"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

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"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal" — Karl Marx

27/9/13

Actualidad de Simonde de Sismondi | Desigualdad y crisis

Jean-Charles-Léonard Simonde de Sismondi
© Librería y Academia Pública de Ginebra
✆
Litografía de A. Bouvier, según
un retrato de Amélie Munier-Romilly
Luca Michelini  |  1. Son muchas las iniciativas científicas y culturales promovidas por la Asociación de  Estudios Sismondianos (con sede en Pescia, Toscana) sobre la figura intelectual de Simonde de Sismondi, uno de los pensadores más prolíficos y versátiles de que puede presumir Suiza y, más en concreto, la ciudad de Ginebra[1]. Entre las últimas, en orden de tiempo, recuerdo el coloquio organizado por la asociación, el 04 de junio 2013, en colaboración con el Gabinete Viesseux de Florencia, que hospedó la presentación de varios textos dedicados al pensamiento del ginebrino: los Studi su J.-C .-L. Simonde de Sismondi, en un número especial de la revista "Il pensiero economico italiano", a cargo de Richard Faucci y Luciano Jacoponi[2]; y los dos volúmenes (el segundo y el tercero, en una secuencia programada de seis) de las Oeuvres économique complètes de Sismondi, para los tipos de Económica (2012), a cura de Pascal Bridel, Nicola Eyguesiers y Francesca Dal Degan; Sismondi e la nuova Italia, a cura de Francesca Sofía y Letizia Pagliai (Florencia, Polistampa, 2012); y finalmente el volumen de Letizia Pagliai  Il dilema di Vilna. Sismondi e la cultura economica europea (Edifir, 2012). El propósito de mis reflexiones, que presenté al coloquio de Viesseux, será volver sobre algunos ensayos que han abordado el pensamiento económico de Sismondi, para enfatizar la indudable actualidad de algunas reflexiones del ginebrino.

2. El número monográfico de la revista "Il pensiero economico italiano", dedicada a Sismondi propone recorridos de
lectura inéditos y precursores de fecundos desarrollos ulteriores.

Pascal Bridel invita a redescubrir la "modernidad" del Sismondi de la  Richesse commerciale cuya teoría de los precios, muestra cual es la distribución de las ganancias en el intercambio entre los productores y los consumidores y ofrece una visión clara (y más clara que la de Adam Smith) de la capacidad de auto-regulación de los mercados y, más en general, de la sociedad capitalista[3]. Como se argumenta también en la introducción de la Richesse commerciale (1803), el pro-liberalismo de Sismondi, que se traduce en una valorización de las ideas de Adam Smith, sólo se comprende leyendo la reflexión del autor en el contexto de la historia económica e institucional de Ginebra, en ese momento sometida a la dominación francesa, decididamente proteccionista[4]. Por eso será interesante leer en el futuro, la contribución que los curadores de las Obras Completas de Sismondi darán sobre la  interpretación de los Nouveaux Principes , para entender cómo será interpretado el vínculo que el ginebrino establece entre las violentas contradicciones que, en ese texto, caracterizan al capitalismo y el legado intelectual de Smith.

Pero volvamos a la edición especial de "Il pensiero economico italiano". Fabrizio Bientinesi muestra un Sismondi atento en señalar el papel literalmente "desestabilizador" de las finanzas internacionales, que de ninguna manera buscan el "desarrollo económico", sino el mero “sometimiento" de naciones a otras naciones[5]. En tiempo de crisis económica y de civilización como los que vivimos, Rosario Patalano y Guglielmo Forges Davanzati recuerdan oportunamente y didascálicamente la critica central que Sismondi hace al capitalismo, que parece atormentado por la contradicción entre las fuerzas que empujan a minimizar salarios y aquellas que buscan desesperadamente consumidores que paguen[6]. Nicolas Eyguesier, por otro lado, hace hincapié en cómo el análisis de Sismondi es mucho más complejo que aquello que podríamos definir una tranquilizadora teoría del ciclo económico: se trata en cambio, de una reflexión sobre el destino del capitalismo y de la civilización occidental, de los cuales Sismondi muestra la extrema fragilidad, social y política[7]. Una reflexión que invita a los académicos a superar cómodas barreras disciplinarias y análisis tranquilizadores a largo plazo, que pueden oscurecer (cuando no es intencional) lo que está en juego.

Como es sabido, la perspectiva analítica de Sismondi sobre los "atascos" lleva a fructíferas reflexiones sobre el tema de la intervención pública. La Italia del siglo XIX, sin embargo, no se muestra a la altura del reto: éstas son, al menos, las conclusiones a que llegan los textos de Guido Tortorella Esposito y Carmen Vita sobre el pensamiento de Giandomenico Romagnosi, Melchiorra Gioia y Angelo Messedaglia[8] y de Anna Li Donni y Fabrizio Simon sobre Francesco Ferrara[9]. Hay que esperar a Giuseppe Toniolo, sugiere el ensayo de Francesco Poggi[10], para encontrar, entre los economistas italianos, una valoración de la economía "social" de Sismondi.

