"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

25/4/14

Ernesto Laclau y su imposible sujeto popular, Izquierda nacional, posmarxismo y populismo

Foto: Ernesto Laclau 
Gastón Gutiérrez  |  El 13 de abril, a los 78 años, falleció Ernesto Laclau, uno de los más influyentes teóricos políticos argentinos de las últimas décadas. De renombre internacional, Laclau se destacó en pensar la filosofía y la política contemporáneas y se transformó en el intelectual argentino de mayor notoriedad, tanto en ámbitos académicos, como en los debates políticos para un público progresista y de izquierda. En Argentina Laclau se volvió conocido más ampliamente a partir del apoyo del filósofo a los gobiernos kirchneristas.

La larga trayectoria de Laclau, más de cinco décadas, pueden ordenarse alrededor de su búsqueda por articular teóricamente los sucesivos proyectos políticos y teóricos a los que adscribió: de la izquierda nacional en los ‘60 y su política de apoyo al peronismo; a una crítica y un alejamiento creciente del marxismo, que comenzó en los ‘70 y lo condujo al intento de sintetizar teóricamente el “posmarxismo” en los ‘80 y políticamente con la búsqueda de una “democracia radical” dentro de los marcos de los regímenes capitalistas existentes; para retomar finalmente sus orígenes “populistas” en la izquierda nacional, elaborando la lógica de articulación política del “populismo” como una teoría para comprender los antagonismos en la historia y un programa político que encontró encarnadura en los gobiernos progresistas latinoamericanos a los que apoyaba.

 Sus años formativos

Nacido en el seno de una familia politizada, Laclau siempre señalo que su ingreso a la vida política e intelectual fue precoz bajo el influjo de su padre Ernesto Laclau, abogado radical, militante de Yrigoyen y cercano al grupo Forja, lo que le permitió la influencia temprana del intelectual nacional-popular Arturo Jauretche. Su padre también escribió libros de historia política, despertando un amplio interés intelectual en el joven que en 1954 ingresó en la UBA  para estudiar Historia. Sin embargo su entrada a la universidad encontraría al joven Laclau (que se licenciaría en 1964) trabajando junto a José Luis Romero, figura renovadora de la historia social argentina, y a Gino Germani, el fundador de la carrera de sociología que intentó comprender la modernización de la argentina de posguerra y que interpretó el fenómeno político del peronismo como algún tipo de fascismo. Inicialmente Laclau compartiría con este tipo de influencias el rechazo al peronismo, prefiriendo la perspectiva de un socialismo liberal e ingresando a militar en el Partido Socialista Argentino. En su actividad política universitaria llegó a presidir el Centro de estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA y a participar activamente de la candidatura de Romero para rector (quien también militaba en el PSA). Posteriormente se desilusionó de las posibilidades para el socialismo liberal dentro del régimen libertador, y pasada la ilusión en el Frondicismo, Laclau participaría de las sucesivas escisiones de la juventud del PSA influenciadas por la revolución cubana y crecientemente por la resistencia peronista.

Durante 5 años Laclau militó en las filas de la corriente de la izquierda nacional de Abelardo Ramos y Spilimbergo, participó en el Partido Socialista de la Izquierda Nacional fundado en 1962, y dirigió el periódico Lucha Obrera en el cual escribió bajo seudónimo para resguardar su actividad académica. El grupo de Ramos había derivado de su trotskismo inicial en el grupo Octubre, a una colaboración política con el peronismo. La corriente izquierda nacional, independiente organizativamente, orbitó constantemente alrededor del peronismo y la ilusión de una revolución nacional que la condenaba a la impotencia.

Ruptura del vínculo teoría y política

A inicios de 1968 Laclau rompió con el partido, precisamente denunciando que esta “impotencia” y el raquitismo de la organización, a la que veía como muy doctrinaria, sin embargo se dedicó a la carrera académica y abandonó la militancia. Como intelectual varias de las ideas de ese periodo de formación lo marcarían para siempre, teórica y políticamente, como nunca dejó de resaltar el mismo Laclau alrededor de los conceptos de hegemonía y de pueblo. Sin embargo el alejamiento de la militancia práctica traería muchas consecuencias: “cuando leo los escritos de Lacan los ejemplos que se me vienen a la mente no son textos filosóficos o literarios, son recuerdos de una discusión en un sindicato argentino, de un choque de eslóganes opositores durante una manifestación, o de un debate durante un congreso partidario”. Ese alejamiento dejaría los problemas de la clase obrera y la política socialista como una pura herencia teórica, casi un recuerdo, de una lógica de la práctica política.

