco legal que rige la biotecnología”.4 Pero si la puerta giratoria es eficaz para los negocios, también es proporcionalmente obscena para los intereses del Estado. La mayoría de los escándalos de corrupción política en las últimas décadas se batió girando por esa puerta.5 Evidentemente el conjunto de esos maridajes explica cómo los intereses del mundo de los negocios filtran el Estado. También permite comprender otro proceso: la conversión de las ideas de las clases dirigentes en ideas dominantes.

La vida política contemporánea se singulariza por la omnipresencia de una multiplicidad de actores —agencias de marketing, de publicidad, de comunicación, de notación, de consultorías, de sondeos— que invadieron los diferentes pisos de las superestructuras políticas, en especial durante los últimos 30 años. Apologéticamente presentada como modernización de la vida política, sus actividades encubren una complicidad estructural con las clases dirigentes y las cámaras patronales. La industria mediática —sector donde la centralización de la propiedad alcanzó un grado inédito— desempeña un rol creciente en la producción de las formas culturales sobre las cuales se asienta la hegemonía. Los desfiles y las tertulias de todos esos actores han convertido los mass media en sustitutos del debate parlamentario. La publicidad y los sondeos de todos los días se convierten en instrumentos temibles en los momentos críticos de la vida política. Según un periodista, el Estado federal gastó más de 5,8 mil millones de pesos en propaganda para la reforma energética que abrió —de par en par— las actividades de generación de electricidad, de exploración y de extracción de hidrocarburos así como el transporte y refinamiento de éstos a los grandes conglomerados capitalistas.6 Esta suma superaría la partida de la Suprema Corte de Justicia de la Nación o del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2013.7 El conjunto de esos recursos, especialmente los sondeos, son instrumentalizados para contrarrestar los efectos políticos de las movilizaciones colectivas (mítines, marchas).

La actividad de todos esos agentes del campo político alcanza su paroxismo en las campañas electorales, momentos cumbre de la lucha política. Su creciente protagonismo desde la década de 1980 ha coincidido con el desplazamiento de la vida política hacia el centro. Como lo dijo sin rodeos el Wall St. Journal: “las campañas electorales en el extranjero se parecen cada vez más enestilo y en sustancia a la de EE.UU.”8 El estilo queda ilustrado por esos malabarismos entre ideas vacuas y fórmulas publicitarias encarnadas por candidatos sonrientes, títeres de estrategas en comunicación y de los institutos de sondeos. La sustancia radica en constreñir los gobiernos a limitarse a reproducir las condiciones sociales generales que definen el capitalismo de hoy.
Autonomía y heteronomía
Perry Anderson comparó la relación entre fuerza y consenso en el sistema político con la existente entre las reservas de los bancos centrales y la circulación fiduciaria en el sistema monetario y de crédito. Las primeras sirven de respaldo a las segundas. La fórmula traducía en el lenguaje terrenal del siglo xx la metáfora del centauro —ese ser mitológico con torso humano y ancas de bestia— con la cual Maquiavelo describía el Estado moderno en ciernes. Pero para soldarse fuerza y consenso deben revestir la indumentaria y hablar el lenguaje propiamente estatal: el parlamentarismo y la ideología jurídica. A través de la producción de circulares administrativas, decretos, leyes y del derecho en general, el Estado aparece separado de la sociedad y por encima de ésta. La tradición crítica de la forma política de la dominación burguesa opone a ese ordenamiento jurídico, una definición del Estado arraigada en su sociogénesis como producto del carácter irreconciliable de los antagonismos entre clases. Desde esa perspectiva, el ordenamiento jurídico opera la transustanciación de la lucha de clases en dominación legal. Una paradoja de la era contemporánea, si la hay, radica en que la generalización de las democracias liberales y del estado de derecho va aparejada con el reforzamiento de la dependencia de los gobiernos con la bolsa, la banca, la deuda pública. Todos, mecanismos que circunscriben la autonomía del Estado en los límites de una heteronomía estructural.