Es natural que el lector sienta curiosidad de saber si y con cuáles argumentos el pensamiento católico, del que Toniolo es expresión autorizada, ha enfrentado y enfrenta, la notoria y poco piadosa crítica que Sismondi hace al poder espiritual y temporal de Roma. Baste recordar un pasaje muy conocido de la Historia de las repúblicas italianas (1832): "[...] la corte de Roma, desde que dejó de respetar las antiguas libertades municipales, nunca extendió su poder sobre una nueva provincia sin arruinarle la población y los recursos. La legalidad y el orden parecían incompatibles con el gobierno de los curas; la intriga y el favor tomaban el lugar de las leyes; los monopolios destruían el comercio; la justicia abandonaba los tribunales " (pp. 319-20). Es notable que el argumento sea abordado en la página, clásica, que Sismondi  dedica a la exaltación de la libertad de las repúblicas italianas, de esa libertad que el ginebrino considera el pináculo de la civilización. De la preocupación por la defensa militar, en Italia se había pasado al cuidado de la salud; de aquella de los "derechos privados" y de "la propiedad de cada uno", se había pasado a "los derechos de todos" y por lo tanto al estudio de la política y de cómo los gobiernos buscasen la felicidad de las naciones. Así, mientras aquellos franceses que no debían embrutecerse en la guerra con los ingleses se "lanzaban con pasión a la teología escolástica", "comentando y desarrollando con sutileza principios que no se permitían  juzgar", y mientras que a la Sorbona se unía "la mayor profundidad espiritual" con la "fe más sumisa", en Italia, por el contrario, "la mente, acostumbrada a examinar los derechos de la autoridad, produjo [...] pensadores que los curas acusaron no ​​de herejía, sino de incredulidad o de epicureísmo" (p. 155).

Volviendo a la fortuna italiana de Sismondi; el número del "Pensiero economico italiano" es en sí mismo un testimonio de cómo fue que, en especial después de la Segunda Guerra Mundial, la orientación metodológica de Sismondi, dirigida a transformar la ciencia de la economía en una ciencia moral capaz de superar, haciendo perno, todas las barreras disciplinarias, han encontrado aplicación. Me refiero a los textos de Luciano Jacoponi [11]y Massimiliano Ferrara[12], dedicados, respectivamente, a la fecundación entre la teoría cuántica y el pensamiento económico de Sismondi y el nacimiento de las modernos índices de desarrollo económico para medir simultáneamente el crecimiento económico, la felicidad y el bienestar.

Por supuesto, la suerte de Sismondi en Italia se debe a las reflexiones sobre la aparcería y el "modelo toscano",argumento ampliamente debatido por la historiografía y vuelto a recorrer en el número del "pensiero economico italiano", por Marie-Lucie Rossi[13]. En la connotación "conservadora" de ese modelo no es el caso de detenerse, también por ser además ampliamente conocida. Es, tal vez, más importante resaltar que éste es un argumento rico en implicaciones. No sólo Sismondi propone un análisis económico pionero de los contratos agrícolas. No sólo prefigura una reflexión sobre el "modelo de desarrollo" de los países que se enfrentan al despliegue de la potencia económica de Inglaterra[14], incluso con sus desestabilizadoras implicaciones sociales y políticas. El argumento implica consideraciones de carácter más general e interdisciplinario. Eso lo demuestra, claramente, el ensayo de Francesca Dal Degan, que se detiene a analizar las características que, en opinión de Sismondi, estructuran una sociedad vital: la participación, la independencia y la reciprocidad[15]. Más precisamente, de la lectura de las páginas de Sismondi, emerge como una de las tareas fundamentales de la ciencia económica deba ser la de indicar cuál es la "mejor distribución de la riqueza" con el fin de lograr la "felicidad social".

3. Este tipo de argumento que creo que es de notable importancia y creo que merece ser parte de los estudiosos de hoy en día en la economía, sobre todo si son italianos y todavía  interesados en lo más mínimo a la nación italiana – a la "patria"[16] - mucha más atención de la que le dan y le han dado. Por otro lado, debe tenerse en cuenta que Italia fue durante siglos  una especie de laboratorio de las "nuevas" formas de hacer política y de la "modernidad" que se sucedieron en el curso del tiempo y que han desarrollado su propio potencial a escala europea y en el mundo. Me explico.

Se conocen algunos pasajes de las nuevas normas, alabando la pequeña propiedad capitalista[17]. Son los pasajes que marcan en el plano político, la distancia de Sismondi con el socialismo y con el marxismo, que es también una tradición de pensamiento que ha valorado la contribución teórica del ginebrino. Son los pasos que han llevado a algunos historiadores italianos, como Piero Barucci a resaltar que, a juicio de Sismondi la propiedad privada sea "intocable" (p. LI).

