"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

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"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal" — Karl Marx

8/10/15

Althusser contra Althusser — Reflexiones dispersas sobre un clásico de la Teoría Social del Siglo XX

Juan Dal Maso   |   El filósofo francés nacido en Argelia, Louis Althusser (1918-1990), es una de las principales referencias intelectuales del marxismo europeo de la segunda posguerra. Integrante del Partido Comunista Francés, simpatizante a su manera del maoísmo, es conocido como principal animador de lo que se llamó la corriente del “marxismo estructuralista”. Algunos de sus conceptos fueron incorporados a distintos desarrollos de las ciencias sociales. Por poner dos ejemplos bastante conocidos por los lectores/as argentinos, baste citar los términos “sobredeterminación” o “aparatos ideológicos del Estado”.

Durante los últimos años ha resurgido a nivel internacional un interés por su pensamiento que tiene varias explicaciones: su peso históricamente determinante en el debate intelectual en Francia y Gran Bretaña, el rescate del “último Althusser” partidario de un “materialismo del Encuentro”, muy popular en sectores de la izquierda y la intelectualidad europea; el desarrollo de distintas reflexiones sobre las relaciones entre el estructuralismo, el postestructuralismo y el postmarxismo, entre otras.

En este artículo, intentaremos reflexionar brevemente sobre algunos tópicos del pensamiento de Althusser, tomando como punto de referencia algunas de sus obras, así como el trabajo de Warren Montag, Althusser and his contemporaries [Philosophy’s perpetual war] [1], publicado en el año 2013, que constituye un importante aporte para conocer el desarrollo de su pensamiento y analizarlo críticamente.
Explorando la coyuntura teórica
Montag dedica gran parte de su argumentación a intentar demostrar que es un error presentar a Althusser como un “marxista estructuralista” si por eso se entiende una asimilación acrítica del estructuralismo en el marxismo por parte del filósofo francés.

Señala que la imagen del estructuralismo que tenemos en la actualidad, generalmente reduciéndolo a Saussure y Levi-Strauss, sin tener en cuenta otros desarrollos como los de Troubetzkoy y otros autores, no resistiría un escrutinio serio. Asimismo destaca la influencia en Althusser de Jean Cavaillès, especialmente su concepción de la ciencia, al igual que la de Georges Canguilhem.

Explica con especial detalle, valiéndose de la reflexión sobre el concepto de coyuntura teórica, es decir, el contexto histórico y filosófico específico en el cual cada una de sus obras fueron producidas, que el pensamiento de Althusser estuvo siempre en constante reelaboración, a tono con su caracterización de la historia de la filosofía como el campo de una guerra perpetua. En palabras del autor:

La trayectoria de Althusser puede verse como el resultado de un constante compromiso con los desarrollos teóricos que tenían lugar a su alrededor, en ciertos momentos tomándolos de prestado para pensar a través de sus propios argumentos, en otros tomando distancia de ellos, dibujando una línea de demarcación que separaba lo que podía ser usado productivamente de lo que pudiera bloquear su camino [2].
La estructura: entre Hegel y Spinoza
En este contexto, Montag destaca los dos conceptos contradictorios de “estructura” que se pueden encontrar en Para leer El capital: la estructura entendida como un todo real opuesto al “todo espiritual” del hegelianismo, y la estructura como existente solamente a través de sus efectos.

El primero, asociado de alguna manera a la idea de totalidad del hegelianismo, había sido criticado en una carta sobre los borradores de Para leer El capital dirigida a Althusser por Pierre Macherey, quien señalaba: “la idea de un todo es realmente la concepción espiritualista de estructura” [3].

El segundo, de inspiración spinozista, establece una causalidad inmanente entre la estructura y sus efectos [4]. Este segundo concepto de estructura fue incorporado al texto a partir de esta crítica realizada por Macherey y después de la lectura por Althusser de un trabajo de aquel sobre el análisis literario, publicado en Les Temps modernes, que desarrollaba la misma idea.

