"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

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"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal" — Karl Marx

27/9/13

Sismondi, del ayer para el mañana

  • “El ingreso nacional consiste en sólo dos partes: la primera es la ganancia que surge de la riqueza, la segunda es el poder de trabajo que surge de la vida.” Sismondi, Nuevos Principios de Economía Política, Libro Segundo, Capítulo II
 Simonde de Sismondi
© Magasin Pittoresque, París, 1843
Umberto Mazzei  |  Al mundo lo recorre una ola de protestas; en Brasil, Turquía, Grecia, España, Italia, Inglaterra, Estados Unidos. Los manifestantes pueden llamarse “occupers” o indignados, pero la raíz causal es la misma: la concentración de riqueza en el mentado 1%, que ni llega a eso.

El capitalismo y su fatal mecánica hacia la concentración de la riqueza no es fenómeno nuevo.  Sismondi ya dijo, en el siglo XIX, que cuando sucede en gran escala, es signo de decadencia; es así como nos explica el colapso del Imperio Romano. La concentración de la propiedad en enormes  fincas gracias al trabajo esclavo desplazó a los pequeños propietarios que eran el nervio de la eficiencia económica y militar de Roma. Un ejemplo aplicable a las “naciones opulentas, donde la miseria pública no cesa de crecer junto con la riqueza material y donde la clase que produce todo está cada día más cerca de no gozar de nada. Tal es la situación de los pueblos en su época de decadencia.”[1] 

El capitalismo actual –liberal o neo liberal, como se quiera - evolucionó durante los siglos XIX y XX, pero el resultado esta claro ahora: el gobierno de los ricos para los ricos. Esa tendencia se le atribuye al filósofo escocés Adam Smith, pero no es cierto.
Smith lo percibió y lo rechazó: “Donde hay grandes propiedades, hay grandes desigualdades” ó “Nuestros comerciantes y propietarios se quejan del mal efecto de salarios altos en el alza de los precios y la caída de las ventas. Nunca dicen algo sobre el mal efecto de las altas ganancias. Guardan silencio con respecto al pernicioso efecto de sus propios beneficios”[2] El verdadero padre de esa inicua política es el agente aduanero y corredor de bolsa David Ricardo, quien en su época pidió eliminar las Corn Laws[3], abrir la importación de cereales para abaratar el pan, bajar los salarios de los obreros y aumentar la ganancia de los patrones[4].  


Modernidad de Sismondi

El primero en denunciar la desviación de Ricardo fue el suizo Jean-Charles Sismondi, un historiador y economista cosmopolita, cuyos escritos tienen gran actualidad. El contradijo las ideas de Ricardo y de Jean Baptiste Say que limitaban la política económica a una ciencia de la ganancia y la política industrial a la sobre-producción; aquello que hoy llaman Economía de la Oferta. “La Economía Política no es una ciencia de cálculo; es una ciencia moral”[5], escribió Sismondi ya entonces; un recordatorio muy necesario hoy día.

Sismondi añadió a la ciencia económica de Adam Smith una visión social, que considera la distribución de la riqueza entre la población como la verdadera medida de la riqueza de un país: “La riqueza no es una ventaja que cuando reparte la prosperidad entre todas las clases; población no es una ventaja que cuando cada persona tiene la seguridad de encontrar por el trabajo una existencia honesta”[6]. Fue aún más lejos: pidió la intervención del Estado para limitar la explotación y abuso de poder que trae la riqueza desmedida. Como buen ginebrino, Sismondi apoyó la propiedad privada de la tierra, pero como usurpación permitida por su utilidad social.

La esencia de sus ideas económicas es que el capitalismo sólo puede ser próspero y estable si se pagan buenos salarios, porque el ingreso de los trabajadores crea el mercado indispensable para vender los productos. Dice que si los ingleses ricos acaparan toda la riqueza nacional (época  de revolución industrial) será necesario conquistar mercados afuera (imperialismo) y que sin equilibrar la producción con la demanda, el sistema deberá vivir de crisis en crisis.

La influencia de Sismondi en Marx es muy conocida y Marx usa las definiciones de Sismondi y la cita con frecuencia. Más tarde, en el Manifiesto Comunista, en las primeras trece líneas lo elogia y en las últimas seis lo llama “utópico” y “socialista pequeño burgués”; algo que puede atribuirse a la teatralidad que caracteriza al siglo XIX. En todo caso, las ideas de Sismondi son más prácticas hoy día, con la capacidad de espionaje y represión global; pero Marx tiene razón en que Sismondi no quiere barricadas, quiere hacer de los proletarios unos pequeños burgueses.