En efecto, Sismondi, al menos en este tema, se opone a Rousseau, de manera explícita: 
"El que, habiendo cercado un terreno, dijo primero: esto es mío, creó aquel que no tiene un campo propio y que no podría vivir si el campo de aquel primero no produjese un excedente. Se trata de una usurpación afortunada y la sociedad hace bien en garantizarla para ventaja común" (Libro tercero, capitulo II). Pero considero que el razonamiento inmediatamente sucesivo es muy interesante y hace decididamente problemática la observación de Barucci: "La propiedad, sin embargo, es un don de la sociedad, no una ley natural anterior a la sociedad misma. La historia da la prueba: de hecho, existen muchas naciones que no han reconocido la apropiación de las tierras. El razonamiento lo demuestra: la propiedad de la tierra no es de hecho producto exclusivo de la laboriosidad, como aquella que es obra del hombre" (libro tercero, cap.II, p. 106).
El "Buen gobierno", por lo tanto, cuando aborda el tema de la propiedad privada no se encuentra en absoluto en frente a un tabú. No es poco decir que, al abordar la cuestión de los recursos naturales, la propiedad privada es una institución de mero carácter social; se trata, en general, de una institución que puede y debe ser plegada y formada para alcanzar la felicidad colectiva. En consecuencia, se recomienda al lector que lea y evalúe con extrema atención las primeras páginas de Nuevos Principios, aquellas que definen con precisión las funciones de la "ciencia del gobierno." Si el propósito es la "felicidad del mayor número", es de fundamental importancia la declinación precisa que quiere dar al término igualdad (libro primero, cap.II, p. 19).

Al rechazar el igualitarismo [18] (cuya crítica, es bueno recordar, no sólo es conservadora, sino también de matriz socialista e incluso marxista), los rasgos de conservadurismo - tal vez de origen platónico – de Sismondi emergen claramente: "No es [...] a lograr la igualdad de condiciones de vida a lo que el legislador debe esforzarse, sino a lograr la felicidad al interno de todas las condiciones" (ibíd., p 23-24.). Pero mucho más audaces y significativas son las otras medidas propuestas por el ginebrino. Por ejemplo, la siguiente: 
"El país donde la gran masa de la población está sometida a privaciones continuas, a inquietudes crueles sobre la propia vida, a todo aquello que puede debilitar la voluntad, a depravar la moral, a estropear el carácter, es una nación esclava aún si, en sus categorías superiores hay hombres que han alcanzado el más alto grado de felicidad humana, hombres cuyas facultades se desarrollan, cuyos derechos están garantizados y cuyos placeres están todos asegurados" (libro primero, cap.I, p. 19).
A la luz de la crisis económica y social en curso, me parecen pasajes de gran actualidad, sobre todo cuando se lee en estrecha continuidad con algunas páginas de la Historia de las repúblicas italianas (1832). Me refiero a aquellas páginas donde Sismondi identifica las razones de la profunda decadencia en la que se fueron a encontrar las repúblicas italianas de la Edad Media, y sobre todo la de Florencia; decadencia que abrió el camino a la dominación extranjera.

4. ¿Cuál es el origen de esta decadencia, que encima es la decadencia de esa forma de civilización que llevó "luz" al mundo entero? Para Sismondi el origen de esta decadencia era de carácter institucional. Al contrario, las instituciones republicanas siguieron siendo las mismas de siempre, aunque vacías de contenido y terminando por ser reformadas. Más bien, el origen había que buscarlo en la profunda desigualdad económica y social.
"[] En vano se había conservado toda esta estructura externa del poder popular; del progreso desmedido de la opulencia había nacido la desigualdad extrema, y ​​los ciudadanos se sentían entre sí a una distancia demasiado grande como para poder aún reconocer la igualdad de derechos. Se veía a muchos ciudadanos florentinos que superaban en ingresos a los más grandes príncipes de las monarquías; sus palacios, que aún hoy son objeto de nuestra admiración, exhibían ya entonces todos los prodigios de las artes, presentándose al mismo tiempo a las miradas con una multitud de servidores que las llenaban como fortalezas a las que la justicia pública no osaba penetrar. Por otra parte, los artesanos ya no pretendían más derechos políticos; encima, los ciudadanos que se habían conservado un modesto bienestar no tenían más el sentido de la propia independencia; sabían que el crédito, la protección de los ciudadanos ricos eran necesarios para prosperar en sus actividades."(pp. 246-247).
Sismondi insiste.
"Es a causa de esta desigualdad tan profunda que una pequeña aristocracia se apropió completamente de la dirección del Estado. Esa reconocía como sus jefes a Cósimo de Médicis, el más rico de los italianos, y a Neri Capponi, el estadista más hábil de Florencia. El primero hacía uso generoso de su patrimonio: construía en todas partes palacios, iglesias, hospitales, distribuía regalos, préstamos o el uso de su crédito entre todos los ciudadanos pobres, concedía pensiones a todos los científicos, a todos los artistas; recopilaba y hacía copiar  manuscritos en toda Europa y en todo el Levante; se celebraba su gusto y su conocimiento. Sin haber escrito nada él mismo, pasaba por un docto y se le atribuía la renovación de la filosofía platónica, por causa de las traducciones que hizo hacer". (P. 247).
Una vez exilados los opositores, los "Medici y Capponi lograron encontrar hombres que les sacrificaran las libertades de la patria sólo porque se prestaban ellos mismos a las más bajas pasiones de sus asociados. Dejaban que se repartiesen los pequeños gobiernos de las ciudades sometidas y todos los empleos lucrativos. Aquéllos, no contentos con esta primera injusticia, repartieron los impuestos de forma desigual, haciéndolos pesar sobre los pobres, sin acosar a los ricos y exceptuándose ellos por completo. Finalmente, comenzaron a vender su protección, tanto en los tribunales como en los consejos; el favoritismo silenciada la justicia, y en medio de la paz y la prosperidad aparente, los florentinos sentían como su república decaía, socavada por una corrupción secreta y profunda."