En base a esta oscilación en la propia definición del concepto de estructura, podemos acordar con Montag en que es un poco tosco etiquetar a Althusser como un “marxista estructuralista” sin más matices. Sin embargo…
Registros y unidad de propósito del discurso althusseriano
En este marco, y haciendo una especie de “interpretación libre” del recorrido realizado por Montag, pueden inferirse distintos registros discursivos puestos en práctica por Althusser simultáneamente o en distintos momentos, con más o menos énfasis: 1) una concepción epistemológica que asimila la ciencia con el desarrollo de los conceptos con independencia del objeto empírico; 2) una exploración sobre las potencialidades del estructuralismo para superar el humanismo y el historicismo; 3) una crítica del estructuralismo, cuyo concepto de estructura seguiría afectado de elementos empiristas e historicistas; 4) una apropiación de la inmanencia spinozista al servicio de crear un concepto materialista de estructura y más en general acercarse a la idea de conocer las “esencias singulares”; 5) una concepción del “materialismo del encuentro”, relacionada con el spinozismo, la cual sufre una relectura en términos de un rescate de la filosofía de Lucrecio (aquí se presentarían las influencias de Deleuze y Derrida).

Quizás se podría considerar que lo que une todos estos registros es el intento de poner en pie un marxismo antihistoricista y antihumanista, objetivo respecto del cual el diálogo con el estructuralismo es una operación subordinada aunque importante, ya que eran el humanismo y el historicismo los adversarios que Althusser identificaba como parte de un “revisionismo” en el marxismo, que entre otras cosas, lo acercaba a la ideología y lo alejaba de la ciencia.

Es en los marcos de esta apuesta donde a mi entender se vuelven inteligibles las contradicciones, oscilaciones y exploraciones de Althusser y el modo particular de reflexión que pusiera en práctica.
El objeto de la teoría o la reedición del dualismo por otros medios
Louis Althusser ✆ Sergio Cena
Uno de los argumentos fuertes de Althusser en Para leer El capital era que es necesario determinar la diferencia de objeto entre la economía política clásica y la teoría de Marx. Y que en esa diferencia residiría el carácter científico del marxismo. En este sentido, su exposición realizaba una larga argumentación hasta desarrollar la idea de que el descubrimiento y conceptualización de la plusvalía sería lo que distingue el objeto de la teoría científica de Marx del de la economía política clásica.

Pero hasta llegar a esta conclusión, Althusser se embarcaría en una indagación de carácter epistemológico que partía de señalar, parafraseando a Marx, que como el concreto del pensamiento no coincidía con el concreto real, el objeto de El Capital debía concebirse como un objeto construido teóricamente. Esta afirmación, que aparentemente no sería cuestionable desde el punto de vista del marxismo, era radicalizada por Althusser en su lucha contra el “historicismo” y el “empirismo”, transformándose en la idea de que el objeto conceptual no guardaba relación alguna con el objeto empírico [5], por lo que la labor de la ciencia pasaba por la construcción de conceptos, que tienen en sus inter-relaciones lógicas el fundamento de su validación.

Para reforzar esta idea, Althusser se apoyaba en la explicación de Marx sobre la diferencia entre el orden histórico y el orden lógico, en una particular interpretación que reintroducía en el marxismo el dualismo entre sujeto y objeto de la filosofía clásica, en una versión sofisticada, inspirada en el “agnosticismo” de ciertas corrientes epistemológicas neopositivistas.

Si tomamos la idea de Montag de las dos versiones del concepto de estructura, veremos que la oscilación entre un concepto trascendente y otro inmanente de estructura, no es contradictoria a su vez con otra, a saber, la oscilación entre un concepto “objetivista” y otro “dualista” de la construcción del conocimiento.

Esta oscilación es simplemente inevitable dada la ausencia de una concepción dialéctica que sin confundir el “concreto pensado” con el “concreto real” pueda reivindicar para la ciencia la especificidad de las construcciones conceptuales, sin absolutizar la diferencia entre esta práctica humana y las restantes, como veremos respecto de las polémicas contra el “historicismo” de Gramsci.
El marxismo no es un historicismo, pero….
En su exposición de Para leer El capital, Althusser toma al pensamiento de Antonio Gramsci como su blanco preferido para refutar la interpretación historicista del marxismo.