Las políticas neoliberales no implican —como se asevera apresuradamente— la fantasía por alcanzar el nirvana del Estado mínimo. Significa —en primera instancia— la penetración de las mediaciones mercantiles y competitivas como principios ordenadores de todas las dimensiones de la vida social, lo que incluye desde luego al Estado. La proliferación de policías y cárceles privadas es ejemplo de cómo los Estados tienden a comportarse crecientemente como las grandes corporaciones industriales que subcontratan (outsourcing) actividades de sus casas matrices. Tal es también el significado profundo de los conceptos que tienden a predominar en las administraciones públicas y en las cátedras de Ciencia Política. Entre los años 1960 y 1980, los representantes de la escuela de los public choice llevaron a cabo en el plano de la teoría política lo que los economistas monetaristas y de la nueva escuela clásica operaban en el plano de la teoría económica. Los segundos criticaban las políticas keynesianas y los sistemas de planificación en general. Los primeros destinaban sus dardos a las expresiones políticas que encarnaban esas políticas. Con el fin de la fase heroica de esa embestida contra las tesis predominantes a nivel de la infra y de la superestructura durante la era de la Economía Mixta, llegó la hora de intérpretes más prosaicos pero no menos lisonjeros.

A partir de los 1980, la new public management, la digital era governance y el accountability propusieron las nociones, las herramientas y una jerga para administrar el Estado a imagen y semejanza de una corporación. Esa naturalización de las reglas del mercado y de la contabilidad financiera fundamenta también las tesis según la cual la despolitización de las principales palancas del poder público es la mejor forma de garantizar la imparcialidad y, por ende, una relación de confianza entre los ciudadanos y las instituciones. Las reformas que consagraron la independencia de los bancos centrales en los años 1980 y 1990 son los mejores ejemplos de lo anterior. Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), desairó recientemente a un eurodiputado del partido Podemos. El parlamentario había formulado una pregunta sobre las exigencias del BCE al gobierno griego. Para Draghi la interpelación presuponía que el Banco era una entidad política. Y la BCE no lo es, como se lo objetó sin ironía Súper Mario.9 No menos instructiva fue la experiencia del “gobierno técnico” (sic) de Mario Monti en Italia entre noviembre de 2011 y abril de 2013. Para decirlo a la manera del Wall Street Journal, el estilo Monti consistió en formar un gabinete con expertos de la sociedad civil políticamente desinteresados. Su sustancia, queda claro, fue aplicar al pie de la letra las directrices de la UE y del FMI. Si bien Monti no hacía política, lo cierto es que fue el gobierno que más aplausos  recibió de los establishments políticos, periodísticos y académicos de los países imperialistas.

