"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

25/1/14

Cooperativas y Corporaciones | Una reinterpretación de Carlos Marx

Karl Marx
✆ Micrografía publicada por
The  International Workers, 1937
Daniel Ross Gandy Jordan  |  En el modelo del capitalismo que Marx presentó en el primer tomo de El Capital, la polarización de la sociedad termina en la revolución: el capital se concentra en cada vez menos manos, las clases medias desaparecen, el proletariado llega a ser la abrumadora mayoría—los expropiadores son expropiados.  La inmiseración impulsa al proletariado a la Revolución.  Este primer tomo de El Capital llegó a ser la Biblia de los movimientos obreros y la ideología del comunismo mundial.  Pero en sus apuntes Marx desarrollaba otro modelo de la transformación del capitalismo.  Aunque no publicó este segundo modelo, tampoco lo abandonó.   Todavía lo tomaba en serio cuando murió repentinamente en su escritorio en 1883.  El modelo aparece en los apuntes de Marx que Engels publicó como el tercer tomo de El Capital en 1894.  El modelo es de gran relevancia para la comprensión de la transformación de empresas de capitalistas individuales en las gigantescas transnacionales contemporáneas con millones de accionistas.  Este segundo modelo de dos sistemas en competencia considera la evolución de la economía hacia una sociedad postcapitalista.  En el segundo modelo el enfoque teórico-metodológico  es transformativo, pero una larga evolución social tiene el lugar predominante.  Como decía Gramsci, la última fortaleza que cae es el Estado.

1867: en Europa es un año importante.  En 1867 Siemens ocupó al primer ingeniero para introducir la ciencia a la producción.
  La ciencia hizo que la producción subiera como un cohete.  1867 fue el año en el que Carlos Marx mandó el primer tomo de El Capital a su amigo Engels. Mientras escribía el libro Marx sufría de furúnculos dolorosos en las posaderas.  Engels recibió el tomo con una carta que decía: “Está terminado el libro y ¡la burguesía se va a acordar de mis furúnculos por toda su vida”!

En El Capital Marx se aferró a su tesis de la polarización que había anunciado en el Manifiesto en 1848: el capital se concentra en cada vez menos manos, las clases medias desaparecen, el proletariado llega a ser la abrumadora mayoría—los expropiadores son expropiados.

Pero en 1867 la polarización iba más despacio y en Europa la Revolución no sucedió. 

Hasta 1848 los salarios estaban en el nivel de la subsistencia o fluctuaban alrededor de él.  Todos los pensadores radicales sostenían la tesis de la inmiseración: bajo el capitalismo la condición de los obreros tiene que empeorarse.  No hay salida de la trampa.  No se puede reformar el capitalismo.  La inmiseración de los obreros  es “la ley de toda la historia”.  Eso se aceptaba ampliamente en el ambiente intelectual de la izquierda en Inglaterra.  Para Marx era un axioma.

Pero después de 1848 empezó un aumento continuo en los salarios de los obreros.  Al principio este aumento paulatino no llamó la atención.  Pero el aumento progresivo continuó por medio siglo.  Ya para 1914 los salarios de los obreros habían subido cien por ciento.  Los obreros alemanes llegaron a ser reformistas.  En 1914 el Partido reveló su integración al capitalismo cuando votó a favor de la guerra imperialista.  En las siete décadas desde 1848 el capitalismo había cambiado y la tesis de la  inmiseración se desintegró. 

¿Por qué subieron los salarios de 1848 a 1914?  Porque la ciencia saltó hacia adelante y la maquinaria y la tecnología inflaron la productividad (un aumento explosivo en la composición orgánica del capital).  Luego el acero, el petróleo, la electricidad, el 'taylorismo' y la fabricación en serie levantaron sus cabezas.  Ya para 1914 había una inundación de bienes y hasta los obreros podían comprar algunos: un grabado para colgar en la pared de la casa, mejores muebles, más comida.

Desde 1848 el aumento de los salarios de los obreros avanzó lentamente.  Ya para 1867 era perceptible.  En 1867 Marx se dio cuenta de que los salarios subían.  Pero la inmiseración era un dogma de la izquierda que hipnotizaba a todos.  Marx no lo abandonó.  “La condición del trabajador, sea cual fuere la tasa de los salarios, elevada o reducida, debe empeorar,” escribe en El Capital, “la acumulación de riqueza en un polo es igual a la acumulación de pobreza, sufrimiento, ignorancia, embrutecimiento, degradación moral, esclavitud en el polo opuesto” (Capital I: XXV:4).  Enunció las dos tesis de la inmiseración y de la polarización en el capítulo XXXII: “A medida que disminuyen los potentados del capital se acrecientan la miseria, la opresión, la esclavitud, la degradación y la explotación.”  Luego en una nota al pie de la página citó el Manifiesto Comunista de 1848 para reafirmar la tesis clásica de la polarización otra vez: “De entre todas las clases que se enfrentan hoy a la burguesía, sólo el proletariado es la clase  realmente revolucionaria.  Las otras perecen y desaparecen frente a la Industria Moderna.  Las clases medias bajas, los pequeños fabricantes, los tenderos, el artesano, el campesino, todos ellos luchan contra la burguesía para salvar su existencia de la extinción.”

Marx se aferró a las tesis de la inmiseración y de la polarización, las cuales eran axiomas de la izquierda durante todo el siglo diecinueve.  En 1867 las repite en este primer tomo de El Capital.

Pero el revolucionario barbado comprendió que la tesis de la inmiseración estaba en dificultades porque los salarios de los obreros subían.  También comprendió que la tesis de la polarización se estaba desmoronando.  Escucha lo que escribe en sus apuntes de 1863:
Lo que se le olvidó a Ricardo es el número de las clases medias en aumento constante, las cuales están entre el obrero y el capitalista. (Teorías de la Plusvalía, 18, sec.B1d.)