Sismondi quiere construir un orden socio económico sostenible con un sentido de equidad en la distribución de la riqueza. Debemos rescatar las ideas de Sismondi para crear un socialismo moderno o un capitalismo moderno y equitativo, si se prefiere.  En un momento de crisis sistémica terminal, una nueva propuesta es urgente. Una que aprenda del pasado y que adopte soluciones políticas de los ejemplos socialistas o capitalistas que han tenido éxito económico y social, pero sin olvidar aprender de los que están apenas vivos o aquellos que colapsaron.
  
En esa área de estudio debemos incluir las versiones de social democracia que prosperaron en la Europa capitalista por una confluencia de ideas Sismondio/Keynesianas, poder sindical y temor a la Unión Soviética. En América Latina esas ideas no pasaron de ser pose política y en Estados Unidos funcionaron a desgano con el New Deal. Su legado es un válido sistema de protección social, que ahora se desmantela porque no hay dinero para mantenerlo desde que los políticos entregaron los fondos públicos a imprudentes banqueros en apuros. 

Una gama de aportes para el futuro   

Sismondi fue un prolífico escritor que nos dejó dos tipos de aporte para esta época, que son complementarios. Uno es para el sistema político y otro es para el sistema económico. En estas notas hablaremos apenas de lo político institucional; insistiremos más con trazos el que muestren su utilidad para una economía socialista más realista y estable… y menos trágica.

Aportes al Sistema Político

Sismondi escribió muchos libros y ensayos sobre instituciones políticas; los más conocidos son “Estudios en Ciencias Sociales”, “Estudios sobre las constituciones de los pueblos libres”, “Historia de las republicas italianas de la Edad Media” e “Historia de los franceses”. El más popular es su análisis sobre las republicas comunales italianas, muertas por el absolutismo real y pontificio. Allí cuenta como florecieron e innovaron bajo un sistema representativo que incluyó la participación de las fuerzas productivas “vivas” en un gobierno municipal basado en principios de participación, independencia y reciprocidad [7]. Ese sistema comunal sacó a Europa de la Edad Media y gestó la revolución cultural y económica que fue el Renacimiento. De aquel modelo comunal quedan vestigios en el sistema cantonal suizo.

Fue un modelo republicano y representativo que adhiere mejor a las realidades sociales orgánicas que el cacareado modelo ateniense, que ni siquiera fue igualitario ni inclusivo[8]. El estudio de esa historia y el análisis sobre de las constituciones de los pueblos libres dejan ideas para un sistema republicano más representativo de las reales necesidades públicas. Ha sido muy señalado que los sistemas actuales no representan a la población, sino que pastorean masas anónimas con onerosas campañas electorales y el uso de los medios de comunicación para elegir títeres dirigidos por otros intereses.[9]  En sistema de ocultas tiranías que recuerda palabras de Sismondi: “Cuando la mayor parte de la gente ha nacido bajo su yugo… [la tiranía] se encuentra apoyada por toda la parte inerte del país, por todos aquellos que, incapaces de formarse y pensar ellos mismos, se contentan con ideas prestadas y aceptan ciegamente todas las nociones que conviene al gobierno inculcarles”.[10]    

Aportes al Sistema económico

La principal obra económica de Sismondi es “Nuevos Principios de Economía Política o de la riqueza en su relación con la población”, publicada primero en 1819. Allí anuncia que las crisis son implícitas en la versión ricardiana que prevalece en el sistema capitalista, por su incoherencia. Sobre eso dice Marx, “El análisis de Ricardo es con frecuencia absurdo. Sismondi en cambio señala los limites [adaptar  producción a demanda] que son obra del propio capital, que choca con sus contradicciones”[11]. O “Las crisis no son para él accidentes, como dice Ricardo, sino explosiones esenciales”[12]. La opinión de Marx sobre ambos es clara “La historia de la economía política moderna (…) se completa con Ricardo y Sismondi, dos antípodas”[13]. En el libro primero de El Capital, Marx cita a Sismondi elogiosamente y con mucha frecuencia[14]y también en el libro segundo,[15] aunque luego diga en otro papel que su estudio sobre la relación entre capital e ingreso “no tiene una sola palabra científica”[16].     

