"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

28/3/16

La Teoría de la Crisis de Marx — Su proceso de formación

Karl Marx ✆ John Minnon 
Makoto Itoh   /    La teoría de la crisis de Marx, tal como aparece en El Capital, constituye un punto focal de su crítica sistemática de la economía clásica. Para ella, la economía capitalista es un orden natural definitivo de la sociedad humana. A diferencia de los clásicos, la teoría de Marx plantea científicamente la ley del movimiento de la producción capitalista, con sus formas y mecanismos históricos. Sin esta teoría sistemática no podemos esclarecer la necesidad lógica de las crisis cíclicas, las cuales ponen de manifiesto la naturaleza contradictoria de la economía capitalista en todas sus complejas interrelaciones.

Al estudiar fenómenos de esta complejidad, el nivel de abstracción y su base empírica cobran particular importancia. La teoría de la crisis que se encuentra en El Capital fue desarrollada para demostrar como un principio básico la inevitabilidad de las crisis cíclicas, y fue erigida sobre la base empírica de las crisis cíclicas más típicas de mediados del siglo XIX, a saber, la base histórica más apropiada para abstraer los fundamentos de dichos fenómenos.

Para probar no solamente la simple posibilidad sino la necesidad lógica de las crisis cíclicas, tomaremos a la historia de las crisis en su conjunto como el punto de partida de la abstracción, incluyendo las crisis inmaduras de la época mercantilista. En esta revisión identificaremos innumerables y diversos factores concretos (con frecuencia no solamente económicos, por ejemplo, las guerras) que influían en el curso y las fases de las crisis; sino también encontraremos factores comunes demasiado abstractos y formales. Nos parece aquí esencial la división sistemática de niveles de investigación hecha por el profesor Uno, quien distingue los Principios de Economía Marxista (Marxian Economics into Principle), la Teoría de los Estadios (Stages Theory) y el Análisis (Analysis). Los estudios sobre los cambios históricos acaecidos en las etapas y roles de las crisis económicas a lo largo de la historia mundial del capitalismo, y que abarcan las etapas mercantilistas, liberal e imperialista, deberían pertenecer a un nivel superior de abstracción, como podría ser la Teoría de los Estadios, en vez del primer nivel de Principios de Economía Política, que es como figura en el sistema teórico de El Capital. Mientras los fundamentos teóricos de la crisis aparezcan con mayor firmeza y claridad, mayor precisión se podrá tener en la teoría de sus etapas, e incluso en el análisis de la situación crítica del capitalismo contemporáneo. Debemos reconocer la importancia de la teoría de la crisis de Marx, aún en nuestra época, como explicación fundamental de la crisis capitalista, abstrayéndola de las crisis cíclicas típicas de mediados del siglo XIX.
I. Dos tipos de teorías de la crisis
La teoría de la crisis de Marx no se encuentra completa. Particularmente, contiene dos tipos diferentes de teorías cuya congruencia recíproca no es fácil de lograr. Llamémosles, "teoría del exceso de capital'' y "teoría del exceso de mercancías".

Por ejemplo, en la sección III del capítulo XV del tercer volumen de El Capital, Marx trata de mostrar que las crisis cíclicas provienen de "una aguda y repentina caída en la tasa general de ganancia" debido a una "sobreproducción absoluta de capital" "en relación a la fuerza de trabajo empleado" (1972: 248-250) 1 . En este contexto, el exceso de mercancías en el mercado y las dificultades de realización de la plusvalía son considerados como resultado de la caída de la tasa de ganancia provocada por el exceso de acumulación de capital2 . El intento de Marx de desarrollar en El Capital una teoría del ciclo en esta línea puede observarse también en su teoría de la acumulación capitalista del primer volumen (1972: 517-524; 535-6) y en su teoría del crédito del tercer volumen (1972: 481-482 y vol. II: 366).
"Las condiciones de la explotación directa y las de su realización no son idénticas. No sólo difieren en cuanto al tiempo y al lugar, sino también teóricamente. Las primeras se hallan limitadas solamente por la capacidad productiva de la sociedad; las segundas por la proporcionalidad entre las distintas ramas de producción y por la capacidad de consumo de la sociedad". De manera paralela al incremento de la producción de plusvalía se desarrolla "la contradicción entre las conciliaciones en que esta plusvalía se produce y las condiciones en que se realiza" (1972, Vol. III: 243-244).
Asimismo, en el cap. XXX del vol. III., Marx señala que "La razón última de toda verdadera crisis es la "desproporción de la producción en las diversas ramas" y "la pobreza y la capacidad restringida de consumo de las masas", con las que contrasta "la tendencia de la producción capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si no tuviesen más limite que la capacidad absoluta de consumo de la sociedad" (1972: 455). En estos pasajes, Marx considera que las crisis ocurren a partir de la sobreproducción de las mercancías con respecto a la demanda, ya sea por la desproporción entre las ramas de la producción o por el consumo restringido de las masas. El exceso de capital y la caída de la tasa de ganancia son vistos como resultado de este proceso.

No hace falta decir que en épocas de crisis hay exceso tanto del capital como de mercancías, pero es importante discernir entre ellos cuál es la causa fundamental de las crisis económicas. En este punto la teoría del exceso de capital y la del exceso de mercancías se encuentran en oposición. No podemos suscribir ambas teorías si es que buscamos probar la necesidad lógica de las crisis económicas en la base misma de la economía política.

¿Por qué es que estas dos teorías distintas coexisten tan incómodamente en El Capital? ¿En qué dirección, y cómo podría completarse la teoría de las crisis de Marx? Trataré de responder a estas preguntas recorriendo la formación de la teoría de las crisis de Marx, desde los Grundrisse hasta El Capital.
II. La teoría de la crisis en los Grundrisse
El capítulo de El Capital de los Grundrisse es el primer manuscrito para El Capital, escrito en 1857- 58. En él Marx formula sus estudios teóricos de la crisis, principalmente al inicio de la Sección II "El Proceso de Circulación del Capital" y en la teoría de la ganancia de la Sección III, "El Capital como Productor de Beneficio". En contraste con el vol. II de El Capital, en el comienzo de la Sección II de los Grundrisse, Marx concibe el proceso de venta de los productos mercancía (a saber C' - M') como una restricción importante del movimiento del capital, diciendo por ejemplo:
"... se olvida que, como dice Malthus, la misma existencia de una ganancia sobre una mercancía cualquiera presupone una demanda exterior a la del trabajador que la produjo, y que por lo tanto la demanda del propio obrero nunca puede ser una demanda adecuada. Como una producción pone en movimiento la otra y, por ende, crea consumidores en los obreros del capital ajeno, para cada capital individual la demanda de la clase obrera, que es puesta por la producción misma, aparecerá como demanda adecuada. Esta demanda puesta por la producción misma, por una parte impele a ésta a transgredir la proporción en la que tendría que producir con respecto a los obreros, tiene que sobrepasarla por otra parte, desaparece o se contrae la demanda exterior a la demanda del propio trabajador, con lo cual se presenta el colapso" (1971, Vol. I: 374) 3 .
Aquí Marx asume que la producción de mercancías por el capital en su conjunto debe exceder las proporciones adecuadas a la demanda de los consumidores, haciendo hincapié en que: "el producto final encuentra su límite en el consumo directo y final" (pág. 375, nota al pie). Debe notarse que Marx aún no argumenta claramente la necesidad lógica de las crisis económicas en su forma cíclica. Más bien tiende a sostener en los Grundrisse que la crisis económica es casi equivalente o conduce de manera directa al colapso final de la producción capitalista basándose en una teoría del exceso de mercancías de tipo subconsumista. Da la impresión de que Marx está intentando aquí seguir y desarrollar la teoría de la crisis de Sismondi y Malthus, quienes se oponían a la teoría clásica de Ricardo. Marx contrapone a Sismondi con Ricardo en los términos siguientes:
"Los economistas que como Ricardo, conciben a la producción como identificada directamente con la autovalorización del capital y que por ende no se preocupan ni de las barreras para el consumo ni de las que se oponen a la circulación misma en la medida en que ésta tiene que presentar contravalores en todos los puntos-, sólo centran su atención en el desarrollo de las fuerzas productivas y el crecimiento de la población industrial en la oferta, haciendo caso omiso de la demanda. Por ello han comprendido más correcta y profundamente la esencia positiva del capital que aquellos que, como Sismondi, hacen resaltar las barreras para el consumo y para la esfera existente de contravalores, aunque el último ha captado más hondamente la estrechez de la producción fundada sobre el capital, Su unilateralidad negativa. El primero, más su tendencia universal; el segundo su limitación particular" (1971, Vol. I: 363)
Indudablemente, Sismondi o Malthus trataron de mostrar la inevitabilidad de la sobreproducción general y, por lo tanto, la limitación particular de la producción capitalista, mientras que, economistas como Ricardo, enfatizaban de modo unilateral el proceso de ajuste de oferta y demanda sobre la base de la ley del valor, negando la posibilidad de una sobreproducción general de mercancías. Según la teoría del valor-trabajo de la economía clásica, el valor anual de las mercancías y los ingresos necesarios para comprar salarios, ganancias y renta alcanzaban un monto igual, puesto que ambos estaban determinados por las cantidades totales del trabajo social anual. La extensión de la escala de la producción a través del capital incrementa en la misma medida el valor de la oferta y la demanda de mercancías. Sismondi y Malthus se oponían a esta teoría desembarazándose en efecto de la teoría del valortrabajo al argumentar que las diversas formas de ingresos surgían autónomamente del capital, del trabajo y de la tierra, y desde este ángulo cuestionaban por qué el total de éstos ingresos deberían ser suficiente para comprar la oferta global de los productos del trabajo en un año determinado. Aquí la relación social entre producción y consumo, o entre oferta y demanda existe separada de su relación orgánica con el trabajo social, y solamente su equilibrio exterior es cuestionado en la superficie de la circulación.