Estaba pensando en los pequeños inversionistas quienes recibían ingresos de la nueva posesión de acciones.  El capital en acciones estaba naciendo.  Aquellos inversionistas no eran empresarios capitalistas en un sentido estricto.  Para Marx los capitalistas eran los directores propietarios de las fábricas.  Al menos, éste es el concepto del capitalista en el modelo que Marx empleaba en el primer tomo de El Capital.

Ahora observa lo que dice acerca de los tamaños relativos de la clase media y el proletariado:
Malthus espera que la clase media crezca y que el proletariado disminuya continuamente como proporción de la población total (aunque crezca en términos absolutos.)  De hecho, ésta es la tendencia de la sociedad burguesa.  (Teorías de la Plusvalía, 19, sec.14.)
Marx acepta que “la clase media crece” y que “el proletariado disminuye”.  ¿No es una admisión que la tesis de la polarización ya no es válida?

Hay más:
Dado que: la productividad de la industria ha aumentado tanto, aunque anteriormente 2/3 de la población participaba directamente en la producción, ahora solamente 1/3 participa en ella… Anteriormente solamente 1/3 del ingreso constituía ingreso net (a diferencia del ingreso del obrero), pero ahora 2/3… Igualmente distribuido, todos tendrían 2/3 más tiempo para el trabajo no-productivo y el ocio. (Teorías de la Plusvalía, 4, sec. 8)
Aquí otra vez el proletariado se encoje relativamente y las capas medias están aumentando.  Dice que la productividad está aumentando.  (Por supuesto eso explica el aumento continuo de los salarios.)

El modelo que empleó Marx en el primer tomo de El Capital estaba en dificultades.  Marx intuyó eso.  Consideró un modelo diferente sugerido por las sociedades por acciones que surgían en la industrialización rápida.  Éste es el modelo de dos sistemas en competencia. 

A veces los individuos no podían acumular bastante capital para empezar una empresa, de modo que en 1844 la Ley de Sociedades Anónimas proporcionó lo necesario para la formación de las corporaciones.  Pronto éstas llegaron a ser personalidades legales distintas, separadas de sus accionistas individuales.  En 1865 Marx apuntó que la “formación de sociedades por acciones” es “una expansión enorme de la escala de la producción y de empresas que habían sido imposibles para capitales aislados”.  Este “desarrollo supremo de la producción capitalista es una fase transicional necesaria  hacia la reconversión del capital en…propiedad social”.  Es “la supresión del modo de producción capitalista en su propio seno…una simple fase transitoria hacia una nueva forma de producción”.  A continuación dice que “un nuevo modo de producción surge con toda naturalidad de un antiguo modo cuando las fuerzas materiales de producción y las correspondientes formas sociales de producción han llegado a cierto grado”.  La corporación es la evolución de la propiedad privada hacia la propiedad social.  “Se deben considerar a las empresas capitalistas por acciones y también a las fábricas cooperativas como formas de transición del modo capitalista de producción al modo colectivista”.  (Capital III: 27)  Las dos formas transicionales estaban creciendo.  En 1849 en París existían 300 cooperativas de trabajo con 50,000 miembros.  En 1852 en Inglaterra, la Ley de Slaney legalizó las sociedades cooperativas.  En 1865 había 650 sociedades registradas con una membresía total de 200,000.

En 1894 Engels insertó estos apuntes de Marx a su “tercer tomo de El Capital” en el capítulo veinte siete e inyectó al texto este comentario: 
“Desde que Marx escribió estas líneas, nuevas formas de empresas industriales se han desarrollado que representan la sociedad por acciones a la segunda y tercera potencias…. El United Alkalia Trust ha reunido toda la producción británica de álcali en manos de una sola firma…. En toda la industria química la competencia ha sido remplazada por el monopolio en Inglaterra”.
Marx y Engels comprendieron que el capitalismo evolucionaba hacia algo nuevo porque la propiedad privada se estaba disolviendo en la propiedad colectiva.  ¿Fue esto solamente una fase del capitalismo?  No, fue una transición hacia una nueva forma de producción.  Esperaban que la nueva forma fuera fábricas cooperativas poseídas por los obreros y que los monopolios corporativos  serían nacionalizados por el Estado.  “Las propias fábricas cooperativas de los obreros representan en el seno de la antigua forma los primeros botones de la nueva” (Capital III:27). Y los monopolios corporativos tendrían que ser nacionalizados.  En una obra que Marx aprobó como una expresión de las opiniones que compartían juntos, Engels escribe que el capitalismo “tiende a dar lugar a la socialización de los medios de producción en sociedades por acciones”.  Pero “esta forma también llega a ser insuficiente.  Los grandes productores de una rama industrial se unen para formar un Trust”. En el Trust “la libre competencia capitula ante la producción planificada de la naciente sociedad socialista”.  Los Trusts con sus planes gigantescos finalmente serán nacionalizados: “el Estado tendrá que acabar haciéndose cargo del mando de la producción”.  Anti-Dúhring: III: II.  (Añade que la nacionalización de por sí no es el socialismo.  Con ironía dice: “un hombre muy listo propuso la nacionalización de los burdeles”.  Pero con la formación de un Estado obrero los Trusts nacionalizados estarían al servicio del pueblo.)

