"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

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"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal" — Karl Marx

3/11/14

En los límites del desarrollo capitalista | Multifrenia consumista y crisis de civilización en el modelo de globalización financiera

► “Así es que del modo más cruel nos atormenta sentir, en el seno de la opulencia, la falta de una cosa. La porfía, la obstinación menoscaban el logro más soberbio; de suerte que, para más profundo y más horrible tormento, debe uno cansarse de ser justo” | Goethe, Fausto

Ángel de Lucas & Alfonso Ortí   |   Las escandalosas crisis de algunas empresas multinacionales de perfil más vanguardista (desde ENRON a VIVENDI), pioneras en muchos casos en el sector de las «nuevas tecnologías» (de la comunicación y la informática, y ligadas a veces a Internet, etc.), parecen haber marcado -en el umbral mismo del siglo XXI- el límite de la fase eufórica de la expansiva globalización financiera y neotecnológica de los años 1990. Más allá de la mayor o menor profundidad de la crisis económica -probablemente cíclica y transitoria- en que han tenido lugar estas quiebras empresariales, su significación histórica se ha visto además resaltada por su coincidencia con el súbito advenimiento -en los países centrales y hegemónicos de Occidente- de un difuso clima político frente al incierto futuro del orden mundial establecido. Han sido los trágicos acontecimientos que están marcando los comienzos del siglo XXI - simbolizados en el actual universo mediático por la espectacularidad del atentado de Nueva York del 11 de septiembre de 2001— los que han abierto, de forma más o menos consciente, la sombría perspectiva de su posible interpretación como anuncio de una nueva fase de radicalización de los conflictos de alcance mundial. 

1. La globalización neotecnológica y financiera como meta y límite de la acumulación capitalista
1.1. Choque de civilizaciones o crisis del capitalismo
Se trata — para los que nos atrevemos a pensar consecuentemente esta tesis— de una interpretación sintomática sustentada por el evidente carácter imperialista de las nuevas guerras neocoloniales emprendidas por la Administración Bush y apoyadas con entusiasmo, una vez más, por el complejo militar—industrial norteamericano: guerras dirigidas hasta ahora contra Afganistán e Irak, pero también potencialmente contra cualquier Estado o sistema desafecto, mientras se arma y se deja las manos libres a la política genocida del Gobierno israelí de Ariel Sharon contra el pueblo palestino. Esta naturaleza imperialista de las actuales agresiones norteamericanas se pone de manifiesto en la imposición 2 por la fuerza, en regiones muy distantes de sus fronteras, de la dialéctica hegemónica de sus propios intereses económicos (explotación del petróleo y control de su precio, etc.) y geoestratégicos (incluyendo el del mantenimiento en activo de un colosal Ejército como gran cliente y demandante de la industria de armamento y de muchos otros suministros).

Este neoimperialismo, que abre el siglo XXI, lejos de ser entendido simplemente como una «nueva forma de soberanía» (como pretende el best-seller de moda de Michael Hardt y Antonio Negri), debe ser interpretado —a nuestro juicio— como una respuesta del capitalismo norteamericano frente a un nuevo límite histórico alcanzado por el actual modelo de acumulación del capital. Es este nuevo límite histórico el que está en el fondo de las actuales crisis del capitalismo, crisis que con frecuencia se interpretan como una crisis de la propia civilización capitalista, y que a veces se racionaliza mediante el referente externo a un choque de civilizaciones de carácter cultural y religioso, con su correlato de la emergencia del terrorismo internacional. Es cierto, sin embargo, que estas interpretaciones y racionalizaciones parecen generadas por la existencia de una conciencia histórica — más o menos consciente— de que la aceleración actual del proceso de globalización neotecnológica y financiera capitalista pasa necesariamente por la confrontación con sociedades y culturas externas, y por la subordinación de las mismas a la dinámica hegemónica de la propia civilización capitalista occidental. Por eso no parece pertinente rechazar de plano el concepto de «choque de civilizaciones». Pero conviene destacar su significado histórico concreto en el marco actual del desarrollo capitalista.

