"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

9/4/14

Durkheim y Marx | Apuntes para la discusión de los estereotipos

Karl Marx & Émile Durkheim ✆ Jocelin  
Ariel Mayo  |  Es habitual calificar a Émile Durkheim (1858-1917) de sociólogo “positivista”. Como el positivismo goza de poco aprecio en nuestros días, la calificación mencionada es una forma elegante de condenar la obra del sociólogo francés al desván de los trastos viejos de la teoría social. Al hacerlo, se deja de lado una de las construcciones teóricas más sólidas elaboradas en el marco del proyecto teórico de la ciencia social de la burguesía. En la vida no hay casualidades. El destino de la obra de Durkheim va de la mano con la renuencia de la burguesía para admitir las crisis bajo el capitalismo y la necesidad de una ciencia que dé cuenta de las mismas. La sociología durkheimiana es, ante todo, una ciencia de la crisis y procura resolver los problemas de la clase dominante a partir del reconocimiento de la existencia de profundas contradicciones en la sociedad burguesa. Es por ello que Durkheim se vio obligado a desarrollar una sociología dirigida a impugnar el individualismo imperante en la economía, pues ese individualismo había conducido a una profunda crisis de la sociedad (ver su desarrollo del concepto de anomia en La división del trabajo social y en El suicidio). En los párrafos siguientes presentaré un ejemplo del carácter que asumió esa impugnación y de los puntos de contacto del mismo con el marxismo.

 Desde que el mundo es mundo (o, mejor dicho, desde que existe la sociedad) hay dos caminos alternativos para analizar los hechos sociales: O bien se considera que la sociedad es el producto de la suma de los individuos que la componen y, por tanto, el estudio de lo social debe empezar por el individuo. O bien se piensa que el individuo no puede vivir fuera de la sociedad y que ésta posee una realidad que termina por imponerse a la voluntad individual; en este caso, el estudio de lo social debe comenzar por la sociedad, sea como fuere que se conciba a esta.

La sociología, ciencia del capitalismo, enfrentó desde sus orígenes el dilema planteado en el párrafo anterior. Así, una parte de los sociólogos centraron sus estudios en el individuo y los motivos de sus acciones; Weber, el comprensivismo y los partidarios de la hermenéutica, son ejemplos de esta corriente a la que podemos denominar individualista metodológica. En cambio, Durkheim, los funcionalistas y estructuralistas varios, en cambio, son exponentes de la corriente que postula la centralidad de la sociedad y su primacía sobre el individuo al momento de analizar los fenómenos sociales.

Reconocer la primacía de la sociedad sobre el individuo implica rechazar la tesis que afirma que lo social es producto de la voluntad de los individuos (1) (tesis que alcanza una expresión acabada en la concepción que sostiene el carácter artificial de la sociedad frente al individuo, que es concebido como “lo natural”). En este punto, existe una coincidencia entre la sociología de Durkheim y el marxismo. 
“No son las ideas abstractas las que conducen a los hombres, y no se podría explicar el desarrollo de la historia por puros juegos de conceptos metafísicos. En los pueblos, como en los individuos, las representaciones tienen ante todo por función expresar una realidad que ellas no crean; por el contrario, proceden de ella y si luego pueden servir para modificarla, esto es sólo en una medida restringida. Las concepciones religiosas son producto del medio social y están muy lejos de producirlo, y si una vez formadas actúan sobre las causas que las han engendrado, esta reacción no podrá ser muy profunda.” (p. 329; el resaltado es mío). 
En La ideología alemana (3), Marx y Engels escribieron:
“Los hombres son los productores de sus representaciones, de sus ideas, etc., pero los hombres reales y actuantes, tal y como se hallan condicionados por un determinado desarrollo de sus fuerzas productivas y por el intercambio que a él corresponde, hasta llegar a sus formaciones más amplias. La conciencia no puede ser otra cosa que el ser consciente, y el ser de los hombres es su proceso de vida real. (…) La moral, la religión, la metafísica y cualquier otra ideología y las formas de conciencia que a ellas corresponden pierden, así, la apariencia de su propia sustantividad. No tienen su propia historia ni su propio desarrollo, sino que los hombres que desarrollan su producción material y su intercambio material cambian también, al cambiar esta realidad, su pensamiento y los productos de su pensamiento. No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia.” (p. 26; el resaltado es mío).
En lucha contra el idealismo de la filosofía clásica alemana, Marx y Engels desarrollaron su concepción del carácter determinado de la conciencia de los individuos; enfrentado con el individualismo de la economía, Durkheim se vio obligado a elaborar una concepción semejante. La coincidencia entre las afirmaciones de Durkheim y las de los clásicos del marxismo se da en el marco de la lucha contra el individualismo metodológico y el idealismo. Esto es así porque la teoría de la sociedad requiere, antes que cualquier otra cosa, el reconocimiento de la autonomía de lo social frente al individuo. Si el Estado, el mercado, la sociedad, son el mero producto de la voluntad de los individuos, y es esta voluntad (o la naturaleza humana) el factor que explica el desarrollo de la historia, la teoría social no más que una psicología individualista más o menos sofisticada. El egoísmo, la propensión a comercial, el espíritu de competencia, cualidades todas del individuo, son los factores explicativos y el individualismo metodológico pasa a ser la concepción predominante en sociología.