A la multitud de exiliados, hacía contrapunto la satisfacción de las "clases bajas", que el Médicis entretenía con "espectáculos y fiestas continuas, en una especie de carnaval; y en medio de estas fiestas populares, la gente olvidaba su libertad" (pp. 251-252).

El vaciamiento y el uso con fines instrumentales de las instituciones republicanas presupone, por lo tanto, un proceso destinado a polarizar la desigualdad. El cual, a su vez, despliega un favoritismo en todos los ámbitos de la vida social: del institucional, al intelectual y moral.
"Mientras los hábitos de la libertad se conserven en todo el pueblo, mientras que todas las clases tengan también horror de la servitud, una súbita explosión de los sentimientos que se encuentran en todos los corazones bastan para hacer una revolución, que haga vanos los esfuerzos de los usurpadores, o para abatir una tiranía ". "El déspota, incluso cuando acalla  con el terror al pueblo que ha desarmado y que oprime, sabe siempre que está en guerra con él" (p. 260).
"Pero cuando el poder absoluto ha podido persistir lo suficiente para hacer olvidar la violencia de su primer origen, cuando la mayoría de los hombres en el pleno de sus fuerzas nacieron bajo su yugo, y nunca han conocido tiempos mejores, aquél se encuentra bien pronto apoyado por toda la parte inerte de la nación, de toda la que, incapaz de pensar y formarse sola, debe contentarse con ideas prestadas y la aceptación ciega de todas las nociones que le conviene al gobierno inculcarle.”
De hecho, con la pérdida de la libertad debieron cesar aquellos intercambios libres y animados que calientan los ánimos y hacen bajar los nobles sentimientos hasta en las clases que no están iluminadas por el conocimiento del pasado y de la experiencia de las naciones extranjeras. El príncipe, en el silencio general, se habla él sólo en los países esclavizados. Él dicta las proclamas de la autoridad y las sentencias de los tribunales; inspira hasta la plática que el cura tiene en el púlpito o en el confesionario.  Dado que distribuye los ingresos de la sociedad, se presenta como una providencia, y hacer creer al pueblo que le da todo aquello que no le quita.

El pobre le queda agradecido por la caridad pública, el agricultor por la justicia y la policía que protegen su propiedad; el vulgo de las ciudades aplaude los rigores que golpean a las clases altas; el orgullo nacional se resiente contra el extranjero que compadece un pueblo infeliz y mal gobernado y la vanidad vulgar está interesada en el mantenimiento de lo que es. Si algún recuerdo de los tiempos libres se conserva en las clases ignorantes, se refiere sólo a los rasgos que pueden conmover con imágenes de sufrimiento; esas han oído hablar de los esfuerzos con que sus padres defendieron los derechos del pueblo, de los sacrificios que tales sacrificios les costaron; pero ven sólo los males de la lucha, mientras que su resultado escapa a la imaginación, porque no tiene nada de material.

Ellos llegan a la conclusión de que el pan era igualmente caro en tiempos de libertad, que el trabajo era igualmente agotador, y que a las privaciones que soportan, se unían entonces los peligros de aquellos desastres violentos, de los cuales han trasmitido a los hijos algún particular asustador. La esclavitud, se ha dicho, degrada al hombre hasta hacerse amar; y la observación confirma esta máxima: dondequiera que las naciones parecen atadas a sus gobiernos, por causa de la imperfección de su régimen, siempre aman en sus instituciones aquello que tienen de más vicioso, y la resistencia más obstinada de todas es aquella que los pueblos oponen a su progreso moral.” (Ibíd. pp. 260-261).

5. No es que no vea y no sienta en el ánimo propio, la extrema actualidad, sobretodo para Italia, de este análisis. Se trata de reflexiones que, si se desarrollan y se estudian y profundizadan a tiempo, podrían ofrecer, y hubieran podido ofrecer, una contribución importante a la comprensión de la "servidumbre italiana" de hoy, desde su inicio. Una servidumbre económica, social, política, intelectual, moral, geopolítica, en una secuencia que Sismondi  invita a considerar no sólo en terminología, sino también en causa y efecto y por lo tanto también disciplinariamente, si se quiere.