En este punto, en efecto, parece oportuno introducir la diferencia establecida por Lenin a finales del siglo XIX— en El desarrollo del capitalismo en Rusia— entre el desarrollo «en extensión» y el desarrollo «en profundidad». En el primer caso, se trata del largo proceso de expansión geográfica del mercado capitalista historiado por Immanuel Wallerstein (El moderno sistema mundial), proceso que culmina en la constitución de una economía— mundo articulada en centro, periferias y semiperiferias. Y es en el contexto de esta economía— mundo articulada donde tiene lugar, a partir de la mitad del siglo XX, el establecimiento de las sociedades de consumo o sociedades del bienestar: primero en los países centrales y luego —más o menos precariamente— en los países semiperiféricos. El segundo modelo de desarrollo, el desarrollo «en profundidad», se caracteriza — en una primera etapa— por la intensificación de los mercados de consumo interiores en los países centrales y semiperiféricos, y por la subordinación de la economía— mundo a condiciones que permitiesen el acceso de grandes masas de consumidores a esos mismos mercados. Se trata de lo que podríamos denominar etapa dorada del capitalismo, marcada por la adopción del paradigma teórico keynesiano, con sus implicaciones de reforma social y democratización política, y que acaba integrando a las masas trabajadoras — incluidas sus organizaciones de clase— en la aceptación del sistema. Este capitalismo dorado conoce su crisis a lo largo de los años ‘80 del siglo XX, coincidiendo prácticamente con la derrota del bloque soviético en la guerra fría, pero sale de ella ideológicamente reforzado, al imponer el modelo ideológico del neoliberalismo conservador, fundado principalmente en el individualismo consumista.

Durante los últimos veinticinco años, los países centrales de la economía— mundo han combinado articuladamente el desarrollo en extensión y el desarrollo en profundidad. El fin de la guerra fría les permitió abrir los mercados de Asia y del oriente europeo, y apropiarse ventajosamente de sus reservas energéticas y de sus inmensas fuerzas de trabajo. Pero al mismo tiempo, han progresado considerablemente en la constitución de mercados orientados al consumo interior en muchos de los países hasta ahora periféricos. En este punto, pues, desarrollo en extensión y desarrollo en profundidad tienden a converger hacia la meta utópica e inalcanzable de la mundialización del modelo occidental de sociedad de consumo.

Esta doble expansión del capitalismo de los países centrales ha venido acompañada por la puesta en marcha acelerada de un «marketing global», destinado a la gestión de una intensiva «comercialización de los estilos de vida» occidentales y de una «red mundial de logos y productos» en «un planeta unido por las marcas» (Naomi Klein). Sin embargo, esta globalización de la producción y del marketing ha tenido como contrapartida una nueva dualización mundial. Primero, entre países centrales (en deriva hacia un sobreconsumo ocioso —Thorstein Veblen — ecológicamente destructivo) y periferias (dislocadas o reducidas, en buena medida, a una red de enclaves de fuerza de trabajo proletarizada, a veces inmigrante, al servicio de ese mismo sobreconsumo central). Y luego en el interior mismo de esas periferias, marcadas por las desigualdades impuestas por su propio modelo de desarrollo y por el crecimiento de unas clases medias emergentes, ganadas ideológicamente por los estilos de vida del consumismo occidental. Acaban así contraponiéndose, en el nuevo espacio globalizado y dual, franjas «centrales» o zonas privilegiadamente integradas (de alto y sofisticado consumo) frente a franjas marginales o «zonas de vulnerabilidad» (Robert Castell), como partes necesariamente complementarias de un desequilibrio creciente, desequilibrio que define los nuevos límites del desarrollo capitalista mundial.