Malthus afirmaba al respecto que "si la producción sobrepasará grandemente al consumo, cesaría la motivación para acumular y producir, por la ausencia de una demanda efectiva en aquellos que tienen la mayor capacidad de compra"4 , y sostenía que esta dificultad podía ser superada mediante la demanda "improductiva" de los terratenientes, etc.5 Sismondi formuló una teoría subconsumista con alguna anterioridad y con más agudeza que Malthus. Según él, la acumulación de capital, por un lado, causa la contracción de la demanda de consumo mediante la sustitución de trabajadores (y agricultores) por máquinas en el proceso de centralización de la producción mientras que, por otra parte, ocasiona también el incremento de mercancías al margen de la escala de la demanda de consumo6 . En consecuencia debe ocurrir "una sobreproducción que rebasa al consumo"7 .

Como hemos visto, para sacar a la luz el carácter limitado de la producción capitalista y la inevitabilidad de la sobreproducción general dejado de lado por la economía clásica, Marx insistía en las dificultades de realización provocadas por la restricción de la demanda de consumo, prolongando la perspectiva de Malthus y Sismondi. Conjuntamente, con la teoría del valor-trabajo de la escuela clásica, buscaba incorporar y desarrollar la teoría de la crisis de quienes se oponían a esta escuela para criticar la armonía prescrita por aquélla. Hasta aquí, su teoría subconsumista en los Grundrisse no logra una relación orgánica con el funcionamiento de la ley del valor, ley básica del capital para mantener la reproducción social bajo las relaciones mercancía.

Sin embargo, contrariamente a Sismondi o Malthus, Marx no abandona la teoría del valor trabajo, sino intenta desarrollarla sistemáticamente como la ley del movimiento del capital en sus formas históricas, criticando las limitaciones de la teoría clásica del valor. Por tanto, él llega también a criticar en un aspecto a la teoría subconsumista del exceso de mercancías, en su inconsistencia con la ley del movimiento del capital basada en la ley del valor.

Por ejemplo, criticando a Proudhon, Marx dirá que es superficial deducir el carácter inevitable de la sobreproducción ya que "el obrero no puede volver a comprar su producto" (1971, Vol. I: 378) y procede a considerar las interrelaciones entre los diversos sectores, cada uno produciendo materias primas, maquinaria, subsistencias para los obreros y producto excedente. En esta rudimentaria formulación de un esquema de reproducción, muestra que las mercancías de cada sector pueden ser compradas y consumidas ya sea como capital constante (que los clásicos tenían tendencia a olvidar), capital variable o plusvalía. Así, cuando el movimiento de capital se observa sobre la base de la ley del valor, la relación interna que existe entre la producción y el consumo de los productos bajo la forma mercancía, aparece claramente que la ampliación de la producción bajo la égida del capital produce no sólo un incremento de la demanda de consumo de los trabajadores sino también un aumento en la demanda de los medios de producción. Con ello se vuelve problemática su idea originaria de que la sobreproducción general acontece porque "el producto final encuentra su límite en el consumo directo y final". Así, Marx concluye su argumentación en este punto, sugiriendo que lo medular no se encuentra en el simple equilibrio entre producción y consumo sino más bien en la restricción que este equilibrio impone al proceso de valorización del capital. Puesto en los términos siguientes:
"...la superproducción general tendrá lugar no porque los obreros consuman relativamente demasiado pocas mercancías o los capitalistas demasiado pocas de las mercancías que han de ser consumidas, sino porque de ambas se ha producido demasiado; no demasiado para el consumo, sino para asegurar la relación correcta entre el consumo y la valorización, demasiado para la valorización"8 (1971, Vol. I: 402).
¿Qué significa "demasiado para la valorización"? Este problema no es examinado en los Grundrisse. Sin embargo en la Sección III de El Capital encontramos otro intento de llegar a la necesidad lógica de la crisis. A saber, el intento de construir una teoría de la crisis en base a la ley de la caída tendencial de la tasa de ganancia. La teoría de la ganancia que se encuentra en los Grundrisse carece de una teoría de los precios de producción. Los conceptos de ganancia y tasa de ganancia son simplemente mostrados en términos de la relación de la plusvalía social total frente al valor total del capital, y de ahí pasa directamente a la teoría de la caída tendencial:
"...La tasa del beneficio depende, pues supuestos la misma plusvalía, la misma proporción de plustrabajo con respecto al trabajo necesario, de la proporción entre la parte del capital que se intercambia por trabajo vivo y la parte que existe bajo la forma de materias primas y medios de producción. Cuanto menor sea pues, la parte intercambiada por trabajo vivo, tanto menor será la tasa del beneficio. Y el incremento de productividad en el proceso de acumulación de capital... se expresará, en cada parte del mismo, como proporción disminuida entre el capital intercambiado por trabajo vivo y la parte del capital existente como valor constante" (Marx, 1972, Vol.II: 279).
Sobre esta concepción de la caída tendencial Marx desarrolla el siguiente argumento:
"...el desenvolvimiento de las fuerzas productivas motivado por el capital mismo en su desarrollo histórico, una vez llegado a cierto punto, anula la autovalorización del capital en vez de ponerla. A partir de cierto momento el desenvolvimiento de las fuerzas productivas se vuelve un obstáculo para el capital; por tanto la relación del capital se torna en una b", (Vol. I: 282).
Aquí el desarrollo que hace Marx difiere de la teoría de Ricardo sobre la caída tendencial de la tasa de ganancia. Ricardo, asumiendo que la tendencia al aumento del precio trigo se debía a la fertilidad decreciente de la tierra, pensaba que "con el progreso de la sociedad el precio natural del trabajo tiende siempre a elevarse"9 y que la tendencia general de las ganancias es entonces a caer10. En oposición a esto, Marx quiere mostrar que lo que ocasiona una caída tendencial de la tasa de ganancia no es un factor natural exterior al capital, como la fertilidad, sino el incremento constante de las fuerzas productivas del mismo capital. Este fue un gran avance teórico vinculado a su descubrimiento del mecanismo de reproducción del capital constante, que había sido dejado de lado por la escuela clásica.

