"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

8/1/14

El pensamiento de Lenin: ¿Una fuente para el estudio de la confianza política?

Lenin ✆ Nikolay Fechin
Manuel de Jesús Verdecía Tamayo  |  El estudio de la confianza política emerge con fuerza en los últimos cuarenta años. Es un fenómeno que por sus connotaciones teóricas y prácticas despierta el interés desde diferentes especialidades, disciplinas y ramas del saber como la Filosofía Política, la Sociología Política, la Psicología Política y la Ciencia Política. Un elemento que distingue a las irrupciones teóricas dominantes es el insuficiente tratamiento del aporte de Lenin al estudio de este fenómeno político. La contribución del pensamiento de Lenin a la comprensión de la importancia de contar con la confianza del pueblo en el proceso de toma del poder político, su mantenimiento y construcción en la transición socialista es de máxima significación en la sociedad cubana actual. Confianza política es un concepto reconocido en la politología, pero poco estudiado desde la perspectiva marxista, no obstante su marcada presencia en la práctica política revolucionaria. El texto que ponemos a la consideración de los lectores se detiene en la esencia de esta problemática, desde sus rasgos distintivos en el pensamiento leninista.

Notas introductorias

Ocupado en conquistar al proletariado, como fuerza política principal de la Revolución rusa y en reñida lucha contra las dos corrientes políticas principales portadoras del capitalismo, en la Rusia de principios del siglo XX: la liberal burguesa y la democrática pequeñoburguesa, Lenin aporta a la Ciencia Política marxista toda una concepción en torno a la confianza política, mediación presente en múltiples relaciones políticas: entre el Partido bolchevique y la clase obrera; el Estado y los trabajadores; la Revolución y el pueblo; los líderes y las masas; la clase obrera y los campesinos. Cuestión poco abordada, aunque de especial vigencia teórico-cognoscitiva y práctica para el alcance y mantenimiento del poder en función de las masas trabajadoras.

La introducción del análisis de la confianza política en función de acceder o mantener el poder en función de las mayorías populares, la hace Lenin cincuenta y cinco años antes que el Survey Research Center (SRC), de la Universidad de Michigan, iniciara en 1958 el monitoreo de tal confianza, referente que en muchos trabajos se toma como pionero en estos estudios[1]. Como es lógico, el pensamiento de este líder revolucionario tiene el límite del momento histórico-concreto donde desarrolló sus ideas, lo que demanda nuevas irrupciones desde la vertiente marxista en torno a esta problemática para arribar a nuevas precisiones y aplicaciones, necesarias con vista a transformar las realidades sociopolíticas actuales a favor de procesos revolucionarios y socialistas en desarrollo o por desarrollarse.

En el presente artículo no se encontrarán juicios definitivos, en tanto son criterios en curso, frutos de una investigación doctoral en desarrollo. El propósito de este trabajo es sumamente limitado: esbozar el pensamiento de Lenin acerca de la confianza política; cuestión que tributa a la conformación de una Ciencia Política Nueva, que sale de los marcos de la politologíaeuronorteamericana y toma como base un pensamiento político que alcanza valía y universalidad, necesario para la actividad política revolucionaria de los trabajadores en pos de ejercer su hegemonía y dominación políticas.

Confianza política: un concepto, punto de partida.

En el marco de la Ciencia Política euronorteamericana se han extendido múltiples definiciones que disputan la conceptuación adecuada del término confianza política; asunto no pocas veces confuso e indeterminado. Autores como Arthur H. Miller, Kenneth Newton y Jerry Poppe definen la confianza política acentuando su mirada en aspectos diversos.

El primero, por ejemplo, señala que es la “…creencia de que el Gobierno actúa de acuerdo a las expectativas del pueblo de cómo debería funcionar (…)” [2], enfatizando en sus rasgos instrumental y evaluador. Por su parte, Kenneth Newton, sostiene que: “… La confianza política parece ser una reflexión sobre el estado externo u objetivo de la vida política. No es una expresión de un rasgo básico de la personalidad, sino una evaluación del mundo político (…)”[3]. En este autor, se hace notar una óptica descriptivo-evaluativa más general, determinada por el funcionamiento del sistema político.

Jerry Poppe considera a la confianza política como: “(…) orientación fundamental hacia el gobierno y la política que forja el comportamiento político”[4]. Esta definición amplía la influencia de la confianza política al darle una implicación generalizadora y definitoria, tanto en su proyección como por la magnitud respecto a la conformación del comportamiento político.

La importancia de las definiciones, antes citadas, radica en que distinguen un grupo de factores subjetivos, que configuran una confianza política, en relación con la cual se define o establece la seguridad de la mayoría de la población respecto a las relaciones de poder y el orden estatal global vigente.

En el caso específico de Lenin, no se ha encontrado una definición explícita de la confianza política, pero al tomar como base sus razonamientos en el II Congreso de la Liga en el extranjero se concluye que le otorga dos sentidos al término: uno literal, que se refiere a la confianza o desconfianza a partir del significado que designa el concepto en sí mismo al tener en cuenta las cualidades morales de una persona y uno específico, que implica el grado de confianza en un individuo para su utilidad en puestos de dirección en una organización política dada[5].

El dirigente ruso le confiere al concepto un carácter popular al tratar como objeto y sujeto, a la vez, de la confianza política a las masas populares: trabajadores, obreros, campesinos, campesinos pobres, soldados e intelectuales explotados por el capital, que cuando alcanzan conciencia para sí logran confiar en sus propias potencialidades y se convierten en sujetos políticos por sí mismos y para sí, confían también en la clase obrera y su partido de vanguardia para transformar la sociedad, mediante la Revolución, como mediación. Estas clases y grupos, una vez tomado el poder, depositan su confianza en el nuevo Estado al concientizar la necesidad de su existencia para dominar políticamente a los antiguos y nuevos enemigos de clase.