Por el apoyo del historiador inglés Eric Hobsbawm desarrolló su carrera en Inglaterra a partir del ’69 y desde ahí participó en el ámbito de debates del marxismo anglosajón. De ese periodo se destaca la compilación de ensayos Política e ideología en la teoría marxista: capitalismo, fascismo y populismo, entre los cuales se puede observar el desplazamiento de su interés historiográfico y económico inicial, como los debates sobre las características de la economía latinoamericana contra las teorías de la dependencia, o en el debate sobre el modo de producción feudal o capitalista con Andrew Gunder Frank en el cual haría uso de algunas ideas que traía consigo de los debates militantes en los ’60, y que constituían un preámbulo marxista obligatorio para poder caracterizar la dinámica de la revolución. Sin embargo, en sus contribuciones a los debates sobre el Estado y la política, que tenía un punto alto en el debate Milliband-Poulantzas, como son los ensayos “La especificidad de lo político” y “Hacia una teoría del populismo” ya se puede leer como Laclau avanza hacia una lectura idealista de la política, donde su lectura de la teoría de la hegemonía de Gramsci operaría como el vehículo principal hacia un abandono de cualquier perspectiva materialista, clasista y marxista.

Neoliberalismo y posmarxismo

La figura de Laclau adquirió reputación internacional a mediados de los ‘80 en plena ofensiva neoliberal. En esos años elaboró, junto a su esposa, la filósofa feminista belga Chantall Mouffe, una revisión del marxismo que se propuso abandonar lo que para ellos eran postulados “objetivistas” y “clasistas” que impedían pensar la política en un periodo para ellos claramente post-revolucionario producto del fin del ascenso de la lucha de clases del ’68. La hegemonía ideológica del triunfalismo burgués en los años de Thatcher y Reagan trajeron para Laclau una acelerada descomposición de todas las certidumbres de la política socialista, un derrumbe teórico llamado “crisis del marxismo” y el comienzo del fin de la experiencia histórica de la revolución rusa con la crisis que llevó posteriormente a la caída de la URSS.

En su libro Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia ya están las principales operaciones teóricas por las cuales Laclau considera que el giro lingüístico operado en la filosofía del siglo XX obligaba a repensar y revisar los conceptos marxistas fundamentales. El marxismo era entonces abandonado en función de una lectura que abrevaba en la fenomenología, la filosofía analítica, el estructuralismo y el post-estructuralismo. Laclau leía una sofisticada literatura filosófica, lingüística y psicoanalítica, bajo el signo del eclecticismo. Así las principales figuras de este giro filosófico, que por cierto son leídas como rivales, como el llamado “segundo Wittgenstein”, Heidegger, Derrida y Lacan, son tomadas conjuntamente por Laclau para reforzar las bases de una teoría de la política y del discurso como constitutivo de lo social, de manera contrapuesta al marxismo, y como una alternativa a lo que consideraba desvaríos metafísicos y deterministas.

Incluso las más sofisticadas versiones del marxismo althusseriano y gramsciano, con los cuales Laclau se formó, fueron abandonadas porque todavía conservaban un apego a los esencialismos de la economía y la clase obrera. La idea clave para esta revisión era dar cuenta del desarrollo de la teoría de la hegemonía, que había nacido en el seno del marxismo, con los debates de la II internacional y el marxismo ruso, y que tenía en la obra de Trotsky primero, y más aún de Gramsci luego, una evolución hacia pensar la política más allá de los fundamentos históricos y de clase. Una relectura que abandonaba la articulación de aspectos objetivos y subjetivos en la historia, como la que intentó Gramsci con la teoría de la hegemonía, o la que desarrolló Trotsky con su teoría de la revolución permanente. Laclau quebrando esta relación, se proponía descubrir una nueva lógica política, que llevada hasta el final, implicaba que las determinaciones materiales debían ser abandonadas para poder pensar las articulaciones discursivas.

