"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

14/2/14

Notas sobre el método marxista | La Introducción a la Crítica de la Economía Política de 1857

Karl Marx ✆ Gilbert 86
Gabriel Vargas Lozano  [1976]  |  Durante más de un siglo, el legado teórico de Marx y Engels ha sido objeto de innumerables análisis, críticas, revisiones, deformaciones y aún, pretendidos o reales enriquecimientos. Sin desconocer la autonomía relativa de la teoría respecto de las condiciones históricas, podemos decir que casi todos estos movimientos han aparecido en razón directa a conflictos del orden político, o de otra manera, como resultado de los esfuerzos teóricos que intentan justificar una nueva práctica de los partidos políticos.

Los casos más típicos y contrapuestos de estos esfuerzos teóricos son los de Lenin o Stalin pero también los de Bernstein, Adler o Lukács. Mientras Lenin interpreta y enriquece la dialéctica marxista al utilizarla como instrumento de transformación de la realidad; Stalin, tanto a través de su obra más difundida Sobre el materialismo dialectico y el materialismo historico,1 como a través de la política general de] Estado soviético durante su mandato, convierte a la teoría marxista en una concepción monolítica, dogmática y empobrecida de la realidad, para decir lo menos. Por su parte, los revisionistas Bernstein y Adler, al buscar la complementación del materialismo histórico con una teoría de origen kantiano, ante la supuesta ausencia de una
teoría del conocimiento en la obra de Marx, también lo hacen por razones políticas. En el caso de Lukács, la exaltación necesaria de Hegel —como reacción explicable ante su recusación durante el stalinismo— tiene que pagar el precio, como lo reconoce en su prólogo a Historia y consciencia de clase*1 de no valorar adecuadamente a la práctica y de rechazar la concepción ontológica del materialismo.

Sin embargo, no sólo estas reacciones y contra-reacciones han estado condicionadas por la política. También lo ha estado otro fenómeno, no menos importante, como lo es la sospechosa cautela y lentitud con que se han descifrado y publicado los manuscritos que sirvieron a los fundadores del materialismo dialéctico, para la elaboración de sus tesis más importantes. Ante este hecho me pregunto si no se estuvo tratando de proteger a los estudiosos (pero sobre todo a los militantes) del marxismo de no caer en los supuestos peligros de la interpretación libre y creadora de 3a teoría original, ante un temor, tal vez fundado, a ver minados los cimientos de las llamadas interpretaciones. No lo sé. Pero en todo caso, ambas cuestiones parecen complementarias y producto de una política errónea cuyo efecto inmediato ha sido el sensible retraso en la comprensión cabal del legado teórico de Marx y Engels y lo que es más importante, en la valoración de sus consecuencias para las ciencias sociales.

Todo esto ha sido mencionado porque precisamente estas son las circunstancias que han rodeado a la publicación, conocimiento y correcta apreciación de los manuscritos de 1857-58 titulados Grudrisse der kritik der politischen okonomie (Rohentwurf) y mejor conocidos como Grundrisse*

¿Qué importancia tienen estos manuscritos? ¿Porque nos preocupa el hecho de que fueran tardíamente conocidos y valorados?

Responderé brevemente a la cuestión señalando tres notas importantes de estos manuscritos:
1) En primer término, los Grundisse fueron, por decirlo así, el laboratorio en que Marx forjó los principales instrumentos, nociones y principios que utilizara en la redacción de la que sin duda es la principal de sus obras, El Capital. Por tal motivo, los Grundrisse, pero en especial la Introducción contienen un conjunto de explicaciones, aclaraciones o profundizaciones en torno a problemas metodológicos de primer orden.
2) En segundo lugar, en un pasaje dedicado al estudio de las formaciones económicas precapitalistas, conocido como los formen, se hace una reconsideración, de múltiples consecuencias, del esquema típico de la evolución de las sociedades.
3) Y en tercer lugar, aparece de nuevo la categoría de enajenación que se suponía abandonada desde los Manuscritos Económico-Filosóficos de 44 y transmutada en El Capital, por una manifestación muy concreta de ella, el fetichismo de la mercancía.
En lo que sigue, nos ocuparemos de examinar detenidamente algunos de los elementos constituyentes de la dialéctica materialista, tal y como aparecen en la Introducción a la Crítica de la Economía Política de 1857 para tratar de responder a la pregunta de si es ahí donde se encuentra, el discurso del método de Marx.