Criticaba especialmente la concepción gramsciana de la ciencia como superestructura. Para Althusser, esta idea era la confirmación de una inspiración “crociana” (por el filósofo neoidealista italiano Benedetto Croce) que asimilaba el marxismo con la religión y, lo más terrible de todo:
… la caída de la ciencia en la historia sólo es aquí el índice de una caída teórica; aquella que precipita a la teoría de la historia en la historia real; reduce el objeto (teórico) de la ciencia de la historia a la historia real; confunde, por lo tanto, el objeto de conocimiento con el objeto real [6].
Sin duda que tomada en un sentido unilateral, esta concepción gramsciana puede permitir equiparar la ciencia con cualquier manifestación de la “ideología” entendida como algo que no es ciencia o se opone a ella.

Pero lo importante no es aquello en lo que esta idea podría derivar fuera de contexto, sino el sentido que tiene en el pensamiento de Gramsci. Para éste, la superestructura ideológica contenía las formas a través de las cuales los hombres tomaban conciencia de los conflictos de la estructura. Por eso, Gramsci señalaba que la ciencia siempre se presenta acompañada de una ideología. Pero a su vez destacaba la posibilidad de tomar el conocimiento producido por la ciencia, prescindiendo de su ideología, por lo cual una clase podía apropiarse de la ciencia de otra sin aceptar su ideología, modificando incluso las hipótesis o sistemas de hipótesis precedentes [7].

Lo que verdaderamente se volvía intolerable para el filósofo francés era que al incluir la ciencia en la superestructura, Gramsci daba un golpe muy serio a la distinción “rígida” de Althusser entre ciencia e ideología, al lugar de eminencia del discurso científico respecto de la práctica política y a la concepción de la práctica teórica como coto exclusivo de los intelectuales [8].
Bajo la misteriosa lluvia del “materialismo del encuentro”
En un trabajo escrito en los años ‘80, Ellen Meiksins Wood señalaba:
Es posible decir que el falso dualismo entre el determinismo absoluto y la contingencia absoluta, así como la caracterización de la historia como una irreductible contingencia, siempre han sido temas implícitos en el estructuralismo althusseriano. (…) El mundo de la estructura –caracterizado por relaciones definidas y estructuradas– pertenece a la esfera de la teoría autónoma, en tanto que el mundo empírico –el objeto del conocimiento histórico– es un mundo de contingencia y arbitrariedades [9].
Y es precisamente en sus artículos “Sobre el pensamiento marxista” y “La corriente subterránea del materialismo del encuentro” [10] donde Althusser intenta reconstruir una visión sobre el marxismo y la historia de la filosofía que rompa con toda teleología, acercándose abiertamente a un “mundo de contingencia y arbitrariedades”.

Althusser presenta una corriente subterránea, silenciada que pasaría por Epicuro, Lucrecio, Maquiavelo, Spinoza y Heidegger, que podríamos definir como “antimonista”, “antideterminista” y “antiteleológica”, que estaría a su vez presente en La situación de la clase obrera en Inglaterra de Engels o en el capítulo sobre la acumulación originaria de El capital. Montag destaca un cambio muy importante en cuanto Althusser introduce en su interpretación de Spinoza la categoría del vacío y cómo este hecho implica toda una serie de problemas teóricos [11] que no podemos desarrollar acá, por lo que recomendamos su lectura.

Lo que nos interesa destacar es que Althusser intentaba ofrecer era una filosofía política que permitiera conciliar la reivindicación de algún tipo de cambio histórico con el clima de derrota de finales de los ‘70 y principios de los ‘80. De ahí que a través de la “lluvia de átomos” que se unen en un “encuentro” por obra de un clinamen (es decir un desvío accidental en la trayectoria de los átomos sobre el que no opera necesidad alguna), y el Príncipe que no vino de ninguna parte [12], el filósofo francés crea una teoría del “Encuentro” que permitiría explicar la emergencia de los cambios revolucionarios desde una lectura que privilegia la “contingencia” por sobre el “determinismo”.

Manteniendo la “clásica” idea althusseriana del “proceso sin sujeto”, el “materialismo del encuentro” le agrega la dispersión de las fuerzas sociales y la imposibilidad de un pensamiento estratégico “anterior” al “encuentro”. De esta forma, lo que a simple vista puede parecer una crítica aguda del “determinismo” y la “teleología”, termina coincidiendo bastante con la espera pasiva a la expectativa de algún acontecimiento mesiánico. En lugar de la lucha por crear activamente nuevas relaciones de fuerzas sociales, políticas y político-militares, propia de la estrategia marxista.