Un criterio para juzgar el éxito de las diferentes formas de Estado en la historia del capitalismo reside en su capacidad para imponer el orden económico y político de la burguesía como el único posible. Éste es uno de los motivos por el cual se efectúan retoques de la máquina estatal en cada gran fase de la historia social. Esos arreglos derivan del pasivo de los enfrentamientos sociales precedentes. Se gestan a partir de los dos pilares de la estructura del poder político: la coerción y el consenso. Ahora bien, si las crisis desnudan los componentes de una sociedad y permiten observar con claridad la praxis de sus agentes, entonces los últimos años confirman la creciente confusión entre el interés general y el de las grandes instituciones financieras y de los monopolios que las penúltimas dirigen. La crisis mostró también el nivel de desorientación sindical y política de las clases trabajadoras. Ello se expresa en las anémicas respuestas a la degradación de las condiciones de trabajo y de vida de las masas, desde el estallido de la crisis de 2008. Se expresa en las dificultades para sacar conclusiones de fondo ante la multiplicación de síntomas inequívocos de crisis estructural de las actuales democracias políticas. Con todo, características y contradicciones de la forma estatal orgánica del capitalismo financiero tienen  enorme significado para las luchas sociales. La complejidad de las máquinas estatales, por un lado, y el carácter crecientemente parasitario y corrupto de sus altos personales, por el otro, son indicativos de la necesaria abolición del gobierno político sobre los hombres y su reemplazo por formas sociales de gestión de la producción y de las riquezas.
Notas
1 Small arms survey 2011: Estados de seguridad, Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales, Ginebra. http://www.smallarmssurvey.org/fileadmin/docs/A-Yearbook/2011/en/Small-Arms-Survey-2011-Chapter-04-EN.pdf
2 “Prisoners in 2013”, US Department of Justice. Office of justice programs. Bureau of Justice Statistics, 30  de septiembre. 2014. http://www.bjs.gov/content/pub/pdf/p13.pdf  Desde Reagan la población total de los EE.UU. aumentó aproximadamente de un tercio. En el mismo periodo, la proporción de detenidos aumentó en 800%.
3 Ese confinamiento podrá interpretarse como un equilibrio, desequilibrio o reequilibrio entre los dos poderes; una apreciación que dependerá del carácter parlamentario o presidencialista del régimen así como de la trayectoria del mismo. En todos los casos prevalece la tendencia al empoderamiento de la alta administración.
4 A. Enciso y B. Petrich,  “Multinacionales ya pueden sembrar maíz transgénico”, La Jornada, 13 de febrero 2012.
5 La práctica de la puerta giratoria entre el mundo de los negocios y las instituciones supra-estatales es mucho más impune. La expresión misma designaba inicialmente los vaivenes del alto personal del FMI y del Banco Mundial.
6 E. Méndez, “La defensa de la reforma energética fue la campaña más costosa de la presidencia”, La Jornada, 15 de enero 2015.
8 J. Harwood, “A Lot Like Home: Campaign Strategists Give Foreign Elections That American Cachet”, The Wall Str. Journal, 24 de marzo de 1999.
9 Dos semanas después, la BCE y su presidente eran arrojados al frente de la tormenta política tras el anuncio de las autoridades griegas de organizar un referéndum sobre las medidas exigidas por la “troika”.
http://revistamemoria.mx/

◆ El que busca, encuentra...

“Todo lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profano, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas” — Karl Marx

Not@s sobre Marx, marxismo, socialismo y la Revolución 2.0

— Notas notables
◆ Cecilia Feijoo: Apuntes sobre el Concepto de Revolución Burguesa en Karl Marx — Red Diario Digital
◆ Moishe Postone: Il compito della teoria critica oggi: Ripensare la critica del capitalismo e dei suoi futuri — Blackblog Franco Senia
◆ Pierre-Yves Quiviger: Marx ou l'élimination des inégalités par la révolution — Le Point
◆ Hernán Ouviña: Indigenizar el marxismo — La Tinta
◆ Emmanuel Laurentin: Les historiens américains et Karl Marx — France Culture
◆ Adèle Van Reeth: Le Capital de Karl Marx: La fabrique de la plus-value — France Culture
◆ Manuel Martínez Llaneza: Reproches a Marx acerca de El Capital (Bajo la égida de Friedrich Engels) — Rebelión
◆ Victoria Herrera: Marx y la historia — Buzos
◆ Alejandro F. Gutiérrez Carmona: La vigencia del pensamiento marxista — Alianza Tex
◆ Víctor Arrogante: El Capital y las aspiraciones de la clase trabajadora — Nueva Tribuna
◆ Mauricio Mejía: Karl Marx, el poeta de la mercancía — El Financiero
◆ Emmanuel Laurentin: Karl Marx à Paris: 1843-1845 — France Culture
◆ Jacinto Valdés-Dapena Vivanco: La teoría marxista del Che Guevara — Bohemia
◆ Aldo Casas: El marxismo como herramienta para la lucha — La necesidad de la formación en la militancia — La Tinta
◆ Evald Vasiliévich Iliénkov: La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en El Capital de Marx — Templando el Acero
◆ Vincent Présumey: Suivi des écrits de Karl Marx / 1837-1848 - Part I, Part II, Part III & Part IV — Mediapart
◆ Roman Rosdolky: Marx ésotérique et Marx exotérique — Palim Psao
◆ Lepotier: Marx, Marxisme, Cui bono? — Bella Ciao
◆ Andrea Vitale: La critica di Pareto a Marx: una abborracciatura — Operai e Teoria
◆ Annelie Buntenbach: Marx provides us with a glimpse behind the scenes of capitalism — Marx 200
◆ Antoni Puig Solé: La Ley del Valor y la ecología en Marx — Lo que somos
◆ Vladimiro Giacché: Note sui significati di "Libertà" nei Lineamenti di Filosofia del Diritto di Hegel — Il Comunista
◆ Salvador López Arnal: Manuel Sacristán (1925-1985) como renovador de las tradiciones emancipatorias — Rebelión
◆ Paúl Ravelo Cabrera: Marx, Derrida, el Gesto Político y la supercapitalización mundial — Scribb
◆ Dino Greco: In difesa del marxismo — Sollevazione
◆ Alberto Quiñónez: Arte, praxis y materialismo histórico — Rebelión
◆ Josefina L. Martínez: Feminismo & Socialismo marxista - Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo — Rebelión
◆ John Bellamy Foster: Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza — Scribb
◆ José Manuel Bermudo Ávila: Concepto de Praxis en el joven Marx — Scribb
◆ Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
◆ Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
◆ Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox

— Notas y comentarios sobre El Capital
◆ António Ferraz: Os 150 anos do livro ‘O Capital’, de Karl Marx — Correio do Minho
◆ Horacio Tarcus: Traductores y editores de la “Biblia del Proletariado” - Parte I & Parte II — Memoria
◆ Emmanuel Laurentin: Le Capital, toujours utile pour penser la question économique et sociale? — France Culture
◆ J.M. González Lara: 150 años de El Capital — Vanguardia
◆ Roberto Giardina: Il Capitale di Marx ha 150 anni — Italia Oggi
◆ Alejandro Cifuentes: El Capital de Marx en el siglo XXI — Voz
◆ Marcela Gutiérrez Bobadilla: El Capital, de Karl Marx, celebra 150 años de su edición en Londres — Notimex
◆ Mario Robles Roberto Escorcia Romo: Algunas reflexiones sobre la vigencia e importancia del Tomo I de El Capital — Memoria
◆ Antoni Puig Solé: El Capital de Marx celebra su 150° aniversario — Lo que Somos
◆ Jorge Vilches: El Capital: el libro de nunca acabar — La Razón
◆ Carla de Mello: A 150 años de El Capital, la monumental obra de Karl Marx — Juventud Socialista del Uruguay
◆ Rodolfo Bueno: El Capital cumple 150 años — Rebelión
◆ Diego Guerrero: El Capital de Marx y el capitalismo actual: 150 años más cerca — Público
◆ José Sarrión Andaluz & Salvador López Arnal: Primera edición de El Capital de Karl Marx, la obra de una vida — Rebelión
◆ Sebastián Zarricueta: El Capital de Karl Marx: 150 años — 80°
◆ Marcello Musto: La durezza del 'Capitale' — Il Manifesto
◆ Esteban Mercatante: El valor de El Capital de Karl Marx en el siglo XXI — Izquierda Diario
◆ Michael Roberts: La desigualdad a 150 años de El Capital de Karl Marx — Izquierda Diario
◆ Ricardo Bada: El Capital en sus 150 años — Nexos
◆ Christoph Driessen: ¿Tenía Marx razón? Se cumplen 150 años de edición de El Capital — El Mundo
◆ Juan Losa: La profecía de Marx cumple 150 años — Público
◆ John Saldarriaga: El Capital, 150 años en el estante — El Colombiano
◆ Katia Schaer: Il y a 150 ans, Karl Marx publiait ‘Le Capital’, écrit majeur du 20e siècle — RTS Culture
◆ Manuel Bello Hernández: El Capital de Karl Marx, cumple 150 años de su primera edición — NotiMex
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge
◆ Jérôme Skalski: Lire Le Capital, un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité
◆ Sebastiano Isaia: Il Capitale secondo Vilfredo Pareto — Nostromo

