"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

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"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal" — Karl Marx

11/2/14

La dictadura casi perfecta | El capitalismo es la cumbre evolutiva del totalitarismo

“Un Estado totalitario realmente eficaz sería aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre.” | Aldous Huxley

 José López  |  La “democracia” burguesa es la dictadura casi perfecta. No es perfecta porque nada lo es, pero la llamada “democracia” liberal es la dictadura más sofisticada y elaborada que el ser humano haya inventado hasta la fecha. Cualquier dictadura es el dominio de una(s) minoría(s) sobre la mayoría. En el capitalismo todo trabajador sabe perfectamente que para prosperar o simplemente para sobrevivir debe obedecer las órdenes que vienen de arriba. Las grandes decisiones estratégicas de cualquier empresa vienen de muy arriba. ¿Qué es eso sino una dictadura? Es cierto que si uno no obedece no es puesto delante de un pelotón de fusilamiento. Pero se arriesga a ser expulsado de la empresa. Peligra su sustento. El miedo es la “vestimenta” tanto del obrero manual como del “obrero mental”. El capitalismo es la dictadura
económica. Dictadura que es posible porque los medios de producción son privados, pertenecen a ciertas personas que, gracias a dicha posesión, ejercen su dictadura y acaparan gran parte de la riqueza generada. Pero es una dictadura descentralizada. Tal vez en esta peculiar característica resida su fortaleza. Es una dictadura no sólo ejercida por la clase empresarial, sino que asumida por gran parte de la población como algo natural e inevitable. Es una dictadura en la que no es tan necesario que unos pocos, muy pocos (ya sea un rey, un caudillo, una burocracia, un partido) repriman al resto, sino que esos pocos tienen muchos colaboradores distribuidos a lo largo y ancho de la sociedad. Toda dictadura necesita una serie de colaboradores. Pero la “democracia” burguesa es la dictadura con más colaboradores. En ella colaboran distintas clases sociales, incluso las oprimidas. En ella no sólo domina cierta minoría, la oligarquía capitalista, sino que dicho dominio es mucho más sutil y logra incluso la colaboración de una gran parte de la mayoría oprimida. En esto radica el verdadero éxito del capitalismo. De aquí proviene la principal dificultad para derrocarlo.

La dictadura económica se parapeta tras una aparente democracia política que intenta evitar que ésta salpique a aquella. La prueba más palpable de que el capitalismo necesita evitar la verdadera democracia es que cuando ésta se intenta surgen los golpes de Estado. Cuando el disfraz de democracia no le vale a la gran burguesía simplemente se lo quita, temporalmente, para no perder el control de la sociedad. Una vez recuperado el control las élites vuelven a conceder al pueblo el “poder”. La oligarquía prefiere otorgarlo (en pequeñas dosis controladas) al pueblo antes que éste ose tomarlo. La prueba más palpable de que no tenemos verdadera democracia es que cuando miles de ciudadanos se manifiestan pacíficamente en las calles reclamando la democracia real, más y mejor democracia, no sólo son ignorados, sino que reprimidos violentamente. La prueba más palpable de que no tenemos aún democracia es que el sistema involuciona, empeoran las condiciones de vida de la mayoría, sus problemas no son sólo crónicos sino que se agudizan con el tiempo. El pueblo se siente impotente simplemente porque no tiene realmente el poder.