Se trata, es verdad, de reflexiones de un "aristócrata liberal", como Piero Achiera define a Sismondi en la presentación a la Historia de las Repúblicas (p. XXIV). En cualquier caso, de este tipo de "aristócratas liberales" en Italia, en la actualidad, no parece que, por desgracia, haya, casi, rastro alguno. Por supuesto, son infinitas las filas de estudiosos de la economía, de intelectuales, como también de agrupaciones políticas, que declaran provenir de la tradición liberal.

Considerando imprescindible el pensamiento de Marx esencial, no encuentro escandaloso el anti-igualitarismo de Sismondi. Apreciando la original (no la desfigurada, con el fiscal compact, del neoliberalismo imperante a nivel de Comunidad Europea) "constitución económica" de la Italia republicana salida de la Segunda Guerra Mundial, una constitución que surgió de la lucha de liberación del nazi-fascismo, encuentro muy fecunda la reflexión de Sismondi sobre la propiedad. Persuadido por los análisis de Polanyi, califico como decididamente interesante el intento de Sismondi de poner en práctica formas de proteger la sociedad humana de las fuerzas desestabilizadoras y disgregadoras del capitalismo. Bien dispuesto hacia el pensamiento de Keynes, encuentro imprescindible el propósito de Sismondi de idear formas de gestión pública de la economía capitalista que preserven de la involución de la civilización. Inclinado hacia la superación del capitalismo, encuentro importante que Sismondi reconduzca el final de las libertades republicanas italianas al fracaso del tumulto de los Ciompi [19], es decir, el fracaso de una revolución democrática, que dio lugar a una reacción excesiva que abrió las puertas al señorío y la dominación extranjera (Historia de las repúblicas italianas, p. 221). Conociendo los límites de los propósitos  revolucionarios que se han sucedido a lo largo de los siglos, aprecio el realismo y el liberalismo de Sismondi, incluso si no se estiró más que hasta las orillas de la democracia representativa. Es cierto, sin embargo, que, hoy, un estudiante de economía que leyese a Sismondi  se encontraría catapultado, de hecho, a un lenguaje y en una ética civil, que parece simplemente revolucionaria: "si el gobierno, escribe Sismondi, debiese proponer como finalidad la ventaja de una de las clases de la nación a expensas de la otra, debiera favorecer la de los asalariados. Entre quienes participan en el precio de la producción ellos son los más numerosos, y asegurar su felicidad equivale a hacer feliz la gran mayoría de la población." (nuevas normas, p. 226). Dudo que símiles palabras se puedan encontrar impresas en cualquier libro de texto de economía de los últimos cuarenta años, de cualquier universidad del mundo "occidental", dedicada a la preparación de las llamadas "clases dirigentes".

Referencias bibliográficas

- P. Barucci, Introduzione, - J.-C.-L. Simonde de Sismondi, Nuovi principi di economia politica o della ricchezza nei suoi rapporti con la popolazione, Milano, ISEDI, 1974.
- P. Schiera, Presentazione, in J.-C.-L. Simonde de Sismondi, Storia delle Repubbliche italiane, Torino, Bollati Boringhieri editore, 1993.
- J.-C.-L. Simonde de Sismondi, Nuovi principi di economia politica o della ricchezza nei suoi rapporti con la popolazione, Milano, ISEDI, 1974.
- J.-C.-L. Simonde de Sismondi, Fragments de son journal et correspondance, Genève, Cherbuliez, 1857.