Sin embargo, persisten problemas fundamentales con respecto a si esta tendencia a la caída debido a la elevación de la composición orgánica del capital desencadena las crisis cuando sobrepasa "un cierto límite". Por un lado, es difícil explicar directamente a partir de aquí la naturaleza cíclica de las crisis, ya que no postula un movimiento cíclico sino una tendencia lineal de largo plazo. Más aún, esta tendencia a la caída no supone necesariamente una dificultad crucial para la acumulación. Esto es porque la caída tendencial de la tasa de ganancia debido al incremento de la composición orgánica de capital puede ocurrir aunque el volumen absoluto de plusvalía este creciendo. De haber producción de plusvalía relativa, el volumen absoluto de la plusvalía puede también incrementarse, y de esta manera la acumulación puede también continuar, aunque a una tasa decreciente11 . En este punto la teoría de Marx es claramente distinta a la de Ricardo, la cual contiene una necesidad formal de una reducción absoluta del volumen de la ganancia, aunque fundada en el supuesto erróneo de la incapacidad de incrementar la productividad agrícola. Si la caída tendencial incluye la declinación ocasional, repentina y drástica de la tasa de ganancia, provocando las crisis cíclicas, debemos aclarar precisamente por qué ellas deben ocurrir. Vemos pues que la teoría de las crisis, examinada a través del exceso de capital, se encontraba en los Grundrisse lejos de estar completa.
III. La Teoría de la Crisis en “Teorías de la Plusvalía"
Makoto Itoh
De un total de 23 cuadernos escritos por Marx entre 1861 y 1863 como segundo manuscrito de El Capital, las Teorías de la Plusvalía han sido compiladas mayormente de los cuadernos 6-15, 18 y de partes del 21-22. Esta obra muestra en varios aspectos el progreso de la investigación teórica que media entre los Grundrisse y El Capital. Lo referente a la teoría de la crisis se concentra en el Cap. XVII "La Teoría de la Acumulación de Ricardo y su Crítica" (La Naturaleza Misma del Capital Conduce a la Crisis).

El acento principal de su argumentación sigue descansando en la teoría del exceso de mercancías, tal como en los Grundrisse. Por ejemplo Marx dice que "el simple proceso de producción (directo) no puede agregar nada nuevo por sí mismo a la explicación de la crisis. Puesto que el problema de la realización que provoca las crisis, ‘sólo puede aparecer en el proceso de circulación, el cual es en sí mismo un proceso de reproducción’" (Vol. III: 439) 12 . Señala el desarrollo de la "posibilidad de la crisis, que se revela en la simple metamorfosis de la mercancía", alcanzando su "contenido" o "fundamento" a través del movimiento del capital. (Vol. II: 435-438).

Marx sigue suscribiendo en parte el enfoque subconsumista para explicar la necesidad de la crisis, al afirmar que: "...la sobreproducción surge precisamente de que la masa de la población nunca puede consumir más que la cantidad promedio de subsistencia, por tanto su consumo no crece en correspondencia con la productividad del trabajo" (Vol. II: 403). Sin embargo, confiere un mayor acento a la explicación de la crisis a través de la desproporcionalidad, en consonancia con su examen de las relaciones intersectoriales entre capitales.

Ricardo admitía la posibilidad de una sobreproducción parcial mientras que rechazaba la posibilidad de una sobreproducción global de mercancías. Criticándolo en este punto, Marx decía que: "Para que una crisis sea general (y por ello también la sobreproducción), basta con que afecte a las mercancías más importantes". (Vol. II: 433). Señalando que si el algodón fuera producido en exceso afectaría no solamente a los obreros de ese sector sino también a los tejedores, algodoneros, ingenieros, productores de hierro y carbón, Marx añadía que:
"Si la sobreproducción hubiera tenido lugar no sólo en el algodón, sino también en las fábricas de lienzo, seda y tejidos de lana, podrá comprenderse como ella puede conducir, a partir de unos cuantos productos fundamentales, a una sobreproducción más o menos general (relativa) en el mercado en su conjunto" (Vol. II: 448). "Sin embargo, puesto que la producción capitalista sólo puede permitirse reinar libremente en ciertas esferas y bajo condiciones determinadas, no podría haber ninguna producción capitalista si tuviera que desarrollarse simultánea y homogéneamente en todas las esferas. Como la sobreproducción absoluta ocurre en esferas determinadas, la sobreproducción relativa tiene lugar también en las áreas donde no se ha presentado la sobreproducción" (Vol. II. 455).
Es decir, Marx afirma en este punto que la sobreproducción desproporcionada y parcial (que según Ricardo siempre se corrige a través del movimiento del capital), cuando ocurre en las mercancías más importantes, conduce necesariamente a una sobreproducción general y a la crisis a través de la influencia intersectorial. La teoría del exceso de mercancías cobra nuevos matices cuando al anterior enfoque subconsumista Marx añade esta desproporcionalidad.

Aunque mantiene el acento en la dificultad de la realización en el proceso circulatorio, por afuera del proceso directo de producción, ahora Marx pasa a considerar, la circulación como una parte del proceso de reproducción del capital, incluyendo las relaciones entre las ramas de la producción. Esto al parecer indica que está buscando localizar los límites a la producción capitalista al interior del proceso mismo de reproducción del capital. Simultáneamente, ya no sigue sosteniendo una visión unilateral de la crisis, situada de manera destructora y opuesta a la ley del valor, o ley del movimiento del capital. No solamente señala que las crisis ocurren por una ruptura del proceso de igualación entre los capitales basados en la ley del valor, sino también que: “...la crisis misma puede ser una forma de igualación". (Vol. II: 446). Aquí se tiende a separar la teoría de la crisis de la llamada teoría del derrumbe, y a desarrollarla como forma concreta de la reproducción o teoría de la acumulación.

Sin embargo, aunque el proceso de acumulación de capital provoca incesantemente las desproporciones anárquicas en la distribución de cantidades de trabajo entre las diversas ramas de la producción, también puede corregir esta desproporcionalidad mediante la competencia, con sistemas de crédito entre los capitales que se corresponden con el movimiento de los precios del mercado. Así se pone de manifiesto las formas concretas de regulación de la ley del valor en el proceso normal de la acumulación capitalista13. Por lo tanto, aún dando por sentado la naturaleza anárquica del capitalismo, es difícil explicar por qué necesariamente deben ocurrir desproporciones serias que incluyan una sobreproducción de "mercancías fundamentales" que basten para causar una crisis general y más aún, que posean un carácter cíclico. Estas desproporciones graves parecen improbables de no aparecer cierta dificultad especial que no es frecuente al interior del proceso normal de la acumulación de capital en su conjunto. De ser así, ¿bajo qué condiciones puede aparece dicha dificultad poco usual que no puede ser superada sino mediante una crisis aguda?

La teoría del exceso de capital podría brindar una respuesta. Pero apenas se encuentra desarrollada en las Teorías de la Plusvalía. Sin embargo, en relación con este punto Marx plantea el siguiente problema.

Ricardo negaba la posibilidad de la sobreproducción general de mercancía, no simplemente por su aceptación de la teoría de oferta y demanda de Say, sino por entender que un exceso en la acumulación de capital no podría ocurrir sino en un futuro muy distante o en una situación demasiado accidental y particular como para que pudiera ser examinada en principio. Aunque en cierto sentido era lógicamente consistente, era muy claro que este enfoque no se ajustaba al desarrollo real del capitalismo después de Ricardo. Sin embargo, inconsistentemente sus discípulos continuaron negando la posibilidad de una sobreproducción general de mercancías mientras que a la vez explicaban las crisis cíclicas por el exceso de capital.
"¿Qué habría dicho pues, Ricardo, de la tozudez de sus discípulos que negaban la sobreproducción bajo una forma (como saturación de las mercancías en el mercado) y que no sólo admitían su existencia en otra forma, en cuanto sobreproducción de capital, plétora de capital, superabundancia de capital, sino que la convertían en un punto esencial de su doctrina? (Vol. II: 426). Debe aclararse que las crisis contienen ambas formas de sobreproducción. Por lo tanto: "...la única pregunta pendiente atañe a la relación entre las dos formas de sobreproducción "... "El problema es formulado como sigue ¿en qué consiste la sobreabundancia de capital y en qué se diferencia de la sobreproducción?" (Vol. II: 427).
Marx aún no investiga aquí este importante problema. Se dedica a discutir la teoría del exceso de mercancías tal como lo hemos visto. De este modo, queda por resolver el problema de qué es la sobreproducción o plétora de capital.