Pero, ¿qué pasó?  La evolución de la posesión colectiva continuó por más de un siglo.  En Los Estados Unidos casi la mitad de las acciones pasaron a los fondos de pensiones de los obreros y el resto a los fondos mutuos de los profesionistas y a las manos de las aseguradoras y los grandes bancos.  Las corporaciones siguieron evolucionando.  Llegaron a ser gigantes transnacionales operando en cien países con medio millón de empleados.  Pasaron más allá de la planificación  grande de los Trusts de Engels a la planificación masiva: planearon el flujo de las materias primas mediante la captura de las fuentes, planearon el suministro del equipo mediante la conglomeración, planearon el proceso productivo con ingenieros, planearon la comercialización del producto mediante la evaluación del mercado, planearon la demanda con publicidad, planearon los precios mediante “gentlemen´s agreements”, planearon los salarios colaborando con los sindicatos, planearon la inversión con expertos financieros, planearon el intercambio internacional mediante arreglos informales, “backscratching” y el comercio dentro de sí mismas: 40 por ciento del comercio mundial tiene lugar dentro de las corporaciones globalizadas--tiene lugar entre sus filiales. 
Cuando el presidente de la Chrysler gana 450 veces más que un obrero eso es explotación, pero no lo define como capitalista.  Solamente dirige la corporación, no la posee.  Casi la mitad de las acciones de las corporaciones estadounidenses gigantescas está en manos de los obreros mediante sus fondos de pensiones y los planes de posesión de acciones.  El consejo de administración puede desocupar al gerente corporativo.  El consejo tampoco posee la corporación; el consejo ni siquiera administra la corporación; el consejo no sabe dirigirla; el consejo solamente trata de controlar al gerente.  Pero los gerentes más o menos hacen lo que les da la gana y luego le dicen al consejo de administración lo que piensan que el consejo quiere escuchar. 

Todo esto ya no es el capitalismo clásico.  Es una nueva forma de producción.  Es una nueva forma porque el grueso del excedente se extrae como sueldos altos para los gerentes y profesionistas.  El capitalismo clásico sigue adelante como pequeñas empresas y también existe un movimiento cooperativo, pero estos modos de producción no son dominantes.

(En esta discusión estamos hablando de la producción, no de la especulación y la economía de papel.  Estamos hablando de la economía real.  Las burbujas en la economía de papel estallan: 1929, 2008?  Pero la economía real sigue funcionando.)

La clave de este análisis es el excedente económico, un concepto que Marx tomó de la economía política y usó para la comprensión de las sociedades por toda la historia.  A finales del siglo dieciocho Adam Smith y François Quesnay fundaron la economía política clásica.  El aristócrata Charles Townshend mandó a Smith a París como tutor de su hijo adolescente.  La tarea de Smith era asegurar que el hijo no se emborrachara y enseñarle algo.  En París, Smith conoció al Dr. Quesnay, el gran economista quién era el médico de Madame Pompadour, la amante del Rey Louis XV.  (¿Qué aprendió la brillante Pompadour de Quesnay?  Mientras hacía el amor con el Rey, ¿susurraba la sabiduría económica en su oreja?)   Del Dr. Quesnay, Adam Smith aprendió el concepto del excedente económico.  Estos dos fundadores de la economía política clásica lo pasaron a Malthus, Ricardo, Mill y Carlos Marx.[2]

¿Qué es el excedente?  En El Capital III:LI Marx define el excedente como lo que sobra después de que los trabajadores en los campos y los talleres han producido bastante para vivir y han remplazado los materiales gastados.  En cada sociedad una clase que posee los medios de producción se apropia del excedente.  Los trabajadores vomitan el excedente debido a la presión económica: sin los medios de producción las clases inferiores dependen de sus amos.  Los amos pueden permitir acceso a los medios. 

En El Capital I:IX:1 la forma de extraer el excedente define la formación social.  Por ejemplo, si se extrae como renta de la tierra, la formación es feudal; si se extrae como plusvalía, es capitalista.  En la definición son implícitas las clases sociales: señores y siervos, capitalistas y asalariados.

Marx repite su definición del excedente en El Capital III: XLVII:2.  Ahí también dice que en muchas formas sociales el trabajador “posee” su tierra y sus herramientas pero el amo extrae el excedente sin presión económica mediante otros medios (éstos son políticos, religiosos y militares).  A continuación señala que en la historia mundial, “después de la conquista de un país, la primera preocupación de los conquistadores fue siempre la de apropiarse también de sus hombres.”  En su célebre capítulo sobre “el fetichismo de las mercancías,” el poder del Estado es la fuerza motriz del proceso histórico en el mundo antiguo como también fue la Iglesia en la Edad Media (“ahí la política y el catolicismo desempeñaron el papel principal”).  “El modo de producción condiciona en general la vida social, política e intelectual” y “las formas de consciencia social corresponden a la base económica.”  Rechazaba el determinismo económico y repetidamente denunciaba a Paul Lafargue (Le Determisme Economique de Karl Marx) y decía, “Je ne sui pas marxiste”.

Las relaciones sociales de producción de “señorío y servidumbre” asumen formas diferentes: “La forma económica específica en que a los productores directos se les arranca sobre trabajo no pagado determina la relación de señorío y servidumbre como surge de la producción misma y reacciona a su vez de manera determinante sobre ésta…. Siempre es la relación inmediata entre el propietario de los medios de producción y el productor directo…que revela el secreto más profundo, el cimiento oculto de toda la estructura social” (Capital III:XLVII:II).  En el mosaico de posiciones de clase de cada sociedad, una relación de propietario-productor es dominante. 

Varias formas de producción existieron juntas en la formación social del Imperio Romano: una forma tributaria de impuestos en Egipto, campesinos de subsistencia en Asia Menor, la producción mercantil simple en las ciudades, formas tribales en África del Norte, y el modo de producción esclavista esparcido especialmente por Italia, Galia, España, Dacia, África y un poco en Grecia, Pergamo y Siria.   Anteriormente, en la formación Macedoniana de Felipe II había un modo feudal en el campo y un modo esclavista en sus minas de oro fabulosas.  En la formación social estadounidense de los 1850s había producción mercantil simple, un modo capitalista incipiente y la esclavitud.  En la formación azteca un modo feudal existía con un modo tributario.  Cada sistema económico es una mezcla de formas productivas. 

“En todas las formaciones sociales hay un tipo específico de producción que predomina sobre el resto; sus relaciones asignan rango e influencia a los otros” (Grundrisse, M3).  En la mezcla económica la forma de producción en la cual se extrae el grueso del excedente es la forma predominante y la manera de extraerlo define el sistema económico.[3]  Una formación social o sistema económico es la mezcla; la forma dominante o modo de producción dominante define la formación social (Gesellschaftsformation).  En el término formación social se recalca la base económica de toda la sociedad; el término sociedad en el uso común hoy enfatiza la estructura total de las relaciones culturales, políticas y económicas.  Pero “formación” y “sociedad” son aproximadamente intercambiables.     