Este fenómeno político presenta, en el pensamiento leninista, un profundo carácter clasista, en tanto expresa los intereses de los diversos sujetos sociales e influye en la identificación política individual, grupal y del conjunto de una clase específica. Ella determina la ubicación de los individuos en puestos de dirección y en las distintas estructuras y niveles del poder político.

Lo principal en el pensamiento de Lenin sobre la confianza política es el énfasis que pone en el carácter de clase de la confianza política, sus causas, las clases que la sostienen, las condiciones sociales, históricas e histórico-económicas que la engendran. Otro asunto muy abordado, por este líder revolucionario, fue la cuestión en cómo enfocar esta confianza, aclarar sus fines, qué clases la preparan y la inspiran.

Lenin vinculó la confianza política a dos elementos decisorios en la lucha por alcanzar y mantener el poder político: la organización y la cohesión políticas que por reflejar los agrupamientos y tendencias políticas, la conciencia política alcanzada, la posición política y las conductas, voluntades y comportamientos políticos de los sujetos se extienden en cualquier tipo de relación política, enfoque afín a los nuevos protagonistas de la historia: las masas populares.

Una vez tomado el poder, para Lenin, la cuestión de la confianza política está supeditada al objetivo de lograr la organización socialista de la sociedad, la cual, elimina la división de la humanidad en clases al suprimir la explotación del hombre por el hombre. En esta concepción, el dirigente ruso, reconoce que en la lucha por el régimen social socialista los diferentes actores se encuentran inevitablemente con situaciones en las que la lucha de clases dentro de una nación engendra la confianza política, confianza que determina la influencia en las clases revolucionarias y que tiene un alcance político-social directo, inmediato, por ello insiste en la importancia de descubrir en qué condiciones ella surge, qué clases la sostienen, en nombre de qué y para qué. Cuestiones que serán abordadas, con mayor amplitud, en las páginas que continúan.

La confianza política y el partido

Si en un campo de análisis, el pensamiento de Lenin, muestra gran riqueza es el referido a la relación de la confianza, en el sentido político, y el partido revolucionario mediados por el carácter clasista de ambos fenómenos. El dirigente ruso examina el contenido de la confianza política de los trabajadores en sí mismos, y por sí mismos; lo que evidencia un necesario proceso de concientización, por cuanto las tareas políticas e históricas de la clase obrera y de los explotados, no podían realizarlas nada más que ellos mismos.

La evaluación de la significación de la confianza de los trabajadores en sí mismos, como sujetos históricos y políticos, sólo resulta un peldaño en la lucha de clases, para Lenin, en tanto la clase obrera como clase más revolucionaria debía de organizarse, unirse y asociarse en un partido político para la lucha por el poder político, con ello valora la capacidad de los obreros para oponerse a otra clase y grupos, de cohesionar a su alrededor al resto del proletariado, tarea por demás compleja porque ella implicaba la concientización de grandes grupos humanos que a su vez, tenían que transformarse a sí mismos, por cuanto:
 “(…) El pueblo trabajador no puede confiar en nadie, sólo puede contar consigo mismo. Nadie liberará al trabajador de la miseria, si no se libera él mismo. Y para liberarse, los obreros deben unirse en todo el país, en toda Rusia, en una sola agrupación, en un solo partido. Pero los millones de obreros no podrán unirse si el Gobierno autocrático policíaco prohíbe todas las reuniones, todos los periódicos obreros, todas las elecciones para que los obreros designen a sus representantes. Para poder unirse deben tener el derecho de organizar toda clase de agrupaciones, gozar de libertad para asociarse, de libertad política.
La libertad política no liberará inmediatamente al pueblo obrero de la miseria, pero proporcionará a los obreros el arma para luchar contra ella. No hay ni puede haber otro medio de lucha contra la miseria que la unión de los obreros mismos. Pero sinlibertad política será imposible que se unan los millones de hombres del pueblo[6].
Por lo anterior establece –Lenin- las diferencias entre libertad civil y libertad política, por cuanto en 1903 el campesino y el obrero eran libres desde el punto de vista civil (aunque no del todo), es decir, tenía libertad para los asuntos de familia, para los asuntos personales, para lo relacionado con los bienes, para disponer de su trabajo (elegir el patrono). Sin embargo, los obreros, ni el pueblo ruso, en su conjunto, gozaban de libertad de administrar sus asuntos públicos, en tanto este pueblo no tenía derecho a elegir a sus representantes, encargados de elaborar las leyes para todo el Estado, ni tenía derecho a organizar reuniones para discutir los asuntos de Estado.

Define, como libertad política: “(…) la libertad del pueblo para disponer de los asuntos públicos, de los asuntos del Estado (...) es el derecho del pueblo de elegir a sus representantes (diputados) a la Duma de Estado (parlamento) (…) es el derecho del pueblo a elegir él mismo a todos los funcionarios, a organizar toda clase de reuniones para discutir los asuntos de Estado, a editar sin necesidad de permiso alguno los libros y los periódicos que se quiera” [7].

Lenin introduce el término confianza política, al abordar el “incidente del Comité de Organización (CO)” del II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de toda Rusia (POSDR), suscitado por quien denominó camarada N, de línea política zigzagueante y que según noticias, mostraba la tendencia de difundir rumores sobre disensiones entre los iskristas de Rusia y el extranjero, quien insistió para que el CO invitara a participar en el Congreso a un individuo catalogado como "tránsfuga político". Explícitamente plantea que: “(...) este incidente minó definitivamente la confianza política de muchos iskristas en N (...)”[8].

Al Interpretar la amplitud de razonamientos emitidos por Lenin, a raíz del hecho acontecido en el II Congreso del POSDR, la confianza política tiene dos variables de amplitud: la confianza política basada en relaciones interpersonales y otra correspondiente a la confianza hacia una persona para ocupar cargos en una organización política. Según, el pensamiento leninista se pueden establecer en el primer caso los siguientes indicadores: a) firmeza del comportamiento individual, según las normas de la organización; b) la consistencia de la figura política del sujeto político específico; c) el accionar individual para que la organización mantenga la unidad y efectividad en sus acciones, objetivos y funciones.