La “democracia” burguesa es una dictadura inteligente. Las élites que nos gobiernan y controlan han adquirido experiencia a lo largo de los siglos. No existe dictadura más eficaz que aquella que aparenta no serlo. En la “democracia” burguesa los ciudadanos eligen a sus dictadores, es decir, refrendan en las urnas el sistema que les oprime. Incumpliendo en la práctica muchos de los postulados teóricos en los que supuestamente se sustenta la llamada democracia liberal (igualdad, separación de poderes, etc.), la gran burguesía consigue herir de muerte a su pretendida democracia. Herirla para salvarse ella, salvarse del pueblo. Pues con una auténtica democracia, tarde o pronto, toda élite deja de serlo. Los ciudadanos votan sin mucho convencimiento pero votan, realimentando así el sistema que les impide ser ciudadanos. ¿Por qué votan? Por inercia, por tradición, por miedo (a lo desconocido), por comodidad, por engaño, por tranquilizar sus conciencias, por agarrarse a un clavo ardiendo,… Pero votan, y sobre todo a los partidos que defienden los intereses de la oligarquía. Así, las minorías dominan a la mayoría con el apoyo de ésta (al menos de una gran parte). ¿Es posible inventar mejor dictadura?

La mayoría oprimida asume los valores culturales de las minorías opresoras. Valores que atentan contra sus propios intereses. Así la mayoría se condena a sí misma. Así las víctimas votan a sus verdugos. Pero, ¿por qué? Porque el capitalismo ejerce su control ideológico a través de los medios de comunicación de masas, pero sobre todo porque consigue que la gente lo vea como algo natural e inevitable. El egoísmo es para la mayoría de las personas una de las principales características que definen al ser humano. Y, por consiguiente, la feroz competencia, la lucha de todos contra todos, es lo más natural. De esta manera, la ley de la jungla, es decir, la ley del más fuerte, del sálvese quien pueda, se traslada a la civilización, se institucionaliza como la ley de leyes de nuestra sociedad. Es más, y aquí radica el verdadero peligro, dicha ley parece el paradigma de la libertad, cuando es realmente justo lo contrario. Pues no puede aplicarse el mismo criterio de libertad cuando el individuo vive aislado que cuando vive en sociedad, en la selva que en la civilización. En la vida en sociedad la libertad es imposible sin la igualdad de oportunidades, sin la igualdad en las relaciones sociales. En la vida en sociedad la libertad de uno acaba donde empieza la de los otros, y viceversa. El liberalismo instaura el libertinaje en la civilización y lo disfraza de libertad y de naturalidad.La ley que rige la “civilización” capitalista parece natural porque es el traslado directo de la ley que rige la naturaleza primitiva, salvaje, a la civilización. “Caza” o serás “cazado”, domina o serás dominado, oprime o serás oprimido, explota o serás explotado. El capitalismo triunfa en las mentes de los ciudadanos, no sólo por el monopolio de los grandes instrumentos de adoctrinamiento ideológico masivo (educación y medios de comunicación), sino que también por el mensaje transmitido, simple y al mismo tiempo trascendental, con profundas consecuencias: la ley del más fuerte es la más natural. Cuando, precisamente, si por algo debe distinguirse la civilización de la jungla es por el hecho de que se rijan por leyes distintas. La ley del más fuerte puede conducir, tarde o pronto, a la autoextinción de una sociedad que alcanza cierto grado de desarrollo tecnológico, como mínimo a su decadencia. Pues la combinación desarrollo tecnológico y subdesarrollo social es explosiva.