— Notas y reportajes de actualidad
◆ Román Casado: Marx, Engels, Beatles, ese es el ritmo de Vltava — Radio Praga
◆ María Gómez De Montis: El Manifiesto Comunista nació en la Grand Place — Erasmus en Flandes
◆ Enrique Semo: 1991: ¿Por qué se derrumbó la URSS? — Memoria
◆ Michel Husson: Marx, un économiste du XIXe siècle? A propos de la biographie de Jonathan Sperber — A L’Encontre
◆ César Rendueles: Todos los Marx que hay en Marx — El País
◆ Alice Pairo: Karl Marx, Dubaï et House of cards: la Session de rattrapage — France Culture
◆ Sebastián Raza: Marxismo cultural: una teoría conspirativa de la derecha — La República
◆ Samuel Jaramillo: De nuevo Marx, pero un Marx Nuevo — Universidad Externado de Colombia
◆ Sergio Abraham Méndez Moissen: Karl Marx: El capítulo XXIV de El Capital y el “descubrimiento” de América — La Izquierda Diario
◆ Joseph Daher: El marxismo, la primavera árabe y el fundamentalismo islámico — Viento Sur
◆ Francisco Jaime: Marxismo: ¿salvación a través de la revolución? — El Siglo de Torreón
◆ Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
◆ Guido Fernández Parmo: El día que Marx vio The Matrix — Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires
◆ Cest: Karl Marx y sus "Cuadernos de París" toman vida con ilustraciones de Maguma — El Periódico
◆ Leopoldo Moscoso: 'Das Kapital': reloading... — Público
◆ Laura "Xiwe" Santillan: La lucha mapuche, la autodeterminación y el marxismo — La Izquierda Diario
◆ José de María Romero Barea: Hölderlin ha leído a Marx y no lo olvida — Revista de Letras
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
◆ Francisco Cabrillo: Cómo Marx cambió el curso de la historia — Expansión
◆ El “Dragón Rojo”, en Manchester: Cierran el histórico pub donde Marx y Engels charlaban "entre copa y copa" — BigNews Tonight
◆ Marc Sala: El capitalismo se come al bar donde Marx y Engels debatían sobre comunismo — El Español

— Notas sobre debates, entrevistas y eventos
◆ Fabrizio Mejía Madrid: Conmemoran aniversario de la muerte de Lenin en Rusia — Proceso
◆ Segundo Congreso Mundial sobre Marxismo tendrá lugar en Beijing — Xinhua
◆ Debate entre Andrew Kliman & Fred Moseley — Tiempos Críticos
◆ David McNally & Sue Ferguson: “Social Reproduction Beyond Intersectionality: An Interview” — Marxismo Crítico
◆ Gustavo Hernández Sánchez: “Edward Palmer Thompson es un autor que sí supo dar un giro copernicano a los estudios marxistas” — Rebelión
◆ Alberto Maldonado: Michael Heinrich en Bogotá: El Capital de Marx es el misil más terrible lanzado contra la burguesía — Palabras al Margen
◆ Leonardo Cazes: En memoria de Itsván Mészáros — Rebelión (Publicada en O Globo)
◆ Entrevista con István Mészáros realizada por la revista persa Naghd’ (Kritik), el 02-06-1998: “Para ir Más allá del Capital” — Marxismo Crítico
◆ Rosa Nassif: “El Che no fue solo un hombre de acción sino un gran teórico marxista” — Agencia de Informaciones Mercosur AIM
◆ Entrevista a Juan Geymonat: Por un marxismo sin citas a Marx — Hemisferio Izquierdo
◆ Juliana Gonçalves: "El Capital no es una biblia ni un libro de recetas", dice José Paulo Netto [Português ] — Brasil de Fato
◆ Entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
◆ Alejandro Katz & Mariano Schuster: Marx ha vuelto: 150 años de El Capital. Entrevista a Horacio Tarcus — La Vanguardia
◆ Salvador López Arnal: Entrevista a Gustavo Hernández Sánchez sobre "La tradición marxista y la encrucijada postmoderna" — Rebelión
◆ Jorge L. Acanda: "Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx" — La Linea de Fuego