Laclau y Mouffe llamaron a su reconstrucción teórica inicialmente “posmarxismo”, un nombre que luego irían abandonando, ya que la referencia al marxismo perdería sentido para ellos. La obra de Laclau posterior, oscila en responder a las críticas de los marxistas, como en el debate con Norman Geras en las páginas de la revista New Left Review, o en libros como Nuevas reflexiones sobre la revolución en nuestro tiempo, con en desarrollar la misma perspectiva teórica a la que llegó a mitad de los ‘80, como en Emancipación y diferencia, y otras obras y ensayos. Más cerca en el tiempo Laclau debatió con Zizek, Butler, Badiou y Negri entre otros sobre la filosofía y la política contemporáneas, casi siempre ubicado más alejado de los coqueteos radicales, anticapitalistas o anti-sistémicos de éstos últimos. Anunciado por la editorial Verso para mayo de este año, The rhetorical foundations of society será su último libro preparado en vida, una compilación de ensayos donde se anuncia la continuidad teórica de una melange de fenomenología, post-estructuralismo, filosofía analítica y retórica al servicio de comprender los antagonismos políticos mediante la ausencia deliberada de un análisis económico y social materialista.

El populismo vacío (y el kirchnerismo casi populista)

En 2005 Laclau, al calor de la política latinoamericana, retornó al tema del populismo, y escribió La razón Populista. Construyó allí una teoría formal de la lógica política del populismo, al que consideraba una “concepto neutro” según sus palabras. Laclau teoriza cómo la “lógica política” inscripta en los fenómenos populistas da cuenta de la constitución de lo político como tal y constituye además la apuesta política por la cual luchar actualmente: “La verdad es que mi noción del pueblo y la clásica concepción marxista de la lucha de clases son dos maneras diferentes de concebir la construcción de las identidades sociales, de modo que si una de ellas es correcta la otra debe ser desechada, o más bien reabsorbida y redefinida en términos de la visión alternativa”.

El concepto de populismo de Laclau tiene las virtudes que un concepto “catch all” puede tener, su des-historizado formalismo le permite utilizar la malla teórica del populismo para aplicarla a los más variados fenómenos políticos, siempre y cuando existiera una interpelación a los de abajo para la política. Poco importa que esta tuviera una base campesina como el populismo ruso, pequeñoburguesa como el fascismo italiano, de base trabajadora como el peronismo, o basada en los pobres y el aparato militar como el chavismo actual. Obviamente Laclau tenía una preferencia por los populismos nacionales y populares o progresistas, pero considera que había llegado a una teoría que le permitía también explicar también los fenómenos de derecha en Europa, como Marine Le Pen y otros conservadurismos y fenómenos de de la derecha anti-imigrante y xenófoba. A los que enfrentaba oponiéndole un apoyo a los proyectos reformistas de Die Linke, Syriza o el Front de Gauche.

Su búsqueda de una radicalización de la democracia se mantuvo, pero ahora Laclau consideraba que la única forma de democracia en la que hubiera participación de las masas era el populismo. Para él en América latina los regímenes liberales fueron históricamente refractarios a la democracia política, y la inserción de las masas a la política fue de la mano de los “populismos” de Vargas, Perón y el MNR boliviano. En la historia latinoamericana de Laclau había nulo lugar para la acción autónoma de las masas, las cuales debían ser interpeladas por algún líder para poder dar lugar al forjamiento de identidades populares.

Laclau estaba sin embargo resignado a los marcos de la democracia liberal. Solía citar a su mentor Abelardo Ramos, según el cual la sociedad no se polarizaba entre el cementerio del orden y el manicomio del caos y la revolución. Laclau fue fiel a esta herencia conservadora de Ramos (el cual Laclau consideró “el mejor pensador político argentino de la segunda mitad del siglo”, y nosotros preferimos recordar que su subordinación al peronismo lo llevó al triste lugar de embajador menemista). La mayor aspiración de Laclau en su actual apoyo el kirchnerismo era la conciliación entre movilizaciones democráticas que lograban avances en los marcos del mismo régimen capitalista liberal y participación y mantenimiento de las condiciones de institucionalidad de estos regímenes.