Así, el capitalismo consigue que una de las facetas del ser humano, la cual debería ir disminuyendo notablemente con el tiempo para que una especie supuestamente inteligente se haga verdaderamente civilizada, sea la predominante en su sociedad (y cada vez más). El egoísmo es el motor de la sociedad capitalista. A muchos seres humanos les parece que el egoísmo es lo más natural, por tanto el capitalismo es lo más natural y sólo él puede funcionar. Pero el ser humano también puede ser solidario. “Sólo” hace falta que el sistema de convivencia humano realimente sus mejores características en detrimento de las peores, en vez de al revés. “Sólo” hace falta que la solidaridad sea la norma en vez de la excepción. El ser humano es contradictorio y es capaz de lo mejor y de lo peor. Sin olvidar que en la naturaleza salvaje también existe la colaboración, además de la competencia.
No sólo es casi perfecta la dictadura burguesa por sus apariencias democráticas en su sistema político, sino que también porque muchas de sus víctimas aspiran a dejar de serlo colaborando con sus opresores, o mejor aún, convirtiéndose ellos mismos en opresores. En vez de combatir al sistema, la mayoría lo realimenta. Una vez asumida la ley básica y “natural” de que el egoísmo es el motor de toda sociedad, de toda especie, una vez asumida la ley del más fuerte como la más lógica, lo siguiente es aspirar a ser el más fuerte, o al menos a ponerse de su lado. Una vez asumidas las reglas del juego, hay que jugar, hay que esmerarse en aplicar dichas reglas, hay que encomendarse a la diosa Fortuna. El gran triunfo ideológico del capitalismo es que muchos trabajadores sólo aspiren a cambiar de bando, a convertirse en explotadores de sus hermanos de clase, en vez de erradicar la explotación que sufren. Muchos trabajadores sólo protestan (por lo general demasiado tarde) cuando son afectados grave y personalmente por el juego en el que participan sin cuestionarlo. La utopía social es negada por la propaganda capitalista al mismo tiempo que se nos vende la utopía individual. El individuo corriente piensa que puede huir de su alienación, ya sea jugando a la lotería (nada mejor que paralizar a las masas vendiéndoles la esperanza de que un golpe de suerte las salvará), ya sea cambiando de empresa o de país, ya sea rezando a cualquier dios, ya sea creyendo en un paraíso en otra vida,…, en definitiva, aceptando las reglas del juego con la esperanza de que éste alguna vez le beneficie, con la esperanza de que la ruleta rusa a él no le afecte. Al mismo tiempo que nos oprimen, nos dan esperanzas. ¿Existe mejor manera de evitar la rebeldía que postergándola indefinidamente en el tiempo?

Y, por si todo lo anterior fuera poco, una parte de la izquierda anticapitalista asume (inconscientemente) los valores de la burguesía, los interioriza. Le hace el juego a la burguesía cayendo en un relativismo extremo y absurdo asumiendo que la “democracia” burguesa es una democracia y que el proletariado necesita la suya, asumiendo que no sólo el Estado burgués es la dictadura de una clase (como, sin dudas, lo es) sino que todo Estado es, por definición, la dictadura de una clase. Incluso, y esto es un gran favor que se le hizo a la burguesía en la guerra ideológica, llamando al sistema que beneficiaría al proletariado dictadura. Democracia burguesa vs. Dictadura del proletariado. Así la burguesía puede proseguir dominando ideológicamente con demasiada facilidad a las masas. ¡Ella es “democrática” mientras que los malvados comunistas no! No podía hacérsele mejor favor a las élites capitalistas. Para dichos izquierdistas la democracia es un concepto totalmente relativo. Cuando, precisamente, el enemigo público número uno de la burguesía, de cualquier minoría dominante, es la auténtica democracia, el gobierno de la mayoría. La alternativa a la dictadura burguesa disfrazada de democracia es la democracia sin disfraz, sin apellidos, y no ninguna dictadura. Este profundo y grave error en la guerra ideológica contra el capitalismo la izquierda (y el proletariado internacional) lo ha pagado muy caro, y todavía lo está pagando.