Por eso, el materialismo aleatorio se opone a la hegemonía proletaria, que requiere que esas nuevas relaciones de fuerzas se sostengan aunque más no sea de modo precario más allá del momento “acontecimental” en un proceso de lucha de clases revolucionaria.

En este contexto, el “materialismo del encuentro” podría terminar siendo una reivindicación filosófica abstracta de las luchas parciales y esporádicas que son asimilables por los mecanismos capitalistas de “revolución pasiva”, es decir, el desvío, cooptación e integración del “subersivismo esporádico de las clases subalternas” por la burguesía y su Estado [13].
Althusser y la crisis del marxismo
Hemos señalado muy sumariamente algunas de las tensiones de la exploración althusseriana. Al tiempo que revisaba los límites de sus apuestas teóricas, nunca dejó de hacerlo dentro de ciertos parámetros que lo alejaban de ofrecer una alternativa real al marxismo burocratizado de los Partidos Comunistas, primero y a las concepciones derrotistas del posestructuralismo y el posmarxismo después[14]. En este marco, Althusser contra Althusser es la cifra de un pensamiento que trabajando sobre sus propias contradicciones combinaba la prepotencia de la ciencia con la impotencia de la estrategia.
Este repaso breve por algunos aspectos de su pensamiento, tiene el único objetivo de señalar una dirección posible en la cual seguir indagando para aportar a la reflexión sobre la especificidad de la contribución althusseriana a la crisis por la que pasó el marxismo después de la derrota/neutralización del movimiento del ‘68 en Francia.
Notas
[1] Montag, Warren, Althusser and his contemporaries. Philosophy’s perpetual war, Durham y Londres, Duke University Press, 2013.
[2] Montag, op. cit., p. 105. Traducción propia.
[3] Montag, op. cit., p. 74. Traducción propia.
[4] Spinoza plantea en su Ética la distinción entre Natura Naturans, en tanto causa y Natura Naturata en tanto efecto, en el marco de una causalidad no transitiva sino inmanente, o sea que la naturaleza Naturada (efecto) es “tan Dios” (o sustancia) como la Naturaleza Naturante (causa), por eso hay inmanencia (causas y efectos o la sustancia y sus atributos y los modos en el mismo plano de realidad) y no hay una “jerarquía” de los seres con una esencia o causa última que esté “más allá” de sus efectos. Ver Spinoza, Ética, Libro I, Proposición XXIX, Escolio en Ética y Tratado Teológico-Político, México DF, Editorial Porrúa, 1966, p. 24.
[5] Althusser, Louis y Balibar, Êtienne, Para leer El capital, Siglo XXI Editores de España, México, Argentina, 11 ͣ Edición, p. 126.
[6] Althusser, Louis y Balibar, Êtienne, op .cit., pg. 145.
[7] Ver Gramsci, Antonio, Quaderni del Carcere [Edizione critica dell’ Istituto Gramsci a cura di Valentino Gerratana], Torino, Ed. Einaudi, 2001, C4 §7, p. 430 y C11 § 38, pp. 1457/58. Sobre la cuestión de la racionalidad científica en Marx, ver “El Comunismo no es una Idea” en IdZ 23, septiembre 2015.
[8] A la relación entre teoría y práctica y el rol de los intelectuales apuntaba la crítica de Jacques Rancière en su libro de 1974 La Lección de Althusser, Santiago de Chile, LOM Ediciones, 2013.
[9] Meiksins Wood, Ellen, ¿Una política sin clases? El post-marxismo y su legado, Bs. As., Ed. RyR,  2013.
[10] Althusser, Louis, Para un materialismo aleatorio, Madrid, Arena Libros, 2002.
[11] Ver Montag, op. cit., capítulo 9, pp. 173/189.
[12] Sobre la interpretación althusseriana de Maquiavelo, ver Barot Emmanuel, “El Fantasma de Maquiavelo (III)”en IdZ 15, noviembre 2014.
[13] Ver Rosso, Fernando y Dal Maso, Juan, “Revolución Pasiva, Revolución Permanente y hegemonía”, en IdZ 13, septiembre 2014.
[14] Ver Cinatti, Claudia, “De saberes revolucionarios y certezas posmodernas” en Revista Lucha de Clases 6, junio de 2006.