Fue Sismondi quien remplazó la división en tres clases de Francois Quesnay[17] (productiva, propietarios y estéril) por una que refleja la revolución industrial: capitalistas y asalariados. Es un concepto esquemático y funcional, que pone por un lado los ingresos del capital (rentas, ganancias, intereses) y del otro a su contraparte necesaria, el consumo. Un consumo que divide en dos: a) el consumo indispensable (de supervivencia) y b) el consumo de lujo.

El pensamiento de Sismondi tuvo afinidades con otros pensadores conocidos. Coincide con Thomas Malthus en defender a los pequeños propietarios agrícolas y los sectores amenazados por la revolución industrial, porque sus ingresos son parte de la “demanda efectiva” necesaria para equilibrar producción  y consumo. Sus palabras suenan modernas: “No hay més campesinos en los campos, no hay más artesanos en las ciudades o jefes independientes de pequeñas industrias, solo fábricas”; pero no acompaña a Malthus en la idea de frenar la industrialización ni en sus temores sobre escasez alimentaria.

Hay un párrafo que debo citar, porque describe un cuadro que hoy resulta familiar: “Con pocos años de intervalo, dos crisis terribles arruinaron una parte de los banqueros y extendieron la desolación en todas las manufacturas inglesas; al mismo tiempo otra crisis arruinó a los granjeros e hizo bajar el comercio al detalle. Para colmo, ese comercio, a pesar de su gran extensión cesó de incorporar jóvenes que quieran hacer carrera; todas las plazas están ocupadas y tanto en los rangos superiores de la sociedad como en los inferiores, muchos ofrecen en vano su trabajo sin poder obtener un salario.”[18]

Recomendamos el estudio de Sismondi, también porque se opuso a la sobreproducción, como causa de la separación entre sentido de utilidad y valor de cambio (precio) y también como causa de una lucha innecesaria por mercados que provoca bancarrotas y desempleo. Nikolai Boukharin y Rosa Luxemburg le dieron la razón a Sismondi y dijeron que era el sub-consumo lo que daba una base lógica a la teoría marxista sobre las periódicas crisis capitalistas. Una lógica muy aplicable a la sobre-producción de medios financieros, como las hipotecas “sub-prime” (sub-optimas) o derivatives, que causó la presente y seguramente terminal, crisis sistémica. De acuerdo con el Banco Internacional de Compensación (BIS) de Basilea, hay una circulación flotante de trescientos sesenta billones en deuda financiera y el Producto Mundial Bruto (PMB) es de 60 billones (2012). No hay donde aterrizarlos.

Sobre eso, un siglo después, Keynes escribió: “La ampliación de las funciones de gobierno, para equilibrar la propensión al consumo con y el estimulo a la inversión, parecería, a un economista del siglo XIX o a un financista norteamericano contemporáneo, una terrible amputación del individualismo. Yo defiendo ambos, al contrario, como el único medio practicable para evitar la destrucción completa de la forma de economía existente.”  Las ideas keynesianas están llenas de coincidencias con Sismondi, incluyendo la necesidad básica de equilibrar la producción o la inversión con el consumo.

Un indicio del mañana

Hace unos años, Deng Chao Ping inició en China una política que deja lugar a la iniciativa privada, pero dentro de un marco de control que equilibra producción y demanda.  China es ya la segunda economía mundial y la más sana, pero su gran hazaña fue sacar de la pobreza a 500 millones de chinos y seguir sacando. Sismondi estaría muy complacido por ese hecho, pero Marx pudiera irritarse por crear tantos nuevos socialistas “petit bourgeois”.