Por otro lado, es importante considerar que si bien nuestro examen del texto citado será hasta cierto punto autónomo respecto de otros textos de Marx y Engels, esto no nos ha conducido a olvidarnos del principio de que toda afirmación metodológica hecha en los manuscritos, es decir, en los textos que no se publicaron en vida de sus autores, debe ser puesta en relación de necesidad con los que sí lo tienen. En este sentido, estamos de acuerdo con las afirmaciones de Ilienkov* cuando considera que no debe exagerarse la importancia de los manuscritos para colocarlos por encima, o inclusive en oposición a la tesis de las obras acabadas.

Sobre este último punto creo que las afirmaciones hechas en los manuscritos deben servir para aclarar y en su caso precisar, las tesis expuestas en las obras terminadas. Sin embargo* esto no quiere decir que debamos minimizar su importancia o bien no tomar algunas de las afirmaciones para desarrollarlas creativamente. Tal cosa sucede con las categorías de esencia, enajenación o apropiación del mundo, entre otras.

El hecho es que, en la medida en que se van conociendo los manuscritos, las anotaciones fragmentarias u ocasionales y las cartas escritas por Marx y Engels, ya sea entre sí o con otros autores, y en donde nos aclaran algunos de sus conceptos fundamentales o nos dejan saber de algunas de sus preocupaciones o propósitos, se va integrando así, elcuerpo entero de la obra de Marx y Engels y va emergiendo, en verdad, un Marx desconocido, no previsto en los manuales o en las versiones dogmáticas y de insospechadas consecuencias para la teoría y la práctica.

La publicación de la Introduccion así como las polémicas que ha suscitado entre los marxistas, se ubican dentro de un impresionante esfuerzo por aclarar en qué consiste el método dialéctico marxista, cuál es su novedad en el terreno de las ciencias sociales, o en términos de Jindrich Zeleny "en qué consiste lo esencialmente nuevo que Marx aporta a la discusión del planteamiento abierto en la filosofía de la edad moderna por el Novum Organum de Bacon, el Discours de la Methode de Descartes, el Essay conceming human understanding de Locke, los Nouveaux Essay de Leibniz, la Kritik der veinen Vernunft de Kant y la Wissenschaft der logik de Hegel".5

La discusión sobre los elementos metodológicos de la Introducción se ubica también dentro de la vasta tarea de explicitar en qué radica la cientificidad del método dialéctico materialista, en cuál teoría del conocimiento se funda, cuáles son los principios ontológicos de qué parte y cuáles son los alcances (¿o límites?) de la dialéctica materialista frente al desarrollo de algunas ramas de la ciencia.

Ante esta gama de problemas, pero sobre todo, ante esta inmensa tarea por cumplir, en donde casi todo está por hacer, muchas de las concepciones que en buena parte guiaron la educación marxista de los cincuentas y de los sesentas (y en donde desempeñan un papel importante los manuales de Politzer o Konstantinov) empiezan a formar parte de un terreno movedizo y pantanoso.

Notas de este fragmento

1 J. Stalin, Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, Obras completas, T. 12. Ediciones en lenguas extranjeras. Moscú, 1963.
2 G. Lukács, Historia y conciencia de clase. Obras completas, T. III. Ed. Grijalbo. México, D. F., 1969. Lukács redactó un nueva prólogo que se agrega a la edición española firmado en Budapest, 1967.
3 Los Grundrisse fueron publicados inicialmente en Moscú, de 1939 a 1941. Uno de los escasos testimonios de su lectura y aprovechamiento lo encontramos en Prolegómenos a una estética marxista de Lukács. Posteriormente aparecieron algunos extractos en la revista Neue Zeit publicada en 1903 y finalmente, en 1953 se editaron completos en su versión original en la ciudad de Berlín. El retraso de su traducción en otros idiomas se prolongó hasta 1960, en que fueron traducidos al italiano; 1967, en que fueron conocidos por el público de habla francesa y 1970-71, en que fueron conocidos por el de habla española. La edición que manejamos es la titulada Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política (borrador), en dos tomos. Siglo XXI Editores. Buenos Aires, 1971.
4 E. Ilyenkov, La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en El Capital de Marx. Nos referimos a un capítulo editado en el libro colectivo titulado Problemas actuales de la dialéctica. Comunicación núm. 9. Alberto Corazón Editor. Madrid, p. 50. Ilyenkov se lanza en contra de los que pretenden contraponer el joven Marx al Marx maduro para quedarse con el primero y sus concepciones del "humanismo real" propias de los manuscritos económico-filosóficos de 44.
5 Jindrich Zeleny, La estructura logica de El Capital. Col. Teoría y Realidad, núm. 5. Ediciones Grijalbo. Barcelona, 1974, p. 11.



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