"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

9/4/16

Los límites del Valor Ricardiano — Ley, Contingencia y Movimiento en la Economía

David Ricardo
✆ Graziano Origa
Alan Freeman   |   Este artículo discute la relación entre ley y contingencia en la formación del valor. Comienza con una afirmación de Marx ampliamente ignorada, repetida a lo largo de sus trabajos, de que la igualdad entre oferta y demanda es contingente y su no igualdad constituye su ley. Esta altamente compleja y original idea nos lleva a pensar el capitalismo, y al mercado, como una entidad que se perpetúa a sí mismo al fallar en perpetuarse: es el hecho de que la oferta diverge de la demanda lo que causa que el sistema continúe, no el hecho de que la oferta y la demanda se igualen, lo cual es únicamente el caso de un promedio estadístico y nunca ocurre exactamente.

Esta diferencia fundamental y no reconocida entre el enfoque de Marx y el de los clásicos también distingue a Marx de la mayoría de los economistas modernos, quienes se han enfocado en el equilibrio como el principio definitorio de facto del cual se puede deducir el valor. El problema es precisamente el opuesto: es definir una concepción del valor que no requiera del equilibrio y que no suponga que la oferta y la demanda se igualan, de que los bienes se vendan, de que las ganancias se iguales o de que se cumplan cualquiera de las propiedades ‘tipo ley’ de un mercado ideal. Las propiedades ‘tipo ley’ de un mercado deben deducirse entonces como resultado de la dinámica, que es temporal, del comportamiento del mercado expresado en términos de la interacción entre el valor bien definido y el valor de uso. Para que ese concepto de valor pueda tener aplicabilidad universal, el precio debe ser reformulado como una forma del valor y el dinero teorizado sobre este fundamento.
Marx y la ley ricardiana del valor
Los economistas vulgares prácticamente no tienen idea sobre la naturaleza del valor, por consiguiente toda vez que desean considerar el fenómeno en su pureza, a su manera, asumen que la oferta y la demanda son igualesMarx, El Capital, Tomo I, p.260.
  “Para poder descubrir cómo la expresión simple del valor de una mercancía reside oculta en la relación de valor entre dos mercancías, debemos, primero a todo, considerar la relación de valor independiente de su aspecto cuantitativo. El procedimiento usual es precisamente lo opuesto a esto: en la relación de valor únicamente se ven las proporciones en las que cantidad definidas de dos tipos de mercancía cuentan como iguales entre sí. Se pasa por alto que las magnitudes de diferentes cosas únicamente se vuelven comparables en términos cuantitativos cuando han sido reducidas a la misma unidad”  Marx, op cit, p. 141.

En sus trabajos iniciales sobre la economía política, en una formulación repetida y expandida a lo largo de su vida, Marx (1975: 260) ofrece una crítica a la raíz y ramas del concepto ricardiano de ‘ley económica’:
Tanto al preguntarse sobre las relaciones del dinero y el valor del metal y en su demostración de que el costo de producción es el único factor en la determinación del valor Mill sucumbe al error, hecho por toda la escuela de Ricardo, de definir una ley abstracta sin mencionar las fluctuaciones o la suspensión continua a través de la cual surge.
Si, por ejemplo, es una ley invariable que en el último análisis – o, más bien, en una coincidencia esporádica (accidental) entre la oferta y la demanda – el costo de producción determina el precio (valor), entonces sigue siendo una ley invariable que estas relaciones no obtienen, es decir que el valor y el costo de producción no tienen relación de necesidad alguna.
En efecto, la oferta y la demanda únicamente coinciden momentáneamente gracias a una fluctuación previa de la oferta y la demanda, a la disparidad entre el costo de producción y el valor de cambio. Este es el movimiento real, entonces, y la ley mencionada arriba, no es más que un momento abstracto, contingente y unilateral en ella.
Alan Freeman
Esto contrapone dos tratos radicalmente diferentes de la misma cuestión: dado que el valor no aparece abiertamente más que en la forma de precio, y dado que el valor no se ve afectado por la oferta y la demanda, mientras que el precio mismo fluctúa con su movimiento, ¿qué posible relación puede existir entre valor y precio? La respuesta ricardiana, de la que Marx se separó por el resto de su vida, es investigar en qué proporciones se debe intercambiar los bienes para igualar la oferta y la demanda. Así el valor se reduce a un tipo especial de precio. La respuesta de Marx, el polo opuesto, es preguntarse qué relaciones hacen que el intercambio sea posible, sin importar la oferta y la demanda. De esta manera, el precio se explica como una forma de apariencia del valor.

Las dos concepciones se oponen como se oponen lo imaginario y lo real. La ley abstracta Ricardiana, suponiendo una relación que nunca ocurre, impone precios y valores ideales a la realidad. La ‘no menos ley invariable’ de Marx, insistente sobre un movimiento que siempre ocurre, impone precios reales y valores reales a la imaginación.

La teoría económica se bifurca con esta crítica. El propósito de este artículo es explicar por qué.
Esquema de objetivos
En la extensa discusión sobre el valor durante la posguerra, todas las posiciones aceptaron que existen al menos dos determinaciones diferentes para la magnitud del valor y/o precio: por un lado en términos de tiempo de trabajo y en algún sentido y por otro lado, en cierta medida, una en ‘cantidades físicas’ o valores de uso.