En El Capital I:X:2, Marx dice que en cada sociedad “el trabajador se ve obligado a agregar al tiempo de trabajo necesario para su propio mantenimiento un tiempo de trabajo extra destinado a producir los medios de subsistencia del poseedor de los medios de producción: poco importa que ese propietario sea aristócrata ateniense, teócrata etrusco, ciudadano romano, barón normando, esclavista norteamericano, boyardo valaco, terrateniente o capitalista moderno.”  Ésta es una lista abreviada de algunas relaciones de propietario-productor en la historia universal.  Lo que sigue es una lista expandida.

La manera de extraer el grueso del excedente en distintas relaciones de producción define la formación social (Capital I:IX:1)  Si los sacerdotes lo extraen en la forma de impuestos como en el antiguo Egipto hay una formación tributaria; si los terratenientes mandarines lo extraen de campesinos chinos como su renta de la tierra o impuestos para su emperador existe una formación feudal-tributaria; si los zamindares hereditarios que poseen tierras estatales con pueblitos lo extraen como impuestos en la India hay una formación tributaria; si los esclavistas lo extraen como trabajo forzado directo como en Atenas, Corinto, Tebas, Quios, Egina, Epidaurus, Argos y Megara, ahí está una formación esclavista; si los ciudadanos armados lo extraen de ilotas (con familias) en tierra estatal es la formación ilota de Esparta, Creta, Tesalia, Sicilia, y las ciudades griegas alrededor del Mar Negro; si los teócratas que poseen la tierra colectivamente lo extraen de clanes como trabajo cooperativo tenemos la sociedad etrusca; si la aristocracia feudal de Felipe II lo extrae de campesinos en la forma de bienes y de trabajo de esclavos en las minas de oro es la formación macedoniana; si los aristócratas urbanos lo extraen como trabajo forzado en las ciudades de los imperios helenísticos vemos sociedades esclavistas; si se extrae en la antigua Roma de minas, galeras y latifundios mediante la compulsión con látigos en Italia, Galia, España, África y Dacia es un modo de producción esclavista; si los terratenientes italianos lo extraen de coloni como la mitad de su cosecha en el Bajo Imperio existe un modo de producción semifeudal; si se les extrae como trabajo forzado en los campos a extranjeros capturados por una aristocracia guerrera vikinga es la formación social sueca; si los barones normandos en Inglaterra lo extraen de sus siervos comoproductos y trabajo en el señorío es una sociedad feudal; si los obispos que poseen la tierra corporativamente lo extraen de siervos como renta en especie y diezmos para la Iglesia es un modo de producción clerical-medieval; si los boyares con sables lo arrancan a siervos como trabajo corvée es el feudalismo rumano; si los barones normandos lo extraen de siervos como renta de la tierra en Nápoles y Sicilia en el siglo doce, he aquí un reino feudal; si los dueños de los telares en la Florencia renacentista lo extraen de los obreros textiles como plusvalía es un modo de producción capitalista; si los burócratas con un Plan lo extraen como tiempo de trabajomedido por “quipus” es la sociedad inca; si el Estado azteca lo extrae a una masa campesina como impuestos (en especie y en trabajo) y también una pequeña clase terrateniente lo toma de algunos siervos, es dominante un modo de producción tributario; si se les extrae como plusvalía a tejedores pueblerinos suplido con lana por mercaderes alemanes quienes venden la tela por beneficios en el siglo diecisiete tenemos un modo de producción proto-capitalista; si se les extrae a negros mediante la fuerza en plantaciones en las Antillas en el siglo dieciocho es la esclavitud; si los capataces de los hacendados lo extraen como trabajo en las haciendas a peones acasillados en México y Perú vemos un modo de producción feudal; si los terratenientes del Viejo Sur lo extraen como cosechas a aparceros ésta es una forma semi-feudal; si los mercaderes ingleses quienes suplen la materia prima lo extraen como plusvalía a artífices trabajando en casa y venden el producto por beneficios tenemos un modo semi-capitalista; si los empresarios europeos decimonónicos lo extraen como plusvalía de asalariados en fábricas, ferrocarriles y minas es el capitalismo industrial.  Agrego que si en el siglo veinte se extrae a los obreros como sueldos altos para gerentes, burócratas  y profesionistas existe una sociedad postcapitalista.  Ésta es la formación social en Europa y Los Estados Unidos y hay una evolución semejante en muchos países del Sur Mundial.  Una forma de sociedad postcapitalista que extraía el excedente mediante sueldos altos para burócratas existía en los países soviéticos y permanece hoy en China, Vietnam y Corea del Norte.  En muchos países postsoviéticos la vieja Nomenklatura continua como la clase dominante. 

El marxismo vulgar reduce el panorama histórico marxista a una secuencia unilinear: esclavitud-feudalismo-capitalismo.[4]

Marx publicó el primer tomo de El Capital en 1867.  Según su plan de trabajo, este libro iba a ser solamente el primero de muchos tomos coronados con un estudio del Estado (M. a E. 4-2-58).  Si examinamos el plan, este primer libro está incompleto.  En el plan este libro debe terminar con
“(d) el capital en acciones como la forma más perfecta (conduciendo al comunismo) con todas sus contradicciones incluidas”. 
En la publicación de 1867 Marx no incluyó el estudio del capital en acciones conduciendo al comunismo.  Después de la muerte de Marx, los apuntes que había bosquejado sobre el tema cayeron en las manos de Engels y los publicó.  Los cito arriba en la página tres.  Aparecieron en el capítulo veinte siete de lo que Engels presentó como el tercer tomo de El Capital.  En un apéndice de este tercer tomo Engels hizo hincapié en la importancia del capítulo veinte siete.