En tanto, la confianza política para ocupar cargos en el seno de una organización política determinada, según el examen leniniano puede tener como indicadores: a) la posición política clara, segura y estable, en correspondencia con las normas establecidas, tanto morales como organizativas, así como con la ideología instituida, los objetivos, Estatutos y aspiraciones constituidas a partir de una discusión democrática y franca dentro de la organización política dada; b) la separación del individualismo anarquista pequeño burgués, sosteniendo una línea de partido férrea, organizada con precisión y disciplina; c) basar todas las acciones, comportamientos y actitudes sobre los principios establecidos por la vanguardia revolucionaria, la organización obrera y la disciplina de partido, d) el accionar individual para que la organización mantenga la unidad y efectividad en sus acciones y funciones; e) la existencia de una organización con una política propia, que combata toda escisión en su seno.; f) que una organización esté conformada por miembros conscientes que se sientan orgullosos de pertenecer completamente, y no en parte, a ella.

La visión de Lenin acerca de la confianza política se encuentra asociada al examen de las variaciones en la conducta política, tanto individual, de clase como de una organización o institución política, específicamente: la firmeza, la línea política asumida, la fidelidad a los principios, la honestidad política y el proceder político asumido de manera concreta, franca, determinada, resuelta[9].

Lenin concibe al Partido como un instrumento político que tiene la tarea de organizar y educar al proletariado en el arte de la lucha de clases, para lo que es necesario elevar su conciencia de clase y combatividad revolucionaria. En este sentido, el pensamiento leninista sobre la confianza política, connota la unidad de medios y fines en la toma del poder, no privilegia un medio específico, tanto clandestino u oficial, lo que refleja su dialéctica política, asunto que contiene valor teórico y práctico-metodológico cardinal, en tanto el Partido obrero debía operar en el seno de los sindicatos reaccionarios, y de ser posible dentro de la legalidad burguesa, en los parlamentos burgueses y las elecciones de sistemas capitalistas.

Tal Partido tiene que mostrar una actitud diametralmente opuesta al espíritu pequeño burgués, a los partidos burgueses, en tanto no le importa cuantitativamente los puestos conseguidos –según Lenin- por cuanto estos son importantes si contribuyen a desarrollar la conciencia de las masas, a elevar su nivel político, a organizarlos en nombre de la lucha por lograr la plena emancipación del trabajo de toda explotación y de toda opresión[10]. El partido, creado por Lenin, es un partido político diferente, de nuevo tipo, vanguardia de la clase obrera, diferente a la clase que representa pero en plena ligazón con ella, a la vez, sin conciliarse con la burguesía, fuera y dentro del juego político burgués, según el momento concreto, en plena lucha por derrotar el sistema político existente al servicio de la aristocracia zarista y sus aliados.

Fiel a la metodología de "análisis concreto de una situación concreta", la interpretación de Lenin sobre la confianza política se asocia a la evaluación del comportamiento de cada clase y en el descubrimiento de cuál grupo encabeza la lucha, sus aliados estratégicos o los temporales, para luego influir en las clases, los estamentos o sectores “más atrasados” y lograr su confianza, manifestada en el apoyo a la revolución proletaria. No define un método o procedimiento determinado para obtener este objetivo, sí precisa que los mismos deben estar en correspondencia con las fuerzas reales del partido revolucionario, lo que permite lograr los mayores resultados según las condiciones dadas. Sostiene que deberían realizarse “(...) acciones sistemáticas, consecuentes, prácticas, absolutamente realizables, cualquiera que fuese el ritmo de desarrollo de la crisis revolucionaria, y que estuviesen de acuerdo con la revolución que maduraba (…)”[11].

El líder revolucionario ruso, hace un análisis totalizador de la confianza política, en el sentido de la necesidad que la clase obrera generara confianza en las clases y grupos explotados para lograr su participación política, en la toma y ulterior uso del poder; les fija a los obreros la misión de propiciar confianza al resto del pueblo en sí mismo para que consiguiera sus objetivos propios como sujeto político en plena lucha frente a su enemigo de clase: la burguesía, por eso debían: “(...) abrir los ojosal pueblo para que vea la mentira de los politiqueros burgueses y enseñarle a no creer en las palabras, a confiar únicamente en sus propias fuerzas, en su propia organización, en su propia unión, en su propio armamento”[12].

Para Lenin la confianza política no existe per se, surge como proceso ininterrumpido, según el lugar que ocupa la clase obrera con relación al poder, con un elevado nivel de objetividad y de lucha con sentido de veracidad, de crítica y de responsabilidad frente a la realidad que se debía cambiar, no pasa a ser una determinación teórica, sino práctica, en el terreno de los hechos, siendo esta la única base sólida de la táctica marxista, por eso consideraba que “(...) Sólo cuando cambiase real y verdaderamente la política de un país, aparecería la confianza y surgiría la tentativa de insurrecciones”[13]. En el fragmento anterior se fija implícitamente cómo la victoria de la Revolución rusa, liderada por los obreros con el apoyo de los campesinos pobres, crea condiciones que favorecen nuevas irrupciones revolucionarias en otras naciones, las que a su vez impedirían una restauración del antiguo régimen.

Tal es la importancia que le concede Lenin a la confianza política, que señala como segunda tarea a cumplir por el proletariado, una vez conseguida la victoria del socialismo:
“...atraer y llevar tras la vanguardia revolucionaria del proletariado, tras su Partido Comunista, no sólo a todo el proletariado o a la inmensa y gran mayoría del mismo, sino a todas las masas de trabajadores y explotados por el capital; instruirlos, organizarlos, educarlos y disciplinarlos en el curso de una lucha irreductible, audaz, firme y despiadada contra los explotadores; arrancar de la dependencia de la burguesía a esta mayoría abrumadora de la población en todos los países capitalistas e infundirles a través de la experiencia práctica, confianza en el papel dirigente del proletariado y de su vanguardia revolucionaria” (…)[14].
Del fragmento antes citado se desprende cómo el líder ruso le concede un carácter internacional a tal confianza, por cuanto la lucha de clases alcanza este plano. Así, la confianza política se proyecta como mediación que se modifica y desarrolla en la experiencia práctica de los nexos entre el Partido obrero y los trabajadores, lo que influye en la solidaridad del resto de los trabajadores del mundo. Además, esta tarea, contribuiría no sólo a la unidad del proletariado con el Partido Comunista, sino con el resto de las masas trabajadoras explotadas, lo que generaría, a partir de la experiencia práctica, confianza en el papel dirigente de la clase obrera y de su vanguardia revolucionaria.

