"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

30/10/13

Conflicto capital-trabajo y límite ecológico

Mario Ortega | Leído este artículo El conflicto capital-trabajo en las crisis actuales, del profesor Viçens Navarro, uno de los economistas referentes de la actual izquierda, tengo que decir que el profesor elude, o ignora, una cuestión esencial, que es la base de la explicación ecológica y del porqué decimos que esta no es una crisis en el capitalismo si no una crisis del capitalismo. Que esta no es una crisis cíclica más de la que se saldrá más rápido con políticas anticíclicas de expansión de la demanda que insistiendo en la reducción del déficit y la contención de la inexistente inflación, como propone el profesor Navarro.

Me parece de enorme relevancia este asunto, porque la clave para un nuevo proyecto político de izquierdas no puede partir de un análisis que no comprenda que es imposible a nivel planetario un modelo de producción y consumo como el que
hemos vivido en los últimos decenios. Si la izquierda demanda la reducción de las desigualdades tiene que ser consciente que la igualdad es inversamente proporcional al incremento de la demanda, como así lo atestigua el fuerte incremento de los indicadores de desigualdad durante la anterior época expansiva.

No es posible porque sabemos a ciencia cierta que el planeta tiene límites que se manifiestan en dos variables evaluables, 1. la reducción sostenida de los stocks de materias primas, energéticas y no energéticas, de las reservas de agua útil, de las cosechas de la agricultura intensiva, y 2. la afección sobre las condiciones biofísicas (calentamiento global y externalidades residuales) que hacen posible la biodiversidad y los delicados equilibrios ecosistémicos.

Es cierto que el conflicto capital-trabajo (lucha de clases) es el lugar donde se desarrolla la política de recortes, pérdida de derechos y adelgazamiento de los estados; con el fin de transferir rentas del trabajo a rentas del capital. Y también es cierto que esta transferencia de rentas es ejecutada y reforzada con los procesos recentralizadores del poder para desactivar las competencias de las instituciones autonómicas y municipales, que vinculan ciudadanía y política, así como con la espiral de endeudamiento público, que atrapa a los Estados soberanos por la vía de la obligación de pago de la deuda. Como lo es que los mass media al servicio del capital y sus entes (incluidos los de apariencia progresista) alimentan a diario el mensaje populista antipolítico del “todos son iguales”, con el fin de desactivar definitivamente la expresión democrática de la política como único modelo que permite la lucha no violenta por la equidad y la justicia social.

Pero dicho esto, definido el neoliberalismo por su estrategia antipolítica, centralizadora, tecnócrata, de adelgazamiento de los Estados y de eliminación de derechos de ciudadanía, forzada y tutelada por el uso de las necesidades financieras y de la deuda como mecanismo de secuestro de la democracia, no podemos olvidar que la financiarización de la economía no es producto de la maldad moral de los capitalistas como viene a decir el profesor Navarro cuando afirma que el pacto social post II guerra mundial “se rompió a finales de la década de los setenta y principios de los años ochenta como consecuencia de la rebelión del capital ante los avances del mundo del trabajo.”

En mi opinión, y creo que en opinión de los economistas ecológicos, justamente a finales de esa década de los sesenta comenzaron a hacerse visibles para el capitalismo productivo los límites físicos de la economía planetaria, recordemos el Informe Meadons, los límites del crecimiento (1972) cuyo comienzo arranca del encargo del Club de Roma creado por Naciones Unidas en 1968), recordemos también el posterior Informe Brundland, nuestro futuro común (1987), y los sucesivos informes del IPCC sobre la evolución del cambio climático; y recordemos también las posteriores crisis del petróleo de los años 1973 y 1979, las sucesivas guerras del golfo, el polvorín africano por el control de los recursos, o el tardocolonialismo imperialista en América Latina, por recordar lo más esencial.

La necesidad capitalista de acumulación y crecimiento permanente de capital choca directamente con la reducción de la tasa de ganancia debido a que una economía muy expansiva, apoyada en el fuerte desarrollo tecnológico del siglo XX necesita la entrada cada vez mayor de imputs de materias primas y consiguientemente fuerza el incremento de su precio real. No entraré ahora en que ese desarrollo tecnológico también creo la llamada ilusión tecnológica, por la cual entró a formar parte del pensamiento dominante el hecho de que no habría problema para la humanidad que no pudiese ser resuelto por su capacidad científico/técnica actual o futura.

Para mantener esa tasa de ganancia fue necesario que el capital escapara de la economía real, fue necesario crear un mundo financiero virtual que se fugase de la ley marxista de los rendimientos decrecientes. Con este objetivo se rompen en 1971 los acuerdos Bretton Woods (1944), por los que EEUU y los países desarrollados crean el FMI y el BM, se desvincula el dólar (moneda de cambio mundial) del patrón oro, de la paridad con otras monedas de países altamente industrializados (dejando que los mercados financieros fijen libremente el tipo de cambio) y se establecen las condiciones para convertir el dinero en mercancía especulativa sin vínculo con la productividad material.