Marx tenía miles de páginas de apuntes.  Pero aunque su vida continuó por casi dos décadas, ¡no publicó más tomos de El Capital!  (Después de su muerte Engels recopiló los apuntes en los tomos dos y tres y Kautsky en el tomo cuatro y los soviéticos finalmente publicaron la Grundrisse.)

¿Por qué se detuvo Marx después de 1867? De 1850 a 1967 todos los días en Londres Marx surgió de su agujero de rata en un departamento del barrio bajo de Soho y caminó arrastrando los pies al Museo Británico.  Con ropa gastada se sentó ahí escribiendo artículos para un periódico en Nueva York.  Leyó obras abstractas de economía política y hojeó libros que nadie más había leído.  Estudió una tonelada de Libros Azules oficiales desconocidos por todos.  Trabajó hasta muy noche, amontonando cuadernos de apuntes con una escritura ilegible.  Debido a los furúnculos en las posaderas con frecuencia escribió de pie.  En 1867 publicó Das Kapital.  Su lucha contra lo que llamaba “la mierda económica” lo dejó agotado. 

Durante los últimos quince años de su vida sufrió de mala salud y apenas pudo trabajar.  Entre 1867 y la muerte de Marx en 1883, el único tomo de El Capital publicado llegó a ser la Biblia de los obreros alemanes y hasta convirtió a rusos como Plejánov.  Los marxistas repitieron la ipsíssima verba del primer tomo con una intensidad fanática y convirtieron su Biblia en un nuevo sistema de economía. 

Pero en 1867 Marx mismo no creía que estuviera presentando un nuevo sistema de economía.  Das Kapital tiene el subtítulo: Kritik der politischen Ökonomie.  Fue una crítica de Francois Quesnay, Adam Smith, Thomas Malthus, David Ricardo, Henry Carey, Wilhelm Roscher, Jean-Charles Sismondi, William Nassau Senior, Jean Baptiste Say y John Stuart Mill—la economía política hasta 1848.  No obstante, en los años 1870s y 1880s, ¡el libro se canonizó como una escritura sagrada!  De modo que Marx no dijo nada acerca de su modelo de dos sistemas en competencia.  Guardó silencio y finalmente falleció en su escritorio.

Después de 1867 en sus años declinantes continuó sosteniendo el modelo de El Capital con la tesis de la inmiseración y la tesis de la polarización: “En la medida en que el trabajo desarrolla socialmente,” dice en 1875 “se desarrolla también la pobreza y el desamparo del obrero…. Ésta es la ley de toda la historia hasta hoy” (Crítica del Programa de Gotha, I, póstumo).  A continuación dice: “El sistema del trabajo asalariado es un sistema de esclavitud y de hecho una esclavitud que se hace más dura a medida que se desarrollan las fuerzas sociales productivas del trabajo, aunque el obrero esté mejor o peor remunerado” (Crítica, II).  Otra vez reconoce que los salarios de los obreros siguen aumentando.  Como en El Capital, cita el Manifiesto de 1848 para reafirmar la tesis de la polarización: “De entre todas las clases que se enfrentan hoy a la burguesía, sólo el proletariado es la clase  realmente revolucionaria.  Las otras perecen y desaparecen frente a la Industria Moderna” (Crítica, I).

Pero el nuevo modelo de dos sistemas en competencia quedaba en su pensamiento.  En 1875 se refiere a las fábricas cooperativas: “Que los obreros quieren establecer las condiciones de producción cooperativa en una escala nacional en su propio país sólo quiere decir que laboran por revolucionar las actuales condiciones de producción” (Crítica, III).  En este modelo alternativo la propiedad colectiva está creciendo mediante la cooperativización.  En el modelo la propiedad colectiva también crece mediante la corporatización: como dicen las citas de sus apuntes en la página tres arriba, “un nuevo modo de producción surge con toda naturalidad de un antiguo modo cuando las fuerzas materiales de producción y las correspondientes formas sociales de producción han llegado a cierto grado”.  La corporación es la evolución de la propiedad privada hacia la propiedad social.  “Se deben considerar a las empresas capitalistas por acciones y también a las fábricas cooperativas como formas de transición del modo capitalista de producción al modo colectivista”. (Capital III:27)  En el modelo evolucionista el crecimiento de la propiedad colectiva es inevitable.

Marx descubrió dos leyes de la sociedad de mercado moderna que todavía están vigentes.

Fue el primer economista que propuso una teoría del crecimiento económico (Capital I: XXII:3).  En la economía política clásica Smith, Ricardo y Mill nunca explicaron porque la economía crecía.  Suponían que había una tendencia psicológica a comprar y vender e invertir.  Marx explicó que la competencia del mercado obliga a cada empresa a producir más barato, mejor y Más—o quebrar.  Esta ley todavía está vigente, aunque se ha debilitado debido a la planificación parcial de las empresas gigantescas y los rescates gubernamentales cuando fracasan.  De todos modos las mega-corps todavía compiten entre sí y sigue el crecimiento loco del poder productivo.  Nada lo frena, ni siquiera el colapso ambiental.

Desde los años 1990 ha reaparecido la polarización de las clases hacia unos pocos ricos y una masa de pobres.  Las clases medias encogen y las clases inferiores se hunden en la miseria.  ¿Por qué?  Porque el rival soviético del occidente desapareció.  El rival tenía la seguridad económica de la cuna a la tumba para todos.  Las clases dominantes de Europa, Los Estados Unidos y países como México ya no se enfrentan con ningún rival y se sienten seguras.  Empujan a las clases trabajadoras a los sótanos de la historia: los salarios bajan, la salud pública decrece, las escuelas flaquean, los servicios disminuyen, el bienestar se debilita, las pensiones se encogen, los trabajos desaparecen.  Los ricos se enriquecen y los pobres empobrecen.[5]

El crecimiento desenfrenado y la polarización acelerada impulsan la civilización del siglo veinte uno hacia una catástrofe.  ¿La ruina ecológica?  ¿Las insurrecciones?  Para que la civilización sobreviva, la humanidad tiene que reconstruirla desde abajo hacia arriba.