En Las tareas urgentes de nuestro movimiento deja claro cómo la tarea esencial radicaba en la consolidación de los vínculos de la vanguardia política revolucionaria rusa de esos momentos y el movimiento obrero de esa nación, sólo este podría ser el camino para alcanzar la plena confianza mutua; imperativo del desarrollo político y organizativo de la clase obrera, subraya la necesidad de que esta clase genere sus propios líderes políticos, capaces de organizar el movimiento y dirigirlo, conclusión a la que arribó con el estudio de la historia de la hegemonía de las clases, donde estas para instaurar su dominio habían cumplido dicho requisito.

La relevancia de la confianza política en el protagonismo social, y, especialmente en la política, resulta un hallazgo politológico de Lenin, en tanto valora su papel estratégico para que una clase numéricamente pequeña –la clase obrera en las naciones oprimidas- fuera capaz de ganarse como aliados a los campesinos pobres, a los campesinos medios y otros grupos sociales, incluso a algunos intelectuales, en el curso de la revolución social socialista.

En el complejo y difícil proceso de construcción de confianza por la clase obrera, en el resto de los trabajadores, Lenin destaca el papel de la ejemplaridad, en tanto esta clase no se hubiese ganado: “... la confianza de todas las masas trabajadoras si no hubiese hecho más sacrificio que nadie y si no hubiese pasado más hambre que todas las demás capas de estas masas en los períodos más difíciles del asalto, de la guerra y del bloqueo impuesto por la burguesía mundial”[15]. En este pensamiento se confía en el proletariado como sujeto político principal con potencialidades propias para tomar el poder, apoyado por los campesinos pobres o semiproletarios; condición esencial para el triunfo revolucionario y su mantenimiento.

Lenin otorga un nuevo carácter a la confianza política: multidireccional, por cuanto el sentido de esta confianza no está enfocado en una sola dirección, sino que es mutuo, entre la vanguardia de la clase obrera y la masa obrera. En este sentido, para establecer la comprensión y la confianza mutuas entre la vanguardia de la clase obrera y la masa obrera era necesario, según Lenin, corregir los errores, por cuanto defender el error se convertía: “(…) en fuente de peligro político”[16]. Esto último reafirmaría la confianza de las masas en la seriedad del partido y en su capacidad para el cumplimiento efectivo de sus deberes; este enfoque denota a la confianza política como mediación en la correlación entre la vanguardia y la masa obrera.

La evaluación del papel de la confianza política como mediación entre el partido y la clase obrera es otro aporte teórico-metodológico de Lenin; lo cual se constata tanto en las Resoluciones de la VII Conferencia (Conferencia de abril) de toda Rusia del POSDR (b) como en las Tesis sobre las tareas fundamentales del II Congreso de la internacional Comunista y en Las tareas del proletariado en nuestra revolución, entre otras obras. Llamó a los líderes partidistas a elevar el trabajo organizativo de manera sistemática, y los concientizó que esta labor era intransferible, en aras de conquistar la plena confianza de las masas, garantía para que la Revolución mantuviera el poder:
“(...) Realicen un trabajo perseverante de organización cada día, cada hora; trabajen ustedes mismos, ya que esta labor no puede confiarse a nadie. Consigan con su labor que las masas vayan depositando paulatina, firme e indestructiblemente su plena confianza en los obreros de vanguardia. Ese es el contenido fundamental de todas las resoluciones de nuestra Conferencia. Esa es la enseñanza principal de todo el curso de la revolución. En eso consiste la única garantía del éxito”[17].
Lenin concedió trascendental importancia al papel de los dirigentes en la conformación de la confianza política, como métodos para ello señaló a la crítica y la sustitución inmediata de jefes incapaces. En la evaluación de la confianza política, este líder otorga un papel decisivo a: la correlación jefes, partido, clase y masa; a las instituciones; la labor de propaganda, agitación y divulgación con información veraz, actualizada y variada de los asuntos más decisivos del momento tanto nacionales como internacionales; oportunas y frecuentes reuniones con militantes y el pueblo.

Definió como principio esencial primario para la construcción del socialismo en Rusia que la clase obrera tomara el poder político y que fuera apoyada por la mayoría de los campesinos, porque con ello garantizaría que las masas trabajadoras depositarían su confianza en ella:
 “(...) Sólo si el poder pasa a manos de la clase obrera y ésta es apoyada por la mayoría de los campesinos podrá tenerse la firme esperanza de que todas las masas trabajadoras depositarán la más plena confianza en este poder y se alzarán unánimemente, como un solo hombre, para efectuar una abnegada labor de reestructuración de toda la vida popular en interés de las masas trabajadoras y no de los capitalistas y latifundistas. Sin esta labor abnegada, sin una gigantesca tensión de las fuerzas de todos y de cada uno, sin la firmeza y la decisión de reorganizar la vida de manera nueva, sin la organización más rígida y la disciplina camaraderil de todos los obreros y de todos los campesinos pobres, sin todo eso no hay salida”[18].
El Estado y la cuestión de la confianza política

El pensamiento de Lenin también se ocupa de la actitud de confianza de los trabajadores hacia el nuevo Estado en la transición al socialismo, así como de la actitud de desconfianza de las masas respecto al Estado burgués anteriormente existente; cuestión que le otorga no sólo importancia política práctica, sino ideológica por cuanto se trataba de explicar a las masas la posición política correcta para poderse sacudir, por sí mismas, el yugo del capital. Para Lenin la confianza política está vinculada a la influencia, a las posibilidades de conducir y orientar el comportamiento de los trabajadores respecto al poder estatal, en tanto los líderes de las clases oprimidas en su lucha por la emancipación debían arrancar a las masas trabajadoras de la influencia de la burguesía en general, y de la burguesía imperialista en particular, combatiendo los prejuicios oportunistas acerca del “Estado”[19].