Esto provocó en los ochenta y los noventa la aparición de fuertes excedentes de capital que fueron a parar a la financiación barata de los Estados desde los centros a las periferias y desde China a los centros, y a la financiación de las burbujas de la construcción y a la economía del crédito.

En paralelo a la financiarización, el crédito y las burbujas de la construcción, en los noventa y hasta la actualidad, la producción de los países industrializados se deslocalizó hacia zonas donde los derechos laborales y ambientales o no existían o eran lábiles, esto provocó el espejismo consumista de las mercancías baratas de todo tipo (desde coches o aire acondicionado hasta los productos decorativos más inútiles) al mismo tiempo que el incremento geométrico de la masa consumidora. Circunstancia que agrava la crisis ecológica planetaria, tanto de límites y escasez como biofísica.

Esta economía del crédito y el consumo, esta economía a hipoteca de futuro, en manos de las empresas y de las clases medias y populares, permitió la disminución relativa de la capacidad salarial como bien explica el profesor Navarro y limita la capacidad de lucha de la clase trabajadora al “engancharla” a la droga de las tarjetas de plástico.

Y así hemos llegado hasta aquí, con la añoranza de la vuelta al pasado y la promesa neoliberal de que pronto volverá e paraíso. Y esta es la trampa en la que la izquierda no debe caer, porque el paraíso no existe y solo nos queda gestionar el reparto equitativo y tal vez, el advenimiento de un mundo sin trabajo real para todo el mundo tal y como lo conocemos ahora.

Por eso es esencial no prometer la vuelta a las andadas con políticas expansivas de izquierdas contra las políticas de austeridad en el gasto de la derecha.

Para desplazar la transferencia de rentas del capital al trabajo hasta niveles que garanticen la equidad, es imprescindible prometer más estado y más empleo público, prometer la reversión de todos los derechos sociales y laborales desmontados y no tanto el incremento de los salarios, para activar el consumo, como sí la garantía de las retribuciones en especie por la vía de garantizar los derechos a la vivienda, las pensiones dignas, la alimentación, la educación, la sanidad y el acceso a la universidad y la cultura, y la igualdad de género. Prometer el cambio, mediante leyes, del modelo productivo vinculándolo con una nueva cultura fiscal que incremente las aportaciones del capital a los ingresos del Estado. Prometer la renta social básica y la reducción de la jornada laboral, para afrontar los límites ecológicos de la producción.

Y de todo esto parece esencial el cambio de modelo productivo con la premisa ecológica de la biomimesis y la conexión de la economía al sol. Territorialización de la producción, el consumo y los intercambios comerciales, reducción drástica de la dependencia energética, alimentaria y de materias primas, modelo agrario y alimentario agroecológico, movilidad colectiva en las distancias cortas y medias, bicicleta en los núcleos urbanos y metropolitanos, fomento de la actividad cultural, investigadora y creativa. Cierre de ciclos de los imputs de materias primas y residuos, protección de los espacios agrarios y naturales, lucha contra el cambio climático, nueva cultura del agua. Reinternalización de las competencias de gestión de las administraciones públicas.

Y para todo esto es imprescindible el empoderamiento territorial, una constitución federal sin privilegios de clase ni territorio, unos municipios con obligaciones ecológicas y una Europa democrática que garantice la solidaridad y limite las desigualdades.

Para que el trabajo venza al capital hemos de transferir rentas a la naturaleza disminuyendo la huella ecológica, o eso, o la lucha por los recursos nos llevará a la barbarie.