Para él, el kirchnerismo era una “oportunidad de populismo”, así Correa en Ecuador, Evo Morales y el chavismo y su objetivo era una pugna democrática dentro del régimen. Igualmente de algún modo en Argentina el proceso le daba gusto a poco, la crisis del campo lo había dejado en off side por su incapacidad de concitar una mayor movilización popular. Durante esa crisis señalamos que Laclau justificaba la política gubernamental: “Los objetivos del gobierno K consisten en mantener “cierto equilibrio” entre “dos políticas”, de tal forma que la cosa “se doble pero no se rompa”, so riesgo de ir a parar al “manicomio”. El conflicto viene bárbaro para rearmar el discurso medio deshecho de la “vuelta a la política”, pero la polarización debe resguardarse de romper la unidad de las clases dominantes. Su presentación del conflicto es superficial y completamente afín a las clases dominantes. Total, las “diferencias” sociales bien pueden disolverse en la “construcción populista del pueblo”, aunque parece que las “equivalencias capitalistas” son irreductibles para la teoría política “populista””.

Ahora, ese pronóstico de un kirchnerismo que paradójicamente no llegaba a completar un concepto vacío de populismo porque compartía lo esencial de la política capitalista se muestra palmariamente. Laclau mencionaba últimamente cómo las dificultades de la transición política en el fin de ciclo establecerían la permanencia o no del kirchnerismo, o si desaparecería del mapa político. Con este temor Laclau llegó a pronunciarse por la reelección indefinida de CFK, antes que ésta perdiera las elecciones legislativas y comenzara una transición con devaluación y ajuste.

En este contexto en Argentina, todos los medios dieron cuenta de su deceso y rememoraron aspectos de su obra y de su influencia política e intelectual, desde el kirchnerista Página 12, a las detracciones liberales de los columnistas de La Nación y Perfil. Es que en los últimos años Laclau había adquirido notoriedad pública, más allá de los ámbitos académicos, por su apoyo al kirchnerismo, especialmente en la crisis con el campo del 2008 y el apoyo a la ley de medios y la ley de identidad de género, y porque ciertamente quiso ofrecer una lectura de la situación política más reciente.

Esto le valió que los medios antikirchneristas, le atribuyeran algún rol ideológico creador de las pugnas entre el kirchnerismo y la oposición republicana. Llegando a ridículas denostaciones, en las cuales,  “filosofando a ras del piso” como diría otro importante filósofo argentino, se acusa a Laclau de mentor intelectual del “autoritarismo” de la presidenta, por haber desarrollado la idea de que la política debe ser pensada como un antagonismo que se constituye delimitando discursivamente campos que permitan diferenciar “amigos de enemigos”. Si hay una reflexión teórica sustantiva en la obra de Laclau su rol como intelectual político lo llevó a perderse en la “grieta” de la pugna mediática.

Del otro lado, el panorama no es mejor. Su adhesión prácticamente acrítica al gobierno, le supuso las alabanzas y glorificaciones del personal político gubernamental, para quienes las más sofisticadas ideas de Laclau le son completamente ajenas y bien pueden ser mencionadas al “uso” para darle alguna retórica más a izquierda a un gobierno embarcado en el ajuste y el creciente enfrentamiento con los luchadores sociales y la izquierda. Y por cierto las actividades públicas más recientes de Laclau en sus viajes a Argentina incluían charlas con lo más granado del aparato político k como el chino Zannini o brindar conferencias para la burocracia no docente de la UBA conocida por golpear estudiantes al servicio de la gestión privatista de la universidad no ayudaban a evitar el patetismo.

En última instancia cuanto más Laclau regresaba a la política concreta más se mostraban los límites políticos que una inflación de sofisticación teórica no podían subsanar. La búsqueda de un sujeto popular disociado de las contradicciones de clase se volvía una empresa “imposible”, que al tiempo que lesionaba crecientemente su rol como intelectual crítico, acompañaba la degradación de la política de los partidos capitalistas al autoimponerse el límite de su proyecto a los marcos de la sociedad burguesa.