Desde un punto de vista sociopolítico e ideológico, esta nueva frontera del despliegue de la economía— mundo expresa —a su vez— el límite de una nueva radicalización conflictiva en la confrontación entre la agresión agónica del «neocapitalismo occidental de sobreconsumo» y la «respuesta» (Arnold J. Toynbee) de los movimientos de reivindicación y resistencia de las sociedades y culturas periféricas explotadas. En efecto, la imposición por los países centrales del modelo de la sociedad de consumo —con su correlato político de la democracia formal de partidos— a mundos con formas de vida y con valores profundamente diferentes (la familia patriarcal islámica, la sociedad de castas hindú, los sistemas tribales afroasiáticos, etc.), unido a las crecientes diferencias económicas que produce, ha generado la proliferación de movimientos radicales de resistencia, capaces de estimular resonancias ideológicas positivas en las masas explotadas y empobrecidas. Por eso, el actual despliegue capitalista de los países centrales tiende a apoyarse —de nuevo— en la violencia armada contra los sistemas políticos y las poblaciones de los países periféricos. Volveremos más adelante —en la parte central de esta ponencia— sobre la naturaleza estructural de los conflictos generados por el capitalismo a lo largo de su proceso de desarrollo, y sobre la especificidad concreta que adoptan en su actual momento histórico de despliegue.
1.2. Hacia la globalización del modelo de la sociedad de consumo: el conflicto entre el capitalismo y el ecosistema
Vamos a ocuparnos ahora del conflicto del capitalismo con el planeta Tierra, un conflicto que ha acompañado toda su historia, pero que ha adquirido una peligrosa aceleración en el marco del actual modelo de globalización capitalista. La mayoría de los análisis coinciden en señalar que la meta utópica de una sociedad de consumo mundializada — meta que ocupa el centro de la ideología con la que el modelo se legitima y racionaliza— es inalcanzable. Las previsiones de futuro indican que el ecosistema del planeta — propiedad inalienable de la humanidad en su conjunto— no podrá, durante mucho tiempo, soportar sin quiebra el nivel de explotación al que está sometido. La bibliografía sobre esta acuciante cuestión es cada vez más abundante. En ella resuenan los ecos de la reacción de los años ‘60 del siglo XX frente al «despilfarro consumista» de los países centrales: reacción que tuvo su máxima representación escénica de masas en las revueltas estudiantiles de 1968. «Société du gaspillage» — decían, en francés, los jóvenes de entonces. Pero los acentos ideológicos fundamentales de esta reacción anticonsumista fueron principalmente 6 estéticos y moralizantes. Por el contrario, en buena parte de la bibliografía más reciente predomina la atención sobre los efectos materiales del modelo actual de desarrollo sobre el conjunto de nuestro ecosistema. Y las conclusiones que de ella pueden extraerse son concluyentes. En un plazo relativamente corto —de 20 a 40 años— el planeta no podrá soportar la explotación a la que está sometido. La tendencia a la mundialización de la sociedad de consumo, en el caso de mantenerse su ritmo actual, producirá efectos irreversible sobre el ecosistema, efectos que supondrán, en primer término, un mayor deterioro de las formas de vida de las masas empobrecidas que habitan las regiones periféricas del sistema capitalista, agudizando así las contradicciones y antagonismos sociales que ocupan ya, a escala planetaria, el centro estructural del modelo de desarrollo capitalista en el momento histórico concreto que marca el tránsito entre los siglos XX y XXI. El conflicto del capital con la naturaleza viene a superponerse, pues, a la radicalización mundial de los conflictos sociales, generando así una dialéctica en la que ambos conflictos se alimentan y se potencian mutuamente.