Hasta las Teorías de la Plusvalía, inclusive la investigación teórica de Marx parece carecer de las bases suficientes para resolver el problema en dos aspectos. Por un lado, es claramente indispensable un tratamiento teórico del funcionamiento del sistema de crédito para clarificar la distinción y relación entre la sobreproducción del capital y la plétora de capital, siendo esta última "una expresión empleada solamente con referencia al capital productor del interés", es decir "capital bajo la forma de dinero" en el mercado de dinero (Marx, 1972, Vol. III: 448). Desde un comienzo Marx había señalado el importante papel del sistema de crédito en el movimiento de la economía capitalista, y ya en los Grundrisse había escrito que la tendencia del capital a reducir el período de circulación constituía "la determinación fundamental del crédito y de los mecanismos crediticios del capital" (Marx, 1972, Vol. II: 178). También observó en los Grundrisse que: "... en la crisis general de la superproducción la contradicción no se da entre los diferentes géneros del capital productivo, sino entre el capital industrial y el capital que puede prestarse; entre el capital tal como se introduce directamente en el proceso de producción, y el capital tal cual se presenta como dinero, de manera autónoma (relativamente) y al margen de ese proceso." (Marx, 1971, Vol. I: 365-366). De ahí que en Teorías de la Plusvalía, en correspondencia con el desarrollo de su teoría de la desproporcionalidad, venga a prestar atención al hecho de que el estallido de la crisis sea mediado por una reacción en cadena que surge de la incapacidad de los capitalistas para ordenar sus cuentas recíprocamente cuando están vinculados a través del crédito comercial. Pero hasta las Teorías de la Plusvalía, la teoría de Marx sobre el interés no contiene un tratamiento sistemático de los mecanismos del crédito, sino que desarrolla tan solo la forma abstracta del capital productor de interés, presuponiendo la existencia de capitalistas de dinero, diferenciados de los capitalistas industriales. Para Marx era indispensable profundizar decisivamente su obra más allá del "capital en general" de su plan originario 14 para esclarecer el movimiento de los capitales en los ciclos económicos a través del sistema de crédito.

Por otro lado, era también indispensable una teoría correcta de la ley capitalista de la población en el proceso de acumulación del capital para clarificar la noción de sobreproducción de capital con respecto a la población trabajadora, tal como aparece en El Capital. Esbozos de esa teoría se encuentran en el Cap. XVIII de Teorías de Plusvalía al señalar que "con la acumulación de capital se produce un cambio en su composición orgánica y el capital constante crece a una tasa más rápida que el capital variable" (Marx, 1972, Vol. II: 480) y que "la maquinaria siempre crea una sobrepoblación relativa, un ejército de reserva de trabajadores". (pág. 474). Sin embargo, a diferencia de El Capital, Marx descuida casi totalmente el papel de los cambios cíclicos en la formación y absorción de la sobrepoblación relativa, mientras que incide únicamente en lo primero. Es decir que su elaboración de la ley capitalista de la población se encontraba todavía en un estado muy rudimentario como para que fuera incorporada a un examen de la teoría de la crisis del exceso de crisis.
IV. Culminación de la Teoría de la Crisis en El Capital
La teoría del exceso de capital que se encuentra en esta obra es de una gran importancia porque esclarece qué es la "sobreproducción de capital". No solamente define en forma correcta "qué es la superabundancia o plétora de capital" planteada en Teorías de la Plusvalía, sino que constituye en efecto una teoría de la crisis nueva, enteramente peculiar a El Capital 15 . […] La principal debilidad de la teoría del exceso de mercancías proviene de su enfoque central según el cual la dificultad del capital no es considerar desde adentro del proceso de producción sino, antes bien, en el proceso de circulación, por afuera (o a caballo) de la producción. Por el contrario, la teoría del exceso de capital muestra cómo "el verdadero límite de la producción capitalista es el mismo capital" (Marx, 1972, Vol. III: 248) moviéndose a través de la producción y la circulación. El intento de Marx por aclarar la necesidad lógica de las crisis cíclicas debería de este modo completarse desarrollando este último tipo de teoría, y no el anterior. 16

Sin embargo, la teoría del exceso de capital sigue estando incompleta en varios puntos en El Capital. Como ya lo hemos dicho, a diferencia de Teorías de la Plusvalía, en su teoría de la ley capitalista de la población, El Capital examina la dinámica de la absorción y los procesos de desplazamiento de la sobrepoblación relativa. Marx no sigue considerando solamente los mecanismos por los que se genera la sobrepoblación relativa. Así, toma en cuenta el "aumento de la demanda de fuerza de trabajo con la acumulación, de permanecer invariable la composición del capital" (Vol. I, I sección del capítulo "La Ley General de la Acumulación Capitalista"). Pero no explícita plenamente la necesidad y el significado teórico de esta sección; luego del segundo punto del mismo capítulo, bajo una forma fundamentalmente independiente a la primera sección, prosigue haciendo énfasis en la "producción progresiva de una sobrepoblación relativa o ejército industrial de reserva", que acompaña la "disminución relativa del capital variable conforme progresa la acumulación y la concentración del capital" en el papel de "ley general de la acumulación". La ley capitalista de la población es descrita como un resultado, manifestando todavía un acento demasiado fuerte en el surgimiento progresivo de una sobrepoblación relativa.

Es posible que Marx estuviera fuertemente impactado por la existencia de diversas formas que asumía un ejército de reserva masivo en la economía inglesa de su época, puesto que la cita para ilustrar su teoría de la sobrepoblación relativa. Pero si bien este análisis de las formas específicas del ejército de reserva es importante para estudiar concretamente el capitalismo británico de esa época, debería también señalarse que ellos incluyen no solamente la sobrepoblación relativa, producida desde adentro de la producción capitalista misma, sino también la población excedente que se genera del proceso de descomposición de los campesinos y pequeños productores de mercancías. Si distinguimos sistemáticamente diversos niveles de investigación Principios Básicos, Teoría de los Estadios y Análisis, como sugiere el profesor Uno, no deberíamos tomar directamente en cuenta esta última fracción de la población excedente para dilucidar este principio básico. Para esclarecer el principio básico de la economía capitalista debemos concentrarnos enteramente en la ley del movimiento de la producción capitalista, sin referirnos directamente a las relaciones concretas con otros tipos diversos de productores.

Además, pareciera teóricamente incorrecto no tomar en cuenta la restricción específica del capital fijo cuando considera el proceso de desarrollo del modo de producción bajo la acumulación capitalista y su influencia en la clase trabajadora. En este sentido, la teoría de la acumulación de capital debería haber sido colocada no al final del Vol. I sino en el Vol. II, después de la "rotación del capital", formando parte de la reproducción de capital conjuntamente con la teoría de los esquemas de la reproducción. Generalmente los capitalistas industriales poseen de antemano capital fijo en sus respectivos procesos de producción, haciéndolos funcionar como parte de los capitales productores de ganancia. Transforman la plusvalía en capital sucesiva y particularmente, y por tanto de manera dispersa y en pequeña escala, sobre la base de estos equipos de producción ya existentes17. Bajo estas condiciones la acumulación de capital revierte normalmente sobre la base de métodos de producción ya existentes, en la ampliación del capital antes que en su desarrollo cualitativo. Los intentos para obtener una plusvalía extraordinaria mediante la adopción de métodos superiores de producción están fuertemente restringidos y son asumidos en este proceso sólo parcialmente. Así, es improbable que en una época de prosperidad ese capital se esfuerce en producir plusvalía relativa y genere una sobrepoblación relativa mediante el desgaste y reemplazo de los capitales fijos existentes. 18

Cuando Marx explícita la noción de "sobreproducción absoluta de capital" también afirma que la expansión del tiempo relativo de trabajo sobrante "no sería factible en el caso que la demanda de trabajo fuese igualmente fuerte; es decir, si predominase la tendencia al aumento de los salarios" (1972, Vol.III: 249). Si reconsiderásemos exclusivamente a nivel de principio fundamental el proceso de acumulación de capital en relación al capital fijo existente, el aumento de la demanda de fuerza de trabajo que acompaña a la acumulación bajo la misma composición de capital aparecerá no como algo accidental sino como un proceso necesario predominante en períodos de prosperidad. "Un súbito y agudo descenso de la tasa media de ganancia" provocado por un aumento de salarios no sería puramente una simple inferencia "bajo los supuestos extremos de los que partimos", sino que es un resultado lógico necesario de la acumulación capitalista en épocas de prosperidad19. El punto débil fundamental de la producción capitalista, el que convierte a la fuerza de trabajo humana en mercancía siendo incapaz de producirla como tal, emerge aquí a la vez como un punto decisivo de la acumulación de capital.

Sin embargo, ¿por qué el capital sobreacumulado no puede dejarse parcialmente sin usar sin que cause una crisis aguda? O, ¿por qué el capital no puede disminuir el ritmo de acumulación a medida que cae la tasa de ganancia, convirtiendo a la prosperidad en un estancamiento sin crisis drástica? Estos problemas quedan por ser resueltos luego de que probemos la necesidad lógica de que ocurra la sobreacumulación de capital. Para responder estas cuestiones es fundamental comprender el funcionamiento de la competencia a través de los mercados de mercancías y del sistema crediticio entre los capitales. Aquí es absolutamente esencial la contribución de Marx al respecto (Vol. III, Parte V); aunque, salvo la escuela japonesa del profesor Uno, raras veces ha sido considerada como parte indispensable de la teoría marxista de la crisis.

