"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

28/10/13

Vivir la Tesis 11 | “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”

Richard Levins  |  Cuando era un crío siempre tuve claro que, cuando me hiciera un hombre, sería a la vez un científico y un rojo. Más que enfrentarme al problema de cómo compaginar la militancia con la actividad académica, tendría dificultades para separarlas. Antes siquiera de saber leer, mi abuelo solía leerme el Ciencia e Historia para Niños y niñas (Science and History for Girls and Boys), de Bad Bishop Brown’s. Estaba convencido de que todo trabajador socialista debería estar familiarizado, como mínimo, con la cosmología, la evolución y la historia. Yo nunca separé la historia, en la que todos participamos activamente, de la ciencia, esa investigación sobre cómo son las cosas.

Mi familia había abandonado la religión organizada hacía cinco generaciones, pero mi padre me hacía sentarme a estudiar la Biblia todos los viernes porque era una parte importante de la cultura que nos rodeaba y algo importante para mucha gente, un relato fascinante de cómo las ideas se desarrollan en condiciones cambiantes, y porque todo ateo debería conocerla igual que los creyentes. Mi primer día de escuela: mi abuela me insistió en que debía aprender todo lo que pudieran enseñarme… pero no creérmelo todo. Ella
era muy consciente de la “ciencia racial” de la Alemania de los años 30 y las justificaciones eugenésicas y supremacía masculina, tan populares en nuestro país. Su actitud provenía de un conocimiento de los usos de la ciencia al servicio del poder y el beneficio, y de una desconfianza propia de los trabajadores respecto a sus gobernantes. Su consejo dio forma a mi posicionamiento en la vida académica.

Crecí en un barrio de izquierdas de Brooklyn donde las escuelas cerraban el primero de mayo y donde conocí, con doce años, a mi primer republicano. En el paseo de madera de Brighton Beach se debatían constantemente en grupo cuestiones de ciencia y política y cultura, conversaciones que eran también el pan nuestro de cada día de las mesas y sobremesas. El compromiso político era algo fuera de toda duda: cómo actuar con relación a tal compromiso era un asunto que generaba las discusiones más feroces.

“Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, 
pero de lo que se trata es de transformarlo”
Comencé a interesarme en la genética cuando era adolescente, porque me fascinó el trabajo del científico soviético Lysenko. Finalmente resultó que estaba totalmente equivocado, especialmente por haber llegado a conclusiones biológicas a partir de principios filosóficos. Con todo, sus críticas a la genética de su tiempo me llevaron a la obra de Waddington y Schmalhausen y otros que no lo rechazarían sin más únicamente por lo típico de la Guerra Fría, sino que tenían que responder a su reto desarrollando una visión más profunda de la interacción entre el organismo y el medio.

Mi mujer, Rosario Morales, me puso en contacto con Puerto Rico en 1951 y los once años que pasé allí dieron una perspectiva latinoamericana a mi forma de entender la política. Las recientes victorias de la izquierda en Sudamérica son una fuente de optimismo incluso en estos tiempos sombríos. La vigilancia del FBI en Puerto Rico me bloqueó el acceso a los trabajos que estaba buscando y, para ganarme la vida, acabé de agricultor en una granja de las montañas del oeste de la isla.

Cuando era estudiante en la Cornell University’s School of Agriculture se me había enseñado que el principal problema agrícola de los Estados Unidos era cómo deshacerse de los excedentes de las granjas. Pero como granjero en una región pobre de Puerto Rico me di cuenta de la importancia de la agricultura para la vida de la gente. Esa experiencia me enseñó las realidades de la pobreza, cómo socava la salud, acorta las vidas, cierra puertas y anquilosa el desarrollo personal, y las formas específicas que el sexismo toma en las zonas rurales pobres. La organización directa del trabajo en las plantaciones de café se combinaba con el estudio. Rosario y yo escribimos el programa agrario del Partido Comunista de Puerto Rico en el que combinábamos análisis económicos y sociales un tanto poco serios con lo que empezaba a ser una comprensión cierta del funcionamiento de los métodos de producción ecológica, de la diversificación, conservación y las cooperativas.