A este respecto, resulta significativo que el Worldwatch Institute, en su informe anual sobre «La situación en el mundo», haya escogido como «tema central» para el año 2004, el análisis de «La sociedad de consumo». (Traducción al español en Icaria Editorial, S. A., Barcelona, 2004). El volumen contiene trabajos de diversos especialistas, destinados al estudio de los fenómenos más importantes en los que se manifiesta el actual consumo mundial, desde el creciente consumo de recursos energéticos hasta la invasión masiva de «cachivaches» electrónicos en los mercados de consumo mundializados. En el conjunto del volumen se destacan los rasgos fundamentales de los mercados de agua, de energía, de alimentos, de automóviles, de aparatos electrodomésticos, etc., y en todos los casos se hace hincapié en los costes ecológicos que generan. El Presidente del Worldwatch Institute, Christopher Flavin, en su presentación del volumen, sostiene la convicción de que el consumo debe ser considerado como «uno de los elementos fundamentales... en la búsqueda mundial de un futuro sostenible», y se lamenta de que haya sido hasta ahora uno de los «más descuidados». Por nuestra parte, podemos lamentarnos también del lugar marginal que los estudios sobre el consumo han venido ocupando en el campo sociológico, especialmente en la Sociología académica, cuya habitual ceguera ha tendido a identificarlos con el marketing y a considerar las formas de consumo como epifenómenos prácticamente desvinculados de las formas de reproducción social. Apoyándose en la autoridad del historiador Gary Cross («An All—Consuming Century: Why Commercialism Won in Modern America», Nueva York, Columbia University Press, 2000), Flavin sostiene que el triunfo ideológico del consumismo a lo largo del siglo XX constituye «el rasgo que mejor define nuestra época». Esta ha sido la victoria ideológica real de la guerra fría, aunque se presente —dice— como «el triunfo del capitalismo o de la democracia sobre el comunismo». Los economistas conceden una enorme importancia a los indicadores de los niveles de consumo. Si el nivel de consumo se estanca, igualmente se estanca el volumen total de la producción social. Si no crece lo suficiente, esta última no alcanza el volumen que se precisa para cubrir las «nuevas necesidades». Del consumo —se dice— dependen las tasas de empleo y los niveles individuales de renta. Por esta razón, como afirma Christopher Flavin, «la relación del consumo con objetivos económicos más amplios, como el empleo, es una piedra de toque para los políticos». Como todo el mundo sabe, la marcha acelerada del «tren del consumo» representa una condición indispensable para la intensificación «en profundidad» de la acumulación capitalista. Pero en el discurso ideológico, la aspiración a niveles de consumo en crecimiento permanente se identifica con un derecho individual que constituye una de las características fundamentales de las «sociedades democráticas». No importa que —incluso en los países desarrollados de Occidente— la realidad de los últimos veinticinco años haya acabado imponiendo mercados de consumo tajantemente segmentados, mercados que reservan para «una elite privilegiada» buena parte de los productos más excelentes: se trata de la diferenciación social por los «modelos de consumo». En cualquier caso, en la fase actual del desarrollo capitalista, esta elite privilegiada de consumidores tiende a extenderse —con más o menos intensidad— a regiones y sociedades periféricas, y es posible observar también la emergencia creciente de una clase media mundial —la «clase del excedente»— que ha entrado ya en las «prácticas del sobreconsumo ocioso».
 



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◆ El que busca, encuentra...

“Todo lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profano, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas” — Karl Marx