Es preciso reconocer que la sistematización teórica del funcionamiento del crédito que Marx intentó hacer por primera vez en el Vol. III de El Capital se encuentra lejos de estar completa. La teoría del crédito, incluyendo la teoría del ciclo económico es claramente la parte más inconclusa de todos los volúmenes de El Capital. Particularmente, el sistema crediticio aún no se encuentra plenamente logrado en la teoría como un mecanismo interno de la producción capitalista. Marx reconoce que el sistema de crédito se forma para utilizar capitales ociosos o para acortar el período de circulación improductiva en la rotación del capital, como lo hemos visto en los Grundrisse y lo veremos también en el Vol. II de El Capital. Sin embargo, cuando Marx observa el funcionamiento del crédito bancario sigue haciendo hincapié en los "capitalistas en dinero" y otros depositantes, por afuera de los capitalistas industriales o comerciales. Aunque en la economía capitalista, tal como ella se presenta empíricamente, existen diversas clases de depositantes tales como los simples capitalistas en dinero, la base teórica del sistema de crédito debería abstraerse de estos factores externos, clarificando el papel sustantivo del crédito al facilitar la puesta en movimiento de segmentos de capital transitoriamente inactivos que necesariamente surge en la rotación de los capitales, puesto que el movimiento regular del mercado del dinero a través de los ciclos económicos está en realidad determinado esencialmente por los movimientos de estas partes ociosas de los capitales en su utilización recíproca.

Debemos notar aquí que la inclinación de Marx a poner en relieve a los "capitalistas en dinero" en la teoría de crédito surge no solamente de una abstracción teórica incompleta, sino también del supuesto de la teoría formal del capital productor de interés que se origina en la teoría del interés dentro del marco de “El Capital en general” en los Grundrisse20. En principio el sistema de crédito debe ser considerado como un mecanismo puramente interno de la producción capitalista que no descansa en prestamistas de dinero externo o "capitalistas de dinero", quienes no tienen una función sustancial en el movimiento de la producción capitalista, a diferencia de los capitalistas industriales o comerciales. Por consiguiente, el crédito comercial "es decir, el crédito que se conceden mutuamente los capitalistas que se ocupan de la reproducción" bajo la forma de letras de cambio debería ser tratado como "la base del sistema de crédito" (1972, Vol. III: 450). El crédito bancario se otorga sobre estas bases bajo la forma de descuento de letras de cambio traídas por los capitalistas industriales y comerciales, según los fondos constituidos por los depósitos de estos capitalistas y los pagos efectivos de las cuentas vencidas21. La capacidad de los bancos para expandir elásticamente el crédito por medio de la circulación de billetes de banco es regulada en última instancia por el movimiento de estos fondos provenientes de los capitalistas industriales.

Como lo señala Marx: "Si observamos los ciclos de rotación en que se mueve la industria moderna... veremos que en la mayor parte de los casos el bajo nivel de interés corresponde a los períodos de prosperidad o de ganancias extraordinarias y que el tipo máximo de interés, hasta llegar a un nivel de usura, se da en los períodos de crisis". (Marx, 1972, Vol. III: 346).

En periodos de prosperidad, "la facilidad y la regularidad del reflujo, combinadas con un crédito comercial extenso, aseguran la oferta de capital de préstamo a pesar del aumento de la demanda e impiden que suba el nivel del tipo de interés". Este es el único momento a lo largo del ciclo económico en el que "el tipo bajo de interés y, por lo tanto, la relativa abundancia del capital prestable coinciden con una extensión relativa del capital industrial". (1972, Vol. III: 459). Según la teoría del exceso de capital esta situación cambia al terminar la prosperidad cuando se produce la sobreacumulación de capital. En el contexto de la teoría del exceso de capital, Marx ahora nos señala del modo siguiente los importantes cambios interrelacionados que se dan entre salarios, beneficios e interés:
"Puede ocurrir que aumente la demanda de fuerza de trabajo porque la explotación del trabajo se desarrolle en condiciones especialmente favorables, pero esta demanda creciente de fuerza de trabajo, y por tanto de capital variable, no hace de por sí que aumente la ganancia; sino que lejos de ello puede hacerla disminuir proporcionalmente. El precio de mercado de la fuerza de trabajo aumentará entonces por encima de la media, se dará entrada a un número de obreros superior al normal y, al mismo tiempo, subirá el tipo de interés, puesto que esas condiciones hacen que aumente la demanda de capital-dinero… Si aumentasen por cualesquiera causas los salarios, en coyunturas que por lo demás fuesen desfavorables, el alza de los salarios haría descender la tasa de ganancia y, en cambio, haría subir el tipo de interés, en la medida en que creciese la demanda de capital-dinero". (1972, Vol. III: 481-482).
Ante una caída de la tasa de ganancia debida a un alza de salarios, la creciente demanda de capital-dinero es un resultado inevitable del proceso de acumulación de capital, cuando la teoría del exceso de capital es ampliada adecuadamente, tal como hemos visto. Sin embargo, si los capitalistas industriales y comerciales continúan vendiendo sus productos mercancía como antes, pagando sus cuentas al momento de vencerse y así constituyendo fondos disponibles utilizados a su vez por los bancos, sigue restando un espacio para que los bancos amplíen elásticamente su crédito para atender la mayor demanda de capital-dinero. Además, es también posible que en este caso los capitalistas reduzcan su inversión debido a la reducción en las ganancias netas, sin que ocurra colapso importante alguno en la cadena crediticia. De esta manera parece indispensable lograr una mayor concretización para demostrar la necesidad teórica de una crisis aguda. 22

Marx insiste en varios momentos que el alza de la tasa de interés es producida por el uso especulativo del crédito. Él afirma que: "La alta tasa de interés puede coincidir con una tasa elevada de ganancias, pero a base de reducir el beneficio del empresario. Puede abonarse y esto es lo que a veces ocurre en épocas de especulación, no a costa de la ganancia, sino a costa del mismo capital ajeno tomado a préstamo, situación que puede mantenerse durante algún tiempo". (Max, 1972, Vol. III: 481).
"Pero la oferta de un artículo puede también descender por debajo de la media, como ocurre en caso de las malas cosechas con el trigo, el algodón, etcétera, y sin embargo, aumentar la demanda de capital de préstamo porque se especularía para conseguir que los precios suban todavía más, y el procedimiento más directo para hacerlos subir consiste en retirar temporalmente del mercado una parte de la mercancía. Para que se pueda pagar la mercancía comprada sin venderla se moviliza dinero por medio del régimen de letras comerciales. En este caso, crece la demanda de capital de préstamo y la tasa de interés puede subir a consecuencia de este intento encaminado a entorpecer artificialmente la afluencia de mercancías. El alza del tipo de interés expresa, en este caso, una disminución artificial de la oferta del capital-mercancías". (Max, 1972, Vol. III: 482-483).
Marx no aclara por qué tales operaciones especulativas se activan con tal intensidad y se difunde tanto su empleo en especial hacia el final de la prosperidad, ni tampoco intenta clarificar la relación entre la sobreproducción de capital y el auge de la especulación masiva. Sin embargo, no es difícil encontrar una explicación lógicamente necesaria. Cuando los salarios aumentan debido a una sobreacumulación de capital, no solamente la tasa general de ganancia queda comprimida, sino necesariamente los precios de mercado de los productos mercancía también son afectados en dos formas: Primero: Los precios de las mercancías producidas por sectores que tienen una composición orgánica de capital más baja (es decir, los sectores intensivos en trabajo) deben elevarse continuamente en la medida en que el costo de los salarios aumenta ante la igualación de la tasa de ganancia tal como aparece en el Cap. XI del Vol. III de El Capital. Segundo: El incremento de la demanda de los medios de consumo, que sigue al aumento de salarios, puede elevar los precios de algunos de estos productos o de los bienes utilizados para producirlos si la oferta de esos bienes no pudiera ser ajustada rápidamente, como sucede a menudo en el caso de los productos agrícolas.

Durante la prosperidad, los precios de mercado fluctúan sólo dentro de un margen estrecho alrededor de precios de producción estables basados en un nivel de salarios establecido, mientras que una acumulación de capital en expansión continúa dependiendo de una sobrepoblación relativa. Por el contrario, hacia el fin de la prosperidad, aumentan necesariamente los precios de mercado de algunas mercancías como resultado de la sobreacumulación de capital. Por lo tanto, se produce lógicamente el sobre stock extraordinario de estas mercancías por los capitales industriales y en especial por los capitales comerciales que se encuentran utilizando a plenitud la elasticidad del sistema de crédito.