Notas

[1] Estas son las publicaciones promovidas por la Asociación en orden cronológico: Tableau de l’agriculture toscane (1801). Avant-propos de Jacqueline de Molo-Veillon. Introduction (en français et en italien) de Francesca Sofia, Genève, Slatkine reprints, 1998; F. Sofia (a cura di), Sismondi e la civiltà toscana. Atti del Convegno internazionale di studi (Pescia, 13-15 aprile 2000), Firenze, L.S. Olschki, 2001; L. Pagliai (a cura di), In  onore di Mirena Stanghellini Bernardini, Firenze, Polistampa, 2005 (Coll. «Sismondiana», n. 1); M.P. Casalena, F. Sofia, “Cher Sis”. Scritture femminili nella corrispondenza di Sismondi, Firenze, Polistampa, 2008 (Coll. «Sismondiana», n. 2); A.G. Ricci, Esercizî sismondiani, 1970-2005, a cura di L. Pagliai, Firenze, Polistampa, 2008 (Coll. «Sismondiana», n. 3); L. Pagliai, F. Sofia (a cura di), Sismondi e la nuova Italia, Firenze, Polistampa,  2012 (Coll. «Sismondiana», n. 4).
[2] Se trata del número 2 del 2001, que de hecho salio de la imprenta en mayo del 2013.
[3] P. Bridel, Origines et détermination du «prix de chaque chose»: la Richesse commerciale entre le coût de production de Smith et la ‘catallactique’ de l’offre et de la demande de Canard, pp. 85-92.
[4] Introduction des éditeurs, in J.C.L. Simonde de Sismondi, Oeuvres économiques complètes, II, De la Richesse commerciale, editado por P. Bridel, F. Dal Degan, N. Eyguesier, Economica, Paris, 2012.
[5] F. Bientinesi, «A rather slavish disciple of Adam Smith»? Notes on Sismondi and (dis)equilibria in international trade, pp. 93-104.
[6] L’economia come scienza morale: sottoconsumo e crisi nel pensiero di Sismondi, pp. 121-138.
[7] Importance du modèle anglais dans l’élaboration du concept de crise chez Sismondi, pp. 139-150.
[8] Il metodo sismondiano e il ruolo dello Stato nell’economia: riflessi sul pensiero economico di Melchiorre Gioja, di Giandomenico Romagnosi e di Angelo Messedaglia, pp. 151-170.
[9] Sismondi nel giudizio di Francesco Ferrara, pp. 171-186.
[10] L’economia sociale nel pensiero di J.-Ch.-L. de Sismondi e di G. Toniolo: un confronto nel segno della continuità, pp. 187-198.
[11] Sismondi e la nascita del paradigma economico, pp. 11-52.
[12] Crescita, felicità e benessere: l’idea di Sismondi alla base di nuovi indicatori di contabilità nazionale, pp. 67-84.
[13] Le revenu foncier social légitime: le partage des fruits à moitié, pp. 105-120.
[14] Cfr., en proposito y para el periodo precedente a Nuovi Principi, el volumen de L. Pagliai Il Dilemma di Vilna. Sismondi e la cultura economica europea, cit., pp. 49-71.
[15] L’economia e gli interessi vivants negli scritti di Sismondi, pp. 53-66.
[16] “Solo quien tiene una patria concibe el dever de sacrificarse por ella”. Libertad y patriotismo van al mismo paso, come osserva Sismondi en: Storia delle Repubbliche italiane, pp. 199-200. “En Italia […] la libertad aseguraba el pleno goce de la vida intelettual; cada uno se esforzaba por desarrollar las facultades que sentia en si mismo, porque cada uno era consciente del que mientras más abiertos los ojos de su espiritú, más habría de gozar; cada quien destinaba los poderes de su anima a un fin útil, practico, positivo, porque cada quien se sentía dentro de una sociedad sobre la que podía ejercitar la propia influencia, para su propio bien y aquel de sus símiles” (ivi, p. 154).
[17] “Quisiera que la industria, tanto de las ciudades como la de los campos, se subdividiese en un gran número de unidades independientes, y soy contrario a la dirección de un solo jefe que comanda centenares o miles de obreros; quisiera que la propiedad de las manufacturas fuese subdividida entre un gran número de medios capitalistas y soy contrario a que se concentre en las manos de una sola persona, con muchos millones a disposición; quisiera que un obrero industrial tenga la posibilidad y casi la certeza de ser asociado a los intereses de su patrón, y que solo entonces se case; mientras que soy contrario a que envejezca, come sucede hoy, sin esperanza de hacer carrera. Pero para llevar a cabo estas reformas, sugiero que se usen solamente los  medios lentos e indirectos de la legislación, que se realice una justicia efectiva entre el patrón y el obrero, justicia que haga asumir al primero la plena responsabilidad de los daños que causa al segundo” (Nuevos Principios, p. 469).
[18] No se puede decir que el gobierno “haga su deber si, para aseguar una satisfacción igual para todos, hace imposible el pleno desarrollo de algún individuo muy capaz” (ivi, p. 19). Es triple la crítica de Sismondi a las aspiraciones igualitarias: tienden a rechazar la meritocracia, tienden a no respetar las leyes y las reglas establecidas (aunque si Sismondi no habla de “derechos inalienables”), esconden, malgrado la apariencia,  propósitos oligárquicos: Storia delle Repubbliche italiane, respectivamente p. 222, p. 227, p. 189.
[19] N. del T. El tumulto de los Ciompi fue una revuelta anti-oligárquica que estalló en Florencia en 1378. Involucró a los trabajadores del arte de la lana, llamados “ciompi” y de las industrias relacionadas, que no tenían derechos políticos y reclamaban el derecho de crear sus propias corporaciones y a tener representación política en el gobierno de la ciudad. Los Ciompi tuvieron breve éxito y luego fueron masacrados.  

Luca Michelini es profesor de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad de Pisa, Departamento de Ciencias Políticas
Traducido del italiano por Umberto Mazzei

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“Todo lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profano, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas” — Karl Marx

Not@s sobre Marx, marxismo, socialismo y la Revolución 2.0

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◆ John Bellamy Foster: Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza — Scribb
◆ José Manuel Bermudo Ávila: Concepto de Praxis en el joven Marx — Scribb
◆ Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
◆ Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
◆ Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox

— Notas y comentarios sobre El Capital
◆ António Ferraz: Os 150 anos do livro ‘O Capital’, de Karl Marx — Correio do Minho
◆ Horacio Tarcus: Traductores y editores de la “Biblia del Proletariado” - Parte I & Parte II — Memoria
◆ Emmanuel Laurentin: Le Capital, toujours utile pour penser la question économique et sociale? — France Culture
◆ J.M. González Lara: 150 años de El Capital — Vanguardia
◆ Roberto Giardina: Il Capitale di Marx ha 150 anni — Italia Oggi
◆ Alejandro Cifuentes: El Capital de Marx en el siglo XXI — Voz
◆ Marcela Gutiérrez Bobadilla: El Capital, de Karl Marx, celebra 150 años de su edición en Londres — Notimex
◆ Mario Robles Roberto Escorcia Romo: Algunas reflexiones sobre la vigencia e importancia del Tomo I de El Capital — Memoria
◆ Antoni Puig Solé: El Capital de Marx celebra su 150° aniversario — Lo que Somos
◆ Jorge Vilches: El Capital: el libro de nunca acabar — La Razón
◆ Carla de Mello: A 150 años de El Capital, la monumental obra de Karl Marx — Juventud Socialista del Uruguay
◆ Rodolfo Bueno: El Capital cumple 150 años — Rebelión
◆ Diego Guerrero: El Capital de Marx y el capitalismo actual: 150 años más cerca — Público
◆ José Sarrión Andaluz & Salvador López Arnal: Primera edición de El Capital de Karl Marx, la obra de una vida — Rebelión
◆ Sebastián Zarricueta: El Capital de Karl Marx: 150 años — 80°
◆ Marcello Musto: La durezza del 'Capitale' — Il Manifesto
◆ Esteban Mercatante: El valor de El Capital de Karl Marx en el siglo XXI — Izquierda Diario
◆ Michael Roberts: La desigualdad a 150 años de El Capital de Karl Marx — Izquierda Diario
◆ Ricardo Bada: El Capital en sus 150 años — Nexos
◆ Christoph Driessen: ¿Tenía Marx razón? Se cumplen 150 años de edición de El Capital — El Mundo
◆ Juan Losa: La profecía de Marx cumple 150 años — Público
◆ John Saldarriaga: El Capital, 150 años en el estante — El Colombiano
◆ Katia Schaer: Il y a 150 ans, Karl Marx publiait ‘Le Capital’, écrit majeur du 20e siècle — RTS Culture
◆ Manuel Bello Hernández: El Capital de Karl Marx, cumple 150 años de su primera edición — NotiMex
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge
◆ Jérôme Skalski: Lire Le Capital, un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité
◆ Sebastiano Isaia: Il Capitale secondo Vilfredo Pareto — Nostromo

— Notas y reportajes de actualidad
◆ Román Casado: Marx, Engels, Beatles, ese es el ritmo de Vltava — Radio Praga
◆ María Gómez De Montis: El Manifiesto Comunista nació en la Grand Place — Erasmus en Flandes
◆ Enrique Semo: 1991: ¿Por qué se derrumbó la URSS? — Memoria
◆ Michel Husson: Marx, un économiste du XIXe siècle? A propos de la biographie de Jonathan Sperber — A L’Encontre
◆ César Rendueles: Todos los Marx que hay en Marx — El País
◆ Alice Pairo: Karl Marx, Dubaï et House of cards: la Session de rattrapage — France Culture
◆ Sebastián Raza: Marxismo cultural: una teoría conspirativa de la derecha — La República
◆ Samuel Jaramillo: De nuevo Marx, pero un Marx Nuevo — Universidad Externado de Colombia
◆ Sergio Abraham Méndez Moissen: Karl Marx: El capítulo XXIV de El Capital y el “descubrimiento” de América — La Izquierda Diario
◆ Joseph Daher: El marxismo, la primavera árabe y el fundamentalismo islámico — Viento Sur
◆ Francisco Jaime: Marxismo: ¿salvación a través de la revolución? — El Siglo de Torreón
◆ Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
◆ Guido Fernández Parmo: El día que Marx vio The Matrix — Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires
◆ Cest: Karl Marx y sus "Cuadernos de París" toman vida con ilustraciones de Maguma — El Periódico
◆ Leopoldo Moscoso: 'Das Kapital': reloading... — Público
◆ Laura "Xiwe" Santillan: La lucha mapuche, la autodeterminación y el marxismo — La Izquierda Diario
◆ José de María Romero Barea: Hölderlin ha leído a Marx y no lo olvida — Revista de Letras
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
◆ Francisco Cabrillo: Cómo Marx cambió el curso de la historia — Expansión
◆ El “Dragón Rojo”, en Manchester: Cierran el histórico pub donde Marx y Engels charlaban "entre copa y copa" — BigNews Tonight
◆ Marc Sala: El capitalismo se come al bar donde Marx y Engels debatían sobre comunismo — El Español