Not@s sobre Marx, marxismo, socialismo y la Revolución 2.0

— Notas notables
◆ Cecilia Feijoo: Apuntes sobre el Concepto de Revolución Burguesa en Karl Marx — Red Diario Digital
◆ Moishe Postone: Il compito della teoria critica oggi: Ripensare la critica del capitalismo e dei suoi futuri — Blackblog Franco Senia
◆ Pierre-Yves Quiviger: Marx ou l'élimination des inégalités par la révolution — Le Point
◆ Hernán Ouviña: Indigenizar el marxismo — La Tinta
◆ Emmanuel Laurentin: Les historiens américains et Karl Marx — France Culture
◆ Adèle Van Reeth: Le Capital de Karl Marx: La fabrique de la plus-value — France Culture
◆ Manuel Martínez Llaneza: Reproches a Marx acerca de El Capital (Bajo la égida de Friedrich Engels) — Rebelión
◆ Victoria Herrera: Marx y la historia — Buzos
◆ Alejandro F. Gutiérrez Carmona: La vigencia del pensamiento marxista — Alianza Tex
◆ Víctor Arrogante: El Capital y las aspiraciones de la clase trabajadora — Nueva Tribuna
◆ Mauricio Mejía: Karl Marx, el poeta de la mercancía — El Financiero
◆ Emmanuel Laurentin: Karl Marx à Paris: 1843-1845 — France Culture
◆ Jacinto Valdés-Dapena Vivanco: La teoría marxista del Che Guevara — Bohemia
◆ Aldo Casas: El marxismo como herramienta para la lucha — La necesidad de la formación en la militancia — La Tinta
◆ Evald Vasiliévich Iliénkov: La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en El Capital de Marx — Templando el Acero
◆ Vincent Présumey: Suivi des écrits de Karl Marx / 1837-1848 - Part I, Part II, Part III & Part IV — Mediapart
◆ Roman Rosdolky: Marx ésotérique et Marx exotérique — Palim Psao
◆ Lepotier: Marx, Marxisme, Cui bono? — Bella Ciao
◆ Andrea Vitale: La critica di Pareto a Marx: una abborracciatura — Operai e Teoria
◆ Annelie Buntenbach: Marx provides us with a glimpse behind the scenes of capitalism — Marx 200
◆ Antoni Puig Solé: La Ley del Valor y la ecología en Marx — Lo que somos
◆ Vladimiro Giacché: Note sui significati di "Libertà" nei Lineamenti di Filosofia del Diritto di Hegel — Il Comunista
◆ Salvador López Arnal: Manuel Sacristán (1925-1985) como renovador de las tradiciones emancipatorias — Rebelión
◆ Paúl Ravelo Cabrera: Marx, Derrida, el Gesto Político y la supercapitalización mundial — Scribb
◆ Dino Greco: In difesa del marxismo — Sollevazione
◆ Alberto Quiñónez: Arte, praxis y materialismo histórico — Rebelión
◆ Josefina L. Martínez: Feminismo & Socialismo marxista - Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo — Rebelión
◆ John Bellamy Foster: Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza — Scribb
◆ José Manuel Bermudo Ávila: Concepto de Praxis en el joven Marx — Scribb
◆ Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
◆ Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
◆ Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox

— Notas y comentarios sobre El Capital
◆ António Ferraz: Os 150 anos do livro ‘O Capital’, de Karl Marx — Correio do Minho
◆ Horacio Tarcus: Traductores y editores de la “Biblia del Proletariado” - Parte I & Parte II — Memoria
◆ Emmanuel Laurentin: Le Capital, toujours utile pour penser la question économique et sociale? — France Culture
◆ J.M. González Lara: 150 años de El Capital — Vanguardia
◆ Roberto Giardina: Il Capitale di Marx ha 150 anni — Italia Oggi
◆ Alejandro Cifuentes: El Capital de Marx en el siglo XXI — Voz
◆ Marcela Gutiérrez Bobadilla: El Capital, de Karl Marx, celebra 150 años de su edición en Londres — Notimex
◆ Mario Robles Roberto Escorcia Romo: Algunas reflexiones sobre la vigencia e importancia del Tomo I de El Capital — Memoria
◆ Antoni Puig Solé: El Capital de Marx celebra su 150° aniversario — Lo que Somos
◆ Jorge Vilches: El Capital: el libro de nunca acabar — La Razón
◆ Carla de Mello: A 150 años de El Capital, la monumental obra de Karl Marx — Juventud Socialista del Uruguay
◆ Rodolfo Bueno: El Capital cumple 150 años — Rebelión
◆ Diego Guerrero: El Capital de Marx y el capitalismo actual: 150 años más cerca — Público
◆ José Sarrión Andaluz & Salvador López Arnal: Primera edición de El Capital de Karl Marx, la obra de una vida — Rebelión
◆ Sebastián Zarricueta: El Capital de Karl Marx: 150 años — 80°
◆ Marcello Musto: La durezza del 'Capitale' — Il Manifesto
◆ Esteban Mercatante: El valor de El Capital de Karl Marx en el siglo XXI — Izquierda Diario
◆ Michael Roberts: La desigualdad a 150 años de El Capital de Karl Marx — Izquierda Diario
◆ Ricardo Bada: El Capital en sus 150 años — Nexos
◆ Christoph Driessen: ¿Tenía Marx razón? Se cumplen 150 años de edición de El Capital — El Mundo
◆ Juan Losa: La profecía de Marx cumple 150 años — Público
◆ John Saldarriaga: El Capital, 150 años en el estante — El Colombiano
◆ Katia Schaer: Il y a 150 ans, Karl Marx publiait ‘Le Capital’, écrit majeur du 20e siècle — RTS Culture
◆ Manuel Bello Hernández: El Capital de Karl Marx, cumple 150 años de su primera edición — NotiMex
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge
◆ Jérôme Skalski: Lire Le Capital, un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité
◆ Sebastiano Isaia: Il Capitale secondo Vilfredo Pareto — Nostromo