Sin embargo, esa elasticidad se contraerá al ser empleada en operaciones especulativas de alcance masivo. Más y más letras de cambio son emitidas y llevadas a los bancos para su descuento. El vencimiento de las letras se prolonga y los pagos son demorados o se efectúan mediante nuevos préstamos. A lo largo de la creciente demanda de capital-dinero para pagar las sumas adicionales de salarios, la demanda especulativa de capital-dinero nunca deja de presionar en el mercado de dinero mediante una disminución relativa de los fondos de reserva en los bancos que devenga en una elevación de las tasas de interés. La fuga de reservas de oro del banco central en el mercado central de dinero demuestra, del modo más estridente, esta tendencia del sistema de crédito, en el punto crítico de los últimos momentos de la prosperidad.

En suma, la sobreproducción de capital provoca necesariamente una triple dificultad al capital: alza de salarios, caída de la tasa de ganancia y elevación de la tasa de interés. Las dificultades de sobreproducción de capital con respecto a la población empleada llegan a tener una expresión fundamental en el déficit de capital-dinero prestable. Las ganancias netas de los capitalistas industriales y comerciales son drásticamente comprimidas tanto por un alza de los salarios como de la tasa de interés. Particularmente el endurecimiento del crédito es fatal para las operaciones especulativas con los stocks, las que también enfrentan una disminución general en la inversión efectiva de las ganancias netas. En un lapso reducido, el mantenimiento del acaparamiento especulativo de stocks no sólo se hace difícil, sino que comienza a producir pérdidas, pagando crecientes costos de interés bajo estas circunstancias. Empiezan a realizarse ventas a precios de sacrificio para cancelar letras a su vencimiento. Las quiebras de grandes operaciones especulativas brindan el punto más concreto que convierte a la prosperidad en una crisis aguda. De este modo el choque de los cursos opuestos de las tasas medias de ganancia e interés traen consigo el colapso del sistema de crédito, profundizando los tropiezos engendrados por el desarrollo desigual y la quiebra de especulaciones masivas, que también resultan de la sobreacumulación de capital.

El punto de partida de las crisis cíclicas está generalmente signado por el colapso de las especulaciones comerciales al por mayor, puesto que cuando la prosperidad termina el acaparamiento especulativo financiado mediante el crédito se desarrolla aquí con mayor intensidad y a la escala más grande, y por lo tanto el efecto de la contracción del crédito o de una tasa de interés en ascenso es aquí más serio también. Además, el colapso de las actividades especulativas de estos capitales comerciales nunca deja de afectar seriamente tanto al mercado de mercancías como al mercado monetario.

Marx también reconoce e indica esta forma de inicio de la crisis esperando que "las crisis... no se manifiestan y estallan primeramente en las ventas al por menor, relacionadas con el consumo directo, sino en la órbita del comercio al por mayor y de los bancos, que son los que ponen a su disposición el capital-dinero de la sociedad" (1972, Vol. III: 297). Al mismo tiempo el exceso especulativo del comercio llevado a cabo no solamente por los capitales comerciales sino también por la industria sobre la base de la sobreacumulación de capital, se vuelve insostenible y comienza a derrumbarse. El colapso del acaparamiento especulativo provocará una aguda declinación en los precios de mercado de las mercancías que lo habían mantenido y elevado a través de maniobras especulativas. Son destruidas las bases de las relaciones de crédito, que se habían conservado y expandido sobre la base de un cierto nivel de los precios de mercado. Aparece una falta de liquidez en cadena. De ahí en adelante todos los capitales y bancos restringen severamente el crédito para asegurarse sus propias reservas de pago y a pesar de un brusco aumento de la demanda de capital-dinero para pagar deudas anteriores.

Así, la tasa de interés alcanza de nuevo un nivel máximo tan pronto como se declara una nueva crisis. "...desaparece repentinamente el crédito, se estancan los pagos, se paraliza el proceso de reproducción y… se produce, al lado de una falta casi absoluta de capital de préstamos, una plétora de capital industrial inactivo" (1972, Vol. III: 459). Se produce el colapso del mercado de mercancías y surge una retracción general en las ventas debido al hundimiento y colapso del crédito. La detención y el colapso de éste entorpecen y hunden la producción a través de ramas íntegras, puesto que "... toda la trama del proceso de reproducción descansa sobre el crédito..." (1972, Vol. III: 460), en los sistemas capitalistas de producción. Marx describe así el resultado de la "sobreproducción absoluta del capital”.
"Esta perturbación y paralización... interrumpe en cien lugares distintos la cadena de las obligaciones de pago en determinados plazos, se agudiza todavía más por la consiguiente bancarrota del sistema de crédito que se desarrolla simultáneamente con el capital y conduce de este modo a agudas y violentas crisis, a súbitas y profundas depreciaciones y a una perturbación y paralización reales del proceso de reproducción, que determinan el consiguiente descenso de éstas" (1972, Vol. III: 252).
Con tal desplome de la reproducción a través del colapso del sistema de crédito, el empleo de los trabajadores debe también reducirse drásticamente. Son despedidos en gran número. Como reacción al aumento de salarios ocurrido durante la prosperidad sobreviene una aguda declinación de su nivel. La demanda de consumo de los trabajadores se reduce a niveles extremos. Esto completa la cadena de dificultades que se presentan en la venta de los productos mercancía del capital. Se hace inevitable la coexistencia de una superabundancia del capital industrial ocioso, y del "exceso" de población trabajadora desempleada, a través de la mediación del déficit absoluto de capital a préstamos. Son destruidos capitales que se encontraban bajo la forma de documentos de crédito, mercancías y capital físico productivo. Ello muestra con claridad que en principio el movimiento de la producción capitalista impelida a valorizar el capital y conlleva una contradicción entre sus relaciones de producción y el incremento de las fuerzas productivas.

Sin embargo también, es preciso tener en cuenta que la producción capitalista no sucumbe por una simple crisis económica. En principio la fase de la crisis necesariamente da lugar a una depresión. La destrucción anárquica y desigual de los capitales da una mayor o menor oportunidad a ciertos capitales para preservar una parte de su valor. La reproducción capitalista es retomada por esos capitales. Pero no es sencillo para el capital salir de la depresión, puesto que la crisis ha provocado una proporcionalidad distorsionada entre las ramas de la producción. Un reajuste inmediato es difícil a causa de la inmovilidad del capital fijo existente. El sistema de crédito se forma en principio para facilitar el movimiento recíproco de los capitales circulantes, pero no puede movilizar el valor de los capitales fijos existentes en los procesos de producción. De ahí que aunque el capital-dinero a préstamo se presente en grandes cantidades, reflejando "la contracción y la paralización del capital industrial" (1972, Vol. III: 456), no pueda jugar un papel positivo en la eliminación de los entorpecimientos fundamentales de la depresión. La superabundancia del capital industrial ocioso, del capital de préstamo no utilizado y de la población trabajadora desempleada, o desde otro ángulo, las bajas tasas de ganancia, interés y salarios coexisten, estando imposibilitadas de combinarse en esta fase.

Sin embargo con la depresión: "La baja de los precios y la lucha de la competencia sirven, además de estímulo a cada capitalista para bajar el valor individual de su producto total por debajo de su valor general mediante el empleo de nuevas máquinas, de nuevos métodos de trabajo perfeccionados y de nuevas combinaciones" (1972, Vol. III: 252). Además, en contraste con el período de prosperidad, los capitales fijos existentes ya no son rentables en general, y por lo tanto se deprecian rápidamente para ser renovados cuanto antes. Cuando en las ramas principales de producción la mayor parte de los capitales deprecian una gran parte del valor de sus activos fijos y amasan su propio capital-dinero en cantidad suficiente como para invertir en nuevos equipos, adoptan entonces nuevos métodos de producción mediante su recambio. Esto se lleva a cabo competitivamente y por tanto de manera simultánea al término de la depresión.

Los capitales que adoptan con éxito nuevos métodos de producción logran reasumir activamente la acumulación, incluso con los niveles reducidos de los precios de mercado de la producción. Al mismo tiempo se reajusta de manera fundamental la proporcionalidad entre las ramas, mediante la renovación de los capitales fijos, puesto que ahora los capitales pueden desplazarse libremente a través de este proceso para invertir todo su valor en las ramas más atrayentes. Se restablece en esta forma una proporcionalidad distorsionada entre las ramas correspondientes a nuevas relaciones de producción.