En la tarea por conquistar a las masas para luchar por la creación de un nuevo tipo de Estado, Lenin se ve obligado a tomar como referentes tanto a Marx como a Engels en sus teorías del Estado y en El Estado y la Revolución demuestra contrario sensu a los oportunistas que el Estado no podía surgir ni mantenerse si fuera posible la conciliación de las clases, por cuanto este es un órgano de dominación de clase , un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del “orden” que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando los choques entre las clases.

Lenin en A propósito de las consignas examina como aspecto central de las revoluciones la ubicación del verdadero poder, establece la diferencia entre el poder formal y el efectivo. En esta obra cualifica la tarea política de reorganizar la agitación entre el pueblo, para explicarle a los campesinos la inutilidad de confiar en recibir la tierra mientras: a) no se derroque el poder, de los que calificó en el momento en que escribe la obra, de “pandilla militar”; b) no se desenmascare a los partidos eserista y menchevique y se les prive de la confianza del pueblo; proceso largo y difícil en condiciones normales de desarrollo capitalista, pero que es acelerado por la guerra y la ruina económica[20]. Al abordar las especificidades de la construcción de la confianza política se hace evidente lo necesario de tener en cuenta la coyuntura concreta y su carácter contradictorio, en tanto se genera confianza al privar de ella a los contrarios políticos en la lucha de clases por alcanzar o mantener el poder.

La organización de la dictadura del proletariado adecuada para el poder estatal en Rusia, según Lenin, eran los Soviets. La democracia participativa constituía su forma de expresión más palmaria y, por ende, un elemento determinante para que se confiara en la política seguida estatalmente, lo que da legitimidad al poder revolucionario, a través de la participación consciente de las masas, lo que fortalece al Estado proletario: “(...) el Estado es fuerte cuando las masas lo saben todo, pueden juzgar de todo y lo hacen todo conscientemente (…)”[21].

A la vez, el nuevo Estado encarnaba en su contenido y en su forma las clases y los grupos de trabajadores, con los que se identificaba al ejercer el poder político en función de sus intereses frente al resto de la sociedad y de los demás estados, por ello, Lenin afirmó: “... el Estado soviético dice francamente y sin rodeos al pueblo la verdad, declarando que es la dictadura del proletariado y de los campesinos pobres, atrayéndose precisamente con esta verdad a decenas y decenas de millones de nuevos ciudadanos que viven embrutecidos en cualquier república democrática y son incorporados por los Soviets a la política, a la democracia, a la administración del Estado (…)”[22].

Lenin se ocupa de la actitud de las clases y grupos frente al Estado, antes y después del triunfo revolucionario. Identifica como táctica política a adoptar, una vez alcanzado el poder, la organización de un Estado “…en el que los obreros conserven la dirección sobre los campesinos, no pierdan la confianza de éstos y eliminen de sus relaciones sociales hasta el menor indico de gastos excesivos, observando el más severo régimen de economías”[23]. Así, la confianza política resulta mediación necesaria entre la clase obrera y el resto de los trabajadores, especialmente entre los campesinos que orienta los comportamientos políticos de estas clases y grupos sociales en la realización de la revolución socialista.

Además, la confianza política así enfocada, resulta una determinante del apoyo de los campesinos a los obreros, por ende la cuestión agraria constituía el elemento decisivo de la revolución rusa como condición indispensable para mantener la alianza entre obreros y campesinos y fortalecer el nuevo Estado.

La permanente insistencia de Lenin en la significación de la confianza de los campesinos en los obreros señala que valora a esta clase como uno de los actores principales de la revolución socialista en Rusia con lo que le otorga protagonismo político y lo identifica como aliado estratégico en el movimiento revolucionario por alcanzar el pan, la paz, la tierra, la solución de la cuestión nacional y la liberación política, entre otros asuntos históricos.

Al basarse en la evaluación concreta de la realidad rusa, Lenin llega a la conclusión de que por la debilidad numérica y la no extensión del proletariado en todas las regiones por igual, la correlación de fuerzas indicaba que la clases obrera no podía acceder, ni mantener sola el poder estatal, sino conquistaba la confianza de los campesinos, cuestión que polarizaba la lucha de clases, en tanto exigía la definición política de los miembros de esta clase, y, en gran medida, determinaba el liderazgo de los obreros.

Lenin le otorga gran importancia a la confianza política por su incidencia en la conducción política en tanto ella determina la influencia en la conducta de las personas, los grupos, las clases y el liderazgo de los individuos, las clases, los grupos, los partidos y las instituciones en la lucha de clases en medio de la inédita tarea histórica de la construcción del nuevo Estado.

La contribución de Lenin sobre la confianza política como mediación entre la clase más revolucionaria y el conjunto de explotados, en un contexto interno e internacional de elevada complejidad, resulta un aporte generalizador sin antecedente en la Ciencia Política, sobre la base de la dominación y la hegemonía políticas, la influencia y el liderazgo que connotaba, además, un cambio en los protagonistas sociales, no sólo en un país concreto, sino que por su alcance y validez resultaba pertinente a nivel mundial.

La correlación entre la confianza política y la Revolución Socialista

La evaluación del papel de la confianza política en el curso de la revolución también resulta un aporte teórico de Lenin, lo cual se clarifica en las medidas políticas aplicadas en el curso de la Revolución Socialista de Octubre, en la concepción, instrumentación y aplicación de la alianza obrero-campesina, en el papel de vanguardia que otorga al Partido Comunista y en la lucha por el incremento de la producción, la productividad, el abastecimiento alimentario y la funcionabilidad de la administración pública, lo que aseguraba credibilidad y seguridad en el proceso revolucionario.