Fui a Cuba por primera vez en 1964 para ayudar al desarrollo de la genética de su población y echar un vistazo a la Revolución Cubana. Con los años acabé implicándome en la continuada lucha cubana por la agricultura ecológica y un camino ecológico de desarrollo económico que era justo, igualitario y sostenible. El pensamiento progresivista, tan potente en la tradición socialista, suponía que los países en vías de desarrollo tenían que llegar al nivel de los países avanzados por el camino único de la modernización. Rechazaba a los que criticaban la vía de la alta tecnología de la agricultura industrial tachándolos de «idealistas», sentimentalistas de ciudad nostálgicos de una rural edad de oro bucólica que nunca había existido en la realidad. Pero existía otra visión: la de que cada sociedad crea sus propias formas de relacionarse con el resto de la naturaleza, su manera particular de uso de las tierras, su tecnología apropiada, sus propios criterios de eficiencia. Esta discusión se hizo más enconada en Cuba en los 70 y por los 80 el modelo ecológico había casi ganado la partida, a pesar de que su puesta en práctica llevaría tiempo. El Periodo Especial, la época de crisis económica tras el colapso de la Unión Soviética, cuando no había materiales de alta tecnología disponibles, hizo que los ecologistas por convicción reclutaran a los ecologistas por necesidad. Esto fue posible únicamente porque los ecologistas por convicción habían preparado el camino.