La obra de Durkheim propone otro camino. Los individuos nacen en un mundo ya creado, y no pueden modificarlo a voluntad. En este sentido, el individuo tiene un menú limitado de opciones al momento de emprender la tarea del cambio social. Esto no supone negar el carácter conservador del proyecto sociológico durkheimiano, pero permite comprender de manera más acabado lo específico de su sociología y el énfasis puesto por este autor en separar a la sociología de la psicología y la economía. Además, el rechazo de la metafísica por Durkheim debe entenderse en esta línea de pensamiento, que rechaza la existencia de principios abstractos que permitan explicar el desarrollo histórico (4). 

El expediente de colgarle a Durkheim la etiqueta de “positivista” y meterlo, por ende, en el rechazo general al positivismo (rechazo que, por otra parte, tiene un carácter posmoderno en la medida en que implica una repulsión generalizada de la verificación empírica), es una manera de deformar el problema de los orígenes de la sociología y su distinción respecto al marxismo.

Notas

(1)  Dicho de otro modo: la tesis que afirma que los individuos crean lo social a su imagen y semejanza, a su antojo y con plena libertad.
(2)  Durkheim, Emile. (2006). [1° edición: 1897]. El suicidio. Estudio de sociología y otros textos complementarios. Buenos Aires: Miño y Dávila.
(3)  Marx, Karl y Engels, Friedrich. (1985). La ideología alemana. Buenos Aires: Ediciones Pueblos Unidos y Cartago.
(4)  Así debe entenderse, por ejemplo, su crítica a Comte en Las reglas del método sociológico.