Notas sobre Marx, Engels y el marxismo

Il “Capitale” di Marx, ricerca storica a 150 anni dalla pubblicazione del Volume I — Bergamo News
Entretien avec Michael Heinrich: Débat. “Le Capital”: un travail colossal “pour percer un système complet de fausses perceptions” — A l’encontre
Jérôme Skalski entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
Robin Clapp, Partido Socialista de Inglaterra y Gales: El Capital de Marx cumple 150 años: un análisis y una crítica inigualables del capitalismo, relevante todavía hoy — Werken Rojo
A 150 años de la primera edición de "El Capital": Una obra que trascendió a su época — La Arena
La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en "El Capital" de Marx de Evald Vasiliévich Iliénkov — Templando el Acero
Francesc Torralba: "Todo lo sólido se desvanece en el aire" - ¿Y si Marx tuviera razón? — Vida Nueva
Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
El “Dragón Rojo”, en Manchester: Cierran el histórico pub donde Marx y Engels charlaban "entre copa y copa" — BigNews Tonight
El capitalismo se come al bar donde Marx y Engels debatían sobre comunismo — El Español
Carta de Karl Marx al rabino Baruch Levi — Metapedia (Publicada en la "Revue de Paris" el 01-06-1928)
Tony Blair confiesa haber "tanteado el marxismo" — Sputnik
“Karl Marx le Retour” de Howard Zinn — Le Repúblicain Lorrain
Engels y la independencia política de los trabajadores — Marxist Internet Archive
Ante el fallecimiento de Friedrich Engels — OM Radio
Conmemoramos la vida del camarada Engels — Abayarde Rojo.
Hassan Pérez Casabona: Federico Engels, titán de las ideas — Trabajadores
Cinco aportes de Engels a 122 años de su muerte — Zócalo
Shameel Thahir Silva: Pensando en el nuevo partido de las FARC-EP y su marxismo-leninismo — Rebelión
Vingtras: "Les ingénieurs de l'avenir lumineux" — Mediapart
Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
Francisco Cabrillo: Cómo Marx cambió el curso de la historia — Expansión
Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox
Il y a 150 ans, le 17 juillet 1867, Karl Marx publiait "Das Kapital" à Londres, une oeuvre décisive de déconstruction du système de production, d'échange et d'exploitation capitaliste — Le Chiffon Rouge Morlaix
Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
Mónica Zas Marcos: Rosa Luxemburgo, el águila de la izquierda que callaron con una bala — El Diario
Karl Marx & Friedrich Engels: Cartas sobre las ciencias de la naturaleza y las matemáticas — Scribb (*)
La tarjeta de crédito de Karl Marx — Perspectivas
Mordraal: Quelques idées reçues sur Marx — Mediapart
Karl Marx et notre Etat profond français de souche — DeDefensa
Marx, el Estado y la política. Un libro de Antoine Artous — Scribb
Mehdi Touassi: Relire Marx en 2017 — LuxeRadio
Omar Carreón Abud: El Capital fue una obra pensada para enseñar a razonar científicamente a la clase obrera — Crónica de Chihuahua
Un asilo recrea época comunista en Alemania como terapia para los ancianos — Nación 321
Angelo Deiana: Chi possiede veramente oggi i mezzi della produzione? Una rilettura di Marx per comprendere il futuro — Formiche
Karl Marx et le prince-président Macron — DeDefensa
Entre Marx y dos economistas, ¿una práctica criminal o la justificación de un mundo violento? La Conversación
A los 100 años de su nacimiento, la obra de Eric Hobsbawm sigue siendo referente — La Vanguardia
Eric Hobsbawm: El último marxista de occidente — Milenio
Eric Hobsbawm, el historiador marxista que explicó el siglo XX — Diario de Sevilla
Romain Chiron: Bobigny: La cité Karl Marx se réinvente en quartier résidentiel — Le Parisien
Maciek Wisniewski: Tres despachos sobre György Lukács – La Haine
Quand Youssef Chahed cite Karl Marx (Video) – Huffington Post
Michael Heinrich - Entretien réalisé et traduit par Jérôme Skalski: «Avec Marx, on ne peut pas séparer la vie et l’œuvre» - L’Humanité
Jérôme Skalski: Lire "Le Capital", un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité
Face aux impostures libérales, Marx, penseur capital - L’Humanité
Karl Marx en el diván: la psiquiatría franquista como arma — El País
Andrea Vitale: Lo spettro di Marx — Operai Contro
Daniel Álvaro: El problema de la comunidad. Marx, Tònnies, Weber (PDF) — Dialnet, Universidad de La Rioja (*)
Marx y la Teoría del Derecho — Scribd
El marxismo y los juegos malabares — Diario de Jerez
Jorge Ortega Reyna & Víctor Hugo Pacheco Chávez: John Berger: Un marxismo para el mañana — Memoria
Roberto Fineschi: El Capital tras la edición histórico-crítica — Viento Sur
Daniela Gros: Il giovane Karl Marx — Moked
Saoudi Abdelaziz: 1882. Karl Marx se fait couper la barbe à Alger — Le blog de algerie-infos
Jaime Osorio: La teoría marxista de la dependencia revisitada — Viento Sur
Andrés Arnone: Naturaleza y economía en Marx y Engels: de procesos naturales y construcciones sociales — La Izquierda Diario
Gustau Nerín: El 'Manifiesto comunista' de Marx y Engels, vuelve — El Nacional
Luigi Mascheroni: Che borghese quel Karl Marx. Parola di Morselli — Il Giornale
Eros Barone: Il segreto del potere capitalistico — Varese News
Luis Escalante: El hondureño que le escribió a Karl Marx — Hablemos de Honduras
José Roberto Herrera Zúñiga: El terrorismo individual: un análisis desde el marxismo clásico — Universidad de Costa Rica
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(*) Acceso indirecto