¿Es posible una verdadera democracia si prescindimos de algunos de los postulados teóricos de la llamada democracia liberal? ¿Por qué la burguesía se empeña tanto en incumplirlos en la práctica? ¿No nos damos cuenta de que eso, precisamente, nos da pistas sobre cómo superar la simbólica y engañosa “democracia” burguesa? Partiendo de ella y desarrollándola suficientemente, haciendo la democracia representativa realmente representativa y mucho más participativa, además de complementándola con la democracia directa y expandiéndola a todos los rincones de la sociedad (especialmente a la economía), podemos hacer que deje de ser burguesa, podemos alcanzar la democracia propiamente dicha. En la “democracia” burguesa está el germen de la extinción de la sociedad burguesa, clasista en general. Por esto la gran burguesía se esmera tanto en vaciar de contenido su “democracia”. Es perfectamente consciente del peligro que supone la democracia, la verdadera, para ella.
Afortunadamente, nada es perfecto. Pero no debemos infravalorar al enemigo. La barbarie capitalista sobrevive porque su dictadura ha alcanzado un grado de sofisticación, de perfección, muy alto. Por ahora, el mayor enemigo del capitalismo es el propio capitalismo que sucumbe tarde o pronto, de manera recurrente, ante sus grandes, profundas e irresolubles contradicciones. El peligro es que el capitalismo sucumba haciendo sucumbir de paso a la especie humana o a su hábitat. Deberemos hacer todo lo posible para sustituirlo cuanto antes por un sistema puesto al servicio de la mayoría de la humanidad. Y ese sistema sólo puede ser la democracia, el gobierno de la mayoría. Sólo las dictaduras pueden tener apellidos “clasistas”: los de las clases minoritarias que dominan artificialmente, mediante el uso de la fuerza. La democracia, por el contrario, no puede tenerlos porque mayoría sólo hay una. El 99% de la población no necesita los mismos trucos para dominar, no necesita reprimir al 1%, ni comerle el coco. La verdad necesita la más amplia libertad, la competencia igualitaria entre todas las ideas, para abrirse paso, a diferencia de las mentiras. El Estado “proletario”, es decir, donde domine la mayoría, debe ser radicalmente distinto al burgués (o de cualquier minoría dominante). La hegemonía del proletariado se conseguirá con la auténtica democracia, la más amplia y profunda posible. La lucha por la democracia es la lucha contra el capitalismo. El desarrollo completo, hasta las últimas consecuencias, de la democracia es lo que acabará exterminando al capitalismo. Como decía Hugo Chávez, el socialismo es democracia sin fin.

José López es autor de los libros Rumbo a la democracia,  Las falacias del capitalismo, La causa republicana, Manual de resistencia anticapitalista, Los errores de la izquierda, ¿Reforma o Revolución? Democracia y El marxismo del siglo XXI así como de diversos artículos, publicados todos ellos en múltiples medios de la prensa alternativa y disponibles en su blog para su libre descarga y distribución.

◆ El que busca, encuentra...

“Todo lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profano, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas” — Karl Marx

Not@s sobre Marx, marxismo, socialismo y la Revolución 2.0

— Notas notables
◆ Cecilia Feijoo: Apuntes sobre el Concepto de Revolución Burguesa en Karl Marx — Red Diario Digital
◆ Moishe Postone: Il compito della teoria critica oggi: Ripensare la critica del capitalismo e dei suoi futuri — Blackblog Franco Senia
◆ Pierre-Yves Quiviger: Marx ou l'élimination des inégalités par la révolution — Le Point
◆ Hernán Ouviña: Indigenizar el marxismo — La Tinta
◆ Emmanuel Laurentin: Les historiens américains et Karl Marx — France Culture
◆ Adèle Van Reeth: Le Capital de Karl Marx: La fabrique de la plus-value — France Culture
◆ Manuel Martínez Llaneza: Reproches a Marx acerca de El Capital (Bajo la égida de Friedrich Engels) — Rebelión
◆ Victoria Herrera: Marx y la historia — Buzos
◆ Alejandro F. Gutiérrez Carmona: La vigencia del pensamiento marxista — Alianza Tex
◆ Víctor Arrogante: El Capital y las aspiraciones de la clase trabajadora — Nueva Tribuna
◆ Mauricio Mejía: Karl Marx, el poeta de la mercancía — El Financiero
◆ Emmanuel Laurentin: Karl Marx à Paris: 1843-1845 — France Culture
◆ Jacinto Valdés-Dapena Vivanco: La teoría marxista del Che Guevara — Bohemia
◆ Aldo Casas: El marxismo como herramienta para la lucha — La necesidad de la formación en la militancia — La Tinta
◆ Evald Vasiliévich Iliénkov: La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en El Capital de Marx — Templando el Acero
◆ Vincent Présumey: Suivi des écrits de Karl Marx / 1837-1848 - Part I, Part II, Part III & Part IV — Mediapart
◆ Roman Rosdolky: Marx ésotérique et Marx exotérique — Palim Psao
◆ Lepotier: Marx, Marxisme, Cui bono? — Bella Ciao
◆ Andrea Vitale: La critica di Pareto a Marx: una abborracciatura — Operai e Teoria
◆ Annelie Buntenbach: Marx provides us with a glimpse behind the scenes of capitalism — Marx 200
◆ Antoni Puig Solé: La Ley del Valor y la ecología en Marx — Lo que somos
◆ Vladimiro Giacché: Note sui significati di "Libertà" nei Lineamenti di Filosofia del Diritto di Hegel — Il Comunista
◆ Salvador López Arnal: Manuel Sacristán (1925-1985) como renovador de las tradiciones emancipatorias — Rebelión
◆ Paúl Ravelo Cabrera: Marx, Derrida, el Gesto Político y la supercapitalización mundial — Scribb
◆ Dino Greco: In difesa del marxismo — Sollevazione
◆ Alberto Quiñónez: Arte, praxis y materialismo histórico — Rebelión
◆ Josefina L. Martínez: Feminismo & Socialismo marxista - Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo — Rebelión
◆ John Bellamy Foster: Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza — Scribb
◆ José Manuel Bermudo Ávila: Concepto de Praxis en el joven Marx — Scribb
◆ Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
◆ Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
◆ Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox

— Notas y comentarios sobre El Capital
◆ António Ferraz: Os 150 anos do livro ‘O Capital’, de Karl Marx — Correio do Minho
◆ Horacio Tarcus: Traductores y editores de la “Biblia del Proletariado” - Parte I & Parte II — Memoria
◆ Emmanuel Laurentin: Le Capital, toujours utile pour penser la question économique et sociale? — France Culture
◆ J.M. González Lara: 150 años de El Capital — Vanguardia
◆ Roberto Giardina: Il Capitale di Marx ha 150 anni — Italia Oggi
◆ Alejandro Cifuentes: El Capital de Marx en el siglo XXI — Voz
◆ Marcela Gutiérrez Bobadilla: El Capital, de Karl Marx, celebra 150 años de su edición en Londres — Notimex
◆ Mario Robles Roberto Escorcia Romo: Algunas reflexiones sobre la vigencia e importancia del Tomo I de El Capital — Memoria
◆ Antoni Puig Solé: El Capital de Marx celebra su 150° aniversario — Lo que Somos
◆ Jorge Vilches: El Capital: el libro de nunca acabar — La Razón
◆ Carla de Mello: A 150 años de El Capital, la monumental obra de Karl Marx — Juventud Socialista del Uruguay
◆ Rodolfo Bueno: El Capital cumple 150 años — Rebelión
◆ Diego Guerrero: El Capital de Marx y el capitalismo actual: 150 años más cerca — Público
◆ José Sarrión Andaluz & Salvador López Arnal: Primera edición de El Capital de Karl Marx, la obra de una vida — Rebelión
◆ Sebastián Zarricueta: El Capital de Karl Marx: 150 años — 80°
◆ Marcello Musto: La durezza del 'Capitale' — Il Manifesto
◆ Esteban Mercatante: El valor de El Capital de Karl Marx en el siglo XXI — Izquierda Diario
◆ Michael Roberts: La desigualdad a 150 años de El Capital de Karl Marx — Izquierda Diario
◆ Ricardo Bada: El Capital en sus 150 años — Nexos
◆ Christoph Driessen: ¿Tenía Marx razón? Se cumplen 150 años de edición de El Capital — El Mundo
◆ Juan Losa: La profecía de Marx cumple 150 años — Público
◆ John Saldarriaga: El Capital, 150 años en el estante — El Colombiano
◆ Katia Schaer: Il y a 150 ans, Karl Marx publiait ‘Le Capital’, écrit majeur du 20e siècle — RTS Culture
◆ Manuel Bello Hernández: El Capital de Karl Marx, cumple 150 años de su primera edición — NotiMex
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge
◆ Jérôme Skalski: Lire Le Capital, un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité
◆ Sebastiano Isaia: Il Capitale secondo Vilfredo Pareto — Nostromo