____________________________________

Notas sobre Marx, Engels y el marxismo

Mónica Zas Marcos: Rosa Luxemburgo, el águila de la izquierda que callaron con una bala — El Diario
Karl Marx & Friedrich Engels: Cartas sobre las ciencias de la naturaleza y las matemáticas — Scribb (*)
La tarjeta de crédito de Karl Marx — Perspectivas
Mordraal: Quelques idées reçues sur Marx — Mediapart
Karl Marx et notre Etat profond français de souche — DeDefensa
Marx, el Estado y la política. Un libro de Antoine Artous — Scribb
Mehdi Touassi: Relire Marx en 2017 — LuxeRadio
Omar Carreón Abud: El Capital fue una obra pensada para enseñar a razonar científicamente a la clase obrera — Crónica de Chihuahua
Un asilo recrea época comunista en Alemania como terapia para los ancianos — Nación 321
Angelo Deiana: Chi possiede veramente oggi i mezzi della produzione? Una rilettura di Marx per comprendere il futuro — Formiche
Karl Marx et le prince-président Macron — DeDefensa
Entre Marx y dos economistas, ¿una práctica criminal o la justificación de un mundo violento? La Conversación
A los 100 años de su nacimiento, la obra de Eric Hobsbawm sigue siendo referente — La Vanguardia
Eric Hobsbawm: El último marxista de occidente — Milenio
Eric Hobsbawm, el historiador marxista que explicó el siglo XX — Diario de Sevilla
Romain Chiron: Bobigny: La cité Karl Marx se réinvente en quartier résidentiel — Le Parisien
Maciek Wisniewski: Tres despachos sobre György Lukács – La Haine
Quand Youssef Chahed cite Karl Marx (Video) – Huffington Post
Michael Heinrich - Entretien réalisé et traduit par Jérôme Skalski: «Avec Marx, on ne peut pas séparer la vie et l’œuvre» - L’Humanité
Jérôme Skalski: Lire "Le Capital", un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité
Face aux impostures libérales, Marx, penseur capital - L’Humanité
Karl Marx en el diván: la psiquiatría franquista como arma — El País
Andrea Vitale: Lo spettro di Marx — Operai Contro
Daniel Álvaro: El problema de la comunidad. Marx, Tònnies, Weber (PDF) — Dialnet, Universidad de La Rioja (*)
Marx y la Teoría del Derecho — Scribd
El marxismo y los juegos malabares — Diario de Jerez
Jorge Ortega Reyna & Víctor Hugo Pacheco Chávez: John Berger: Un marxismo para el mañana — Memoria
Roberto Fineschi: El Capital tras la edición histórico-crítica — Viento Sur
Jérôme Skalski entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
Daniela Gros: Il giovane Karl Marx — Moked
Saoudi Abdelaziz: 1882. Karl Marx se fait couper la barbe à Alger — Le blog de algerie-infos
Jaime Osorio: La teoría marxista de la dependencia revisitada — Viento Sur
Andrés Arnone: Naturaleza y economía en Marx y Engels: de procesos naturales y construcciones sociales — La Izquierda Diario
Gustau Nerín: El 'Manifiesto comunista' de Marx y Engels, vuelve — El Nacional
Luigi Mascheroni: Che borghese quel Karl Marx. Parola di Morselli — Il Giornale
Eros Barone: Il segreto del potere capitalistico — Varese News
Luis Escalante: El hondureño que le escribió a Karl Marx — Hablemos de Honduras
José Roberto Herrera Zúñiga: El terrorismo individual: un análisis desde el marxismo clásico — Universidad de Costa Rica
Albert Sáez: Salarios y beneficios — El Periódico
Tres marxistas negros, las sociedades de color y el marxismo en Cuba (1940-1961) — Rebelión
Juan J. Paz y Miño cuenta algo insólito en Ecuador: Marxismo probancario — El Telégrafo
André Tosel: Marxismos, neo-marxismos y post-marxismos — Viento Sur
Mathieu Ait Lachkar: Jeunes en campagne : Amin, de Karl Marx à Jean-Luc Mélenchon — Ouest-France
Anne Dolhein: La Chine offre une statue de Karl Marx à la ville de Trèves en Allemagne — Reinformation
Karl Marx y Friedrich Engels, los padres del socialismo científico — Guerrero Liberación
Rodolfo Salazar González: Resurgimiento de Karl Marx — Buenos Días Tamaulipas
Marcelo Pereira: El Manifiesto del Partido Comunista es Un gran relato — La Diaria
Les jeunes années de Karl Marx au cinéma — Arte TV
José Pablo Noriega de Lomas, Universidad de Oviedo: Marx y Engels: Dos sistemas materialistas diferentes (PDF) — Universidad de La Rioja (*)
Carlos Prieto: Un icono pop llamado Karl Marx — El Confidencial
Benjamin Edgard: Notre ennemi le Capital — Le Comptoir
Jonathan Martineau y el feminismo marxista a escala internacional: 1) Intersección, articulación: el álgebra feminista — Marxismo Crítico / 2) Intersection, articulation : l’algèbre féministe — Période
Rodolfo Salazar González: Karl Marx, un filósofo legendario — Noticias de Tampico
Jotave: El Capital / Sesquicentenario de un libro que influye en el acontecer — La Arena
Gauthier Ambrus: Trump, Marx et la mondialisation. Quand l’auteur du «Capital» renvoie Chine, Europe et Amérique dos-à-dos — Le Temps
Gabriel Vargas Lozano & Raúl Páramo Ortega: Marx y Freud: Hacia una Nueva Racionalidad de la Sociedad y de la Historia. Presentación editorial del libro — México es Cultura
Iris de la Cruz Saborit & Liz Armas Pedraza: Pensamiento Crítico: una revista de todos los tiempos, exponente del marxismo en Cuba a fines de los 60 — Cuba Ahora
Andrei Martínez Finkelshtein: ¿Es cierto que Karl Marx se dedicaba a las matemáticas en su tiempo libre? — Quora
_____________________
(*) Acceso indirecto