Además, en la lucha contra lo que denomina “actitud de confianza inconsciente”; fenómeno político que expresa la significación de clase y la explicación de clase de la situación transitoria e inestable de la dualidad de poderes en el curso de la revolución, que había arrastrado al movimiento, de golpe, a un número inmenso de pequeños burgueses, que empezaron a tomar parte activa y efectiva en la vida política, en la organización del Estado.

Lenin identifica a Rusia como el país más pequeñoburgués de toda Europa, el grupo que ellos forman está numéricamente conformado por millones de personas, posee una identidad vacilante, en tanto ocupan un lugar intermedio entre los capitalistas y los obreros asalariados, pero que en la vida real dependen de la burguesía, por cuanto su vida, el lugar que ocupan en la producción social: la del propietario, no la del proletariado, hacen que en su forma de pensar siguieran a la burguesía.

La debilidad numérica del proletariado, su insuficiente grado de conciencia y de organización son factores, identificados por Lenin, que contribuyeron a que los pequeños burgueses impusieran la actitud de confianza inconsciente hacia los capitalistas, fenómeno señalado por el líder ruso como característica política principal de las masas en la Rusia de abril de 1917, fundamento de clase del “acuerdo”, del apoyo efectivo, de la cesión inconsciente y confiada del poder entre el Gobierno Provisional y el Soviet de diputados y soldados, acuerdo que proporcionó a Guchkov la hegemonía, mientras que al Soviet sólo le daba promesas, frases, aseveraciones y reverencias[24].

Enfatizaba que contra la “inconsciencia confiada” o la “confianza inconsciente” debía lucharse únicamente con las armas ideológicas, por la persuasión amistosa, incorporando la experiencia de la vida, impulsando de manera práctica la conciencia del proletariado y de las masas, sólo así esta iría desapareciendo: “...sobre todo entre los proletarios y los campesinos pobres, a quienes, la vida (su situación socioeconómica) enseña a no confiar en los capitalistas.

Los líderes de la pequeña burguesía “tienen” que enseñar al pueblo a confiar en la burguesía. Los proletarios tienen que enseñarle a desconfiar de ella”[25].

Lenin expone en Las enseñanzas de la Revolución cómo los eseristas y mencheviques desarrollaron una política de conciliación con la burguesía. Estos partidos no propugnaban el derrocamiento del gobierno de la burguesía ni su sustitución con un gobierno de los Soviets, además, defendían que se apoyase al gobierno burgués y se formara con él una coalición. Explica, también, el proceso mediante el cual la mayoría del pueblo depositó en ellos su confianza; cuestión que les proporcionó a ambos partidos contar con gran influencia entre las masas; cuestión que refleja las condiciones particularmente adversas en que tuvo que desarrollar la lucha de clases, marcada, en gran medida, por la naturaleza espontánea, desorganizada y desorientada del movimiento revolucionario.

Lenin opinaba que el triunfo de la política, en función de las mayorías en Rusia, contribuiría al triunfo de revoluciones obreras en otras partes del mundo por cuanto la Revolución Socialista de Octubre, permitía constatar en la práctica los logros revolucionarios, la satisfacción de las necesidades inmediatas y la elevación de las condiciones de vida de los trabajadores que crearían condiciones objetivas favorables para el avance en dirección al socialismo.

En el pensar leninista acerca de la confianza política se refuerza su lucha tenaz contra la desconfianza política, hacia los “vestigios y costumbres legadas por la sociedad capitalista”. Entre ellos citó “(…) el trabajo disperso, la desconfianza en la economía colectiva, las viejas costumbres del pequeño propietario que predominan en todos los países campesinos (…) ”[26].

Contra estos males se debería batallar enconadamente, siempre demostrando a través de la práctica la superioridad del socialismo, en primer lugar en el terreno económico, por lo que se debía incrementar la confianza de los trabajadores en sí mismos como sujetos económicos, para lo que era un imperativo el desarrollo de la conciencia de dueños de los medios de producción y en sus potencialidades como fuerza colectiva y unitaria. La conformación de lo que denominó República Soviética internacional única, cuestión compleja, multiestructural y multinacional, llamó a realizarla con sumo cuidado con el objetivo de eliminar la desconfianza profundizada entre los explotados por los siglos y las condiciones de las sociedades excluyentes anteriores, Al respecto sostuvo que había que trabajar:
“(...) con grandísimo cuidado y paciencia y para dar tiempo a que desapareciera la desconfianza engrandecida por siglos de opresión de los terratenientes y capitalistas, por el régimen de la propiedad privada y los medios producidos por los sucesivos repartos de esta propiedad”[27].
Lenin asocia la evolución socio-política y la definición de la posición política de las fuerzas políticas, en disputa, como factores que generan confianza política que se expresa en la polarización política y por ende determina la correlación de fuerzas en la lucha de clases. Lenin examina cómo algunos medios occidentales depositaban su confianza en los partidos eserista y mencheviques por su papel contrarrevolucionario al servicio de sus intereses de clase, por su antagonismo contra los obreros, por ello sostuvo:
 “(…) Esta alianza y el acercamiento político establecido entre los partidos eserista y menchevique –los cuales apoyaron en la práctica el ataque de Kolchak, Denikin, etc., a Rusia-, son precisamente lo que explica la confianza que ciertos medios políticos de Europa Occidental manifiestan en la actualidad hacia los eseristas y mencheviques (…)”[28].
La dialéctica política de Lenin se pone de manifiesto al evaluar la necesidad de adoptar una actitud prudente frente a los mencheviques y eseristas, en ese momento no niega la posibilidad de una coalición con ellos para inclinar la balanza en el Gobierno Provisional, pero esta alianza sólo tendría carácter concreto, situacional para hacer mayoría e influir mayor velocidad al movimiento hacia una nueva etapa en la revolución. Por tanto no cualifica como unión estratégica, sino para el aprovechamiento en esa coyuntura específica de la lucha de clases, en tanto Lenin estaba consciente del comportamiento político real de estos partidos políticos:
 “… el momento actual exige, por una parte, la máxima prudencia en las declaraciones y conversaciones sobre los mencheviques y eseristas; por otra, la lucha más implacable contra ellos y la máxima desconfianza hacia ellos (porque en la práctica son los cómplices más peligrosos de los guardias blancos)”[29].
Frente a los enemigos de clase, pero que reconocían francamente los valores del Estado y del poder soviético planteó: “(…) La historia conoce conversiones de toda clase; en política no es cosa seria, ni mucho menos, confiar en la convicción, en la lealtad y otras magnificas cualidades morales. Cualidades morales magníficas las posee sólo contado número de personas, pero las que deciden el desenlace histórico son las grandes masas…”[30]. Por tanto, Lenin, otorga un papel decisivo a la confianza política capaz de producir y construir las masas[31] para sí, orientadas, a la vez, por líderes capaces de apreciar en ellas las potencialidades propias para convertirse en sujetos políticos e históricos.