— Notas y reportajes de actualidad
◆ Román Casado: Marx, Engels, Beatles, ese es el ritmo de Vltava — Radio Praga
◆ María Gómez De Montis: El Manifiesto Comunista nació en la Grand Place — Erasmus en Flandes
◆ Enrique Semo: 1991: ¿Por qué se derrumbó la URSS? — Memoria
◆ Michel Husson: Marx, un économiste du XIXe siècle? A propos de la biographie de Jonathan Sperber — A L’Encontre
◆ César Rendueles: Todos los Marx que hay en Marx — El País
◆ Alice Pairo: Karl Marx, Dubaï et House of cards: la Session de rattrapage — France Culture
◆ Sebastián Raza: Marxismo cultural: una teoría conspirativa de la derecha — La República
◆ Samuel Jaramillo: De nuevo Marx, pero un Marx Nuevo — Universidad Externado de Colombia
◆ Sergio Abraham Méndez Moissen: Karl Marx: El capítulo XXIV de El Capital y el “descubrimiento” de América — La Izquierda Diario
◆ Joseph Daher: El marxismo, la primavera árabe y el fundamentalismo islámico — Viento Sur
◆ Francisco Jaime: Marxismo: ¿salvación a través de la revolución? — El Siglo de Torreón
◆ Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
◆ Guido Fernández Parmo: El día que Marx vio The Matrix — Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires
◆ Cest: Karl Marx y sus "Cuadernos de París" toman vida con ilustraciones de Maguma — El Periódico
◆ Leopoldo Moscoso: 'Das Kapital': reloading... — Público
◆ Laura "Xiwe" Santillan: La lucha mapuche, la autodeterminación y el marxismo — La Izquierda Diario
◆ José de María Romero Barea: Hölderlin ha leído a Marx y no lo olvida — Revista de Letras
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
◆ Francisco Cabrillo: Cómo Marx cambió el curso de la historia — Expansión
◆ El “Dragón Rojo”, en Manchester: Cierran el histórico pub donde Marx y Engels charlaban "entre copa y copa" — BigNews Tonight
◆ Marc Sala: El capitalismo se come al bar donde Marx y Engels debatían sobre comunismo — El Español

— Notas sobre debates, entrevistas y eventos
◆ Fabrizio Mejía Madrid: Conmemoran aniversario de la muerte de Lenin en Rusia — Proceso
◆ Segundo Congreso Mundial sobre Marxismo tendrá lugar en Beijing — Xinhua
◆ Debate entre Andrew Kliman & Fred Moseley — Tiempos Críticos
◆ David McNally & Sue Ferguson: “Social Reproduction Beyond Intersectionality: An Interview” — Marxismo Crítico
◆ Gustavo Hernández Sánchez: “Edward Palmer Thompson es un autor que sí supo dar un giro copernicano a los estudios marxistas” — Rebelión
◆ Alberto Maldonado: Michael Heinrich en Bogotá: El Capital de Marx es el misil más terrible lanzado contra la burguesía — Palabras al Margen
◆ Leonardo Cazes: En memoria de Itsván Mészáros — Rebelión (Publicada en O Globo)
◆ Entrevista con István Mészáros realizada por la revista persa Naghd’ (Kritik), el 02-06-1998: “Para ir Más allá del Capital” — Marxismo Crítico
◆ Rosa Nassif: “El Che no fue solo un hombre de acción sino un gran teórico marxista” — Agencia de Informaciones Mercosur AIM
◆ Entrevista a Juan Geymonat: Por un marxismo sin citas a Marx — Hemisferio Izquierdo
◆ Juliana Gonçalves: "El Capital no es una biblia ni un libro de recetas", dice José Paulo Netto [Português ] — Brasil de Fato
◆ Entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
◆ Alejandro Katz & Mariano Schuster: Marx ha vuelto: 150 años de El Capital. Entrevista a Horacio Tarcus — La Vanguardia
◆ Salvador López Arnal: Entrevista a Gustavo Hernández Sánchez sobre "La tradición marxista y la encrucijada postmoderna" — Rebelión
◆ Jorge L. Acanda: "Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx" — La Linea de Fuego