— Notas sobre debates, entrevistas y eventos
◆ Fabrizio Mejía Madrid: Conmemoran aniversario de la muerte de Lenin en Rusia — Proceso
◆ Segundo Congreso Mundial sobre Marxismo tendrá lugar en Beijing — Xinhua
◆ Debate entre Andrew Kliman & Fred Moseley — Tiempos Críticos
◆ David McNally & Sue Ferguson: “Social Reproduction Beyond Intersectionality: An Interview” — Marxismo Crítico
◆ Gustavo Hernández Sánchez: “Edward Palmer Thompson es un autor que sí supo dar un giro copernicano a los estudios marxistas” — Rebelión
◆ Alberto Maldonado: Michael Heinrich en Bogotá: El Capital de Marx es el misil más terrible lanzado contra la burguesía — Palabras al Margen
◆ Leonardo Cazes: En memoria de Itsván Mészáros — Rebelión (Publicada en O Globo)
◆ Entrevista con István Mészáros realizada por la revista persa Naghd’ (Kritik), el 02-06-1998: “Para ir Más allá del Capital” — Marxismo Crítico
◆ Rosa Nassif: “El Che no fue solo un hombre de acción sino un gran teórico marxista” — Agencia de Informaciones Mercosur AIM
◆ Entrevista a Juan Geymonat: Por un marxismo sin citas a Marx — Hemisferio Izquierdo
◆ Juliana Gonçalves: "El Capital no es una biblia ni un libro de recetas", dice José Paulo Netto [Português ] — Brasil de Fato
◆ Entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
◆ Alejandro Katz & Mariano Schuster: Marx ha vuelto: 150 años de El Capital. Entrevista a Horacio Tarcus — La Vanguardia
◆ Salvador López Arnal: Entrevista a Gustavo Hernández Sánchez sobre "La tradición marxista y la encrucijada postmoderna" — Rebelión
◆ Jorge L. Acanda: "Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx" — La Linea de Fuego

— Notas sobre Lenin y la Revolución de Octubre
◆ Guillermo Almeyra: Qué fue la Revolución Rusa — La Jornada
◆ Jorge Figueroa: Dos revoluciones que cambiaron el mundo y el arte — La Gaceta
◆ Gilberto López y Rivas: La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial — La Jornada
◆ Aldo Agosti: Repensar la Revolución Rusa — Memoria
◆ Toni Negri: Lenin: Dalla teoria alla pratica — Euronomade
◆ Entretien avec Tariq Ali: L’héritage de Vladimir Lénine — Contretemps
◆ Andrea Catone: La Rivoluzione d’Ottobre e il Movimento Socialista Mondiale in una prospettiva storica — Marx XXI
◆ Michael Löwy: De la Revolución de Octubre al Ecocomunismo del Siglo XXI — Herramienta
◆ Serge Halimi: Il secolo di Lenin — Rifondazione Comunista
◆ Víctor Arrogante: La Gran Revolución de octubre — El Plural
◆ Luis Bilbao: El mundo a un siglo de la Revolución de Octubre — Rebelión
◆ Samir Amin: La Revolución de Octubre cien años después — El Viejo Topo
◆ Luis Fernando Valdés-López: Revolución rusa, 100 años después — Portaluz
◆ Ester Kandel: El centenario de la Revolución de octubre — Kaos en la Red
◆ Daniel Gaido: Come fare la rivoluzione senza prendere il potere...a luglio — PalermoGrad
◆ Eugenio del Río: Repensando la experiencia soviética — Ctxt
◆ Pablo Stancanelli: Presentación el Atlas de la Revolución rusa - Pan, paz, tierra... libertad — Le Monde Diplomatique
◆ Gabriel Quirici: La Revolución Rusa desafió a la izquierda, al marxismo y al capitalismo [Audio] — Del Sol

— Notas sobre la película “El joven Karl Marx”, del cineasta haitiano Raoul Peck
◆ Eduardo Mackenzie:"Le jeune Karl Marx ", le film le plus récent du réalisateur Raoul Peck vient de sortir en France — Dreuz
◆ Minou Petrovski: Pourquoi Raoul Peck, cinéaste haïtien, s’intéresse-t-il à la jeunesse de Karl Marx en 2017? — HuffPost
◆ Antônio Lima Jûnior: [Resenha] O jovem Karl Marx – Raoul Peck (2017) — Fundaçâo Dinarco Reis
◆ La película "El joven Karl Marx" llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
◆ Boris Lefebvre: "Le jeune Karl Marx": de la rencontre avec Engels au Manifeste — Révolution Pernamente

— Notas sobre el maestro István Mészáros, recientemente fallecido
◆ Matteo Bifone: Oltre Il Capitale. Verso una teoria della transizione, a cura di R. Mapelli — Materialismo Storico
◆ Gabriel Vargas Lozano, Hillel Ticktin: István Mészáros: pensar la alienación y la crisis del capitalismo — SinPermiso
◆ Carmen Bohórquez: István Mészáros, ahora y siempre — Red 58
◆ István Mészáros: Reflexiones sobre la Nueva Internacional — Rebelión
◆ Ricardo Antunes: Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros — Herramienta
◆ Francisco Farina: Hasta la Victoria: István Mészáros — Marcha
◆ István Mészáros in memoriam : Capitalism and Ecological Destruction — Climate & Capitalism.us