Inmerso en la dirección de la transformación socialista en Rusia a partir del examen de la correlación entre el momento “concreto” y las perspectivas de la coyuntura exterior a inicios de los años veinte del siglo pasado, Lenin, analiza diversos fenómenos regresivos como la burocracia, el soborno y el analfabetismo y que frenaban la funcionalidad de diversas instituciones estatales, gubernamentales y hasta del propio partido; fenómenos que a largo plazo, de una manera u otra, dieron al traste con la continuación de la añorada transición al comunismo en la nación que primero la inició y que el conductor de la Revolución de Octubre vinculó con la confianza política.

Lenin, al reflexionar y preocuparse por la mejora de la administración pública, examina cómo debía suscitar confianza la Inspección Obrera y Campesina, institución llamada a mejorar la administración, por lo que tenía que gozar de prestigio, contar con funcionarios con condiciones positivas tanto políticas, como de conocimientos científicos de la administración de manera práctica. A esta institución le indicaba como cometido: “(…) afanarse de manera sistemática y constante, gozando de la confianza de la clase obrera, del Partido Comunista de Rusia y de toda la masa de la población de nuestra república, por mejorar nuestra administración pública” [32].

Es importante subrayar cómo Lenin, señala que los campesinos pequeños y pequeñísimos siguen al proletariado por la confianza que tienen en los resultados de su labor revolucionaria; sin embargo alertó que con sólo esta confianza no sería fácil sostenerse, en tanto se imponía el triunfo de la revolución socialista en los países más desarrollados por cuanto estos campesinos, sobre todo durante la Nep, seguían estando, por necesidad económica a un nivel muy bajo en la productividad del trabajo y la situación internacional había conducido a Rusia a un retroceso económico, donde el rendimiento del trabajo del pueblo era inferior al de antes de la guerra[33].

Lo anterior no significa que Lenin subvalorara el papel de la confianza política en el sostenimiento del poder por las fuerzas revolucionarias, sino que señala al fundamento económico de la Revolución socialista como el factor vital, en tanto la crítica situación económica rusa entorpecía el avance hacia el socialismo lo que frenaba el desarrollo rápido de las fuerzas productivas, las posibilidades que permitieran al socialismo demostrar en “la práctica”, con toda evidencia, a cada cual, la superioridad de este régimen social.

Lenin al abordar la correlación confianza política y la Revolución se basa en un profundo análisis históricos del desarrollo de la lucha de clases y su manifestación específica en Rusia y a nivel mundial, en la determinación de la correlación de fuerzas, de la influencia de los partidos eseristas y mencheviques ante las masas y en la utilización significativa de los hechos como base de comprobación objetiva para pautar y diagnosticar el desplazamiento clasista, institucional y en las fuerzas políticas de la confianza.

A modo de conclusiones

Con el enfoque de Lenin, el estudio de la confianza política, alcanza una nueva dimensión en la cual este fenómeno posee una naturaleza plural multilateral en función de nuevos sujetos de la historia: las masas populares. De modo que el líder ruso representa una nueva vertiente que integra la confianza política en la totalidad de sus intervinculaciones en la actividad sociopolítica, del sujeto real de la historia: el hombre que actúa y coloca en el primer plano la cuestión de la conformación de este fenómeno político a favor de los trabajadores, la clase obrera y su partido de vanguardia.

Lenin, en el estudio de la confianza política, aporta la unidad dialéctica de la teoría y la práctica en tanto al fundamentar teóricamente la acción de confiar políticamente en un soporte objetivo: los hechos, la realidad histórico-concreta; confianza que, a su vez, debe ser confirmada mediante la acción, con ello aporta la necesidad de su confirmación práctica, a través de la actividad política. Así, desde esta perspectiva, la confianza política es producida, confirmada y reproducida o retirada en la interacción del sujeto social con el mundo real, objetivo que no depende de su propia conciencia.

Esta confianza reviste dos formas que, aunque están relacionadas, son cualitativamente diferentes: se trata de la forma material, práctica en que se manifiesta y de la forma ideal, cognoscitiva de reflejo de la misma en la conciencia humana. En la práctica, al interaccionar con la realidad sociopolítica los sujetos cambian, modifican los niveles de confianza política. La interacción cognoscitiva sirve para orientar, planificar y controlar la actividad política real de los diferentes sujetos sociales, por cuanto el hombre no existe al margen de la actividad sociopolítica práctica, de la comunicación material objetiva con el mundo exterior.

La base de la formación y el desarrollo de la confianza política es la práctica social, la que se constituye en criterio de veracidad y comprobación. La confianza política no permanece estancada, desde la perspectiva leninista, se modifica y evoluciona, refleja en formas específicas los cambios sustanciales producidos en las relaciones políticas, las sociedades concretas y el mundo.