Pero no sólo hay un recambio en las relaciones entre los capitales sino también las relaciones de producción entre capital y trabajo. Por un lado, el valor de la fuerza de trabajo se reduce a través de mejoras en los métodos de producción, y la tasa plusvalía aumenta para ampliar las bases de la acumulación de capital. Por otro, se eleva la composición orgánica de capital para generar una sobrepoblación relativa, condición básica para que el capital consiga un nivel de acumulación más alto que en la fase previa de prosperidad. Esto muestra claramente el carácter histórico y la naturaleza alienada del desarrollo de las formas de producción bajo el capital; a saber, que se quiere de una composición de capital en ascenso que forme una sobrepoblación relativa, lo cual se logra antes bien mediante la depresión cuando ya la población trabajadora se ha vuelto superabundante con respecto al capital, a partir de la crisis.

Una vez que se han reorganizado en general las relaciones entre el capital y el trabajo, en correspondencia con las nuevas relaciones de valor la base del nuevo nivel de fuerzas productivas, los capitales reanudan la próspera expansión de la producción con una tasa de ganancia recuperada. El comercio de mercancías puede expandirse ahora sin tropiezos, y el sistema de crédito que facilita estas transacciones comienza de nuevo a extenderse elásticamente como es propio de los períodos de prosperidad.

De esta manera el ciclo industrial (o ciclo económico), formado por los períodos prosperidad, crisis y depresión, sigue su curso una vez más. Cada etapa a su vez provoca la que le sigue, y: "...al extenderse las condiciones de producción, al ampliarse el mercado y aumentar la capacidad productiva se reanudará el mismo círculo vicioso de antes" (1972, Vol. III: 253). "La característica de este ciclo industrial es que el mismo ciclo, una vez dado el primer impulso, no tiene más remedio que reproducirse periódicamente" (1972, Vol. III: 459). El "ciclo vital" del capital fijo en las ramas esenciales de la industria sienta las bases materiales para las crisis periódicas (1972, Vol. II: 165); en particular este "ciclo vital" es un determinante decisivo de la duración del circuito de los ciclos económicos ya que, tal como hemos visto, la renovación simultánea del capital fijo en las ramas principales proporciona el punto de partida de cada nueva fase de prosperidad.

La contradicción interna de la producción capitalista que surge del impase esencial que proviene de que la fuerza de trabajo es tratada como una mercancía y que estalla en crisis periódicas a través de la competencia y el crédito entre capitales, recibe una solución efectiva en el curso de los ciclos industriales. Sin embargo, en modo alguno puede resolverse mediante él y ello se revela repetidamente en estos ciclos. Las crisis cíclicas no solamente revelan la contradicción en el movimiento del capital sino también forman una parte necesaria del mecanismo concreto del desarrollo capitalista. La oferta de la mercancía fuerza de trabajo, condición básica de la acumulación capitalista, es asegurada en principio mediante el desarrollo concreto de la ley capitalista de la población bajo la forma de los ciclos económicos.

Los ciclos económicos, que incluyen crisis periódicas, constituyen al mismo tiempo el mecanismo concreto que ajusta las relaciones de valor entre capital y trabajo asalariado, así como también entre los diversos productos mercancía, en correspondencia con el desarrollo de las fuerzas productivas. La regulación de los valores de las mercancías según las cantidades de trabajo socialmente necesarias para mantener la reproducción de las mercancías se lleva a cabo efectivamente a través de los ciclos; es así que ellos forman el mecanismo más vasto que pone en vigencia la ley del valor como ley del movimiento del capital.

De ahí que el desarrollo sistemático de la teoría del valor en El Capital deba incluir una teoría de la crisis, y que ésta a su vez deba sintetizar concretamente los mecanismos específicos de la ley del valor como ley del movimiento del capital. Se desprende de aquí que la teoría de la crisis resuma en efecto la crítica fundamental a la escuela clásica, según la cual la inevitabilidad de la sobreproducción general o la crisis era considerada inconsistente con su ley del valor.