Notas

[1] Nouveaux Principes d’Economie Politique
[2] Adam Smith, Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones. Volumen II. Fondo de Cultura Económica, México, 1958.
[3] La Corn Law protegia la producción inglesa de cereales. Su derogación creo desempleo y pobreza en las zonas rurales y una emigración hacia las ciudades que abarataba la mano de obra. Leer a Charles Dickens.
[4] “He tratado de demostrar, a través de toda esta obra, que la tasa de utilidades no podrá ser incrementada a menos que sean reducidos los salarios,  y que no puede existir una baja permanente de salarios sino a consecuencia de la baja del precio de los productos necesarios en que los salarios se gastan” David Ricardo, Principios de economía y tributación, Fondo de Cultura Económica, México, 1959, p. 101.
[5] Nuevos Principios de Economía Política.  
[6] La richesse n’est un bien que lorsqu’elle répand l’aisance dans toutes les classes ; la population n’est un avantage que lorsque chaque homme est sûr de trouver par le travail une honnête existence. Ibid
[7] Francesca Del Degan, L’economia e gli interessi vivants negli scritti di Sismondi, Il Pensiero Economico Italiano, N.2, 2001, pp. 53-66
[8] Aristóteles, cuando analiza la constitución de Atenas, dice que eran considerados ciudadanos sólo aquellos que no ejercían labores manuales. En esa época – más aún que ahora- eso excluía a la gran mayoría de la población. Por eso luego informa que eran ciudadanos unos 20 mil habitantes, sobre una población de medio millón.
[9] Leer autores tan dispares como: José Ortega y Gasset, La rebelión de las masas; Jack London, El talón de hierro; Maurice Duverger, Los partidos Políticos; Giuseppe Maranini, La constitución de Venecia; Tönnies, y tantos otros más.
[10] Citado por Luca Michelini en Actualidad de Sismondi, Desigualdad y crisis, Firenze, Junio 2013.
[11] Karl Marx, Principes d’une critique de l’Economie politique, Ouvres I, Pléiade, pag. 261 y 262. Traducción propia.
[12] Karl Marx, Ibid, Ouvres II. Pag. 1682. Traducción propia
[13] Karl Marx, Ibid. pag. 175. Traducción propia.
[14] Para definir: el capital, el precio de la fuerza de trabajo, la plusvalía relativa, la reproducción simple, el proceso de producción capitalista, la acumulación de capital, la conversión primitiva del dinero en capital, el carácter antagónico de la producción capitalista y la noción del asalariado.
[15] Para definir capital constante y capital variable, movimiento circular del ingreso, la teoría de las crisis y el papel del crédito en los procesos de producción.
[16] Kart Marx, Ouvres II, pag. 751.
[17] Economista francés, fundador de la primera escuela sistemática de economía política y médico de Luis XV.
[18] Jean Charles Sismondi, Nouveau Principes … , pag 53

◆ El que busca, encuentra...

“Todo lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profano, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas” — Karl Marx

Not@s sobre Marx, marxismo, socialismo y la Revolución 2.0

— Notas notables
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◆ Hernán Ouviña: Indigenizar el marxismo — La Tinta
◆ Emmanuel Laurentin: Les historiens américains et Karl Marx — France Culture
◆ Adèle Van Reeth: Le Capital de Karl Marx: La fabrique de la plus-value — France Culture
◆ Manuel Martínez Llaneza: Reproches a Marx acerca de El Capital (Bajo la égida de Friedrich Engels) — Rebelión
◆ Victoria Herrera: Marx y la historia — Buzos
◆ Alejandro F. Gutiérrez Carmona: La vigencia del pensamiento marxista — Alianza Tex
◆ Víctor Arrogante: El Capital y las aspiraciones de la clase trabajadora — Nueva Tribuna
◆ Mauricio Mejía: Karl Marx, el poeta de la mercancía — El Financiero
◆ Emmanuel Laurentin: Karl Marx à Paris: 1843-1845 — France Culture
◆ Jacinto Valdés-Dapena Vivanco: La teoría marxista del Che Guevara — Bohemia
◆ Aldo Casas: El marxismo como herramienta para la lucha — La necesidad de la formación en la militancia — La Tinta
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◆ Paúl Ravelo Cabrera: Marx, Derrida, el Gesto Político y la supercapitalización mundial — Scribb
◆ Dino Greco: In difesa del marxismo — Sollevazione
◆ Alberto Quiñónez: Arte, praxis y materialismo histórico — Rebelión
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◆ John Bellamy Foster: Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza — Scribb
◆ José Manuel Bermudo Ávila: Concepto de Praxis en el joven Marx — Scribb
◆ Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
◆ Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
◆ Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox

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◆ Roberto Giardina: Il Capitale di Marx ha 150 anni — Italia Oggi
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◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
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— Notas sobre debates, entrevistas y eventos
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◆ Entrevista con István Mészáros realizada por la revista persa Naghd’ (Kritik), el 02-06-1998: “Para ir Más allá del Capital” — Marxismo Crítico
◆ Rosa Nassif: “El Che no fue solo un hombre de acción sino un gran teórico marxista” — Agencia de Informaciones Mercosur AIM
◆ Entrevista a Juan Geymonat: Por un marxismo sin citas a Marx — Hemisferio Izquierdo
◆ Juliana Gonçalves: "El Capital no es una biblia ni un libro de recetas", dice José Paulo Netto [Português ] — Brasil de Fato
◆ Entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
◆ Alejandro Katz & Mariano Schuster: Marx ha vuelto: 150 años de El Capital. Entrevista a Horacio Tarcus — La Vanguardia
◆ Salvador López Arnal: Entrevista a Gustavo Hernández Sánchez sobre "La tradición marxista y la encrucijada postmoderna" — Rebelión
◆ Jorge L. Acanda: "Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx" — La Linea de Fuego

— Notas sobre Lenin y la Revolución de Octubre
◆ Guillermo Almeyra: Qué fue la Revolución Rusa — La Jornada
◆ Jorge Figueroa: Dos revoluciones que cambiaron el mundo y el arte — La Gaceta
◆ Gilberto López y Rivas: La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial — La Jornada
◆ Aldo Agosti: Repensar la Revolución Rusa — Memoria
◆ Toni Negri: Lenin: Dalla teoria alla pratica — Euronomade
◆ Entretien avec Tariq Ali: L’héritage de Vladimir Lénine — Contretemps
◆ Andrea Catone: La Rivoluzione d’Ottobre e il Movimento Socialista Mondiale in una prospettiva storica — Marx XXI
◆ Michael Löwy: De la Revolución de Octubre al Ecocomunismo del Siglo XXI — Herramienta
◆ Serge Halimi: Il secolo di Lenin — Rifondazione Comunista
◆ Víctor Arrogante: La Gran Revolución de octubre — El Plural
◆ Luis Bilbao: El mundo a un siglo de la Revolución de Octubre — Rebelión
◆ Samir Amin: La Revolución de Octubre cien años después — El Viejo Topo
◆ Luis Fernando Valdés-López: Revolución rusa, 100 años después — Portaluz
◆ Ester Kandel: El centenario de la Revolución de octubre — Kaos en la Red
◆ Daniel Gaido: Come fare la rivoluzione senza prendere il potere...a luglio — PalermoGrad
◆ Eugenio del Río: Repensando la experiencia soviética — Ctxt
◆ Pablo Stancanelli: Presentación el Atlas de la Revolución rusa - Pan, paz, tierra... libertad — Le Monde Diplomatique
◆ Gabriel Quirici: La Revolución Rusa desafió a la izquierda, al marxismo y al capitalismo [Audio] — Del Sol

— Notas sobre la película “El joven Karl Marx”, del cineasta haitiano Raoul Peck
◆ Eduardo Mackenzie:"Le jeune Karl Marx ", le film le plus récent du réalisateur Raoul Peck vient de sortir en France — Dreuz
◆ Minou Petrovski: Pourquoi Raoul Peck, cinéaste haïtien, s’intéresse-t-il à la jeunesse de Karl Marx en 2017? — HuffPost
◆ Antônio Lima Jûnior: [Resenha] O jovem Karl Marx – Raoul Peck (2017) — Fundaçâo Dinarco Reis
◆ La película "El joven Karl Marx" llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
◆ Boris Lefebvre: "Le jeune Karl Marx": de la rencontre avec Engels au Manifeste — Révolution Pernamente

— Notas sobre el maestro István Mészáros, recientemente fallecido
◆ Matteo Bifone: Oltre Il Capitale. Verso una teoria della transizione, a cura di R. Mapelli — Materialismo Storico
◆ Gabriel Vargas Lozano, Hillel Ticktin: István Mészáros: pensar la alienación y la crisis del capitalismo — SinPermiso
◆ Carmen Bohórquez: István Mészáros, ahora y siempre — Red 58
◆ István Mészáros: Reflexiones sobre la Nueva Internacional — Rebelión
◆ Ricardo Antunes: Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros — Herramienta
◆ Francisco Farina: Hasta la Victoria: István Mészáros — Marcha
◆ István Mészáros in memoriam : Capitalism and Ecological Destruction — Climate & Capitalism.us