El pensamiento de Lenin constituye fuente válida para el estudio de la confianza política, donde se presenta con un enfoque creador, revolucionario y auténtico este fenómeno enarbolado en función de las masas, tanto las que construyen el poder político, como las que se oponen a su confirmación. Hay otras problemáticas de gran interés, relacionadas con esta confianza, y que necesitan, desde la visión marxista, de un tratamiento en otras publicaciones.

Las páginas que ahora concluyen resultan un intento más para introducir en las Ciencias Sociales cubanas la indagación teórica en torno a la confianza política. La introducción, de esta indagación, está en consonancia con el contexto actual que reclama como primera exigencia, articular todos los medios y fuerzas para fortalecer la unidad patriótica y moral del pueblo, y así, contrarrestar la intención del imperialismo de fomentar la falta de confianza en la dirección de la Revolución y el Partido[34]; donde el pensamiento de Lenin es una fuente válida, cuando no imprescindible para neutralizar tal fin imperialista.

Notas

[1] Ver: Seymour Martin Lipset and William Schneider: “The Decline of Confidence in American Institutions”. In: Political Science Quarterly; Volume 98, No.3; 1983; p.381.
[2] Arthur H. Miller: “Rejoinder to “Comment” by Jack Citrin: Political Discontent a Ritualism?” .In: The American Political Science Review; Volume 68, Issue 3 (Sep); 1974; p.989.
[3] Kenneth Newton: “Confianza Social y Capital Social: Confianza Política y Capital Político”. En: Construcción de Europa, Democracia y Globalización; Volumen 2: Ramón Máiz Suárez (editor). Traducción de Raimundo Viejo Viñas, Celestino García Arias y Daniel Blonch. Seminario de Publicaciones e Intercambio Científico. Universidad de Santiago de Compostela; 2001; p.1126.
[4] Jerry Poppe: “Political Trust and Religión”. In: CHARIS: A Journal of Lutheran Scholarship, Thought, and Opinion. The Charis Institute, Inc. with Wisconsin Lutheran College; Milwaukee; Volume 4, No.1, Fall; 2004; p.28.
[5] Ver: Vladimir I. Lenin: “II Congreso de la Liga en el extranjero”. En: Obras Completas. Redactor responsable: Ángel Pozo Sandival. Editorial Progreso; Moscú; 1982; t-8; p.53.
[6] Vladimir I. Lenin: “A los pobres del campo”; Ob. cit.; t-7; p.145.
[7] Ibídem; p.141.
[8] Vladimir I. Lenin: “Información sobre el II Congreso del POSDR”. Ob. cit; t-8; p.10.
[9] Ver: Vladimir I. Lenin: “Un máximo de impudicia y un mínimo de lógica”; Ob. cit.; t-8; pp.26-29.
[10] Ver: Vladimir I. Lenin: “ ¿Cuál es la actitud de los partidos burgueses y el partido obrero ante las elecciones a la Duma?”. En: El trabajo del Partido entre las masas. Editorial Progreso; Moscú; s/a; p.37.
[11] V. I. Lenin: “Sobre el folleto de Junius”. En: Obras Completas; Ob. cit.; t-30; p.14.
[12] Vladimir I. Lenin: “Cartas desde lejos. Primera Carta. La primera etapa de la primera Revolución”; Ob. cit.; t.-31; p.23.
[13] Vladimir I. Lenin: “Séptima Conferencia (de abril) de toda Rusia del POSD(b)R. Discurso a favor de la Resolución sobre la guerra. 27 de abril (10 de mayo). Acta taquigráfica”; Ob. cit.; t.31, p.416.
[14] Vladimir I. Lenin: “Tesis sobre las tareas fundamentales del II Congreso de la Internacional Comunista”. En: El trabajo del Partido entre las masas; Ob. cit.; pp.112-113.
[15] Ibídem; p.121.
[16] V. I. Lenin: “X Congreso del PC(b) de Rusia”. En: Obras Escogidas en doce tomos. Editorial Progreso; Moscú; 1977; t-12; p.32.
[17] V. I. Lenin: “Introducción a las Resoluciones de la VII Conferencia (Conferencia de abril) de toda Rusia del POSDR (b)”. En: Obras Completas; Ob. cit., t.31; pp.477-478.
[18] V. I. Lenin: “Introducción a las Resoluciones de la VII Conferencia (Conferencia de abril) de toda Rusia del POSDR (b)”; Ob. cit.; pp.476-477.
[19] Ver: V. I. Lenin: “El Estado y la revolución”: Ob. cit.; t.33; p.4.
[20] Ver: V. I. Lenin: “A propósito de las consignas”. Ob. cit.; t-34; p.18.
[21] V. I. Lenin: “II Congreso de los Soviets de diputados, obreros y soldados de toda Rusia”; Ob. cit.; t.35, p.21.
[22] V. I. Lenin: “La revolución proletaria y el renegado Kautsky”; Ob. cit.; t.37; p.325.
[23] Vladimir I. Lenin: “Más vale poco y bueno”; Ob. cit.; t-45; p.421.
[24] V. I. Lenin: “Las tareas del proletariado en nuestra revolución”; Ob. cit.; t.31, pp.164-165.
[25] Ibídem.; p.167.
[26] V. I. Lenin: “Informe acerca de los sábados comunistas”; Ob. cit.; t-40; p.35.
[27] Íbídem.; p.44.
[28] Vladimir . I. Lenin: “Nota a G.E Zinoviev con proyecto de respuesta del gobierno soviético a E. Vandervelde”; Ob. cit.; t-45; p.50.
[29] Vladimir . I. Lenin: “Carta al Buró Político del CC del PC (b) con proyecto de directriz a los camaradas que viajan al extranjero”; Ob. cit.; t-45; p.52.
[30] Vladimir . I. Lenin: “XI Congreso del PC (b) de Rusia. Informe político del Comité Central del PC (b) de Rusia. 27 de marzo”; Ob. cit; t-45; p.101.
[31] Es importante

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