— Notas y reportajes de actualidad
◆ Román Casado: Marx, Engels, Beatles, ese es el ritmo de Vltava — Radio Praga
◆ María Gómez De Montis: El Manifiesto Comunista nació en la Grand Place — Erasmus en Flandes
◆ Enrique Semo: 1991: ¿Por qué se derrumbó la URSS? — Memoria
◆ Michel Husson: Marx, un économiste du XIXe siècle? A propos de la biographie de Jonathan Sperber — A L’Encontre
◆ César Rendueles: Todos los Marx que hay en Marx — El País
◆ Alice Pairo: Karl Marx, Dubaï et House of cards: la Session de rattrapage — France Culture
◆ Sebastián Raza: Marxismo cultural: una teoría conspirativa de la derecha — La República
◆ Samuel Jaramillo: De nuevo Marx, pero un Marx Nuevo — Universidad Externado de Colombia
◆ Sergio Abraham Méndez Moissen: Karl Marx: El capítulo XXIV de El Capital y el “descubrimiento” de América — La Izquierda Diario
◆ Joseph Daher: El marxismo, la primavera árabe y el fundamentalismo islámico — Viento Sur
◆ Francisco Jaime: Marxismo: ¿salvación a través de la revolución? — El Siglo de Torreón
◆ Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
◆ Guido Fernández Parmo: El día que Marx vio The Matrix — Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires
◆ Cest: Karl Marx y sus "Cuadernos de París" toman vida con ilustraciones de Maguma — El Periódico
◆ Leopoldo Moscoso: 'Das Kapital': reloading... — Público
◆ Laura "Xiwe" Santillan: La lucha mapuche, la autodeterminación y el marxismo — La Izquierda Diario
◆ José de María Romero Barea: Hölderlin ha leído a Marx y no lo olvida — Revista de Letras
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
◆ Francisco Cabrillo: Cómo Marx cambió el curso de la historia — Expansión
◆ El “Dragón Rojo”, en Manchester: Cierran el histórico pub donde Marx y Engels charlaban "entre copa y copa" — BigNews Tonight
◆ Marc Sala: El capitalismo se come al bar donde Marx y Engels debatían sobre comunismo — El Español

— Notas sobre debates, entrevistas y eventos
◆ Fabrizio Mejía Madrid: Conmemoran aniversario de la muerte de Lenin en Rusia — Proceso
◆ Segundo Congreso Mundial sobre Marxismo tendrá lugar en Beijing — Xinhua
◆ Debate entre Andrew Kliman & Fred Moseley — Tiempos Críticos
◆ David McNally & Sue Ferguson: “Social Reproduction Beyond Intersectionality: An Interview” — Marxismo Crítico
◆ Gustavo Hernández Sánchez: “Edward Palmer Thompson es un autor que sí supo dar un giro copernicano a los estudios marxistas” — Rebelión
◆ Alberto Maldonado: Michael Heinrich en Bogotá: El Capital de Marx es el misil más terrible lanzado contra la burguesía — Palabras al Margen
◆ Leonardo Cazes: En memoria de Itsván Mészáros — Rebelión (Publicada en O Globo)
◆ Entrevista con István Mészáros realizada por la revista persa Naghd’ (Kritik), el 02-06-1998: “Para ir Más allá del Capital” — Marxismo Crítico
◆ Rosa Nassif: “El Che no fue solo un hombre de acción sino un gran teórico marxista” — Agencia de Informaciones Mercosur AIM
◆ Entrevista a Juan Geymonat: Por un marxismo sin citas a Marx — Hemisferio Izquierdo
◆ Juliana Gonçalves: "El Capital no es una biblia ni un libro de recetas", dice José Paulo Netto [Português ] — Brasil de Fato
◆ Entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
◆ Alejandro Katz & Mariano Schuster: Marx ha vuelto: 150 años de El Capital. Entrevista a Horacio Tarcus — La Vanguardia
◆ Salvador López Arnal: Entrevista a Gustavo Hernández Sánchez sobre "La tradición marxista y la encrucijada postmoderna" — Rebelión
◆ Jorge L. Acanda: "Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx" — La Linea de Fuego