Not@s sobre Marx, Engels y el marxismo

— Especial: 150 años de la primera edición de El Capital
Marcela Gutiérrez Bobadilla: El Capital", de Karl Marx, celebra 150 años de su edición en Londres — Notimex
Antoni Puig Solé: El capital de Marx celebra su 150 aniversario — Lo que Somos
Jorge Vilches: El Capital: el libro de nunca acabar — La Razón
Carla de Mello: A 150 años de El Capital, la monumental obra de Karl Marx — Juventud Socialista del Uruguay
Rodolfo Bueno: El Capital cumple 150 años — Rebelión
Juliana Gonçalves: "El Capital no es una biblia ni un libro de recetas", dice José Paulo Netto [Português ] — Brasil de Fato
Nick Beams: Le 150ᵉ anniversaire de la publication du 'Le Capital' — World Socialiste
Diego Guerrero: El Capital de Marx y el capitalismo actual: 150 años más cerca — Público
Manuel Sacristán: Prólogo de la edición catalana de El Capital — Rebelión
José Sarrión Andaluz & Salvador López Arnal: Primera edición de El Capital de Karl Marx, la obra de una vida — Rebelión
Alejandro Katz & Mariano Schuster: Marx ha vuelto: 150 años de El Capital. Entrevista a Horacio Tarcus — La Vanguardia
Sebastián Zarricueta: El Capital de Karl Marx: 150 años — 80°
Leopoldo Moscoso: 'Das Kapital': reloading... — Público
Riccardo Sorrentino: I 150 anni del 'Capitale' e l’equilibrio economico generale — Il Sole 24 Ore
Marcello Musto: La durezza del 'Capitale' — Il Manifesto
Esteban Mercatante: El valor de El Capital de Karl Marx en el siglo XXI — Izquierda Diario
Michael Roberts: La desigualdad a 150 años de El Capital de Karl Marx — Izquierda Diario
Eddy Sánchez: Y con él llegó el escándalo. Marx y El Capital 150 años después — Espai Marx
Ricardo Bada: El Capital en sus 150 años — Nexos
Christoph Driessen: ¿Tenía Marx razón? Se cumplen 150 años de edición de El Capital — El Mundo
Juan Losa: La profecía de Marx cumple 150 años — Público
John Saldarriaga: El Capital, 150 años en el estante — El Colombiano
Katia Schaer: Il y a 150 ans, Karl Marx publiait ‘Le Capital’, écrit majeur du 20e siècle — RTS Culture
Manuel Bello Hernández: El Capital de Karl Marx, cumple 150 años de su primera edición — NotiMex
Entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
Robin Clapp: El Capital de Marx cumple 150 años: un análisis y una crítica inigualables del capitalismo, relevante todavía hoy — Werken Rojo
A 150 años de la primera edición de El Capital: Una obra que trascendió a su época — La Arena
La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en El Capital de Marx de Evald Vasiliévich Iliénkov — Templando el Acero
'Das Kapital', une oeuvre décisive de déconstruction du système de production, d'échange et d'exploitation capitaliste — Le Chiffon Rouge
Roberto Fineschi: El Capital tras la edición histórico-crítica — Viento Sur
Jérôme Skalski: Lire ‘Le Capital’, un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité

— Otras Notas
Olibier Barlet: Le Jeune Karl Marx, de Raoul Peck — Africultures
Víctor Arrogante: El Capital y las aspiraciones de la clase trabajadora — Nueva Tribuna
Cinéma: "Le jeune Karl Marx" retrace la vie du théoricien du communisme — France Info
Vincent Présumey: 1837-1848: Suivi des écrits de Karl Marx. 1° époque: entre Epicure et Hegel — Mediapart
Jacinto Valdés-Dapena Vivanco: La teoría marxista del Che Guevara — Bohemia
Dans 'Le jeune Karl Marx', Raoul Peck explore les années de formation de l’auteur du Capital — Les Voix du Monde
Comment Karl est devenu Marx: un biopic sur le père du communisme — TV5 Monde
Beatrice Debiasi: Il robot decreterà la fine delle dottrine di Marx? — Secolo Trentino
Las ideas de Marx mantienen actualidad — En Marcha
"Le Jeune Karl Marx": La transformation d’un mythe — TouteLaCulture
Aldo Casas: El marxismo como herramienta para la lucha — La necesidad de la formación en la militancia — La Tinta
Andrea Vitale: La critica di Pareto a Marx: una abborracciatura — Operai e Teoria
Héctor Salazar: Marx, dos aspectos fundamentales en su desarrollo: dialéctica y tránsito del idealismo al materialismo — Marx desde Cero
Annelie Buntenbach: Marx provides us with a glimpse behind the scenes of capitalism — Marx 200
Roman Rosdolky: Marx ésotérique et Marx exotérique — Palim Psao
Lepotier: Marx, Marxisme, Cui bono? — Bella Ciao
La película 'El joven Karl Marx' llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
Antoni Puig Solé: La Ley del Valor y la ecología en Marx — Lo que somos
Karl Marx y sus "Cuadernos de París" toman vida con ilustraciones de Maguma — El Periódico
Laura "Xiwe" Santillan: La lucha mapuche, la autodeterminación y el marxismo — La Izquierda Diario
Jean-Marc Vittori: Quand Draghi cite le grand Karl — Les Echos
Nelson Fernández: Los hijos uruguayos de Adam Smith y Karl Marx — El Observador
Teresa Macrí: Il filosofo Engels torna a casa — Il Manifesto
José de María Romero Barea: Hölderlin ha leído a Marx y no lo olvida — Revista de Letras
Carta de Marx a Abraham Lincoln tras su reelección como presidente de EEUU y en la que elogia su lucha contra la esclavitud — Ctxt
Konfuzius und Marx am Roten Fluss — Diario Digital
Vladimiro Giacché: Note sui significati di "Libertà" nei Lineamenti di Filosofia del Diritto di Hegel — Il Comunista
Salvador López Arnal: Manuel Sacristán (1925-1985) como renovador de las tradiciones emancipatorias — Rebelión
Paúl Ravelo Cabrera: Marx, Derrida, el Gesto Político y la supercapitalización mundial — Scribb
Dino Greco: In difesa del marxismo — Sollevazione
Alberto Quiñónez: Arte, praxis y materialismo histórico — Rebelión
Sebastiano Isaia: Il Capitale secondo Vilfredo Pareto — Nostromo
Milliere Guy: Le fascisme de gauche gagne du terrain — Les 4 Vérités
De Karl Marx à Mahomet: la diabolique alliance espagnole entre la gauche et les fondamentalistes islamiques — Dreuz Info
Karl Marx & Friedrich Engels: 1. Crítica del Programa de Erfurt y 2. Crítica del Programa de Gotha — Scribb
Josefina L. Martínez: Feminismo & Socialismo marxista - Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo — Rebelión
John Bellamy Foster: Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza — Scribb
José Manuel Bermudo Ávila: Concepto de Praxis en el joven Marx — Scribb
Francesc Torralba: "Todo lo sólido se desvanece en el aire" - ¿Y si Marx tuviera razón? — Vida Nueva
Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
El “Dragón Rojo”, en Manchester: Cierran el histórico pub donde Marx y Engels charlaban "entre copa y copa" — BigNews Tonight
El capitalismo se come al bar donde Marx y Engels debatían sobre comunismo — El Español
Carta de Karl Marx al rabino Baruch Levi — Metapedia (Publicada en la "Revue de Paris" el 01-06-1928)
Tony Blair confiesa haber "tanteado el marxismo" — Sputnik
“Karl Marx le Retour” de Howard Zinn — Le Repúblicain Lorrain
Engels y la independencia política de los trabajadores — Marxist Internet Archive
Ante el fallecimiento de Friedrich Engels — OM Radio
Conmemoramos la vida del camarada Engels — Abayarde Rojo.
Cinco aportes de Engels a 122 años de su muerte — Zócalo
Vingtras: "Les ingénieurs de l'avenir lumineux" — Mediapart
Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
Francisco Cabrillo: Cómo Marx cambió el curso de la historia — Expansión
Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox
Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
Mónica Zas Marcos: Rosa Luxemburgo, el águila de la izquierda que callaron con una bala — El Diario