— Notas sobre Lenin y la Revolución de Octubre
◆ Guillermo Almeyra: Qué fue la Revolución Rusa — La Jornada
◆ Jorge Figueroa: Dos revoluciones que cambiaron el mundo y el arte — La Gaceta
◆ Gilberto López y Rivas: La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial — La Jornada
◆ Aldo Agosti: Repensar la Revolución Rusa — Memoria
◆ Toni Negri: Lenin: Dalla teoria alla pratica — Euronomade
◆ Entretien avec Tariq Ali: L’héritage de Vladimir Lénine — Contretemps
◆ Andrea Catone: La Rivoluzione d’Ottobre e il Movimento Socialista Mondiale in una prospettiva storica — Marx XXI
◆ Michael Löwy: De la Revolución de Octubre al Ecocomunismo del Siglo XXI — Herramienta
◆ Serge Halimi: Il secolo di Lenin — Rifondazione Comunista
◆ Víctor Arrogante: La Gran Revolución de octubre — El Plural
◆ Luis Bilbao: El mundo a un siglo de la Revolución de Octubre — Rebelión
◆ Samir Amin: La Revolución de Octubre cien años después — El Viejo Topo
◆ Luis Fernando Valdés-López: Revolución rusa, 100 años después — Portaluz
◆ Ester Kandel: El centenario de la Revolución de octubre — Kaos en la Red
◆ Daniel Gaido: Come fare la rivoluzione senza prendere il potere...a luglio — PalermoGrad
◆ Eugenio del Río: Repensando la experiencia soviética — Ctxt
◆ Pablo Stancanelli: Presentación el Atlas de la Revolución rusa - Pan, paz, tierra... libertad — Le Monde Diplomatique
◆ Gabriel Quirici: La Revolución Rusa desafió a la izquierda, al marxismo y al capitalismo [Audio] — Del Sol

— Notas sobre la película “El joven Karl Marx”, del cineasta haitiano Raoul Peck
◆ Eduardo Mackenzie:"Le jeune Karl Marx ", le film le plus récent du réalisateur Raoul Peck vient de sortir en France — Dreuz
◆ Minou Petrovski: Pourquoi Raoul Peck, cinéaste haïtien, s’intéresse-t-il à la jeunesse de Karl Marx en 2017? — HuffPost
◆ Antônio Lima Jûnior: [Resenha] O jovem Karl Marx – Raoul Peck (2017) — Fundaçâo Dinarco Reis
◆ La película "El joven Karl Marx" llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
◆ Boris Lefebvre: "Le jeune Karl Marx": de la rencontre avec Engels au Manifeste — Révolution Pernamente

— Notas sobre el maestro István Mészáros, recientemente fallecido
◆ Matteo Bifone: Oltre Il Capitale. Verso una teoria della transizione, a cura di R. Mapelli — Materialismo Storico
◆ Gabriel Vargas Lozano, Hillel Ticktin: István Mészáros: pensar la alienación y la crisis del capitalismo — SinPermiso
◆ Carmen Bohórquez: István Mészáros, ahora y siempre — Red 58
◆ István Mészáros: Reflexiones sobre la Nueva Internacional — Rebelión
◆ Ricardo Antunes: Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros — Herramienta
◆ Francisco Farina: Hasta la Victoria: István Mészáros — Marcha
◆ István Mészáros in memoriam : Capitalism and Ecological Destruction — Climate & Capitalism.us