Este artículo argumenta que la determinación de la magnitud del valor o del precio en términos de valores de uso es tanto cualitativamente como cuantitativamente incompatible con la determinación en términos de tiempo de trabajo. Rastrea el origen lógico del concepto de valor de valor de uso ‘wealth’ opuesto a ‘riches’ al talón de Aquiles del enfoque ricardiano y el objetivo de la crítica de Marx, que es, la presuposición de la igualdad entre oferta y demanda.

Este enfoque ha evolucionado a un paradigma el equilibrio, la estática comparativa o el enfoque simultáneoque domina toda la economía, incluyendo los escritos postsraffianos y la mayoría de los escritos marxistas- Mostraré que éste vuelve incompatible toda la teoría a la propia teoría de Marx. No existe reconciliación posible entre los valores o precios de producción de Marx por un lado, con los ‘precios naturales’ clásicos, precios de largo plazo neoclásicos o precios sraffianos por el otro. Los dos conceptos son tanto cualitativa como cuantitativamente distintos.

La crítica de Marx a la escuela ricardiana lo condujo a una teoría del valor alternativa. El núcleo de esta teoría es su ley del valor, la cual no sólo adopta su alternativa radical al equilibrio, sino que rechaza el concepto de valor puramente cuantitativo de Ricardo. Para Marx, aplica una ley cuantitativa a los objetos con una sustancia o esencia cualitativa idéntica. Todos los precios y todos los valores deben ser reducidos a trabajo abstracto antes de que pueda afirmarse o investigarse una ley que gobierne su relación. Esto es imposible en un marco de equilibrio y es indispensable en un marco donde no hay equilibrio.

Mostraré que la diferencia entre Marx y Ricardo va más allá de esta distinción cualitativa una vez que la economía se aleja de la estasis, esto es, en cualquier economía real. Así, cualquier enfoque de equilibrio determina necesariamente tanto el precio como el valor a la manera neoclásica, por la cantidad de valor de uso y no a la manera de Marx, por la cantidad de tiempo de trabajo.

Esto es porque ni los valores de equilibrio, ni los precios de equilibrio pueden funcionar realmente como precios: no pueden servir como la base para algún intercambio real. La argumentación de que tales ‘precios’ son concretos o empíricamente accesibles con falsos: los precios de equilibrio son un concepto de valor oculto que buscan explicar lo que se observa en términos de algo no observable directamente. Sin embargo, a diferencia de los valores de desequilibrio de Marx, cuyo punto de partida es un mercado real que existe por su movimiento, los precios de equilibrio presuponen un mercado ideal que no puede existir porque no tiene movimiento. Mientras que los valores de Marx sí existen y subyacen lo que se observa, los precios de equilibrio no existen y no pueden subyacer lo que se observa.

Esto define su función ideológica debido a que la falla de mercado no puede derivarse de una teoría que asume a priori que el mercado funciona. Pero también los vuelve incapaces de desarrollar una función científica, esto es, representar la realidad.

El ‘problema de la transformación’ no deja de existir. Aun así debe explicarse y medirse la relación entre esos precios y los precios de mercado reales. Se desaparece por una asunción dogmática, afirmada sin prueba alguna, de que los precios de equilibrio aproximan el comportamiento de los precios reales. Mostraré que esto es necesariamente falso porque ningunos precios reales podrían aproximarse de esta manera. Si, abandonando este dogma, transformamos los precios de estática comparativa de tal manera que los bienes puedan intercambiarse a estas razones, la cantidad de dinero por la cual se intercambian no se determina por el tiempo de trabajo gastado en su producción, sino por la magnitud de valor de uso, contradiciendo claramente el concepto de valor de Marx.

Este problema simplemente no surgen ya sea con los valores o los precios de producción de Marx, los cuales, cuando se determinan sin asumir el equilibrio, son perfectamente capaces de funcionar como la base de intercambio y no violan la determinación del valor por la magnitud del tiempo de trabajo.

Cuatro apéndices respaldan al artículo. El primero explica nuestro enfoque a la teoría, distinguiendo la interpretación de dos formas de dogmatismo: la hermenéutica, o la derivación de la verdad de los textos y el solipsismo, o imponer el significado del lector al texto del autor. El segundo apéndice provee evidencia textual de que la crítica de Marx a Ricardo se convirtió en el centro de su desarrollada teoría del valor. El tercero provee evidencia de la correspondencia entre esta teoría y la interpretación temporal y de sistema único de este concepto de valor. El cuarto establece la identidad lógica entre cuatro conceptos equivalentes en la economía: la presunción ricardiana de que la oferta iguala a la demanda (la Ley de Say); el equilibrio, estasis o crecimiento proporcionado; estática comparativa, la forma moderna del equilibrio; y la determinación algebraica o simultánea del valor y del precio como puntos fijos de un sistema que se auto-reproduce.

Traducción del inglés por A. Sebastián Hdez. Solorza
https://tiemposcriticos.wordpress.com/

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