Como hemos visto, no obstante ser incompletos, los puntos esenciales necesarios para culminar la teoría de la crisis por el exceso de capital están presentes en El Capital a partir de las teorías de la acumulación, la ganancia y el sistema de crédito. Al margen de los estudios históricos concretos de las crisis, que podrían incluirse en otros niveles superiores de investigación (tales como la Teoría de las Etapas o el análisis del capitalismo reciente), la teoría de las crisis de Marx puede y debería completarse a nivel de los principios generales. Dejar intocadas las partes inconclusas de su teoría en lugar de intentar culminarlas no es respetar los logros científicos de "El Capital". Ciertamente es necesario completar en particular la teoría del exceso de capital de manera conjunta con su teoría del crédito, no sólo para superar las limitaciones cruciales de la teoría clásica como de su opuesta, sino también para brindar un sólido instrumental teórico para el análisis del movimiento contradictorio del capitalismo, de las fases cambiantes de sus crisis económicos y sociales a lo largo de la historia mundial, y de nuestro propio tiempo.
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Notas
1 Las citas que aparecen a continuación corresponden a la edición del Fondo de Cultura Económica. México,1972
2 En su libro Teoría del Desarrollo Capitalista, Sweezy llama a esta clase de teoría "crisis asociada con la caída tendencial de la tasa de ganancia". En los términos en que yo la presento debiera ser desarrollada más bien independientemente de dicha ley. La denominación que Sweezy le da parece incorrecta al respecto. Sin embargo esta exposición suya sigue siendo uno de los contados casos de la historia de la teoría marxista de la crisis, conjuntamente con los estudios del profesor Kozo Uno y sus discípulos en Japón. Así mismo quisiera sugerir que el nombre que Sweezy da al otro tipo de teoría "crisis de realización" debería ser modificada para resaltar el contraste con la primera.
3 Las citas son tomadas de la obra de la edición Siglo XXI. Buenos Aires Argentina, Vol.I 1971; Vol.2 1972. Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política.
4 T.R. Malthus, Principles of Political Economy 2nd ed. 1836, p.7.
5 Ibíd., pp. 398-413.
6 Sismondi de Sismondi. Nouveaux Principles, d'Economie Politique, 1819 Tome I, pp. 319-20, 33.
7 Ibíd., p. 338. Sobre aspectos de la teoría de la crisis de Malthus y Sismondi véase también: E. von Bergmann, Geschichte der Nationalokonomische Krisentheorien (Historia de las Teorías de las Crisis en la Economía política).
1895.
8 Una mala traducción de "Verwertung" en la "realización" en lugar de en "El aumento de valor" en la edición de inglés hace imposible una correcta comprensión del significado original.
9 D. Ricardo, On the Principles of Political Economy and Taxation, Cambridge University Press, 1951, p. 93.
10 Ibid., p.120
11 A mi modo de ver, desde un comienzo Marx era consciente de que la ley de la caída tendencial provocada por la elevación de la composición orgánica del capital marcha paralela en la tasa de ganancia con la producción de plusvalía relativa. Sin embargo, Marx desarrolla su argumento controlando cuidadosamente la tasa fluctuante "entre la parte de capital intercambiada por trabajo vivo y la que existe bajo la forma de capital constante" (Véase también El Capital III pp. 217-226. FCE). Debemos observar al mismo tiempo que él no considera a la producción de "plusvalía relativa" entre los factores que "contrarrestan la ley", donde la producción de plusvalía sólo es considerada como "intensidad creciente de explotación" (Véase los caps. XIII y XIV del Vol. III de El Capital. Esto se debe a que él ya había tomado en cuenta este factor en la explicación de "la ley como tal" en el Cap. XIII). Como lo señala Marx, un número determinado de trabajadores pasa a emplear más y más trabajo muerto acumulado bajo la forma de medios de producción; es decir, capital constante (c), con una elevación en la composición orgánica del capital. Trabajando bajo una determinada duración e intensidad de la jornada, un número dado de trabajadores producirán anualmente la misma cantidad de valor (Wertprodukt), incluyendo tanto la plusvalía (p) como el capital variable reproducido (v). Por tanto, podemos concluir teóricamente que la tasa p+v/c se reduce en términos absolutos al aumentar la composición orgánica de capital, independientemente de la variación o incremento de la tasa de plusvalía (p=p/v). El descenso de la tasa p+v(c) prosigue mientras continua el aumento de la composición orgánica del capital en la tendencia general de la acumulación. La tasa general de ganancia (g=p/c+v) tal como lo define Marx, obviamente es siempre menor que la tasa p+v/c. De aquí se deriva que g' tienda a caer incluso con una tasa de plusvalía creciente, en tanto que la tasa p+v/c desciende permanentemente a largo plazo. Concuerdo con el tratamiento y la interpretación que R.L. Meek hace en este punto de la explicación de Marx de esta ley (Economics and Ideology and Other Essays, 1967, pp. 131-135). Por lo tanto mi posición es que esta ley es susceptible de ser demostrada pero que tal como lo hemos manifestado no puede ser utilizada directamente para demostrar la inevitabilidad lógica y el carácter cíclico de las crisis económicas.
12 Las páginas de estas ediciones se muestran de esta manera de aquí en adelante
13 El ajuste del ritmo de inversión entre los distintos sectores según fluctuaciones de los precios de mercado no solamente manifiesta sino también efectiviza la regulación de la ley del valor. Fundamentalmente la ley del valor consiste en la regulación de los valores de las mercancías por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas. Sin embargo, esta regulación no puede establecerse sin adecuar la asignación del trabajo necesario de modo de mantener la reproducción social a lo largo de las diversas ramas productivas. El movimiento competitivo en el ritmo de inversión, que se produce según las fluctuaciones de los precios de mercado y las tasas de ganancia, constituye el mecanismo concreto de reajuste de la distribución del trabajo basada en la ley del valor a la vez que provoca un desequilibrio incesante en la asignación de aquél.
Más aún, esta regulación concreta de los precios de los productos-mercancía a través de la ley del valor bajo la economía capitalista, presupone la regulación de las relaciones sociales de producción entre capital y trabajo asalariado basadas en la ley del valor aplicada a la mercancía fuerza de trabajo. Por consiguiente, debemos considerar y desarrollar a la ley del valor como la ley básica del movimiento global de la producción capitalista.
14 El plan original de su obra, escrito a fines de los años cincuenta cuando escribió los Grundrisse, se componía de seis partes principales; a saber, el capital, la propiedad territorial, el trabajo asalariado, el Estado, el comercio internacional y el mercado mundial. A su vez el libro sobre el capital se dividía en cuatro secciones: capital en general, competencia, crédito y capital por acciones (carta de Marx a Engels del 2 de abril de 1858). En este plan el sistema teórico de los Grundrisse estaba todavía claramente circunscrito dentro del marco de "el capital en general". En un ensayo que está en preparación trataré con cierto detalle el plan de la obra de Marx y en él quisiera explicar con respeto a este problema nuestra idea de la necesidad metodológica de dividir los niveles de investigación de la economía marxista en Principios Básicos y Teoría de los Estadios y Análisis.
15 En “The Marxian Theory of Crisis, Capital and the State" (Bulletin of the Conferencie of Socialist Economists, Winter 1972), Dauid Yaffe no hace un empleo adecuado de esta teoría, al no relacionar la "sobreacumulación absoluta " de capital con el nivel de empleo de la población empleada (p. 24), lo cual tiene un papel crucial en Marx. Aunque concuerdo con su crítica de las teorías del exceso de mercancías, temo que su explicación positiva pueda oscurecer el avance teórico de Marx que median entre los Grundrisse y El Capital con respecto a la teoría del exceso de capital. Los intentos de Yaffe y M. Cogoy de inferir directamente el carácter cíclico de las crisis desde la ley de la caída tendencial de la tasa de ganancia parece mostrar sólo la necesidad abstracta y no la inevitabilidad lógica de las crisis cíclicas en la acumulación de capital (véase de Mario Cogoy, "The fall of the rate of profit and the theory of accumulation", Bulletin of the CSE, Winter 1973).
16 El profesor Kozo Uno ha intentado depurar en esta línea la teoría de la crisis de Marx, en sus obras Principles of Political Economy (2 vols. 1950-52) y Crisis Theory (1953). Este intento ha sido reforzado por los trabajos de sus discípulos, incluyendo mi Credit and Crisis (1973), que aquí resumo en parte.
17 Aunque la forma del capital por acciones permitió emplear ganancias y fondos inactivos para una inversión nueva en gran escala, las partes componentes de los capitales industriales tomaron esta forma sólo hacia comienzos de este siglo, cuando ya se había modificado las fases típicas de las crisis cíclicas, dejando en las industrias un continuo peso muerto de exceso de capital. Las compañías por acciones monopolistas fueron constituidas para escapar parcialmente a esta dificultad permanente de exceso de capital global. Sin embargo, no podemos considerar aquí las funciones del capital por acciones, o sus límites capitalistas al referirnos al fundamento de las crisis cíclicas sobre la base empírica de la economía capitalista en la época de Marx.
18 En particular durante la prosperidad, en que los capitales pueden proseguir incrementando su valor utilizando equipos de producción ya existentes, es difícil llevar a cabo mejoras sustanciales en los métodos de producción debido a restricciones como las siguientes: 1.Si estos equipos no están todavía plenamente depreciados, el costo de abandonar el valor restante del capital se convierte en una carga cuando ellos tienen que ser renovadas. 2."...si el valor de la maquinaria fue a=0, sería la más valiosa para el capital" (Marx, 1972, Vol. II: 302), incluso después de la depreciación y no es tan fácil desechado mientras siga funcionando técnicamente. 3.Las ganancias tienden a incorporarse al capital con la mayor rapidez posible en vez de atesorarse el tiempo suficiente como para montar un nuevo equipamiento o nuevas fábricas. Por el contrario, la situación se invierte durante la depresión, cuando los equipos no pueden funcionar plenamente como capital que genera plusvalía, y los capitales son compelidos a lucha por una renovación total de sus métodos de producción descartando y modificando los capitales fijos para superar las dificultades de la acumulación de capital.
19 Durante las crisis cíclicas de mediados del siglo XIX, los precios en alza de los productos agrícolas tales como algodón, lana, etc. conjuntamente con una elevación de los salarios que ocuparía hacia el término de la prosperidad, solía dificultar la acumulación de capital industrial británico. Este generalmente sobreacumulaba no sólo con respecto a la población trabajadora sino también en relación a la oferta inelástica de materias primas agrícolas que no eran producidas por él. Hablando en principio, bajo el supuesto de que todos los factores de producción son producidos por el capital salvo la fuerza de trabajo, esta dificultad concreta debe ser eliminada y hay que considerar que la sobreacumulación de capital solamente en relación a la población trabajadora.
20 Partiendo de los "capitalistas en dinero" la teoría del interés parece provenir de la teoría respectiva de la escuela clásica de A. Smith o D. Ricardo, quienes consideraban al interés principalmente como la base económica de la "clase adinerada" y carecían casi por completo de una teoría del sistema de crédito.
21 Aquí debemos situar la estructura del mercado monetario británico de mediados del siglo XIX como la base de nuestra abstracción teórica, así como también debemos considerar las crisis cíclicas típicas de este período como el punto de partida de las abstracciones de los fundamentos de la teoría de la crisis. Aquí todavía no podemos tomar en cuenta el funcionamiento del capital por acciones (véase la nota No. 14). La función del sistema de crédito queda por lo tanto confinada al movimiento de corto plazo del capital circulante y no tiene nada que ver directamente con la inversión de largo plazo del capital fijo. Aunque yo pienso que esta concepción del sistema de crédito es central para clarificar la teoría de la crisis de Marx, en modo alguno quiero sugerir que dicha situación del sistema de crédito sea la causa de las crisis capitalistas. La teoría de la crisis por exceso de capital muestra claramente que el carácter necesario de la crisis surge de la imposibilidad fundamental del capital de tratar a la fuerza de trabajo como una mercancía. También es un factor mediador importante la restricción al desarrollo de la productividad debida al capital fijo existente. Sin embargo, debemos señalar que el exceso de acumulación de capital crecientemente se produce no de manera regular y periódica sino que se convierte en una dificultad permanente para el capitalismo en su etapa imperialista, donde el sistema financiero también se transforma en correspondencia con el cambio fundamental en la acumulación de capital. De ahí que sea esencial formular una noción del sistema de crédito sobre la base empírica de la época de Marx, no solamente porque sirve para clarificar la misma teoría de Marx sobre el crédito y la crisis sino también porque con respecto a las crisis cíclicas y regulares no puede aclararse en principio el funcionamiento del sistema de crédito a partir de ninguna otra base empírica.
22 Aunque me apoyo fundamentalmente en la teoría de la crisis del profesor Kozo Uno, discrepó de la omisión que él hace del capital comercial y de la especulación en el origen de la crisis.
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