◆ El que busca, encuentra...

“Todo lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profano, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas” — Karl Marx

Not@s sobre Marx, marxismo, socialismo y la Revolución 2.0

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◆ Alejandro F. Gutiérrez Carmona: La vigencia del pensamiento marxista — Alianza Tex
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◆ Aldo Casas: El marxismo como herramienta para la lucha — La necesidad de la formación en la militancia — La Tinta
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◆ Jorge L. Acanda: "Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx" — La Linea de Fuego

— Notas sobre Lenin y la Revolución de Octubre
◆ Guillermo Almeyra: Qué fue la Revolución Rusa — La Jornada
◆ Jorge Figueroa: Dos revoluciones que cambiaron el mundo y el arte — La Gaceta
◆ Gilberto López y Rivas: La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial — La Jornada
◆ Aldo Agosti: Repensar la Revolución Rusa — Memoria
◆ Toni Negri: Lenin: Dalla teoria alla pratica — Euronomade
◆ Entretien avec Tariq Ali: L’héritage de Vladimir Lénine — Contretemps
◆ Andrea Catone: La Rivoluzione d’Ottobre e il Movimento Socialista Mondiale in una prospettiva storica — Marx XXI
◆ Michael Löwy: De la Revolución de Octubre al Ecocomunismo del Siglo XXI — Herramienta
◆ Serge Halimi: Il secolo di Lenin — Rifondazione Comunista
◆ Víctor Arrogante: La Gran Revolución de octubre — El Plural
◆ Luis Bilbao: El mundo a un siglo de la Revolución de Octubre — Rebelión
◆ Samir Amin: La Revolución de Octubre cien años después — El Viejo Topo
◆ Luis Fernando Valdés-López: Revolución rusa, 100 años después — Portaluz
◆ Ester Kandel: El centenario de la Revolución de octubre — Kaos en la Red
◆ Daniel Gaido: Come fare la rivoluzione senza prendere il potere...a luglio — PalermoGrad
◆ Eugenio del Río: Repensando la experiencia soviética — Ctxt
◆ Pablo Stancanelli: Presentación el Atlas de la Revolución rusa - Pan, paz, tierra... libertad — Le Monde Diplomatique
◆ Gabriel Quirici: La Revolución Rusa desafió a la izquierda, al marxismo y al capitalismo [Audio] — Del Sol

— Notas sobre la película “El joven Karl Marx”, del cineasta haitiano Raoul Peck
◆ Eduardo Mackenzie:"Le jeune Karl Marx ", le film le plus récent du réalisateur Raoul Peck vient de sortir en France — Dreuz
◆ Minou Petrovski: Pourquoi Raoul Peck, cinéaste haïtien, s’intéresse-t-il à la jeunesse de Karl Marx en 2017? — HuffPost
◆ Antônio Lima Jûnior: [Resenha] O jovem Karl Marx – Raoul Peck (2017) — Fundaçâo Dinarco Reis
◆ La película "El joven Karl Marx" llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
◆ Boris Lefebvre: "Le jeune Karl Marx": de la rencontre avec Engels au Manifeste — Révolution Pernamente

— Notas sobre el maestro István Mészáros, recientemente fallecido
◆ Matteo Bifone: Oltre Il Capitale. Verso una teoria della transizione, a cura di R. Mapelli — Materialismo Storico
◆ Gabriel Vargas Lozano, Hillel Ticktin: István Mészáros: pensar la alienación y la crisis del capitalismo — SinPermiso
◆ Carmen Bohórquez: István Mészáros, ahora y siempre — Red 58
◆ István Mészáros: Reflexiones sobre la Nueva Internacional — Rebelión
◆ Ricardo Antunes: Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros — Herramienta
◆ Francisco Farina: Hasta la Victoria: István Mészáros — Marcha
◆ István Mészáros in memoriam : Capitalism and Ecological Destruction — Climate & Capitalism.us