— Notas sobre Lenin y la Revolución de Octubre
◆ Guillermo Almeyra: Qué fue la Revolución Rusa — La Jornada
◆ Jorge Figueroa: Dos revoluciones que cambiaron el mundo y el arte — La Gaceta
◆ Gilberto López y Rivas: La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial — La Jornada
◆ Aldo Agosti: Repensar la Revolución Rusa — Memoria
◆ Toni Negri: Lenin: Dalla teoria alla pratica — Euronomade
◆ Entretien avec Tariq Ali: L’héritage de Vladimir Lénine — Contretemps
◆ Andrea Catone: La Rivoluzione d’Ottobre e il Movimento Socialista Mondiale in una prospettiva storica — Marx XXI
◆ Michael Löwy: De la Revolución de Octubre al Ecocomunismo del Siglo XXI — Herramienta
◆ Serge Halimi: Il secolo di Lenin — Rifondazione Comunista
◆ Víctor Arrogante: La Gran Revolución de octubre — El Plural
◆ Luis Bilbao: El mundo a un siglo de la Revolución de Octubre — Rebelión
◆ Samir Amin: La Revolución de Octubre cien años después — El Viejo Topo
◆ Luis Fernando Valdés-López: Revolución rusa, 100 años después — Portaluz
◆ Ester Kandel: El centenario de la Revolución de octubre — Kaos en la Red
◆ Daniel Gaido: Come fare la rivoluzione senza prendere il potere...a luglio — PalermoGrad
◆ Eugenio del Río: Repensando la experiencia soviética — Ctxt
◆ Pablo Stancanelli: Presentación el Atlas de la Revolución rusa - Pan, paz, tierra... libertad — Le Monde Diplomatique
◆ Gabriel Quirici: La Revolución Rusa desafió a la izquierda, al marxismo y al capitalismo [Audio] — Del Sol

— Notas sobre la película “El joven Karl Marx”, del cineasta haitiano Raoul Peck
◆ Eduardo Mackenzie:"Le jeune Karl Marx ", le film le plus récent du réalisateur Raoul Peck vient de sortir en France — Dreuz
◆ Minou Petrovski: Pourquoi Raoul Peck, cinéaste haïtien, s’intéresse-t-il à la jeunesse de Karl Marx en 2017? — HuffPost
◆ Antônio Lima Jûnior: [Resenha] O jovem Karl Marx – Raoul Peck (2017) — Fundaçâo Dinarco Reis
◆ La película "El joven Karl Marx" llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
◆ Boris Lefebvre: "Le jeune Karl Marx": de la rencontre avec Engels au Manifeste — Révolution Pernamente

— Notas sobre el maestro István Mészáros, recientemente fallecido
◆ Matteo Bifone: Oltre Il Capitale. Verso una teoria della transizione, a cura di R. Mapelli — Materialismo Storico
◆ Gabriel Vargas Lozano, Hillel Ticktin: István Mészáros: pensar la alienación y la crisis del capitalismo — SinPermiso
◆ Carmen Bohórquez: István Mészáros, ahora y siempre — Red 58
◆ István Mészáros: Reflexiones sobre la Nueva Internacional — Rebelión
◆ Ricardo Antunes: Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros — Herramienta
◆ Francisco Farina: Hasta la Victoria: István Mészáros — Marcha
◆ István Mészáros in memoriam : Capitalism and Ecological Destruction — Climate & Capitalism.us