En el modelo alternativo de El Capital III, la nueva sociedad cooperativa crece en el armazón de la vieja.  Y las cada vez más grandes corporaciones finalmente tendrán que ser nacionalizadas.[6]

¿Constituyen la ola del futuro las cooperativas, los ejidos, los kibutz, las comunas, las granjas colectivas, las agro-ciudades, la propiedad social, la producción de-centralizada y las comunidades autosuficientes?  ¿La polarización de las clases resultará en insurrecciones y la nacionalización de las megacorps por gobiernos populares?

Peter Drucker dice en la página seis de Postcapitalist Society editado por Harper in 1993 que en los Estados Unidos los obreros poseen casi la mitad de las acciones de  las corporaciones  mediante sus fondos de pensiones.  En la página cuatro de Working Capital editado por Cornell University en 2001 Tessa Hebb lo formula así: “el crecimiento explosivo durante los años 1980 y 1990 dio lugar a un fondo de capitales en 1998 de 7 billones de dólares en ahorros de los trabajadores de fondos de pensiones, o el 45 por ciento de todas las acciones que cotiza en bolsa en los Estados Unidos.”  También desde 1952 el Plan de Posesión de las Acciones de los Empleados ayuda a los obreros a pedir préstamos para comprar las acciones en las corporaciones donde trabajan y devolver el préstamo con los dividendos de sus acciones.  Hoy en los Estados Unidos hay 11, 000,000 de obreros en estos planes en empresas privadas y hay 15,000,000 comprando acciones en empresas públicas.  Los obreros poseen casi la mitad de la Chrysler.  Pero la explotación sigue porque los gerentes corporativos perciben sueldos astronómicos.  “El promedio del sueldo del CEO fue 10, 000,000 de dólares en 2010 en 200 empresas grandes.”  (Datos de Equilar, una firma en California)  A veces los sueldos de los CEOS son fantásticos.  Philippe Dauman at Viacom percibió 85,000,000 de dólares en 2010!  (New York Times, 3-6-11)  Hoy el sueldo de Michael Duke, el CEO de la mega-cadena de Walmart, es 1,000 veces más que el de uno de los trabajadores. (Business Insider).

Los gerentes corporativos están fuera de control.  Con sus sueldos en las nubes vuelan sobre el planeta como chilangos que solamente bajan en picada para contaminar y agotar la tierra: fábricas asfixiantes, acuíferos vacíos, desechos tóxicos, minas vaciadas, gases invernaderos, montañas erosionadas, lluvia ácida, bosques talados, petróleo derramado, desiertos crecientes, aire letal, glaciares derretidos, agua envenenada, arrecifes agonizantes, radiación nuclear, suelos degradados, ozono agujerado, lagos carbonados, ríos muertos, pillaje de la bioesfera, concentraciones industriales sobrepobladas, mil millones de marginados y el desempleo en aumento continuo.  Las mega-corps son monstruos salvajes que amenazan la civilización.

Su nacionalización es inevitable.

Notas

[2] La aplicación del concepto del excedente económico en la economía contemporánea se puede encontrar en Donald Hodges, America’s New Economic Order, editado simultáneamente en los Estados Unidos, Hong Kong, Singapur y Sydney por Avebury in 1996.
[3] Max Weber dice que si sustraemos una forma de producción del sistema económico y la economía se desploma, la forma es dominante.  (El método de Marx y él de Weber dan el mismo resultado.) Wirstchaftsgeschichte.  Berlin: Duncker und Humboldt, 1981, capítulo 22.
[4] En la investigación de la historia puede haber “un compendio de los resultados más generales abstraídos de la consideración del desarrollo histórico,” escriben Marx y Engels.  “Solamente pueden servir para facilitar el arreglo del material histórico….  No ofrecen en modo alguno una receta o un esquema para poner en orden las épocas de la historia.” La Ideología Alemana I:4
[5] “In the USA income inequality increases.”  (Chrystia Freeland, New York Times, 10-14-12)  “A small but growing band of global pirates accrue wealth from the continued immiseration of the squeezed majority.” (Robert Reich, Harvard Economist)  “In America a shrinking few do very well and a growing many barely make it.” (Barak Obama)  “Income inequality in Europe has risen quite substantially since the mid 1980s.”  (Bonesmo Fredriksen, 4-16-12, OECD)
[6] La nueva sociedad crece en el armazón de la vieja.  En un nivel mundial las cooperativas modernas se han desarrollado por 200 años.  Hoy las cooperativas existen en todas partes, proporcionando productos y servicios que no estarían disponibles por otros medios.  Con una membresía total de 800, 000,000, las cooperativas son grandes agentes económicos.  Proveen 100, 000,000 de los trabajos del mundo—20 por ciento más que las empresas transnacionales.  En Francia 10 por ciento de la fuerza laboral se encuentra en cooperativas.  En Suecia una cooperativa posee el rascacielos más alto del país.  Europa es la región más cooperativizada.  En Japón las cooperativas tienen un lugar importante en la economía nacional.  En los Estados Unidos hay 140,000,000 miembros de cooperativas de todas clases—4 de 10 norteamericanos.  En México hay 15,000 cooperativas.
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Not@s sobre Marx, marxismo, socialismo y la Revolución 2.0