Notas sobre Marx, Engels y el marxismo

Entretien avec Michael Heinrich: Débat. “Le Capital”: un travail colossal “pour percer un système complet de fausses perceptions” — A l’encontre
Jérôme Skalski entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
Robin Clapp, Partido Socialista de Inglaterra y Gales: El Capital de Marx cumple 150 años: un análisis y una crítica inigualables del capitalismo, relevante todavía hoy — Werken Rojo
A 150 años de la primera edición de "El Capital": Una obra que trascendió a su época — La Arena
La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en "El Capital" de Marx de Evald Vasiliévich Iliénkov — Templando el Acero
Francesc Torralba: "Todo lo sólido se desvanece en el aire" - ¿Y si Marx tuviera razón? — Vida Nueva
Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
El “Dragón Rojo”, en Manchester: Cierran el histórico pub donde Marx y Engels charlaban "entre copa y copa" — BigNews Tonight
El capitalismo se come al bar donde Marx y Engels debatían sobre comunismo — El Español
Carta de Karl Marx al rabino Baruch Levi — Metapedia (Publicada en la "Revue de Paris" el 01-06-1928)
Tony Blair confiesa haber "tanteado el marxismo" — Sputnik
“Karl Marx le Retour” de Howard Zinn — Le Repúblicain Lorrain
Engels y la independencia política de los trabajadores — Marxist Internet Archive
Ante el fallecimiento de Friedrich Engels — OM Radio
Conmemoramos la vida del camarada Engels — Abayarde Rojo.
Hassan Pérez Casabona: Federico Engels, titán de las ideas — Trabajadores
Cinco aportes de Engels a 122 años de su muerte — Zócalo
Shameel Thahir Silva: Pensando en el nuevo partido de las FARC-EP y su marxismo-leninismo — Rebelión
Vingtras: "Les ingénieurs de l'avenir lumineux" — Mediapart
Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
Francisco Cabrillo: Cómo Marx cambió el curso de la historia — Expansión
Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox
Il y a 150 ans, le 17 juillet 1867, Karl Marx publiait "Das Kapital" à Londres, une oeuvre décisive de déconstruction du système de production, d'échange et d'exploitation capitaliste — Le Chiffon Rouge Morlaix
Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
Mónica Zas Marcos: Rosa Luxemburgo, el águila de la izquierda que callaron con una bala — El Diario
Karl Marx & Friedrich Engels: Cartas sobre las ciencias de la naturaleza y las matemáticas — Scribb (*)
La tarjeta de crédito de Karl Marx — Perspectivas
Mordraal: Quelques idées reçues sur Marx — Mediapart
Karl Marx et notre Etat profond français de souche — DeDefensa
Marx, el Estado y la política. Un libro de Antoine Artous — Scribb
Mehdi Touassi: Relire Marx en 2017 — LuxeRadio
Omar Carreón Abud: El Capital fue una obra pensada para enseñar a razonar científicamente a la clase obrera — Crónica de Chihuahua
Un asilo recrea época comunista en Alemania como terapia para los ancianos — Nación 321
Angelo Deiana: Chi possiede veramente oggi i mezzi della produzione? Una rilettura di Marx per comprendere il futuro — Formiche
Karl Marx et le prince-président Macron — DeDefensa
Entre Marx y dos economistas, ¿una práctica criminal o la justificación de un mundo violento? La Conversación
A los 100 años de su nacimiento, la obra de Eric Hobsbawm sigue siendo referente — La Vanguardia
Eric Hobsbawm: El último marxista de occidente — Milenio
Eric Hobsbawm, el historiador marxista que explicó el siglo XX — Diario de Sevilla
Romain Chiron: Bobigny: La cité Karl Marx se réinvente en quartier résidentiel — Le Parisien
Maciek Wisniewski: Tres despachos sobre György Lukács – La Haine
Quand Youssef Chahed cite Karl Marx (Video) – Huffington Post
Michael Heinrich - Entretien réalisé et traduit par Jérôme Skalski: «Avec Marx, on ne peut pas séparer la vie et l’œuvre» - L’Humanité
Jérôme Skalski: Lire "Le Capital", un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité
Face aux impostures libérales, Marx, penseur capital - L’Humanité
Karl Marx en el diván: la psiquiatría franquista como arma — El País
Andrea Vitale: Lo spettro di Marx — Operai Contro
Daniel Álvaro: El problema de la comunidad. Marx, Tònnies, Weber (PDF) — Dialnet, Universidad de La Rioja (*)
Marx y la Teoría del Derecho — Scribd
El marxismo y los juegos malabares — Diario de Jerez
Jorge Ortega Reyna & Víctor Hugo Pacheco Chávez: John Berger: Un marxismo para el mañana — Memoria
Roberto Fineschi: El Capital tras la edición histórico-crítica — Viento Sur
Daniela Gros: Il giovane Karl Marx — Moked
Saoudi Abdelaziz: 1882. Karl Marx se fait couper la barbe à Alger — Le blog de algerie-infos
Jaime Osorio: La teoría marxista de la dependencia revisitada — Viento Sur
Andrés Arnone: Naturaleza y economía en Marx y Engels: de procesos naturales y construcciones sociales — La Izquierda Diario
Gustau Nerín: El 'Manifiesto comunista' de Marx y Engels, vuelve — El Nacional
Luigi Mascheroni: Che borghese quel Karl Marx. Parola di Morselli — Il Giornale
Eros Barone: Il segreto del potere capitalistico — Varese News
Luis Escalante: El hondureño que le escribió a Karl Marx — Hablemos de Honduras
José Roberto Herrera Zúñiga: El terrorismo individual: un análisis desde el marxismo clásico — Universidad de Costa Rica
Albert Sáez: Salarios y beneficios — El Periódico
Tres marxistas negros, las sociedades de color y el marxismo en Cuba (1940-1961) — Rebelión
Juan J. Paz y Miño cuenta algo insólito en Ecuador: Marxismo probancario — El Telégrafo
André Tosel: Marxismos, neo-marxismos y post-marxismos — Viento Sur
Mathieu Ait Lachkar: Jeunes en campagne : Amin, de Karl Marx à Jean-Luc Mélenchon — Ouest-France
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(*) Acceso indirecto