— Notas sobre Lenin y la Revolución de Octubre
◆ Guillermo Almeyra: Qué fue la Revolución Rusa — La Jornada
◆ Jorge Figueroa: Dos revoluciones que cambiaron el mundo y el arte — La Gaceta
◆ Gilberto López y Rivas: La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial — La Jornada
◆ Aldo Agosti: Repensar la Revolución Rusa — Memoria
◆ Toni Negri: Lenin: Dalla teoria alla pratica — Euronomade
◆ Entretien avec Tariq Ali: L’héritage de Vladimir Lénine — Contretemps
◆ Andrea Catone: La Rivoluzione d’Ottobre e il Movimento Socialista Mondiale in una prospettiva storica — Marx XXI
◆ Michael Löwy: De la Revolución de Octubre al Ecocomunismo del Siglo XXI — Herramienta
◆ Serge Halimi: Il secolo di Lenin — Rifondazione Comunista
◆ Víctor Arrogante: La Gran Revolución de octubre — El Plural
◆ Luis Bilbao: El mundo a un siglo de la Revolución de Octubre — Rebelión
◆ Samir Amin: La Revolución de Octubre cien años después — El Viejo Topo
◆ Luis Fernando Valdés-López: Revolución rusa, 100 años después — Portaluz
◆ Ester Kandel: El centenario de la Revolución de octubre — Kaos en la Red
◆ Daniel Gaido: Come fare la rivoluzione senza prendere il potere...a luglio — PalermoGrad
◆ Eugenio del Río: Repensando la experiencia soviética — Ctxt
◆ Pablo Stancanelli: Presentación el Atlas de la Revolución rusa - Pan, paz, tierra... libertad — Le Monde Diplomatique
◆ Gabriel Quirici: La Revolución Rusa desafió a la izquierda, al marxismo y al capitalismo [Audio] — Del Sol

— Notas sobre la película “El joven Karl Marx”, del cineasta haitiano Raoul Peck
◆ Eduardo Mackenzie:"Le jeune Karl Marx ", le film le plus récent du réalisateur Raoul Peck vient de sortir en France — Dreuz
◆ Minou Petrovski: Pourquoi Raoul Peck, cinéaste haïtien, s’intéresse-t-il à la jeunesse de Karl Marx en 2017? — HuffPost
◆ Antônio Lima Jûnior: [Resenha] O jovem Karl Marx – Raoul Peck (2017) — Fundaçâo Dinarco Reis
◆ La película "El joven Karl Marx" llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
◆ Boris Lefebvre: "Le jeune Karl Marx": de la rencontre avec Engels au Manifeste — Révolution Pernamente

— Notas sobre el maestro István Mészáros, recientemente fallecido
◆ Matteo Bifone: Oltre Il Capitale. Verso una teoria della transizione, a cura di R. Mapelli — Materialismo Storico
◆ Gabriel Vargas Lozano, Hillel Ticktin: István Mészáros: pensar la alienación y la crisis del capitalismo — SinPermiso
◆ Carmen Bohórquez: István Mészáros, ahora y siempre — Red 58
◆ István Mészáros: Reflexiones sobre la Nueva Internacional — Rebelión
◆ Ricardo Antunes: Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros — Herramienta
◆ Francisco Farina: Hasta la Victoria: István Mészáros — Marcha
◆ István Mészáros in memoriam : Capitalism and Ecological Destruction — Climate & Capitalism.us