— Notas notables
Moishe Postone: Il compito della teoria critica oggi: Ripensare la critica del capitalismo e dei suoi futuri — Blackblog Franco Senia
Pierre-Yves Quiviger: Marx ou l'élimination des inégalités par la révolution — Le Point
Hernán Ouviña: Indigenizar el marxismo — La Tinta
Emmanuel Laurentin: Les historiens américains et Karl Marx — France Culture
Adèle Van Reeth: Le Capital de Karl Marx: La fabrique de la plus-value — France Culture
Manuel Martínez Llaneza: Reproches a Marx acerca de El Capital (Bajo la égida de Friedrich Engels) — Rebelión.es
Victoria Herrera: Marx y la historia — Buzos
Alejandro F. Gutiérrez Carmona: La vigencia del pensamiento marxista — Alianza Tex
Víctor Arrogante: El Capital y las aspiraciones de la clase trabajadora — Nueva Tribuna
Mauricio Mejía: Karl Marx, el poeta de la mercancía — El Financiero
Emmanuel Laurentin: Karl Marx à Paris: 1843-1845 — France Culture
Jacinto Valdés-Dapena Vivanco: La teoría marxista del Che Guevara — Bohemia
Aldo Casas: El marxismo como herramienta para la lucha — La necesidad de la formación en la militancia — La Tinta
Héctor Salazar: Marx, dos aspectos fundamentales en su desarrollo: dialéctica y tránsito del idealismo al materialis — Marx desde Cero
Evald Vasiliévich Iliénkov: La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en El Capital de Marx — Templando el Acero
Vincent Présumey: 1837-1848: Suivi des écrits de Karl Marx: entre Epicure et Hegel - I — Mediapart
Vincent Présumey: 1837-1848: Suivi des écrits de Karl Marx: combat pour la démocratie - II — Mediapart
Vincent Présumey: 1837-1848: Suivi des écrits de Karl Marx: de la critique de Hegel à la critique de la société - III — Mediapart
Vincent Présumey: 1837-1848: Suivi des écrits de Karl Marx: charges critiques avec F. Engels - IV — Mediapart
Roman Rosdolky: Marx ésotérique et Marx exotérique — Palim Psao
Lepotier: Marx, Marxisme, Cui bono? — Bella Ciao
Andrea Vitale: La critica di Pareto a Marx: una abborracciatura — Operai e Teoria
Annelie Buntenbach: Marx provides us with a glimpse behind the scenes of capitalism — Marx 200
Antoni Puig Solé: La Ley del Valor y la ecología en Marx — Lo que somos
Vladimiro Giacché: Note sui significati di "Libertà" nei Lineamenti di Filosofia del Diritto di Hegel — Il Comunista
Salvador López Arnal: Manuel Sacristán (1925-1985) como renovador de las tradiciones emancipatorias — Rebelión
Paúl Ravelo Cabrera: Marx, Derrida, el Gesto Político y la supercapitalización mundial — Scribb
Dino Greco: In difesa del marxismo — Sollevazione
Alberto Quiñónez: Arte, praxis y materialismo histórico — Rebelión
Sebastiano Isaia: Il Capitale secondo Vilfredo Pareto — Nostromo
Josefina L. Martínez: Feminismo & Socialismo marxista - Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo — Rebelión
John Bellamy Foster: Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza — Scribb
José Manuel Bermudo Ávila: Concepto de Praxis en el joven Marx — Scribb
Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox

— Notas y comentarios sobre El Capital
António Ferraz: Os 150 anos do livro ‘O Capital’, de Karl Marx — Correio do Minho
Horacio Tarcus: Traductores y editores de la “Biblia del Proletariado” - Parte I & Parte II — Memoria
Emmanuel Laurentin: Le Capital, toujours utile pour penser la question économique et sociale? — France Culture
J.M. González Lara: 150 años de El Capital — Vanguardia
Roberto Giardina: Il Capitale di Marx ha 150 anni — Italia Oggi
Alejandro Cifuentes: El Capital de Marx en el siglo XXI — Voz
Marcela Gutiérrez Bobadilla: El Capital, de Karl Marx, celebra 150 años de su edición en Londres — Notimex
Mario Robles Roberto Escorcia Romo: Algunas reflexiones sobre la vigencia e importancia del Tomo I de El Capital — Memoria
Antoni Puig Solé: El Capital de Marx celebra su 150° aniversario — Lo que Somos
Jorge Vilches: El Capital: el libro de nunca acabar — La Razón
Carla de Mello: A 150 años de El Capital, la monumental obra de Karl Marx — Juventud Socialista del Uruguay
Rodolfo Bueno: El Capital cumple 150 años — Rebelión
Diego Guerrero: El Capital de Marx y el capitalismo actual: 150 años más cerca — Público
José Sarrión Andaluz & Salvador López Arnal: Primera edición de El Capital de Karl Marx, la obra de una vida — Rebelión
Sebastián Zarricueta: El Capital de Karl Marx: 150 años — 80°
Marcello Musto: La durezza del 'Capitale' — Il Manifesto
Esteban Mercatante: El valor de El Capital de Karl Marx en el siglo XXI — Izquierda Diario
Michael Roberts: La desigualdad a 150 años de El Capital de Karl Marx — Izquierda Diario
Ricardo Bada: El Capital en sus 150 años — Nexos
Christoph Driessen: ¿Tenía Marx razón? Se cumplen 150 años de edición de El Capital — El Mundo
Juan Losa: La profecía de Marx cumple 150 años — Público
John Saldarriaga: El Capital, 150 años en el estante — El Colombiano
Katia Schaer: Il y a 150 ans, Karl Marx publiait ‘Le Capital’, écrit majeur du 20e siècle — RTS Culture
Manuel Bello Hernández: El Capital de Karl Marx, cumple 150 años de su primera edición — NotiMex
Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge
Jérôme Skalski: Lire Le Capital, un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité

— Notas y reportajes de actualidad
María Gómez De Montis: El Manifiesto Comunista nació en la Grand Place — Erasmus en Flandes
Michel Husson: Marx, un économiste du XIXe siècle? A propos de la biographie de Jonathan Sperber — A L’Encontre
Homenaje a Wenceslao Roces, traductor de Marx — Club de Traductores de Buenos Aires
César Rendueles: Todos los Marx que hay en Marx — El País
Alice Pairo: Karl Marx, Dubaï et House of cards: la Session de rattrapage — France Culture
Sebastián Raza: Marxismo cultural: una teoría conspirativa de la derecha — La República
Samuel Jaramillo: De nuevo Marx, pero un Marx Nuevo — Universidad Externado de Colombia
Sergio Abraham Méndez Moissen: Karl Marx: El capítulo XXIV de El Capital y el “descubrimiento” de América — La Izquierda Diario
Alessandro Cardinale: Wolfgang Fritz Haug, la Neue Marx-Lektüre e la «Prasseologia» — Materialismo Storico
Joseph Daher: El marxismo, la primavera árabe y el fundamentalismo islámico — Viento Sur
Francisco Jaime: Marxismo: ¿salvación a través de la revolución? — El Siglo de Torreón
Pourquoi Karl Marx revient-il à la mode? — Radio Télévision Belge
Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
Guido Fernández Parmo: El día que Marx vio The Matrix — Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires
Beatrice Debiasi: Il robot decreterà la fine delle dottrine di Marx? — Secolo Trentino
Cest: Karl Marx y sus "Cuadernos de París" toman vida con ilustraciones de Maguma — El Periódico
Leopoldo Moscoso: 'Das Kapital': reloading... — Público
Laura "Xiwe" Santillan: La lucha mapuche, la autodeterminación y el marxismo — La Izquierda Diario
Milliere Guy: Le fascisme de gauche gagne du terrain — Les 4 Vérités
Nelson Fernández: Los hijos uruguayos de Adam Smith y Karl Marx — El Observador
José de María Romero Barea: Hölderlin ha leído a Marx y no lo olvida — Revista de Letras
Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
Francisco Cabrillo: Cómo Marx cambió el curso de la historia — Expansión
El “Dragón Rojo”, en Manchester: Cierran el histórico pub donde Marx y Engels charlaban "entre copa y copa" — BigNews Tonight
Marc Sala: El capitalismo se come al bar donde Marx y Engels debatían sobre comunismo — El Español

— Entrevistas
David McNally & Sue Ferguson: “Social Reproduction Beyond Intersectionality: An Interview” — Marxismo Crítico
Gustavo Hernández Sánchez: “Edward Palmer Thompson es un autor que sí supo dar un giro copernicano a los estudios marxistas” — Rebelión
Alberto Maldonado: Michael Heinrich en Bogotá: El Capital de Marx es el misil más terrible lanzado contra la burguesía — Palabras al Margen
Leonardo Cazes: En memoria de Itsván Mészáros — Rebelión (Publicada en O Globo)
Entrevista con István Mészáros realizada por la revista persa Naghd’ (Kritik), el 02-06-1998: “Para ir Más allá del Capital” — Marxismo Crítico
Rosa Nassif: “El Che no fue solo un hombre de acción sino un gran teórico marxista” Agencia de Informaciones Mercosur AIM
Entrevista a Juan Geymonat: Por un marxismo sin citas a Marx — Hemisferio Izquierdo
Juliana Gonçalves: "El Capital no es una biblia ni un libro de recetas", dice José Paulo Netto [Português ] — Brasil de Fato
Entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
Alejandro Katz & Mariano Schuster: Marx ha vuelto: 150 años de El Capital. Entrevista a Horacio Tarcus — La Vanguardia
Salvador López Arnal: Entrevista a Gustavo Hernández Sánchez sobre "La tradición marxista y la encrucijada postmoderna" — Rebelión
Jorge L. Acanda: "Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx" — La Linea de Fuego

— Notas sobre Lenin y el centenario de la Revolución de Octubre
Gilberto López y Rivas: La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial — La Jornada
Toni Negri: Lenin: Dalla teoria alla pratica — Euronomade
Entretien avec Tariq Ali: L’héritage de Vladimir Lénine — Contretemps
Michael Löwy: De la Revolución de Octubre al Ecocomunismo del Siglo XXI — Herramienta
Serge Halimi: Il secolo di Lenin — Rifondazione Comunista
Víctor Arrogante: La Gran Revolución de octubre — El Plural
Luis Bilbao: El mundo a un siglo de la Revolución de Octubre — Rebelión
Samir Amin: La Revolución de Octubre cien años después — El Viejo Topo
Ester Kandel: El centenario de la Revolución de octubre — Kaos en la Red
Daniel Gaido: Come fare la rivoluzione senza prendere il potere...a luglio — PalermoGrad
Eugenio del Río: Repensando la experiencia soviética — Ctxt
Pablo Stancanelli: Presentación el Atlas de la Revolución rusa - Pan, paz, tierra... libertad — Le Monde Diplomatique
Edmund Wilson: Revolução Russa: O marxismo chega à Rússia e Lenin faz a Revolução — Estadão
Gabriel Quirici: La Revolución Rusa desafió a la izquierda, al marxismo y al capitalismo [Audio] — Del Sol

— Notas sobre la película “El joven Karl Marx”, del cineasta haitiano Raoul Peck
Eduardo Mackenzie:"Le jeune Karl Marx ", le film le plus récent du réalisateur Raoul Peck vient de sortir en France — Dreuz
Minou Petrovski: Pourquoi Raoul Peck, cinéaste haïtien, s’intéresse-t-il à la jeunesse de Karl Marx en 2017? — HuffPost
Antônio Lima Jûnior: [Resenha] O jovem Karl Marx – Raoul Peck (2017) — Fundaçâo Dinarco Reis
La película "El joven Karl Marx" llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
Boris Lefebvre: "Le jeune Karl Marx": de la rencontre avec Engels au Manifeste — Révolution Pernamente

— Notas sobre el maestro István Mészáros, recientemente fallecido
Matteo Bifone: Oltre Il Capitale. Verso una teoria della transizione, a cura di R. Mapelli — Materialismo Storico
Gabriel Vargas Lozano, Hillel Ticktin: István Mészáros: pensar la alienación y la crisis del capitalismo — SinPermiso
Carmen Bohórquez: István Mészáros, ahora y siempre — Red 58
István Mészáros: Reflexiones sobre la Nueva Internacional — Rebelión
Ricardo Antunes: Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros — Herramienta
Francisco Farina: Hasta la Victoria: István Mészáros — Marcha
István Mészáros in memoriam : Capitalism and Ecological Destruction — Climate & Capitalism.us