"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

8/6/14

El Albacea | A raíz de una nueva edición de ‘Marx. Historia de su vida’, de Franz Mehring

Paula Varela   |  “… si según Marx y Engels el proletariado alemán es el heredero histórico de la filosofía alemana clásica, usted es el albacea de esa herencia”. Con estas palabras saludaba Rosa Luxemburgo a Franz Mehring en su cumpleaños número 70, el 27 de febrero de 1916. Unos años antes, en 1910, Laura Lafarge (hija de Marx) había designado a Mehring como su representante en la edición de la correspondencia entre Marx y Engels, confirmando esta caracterización. En 1918 Mehring haría honor a ese reconocimiento publicando su biografía sobre Marx.

Una biografía materialista para el padre del materialismo histórico

Leer la biografía de Mehring1 humaniza a Marx. Pero no en el falso (y tan trillado) sentido pseudoprogresista de buscar un Marx “humanista” contrapuesto a la dictadura del proletariado. Todo lo contrario, lo humaniza porque esa dictadura (la democracia más profunda que jamás haya existido), como así también toda la serie de pilares que constituyen al marxismo revolucionario, se vuelven una conclusión necesaria (aunque no evidente) de los cambios históricos que Marx (y Engels) estaban presenciando. La biografía
permite que el lector cabalgue el proceso de reflexión surgido de la combinación entre la apasionada intervención en una realidad sumamente dinámica, la profunda lectura de los teóricos previos y contemporáneos a él, y la lucha política permanente con los adversarios tanto del campo democrático como del socialista.

El carácter vívido que adopta esta reconstrucción del combate es posible por el profundo conocimiento que Mehring tiene de la historia política de Europa y especialmente de Alemania (plasmado en sus más importantes obras: La leyenda sobre Lessing, de 1892, e Historia de la socialdemocracia alemana, de 1896); el sólido manejo que tiene de la filosofía de la época, que le permite trazar una suerte de historia de las ideas como paralelo ineludible de la historia política (como puede verse en Sobre el materialismo histórico y otros escritos filosóficos de 1893); y su interés por la personalidad de Karl Marx y el modo en que este se transforma en el padre del materialismo histórico. Para esto último fue fundamental el acceso que tuvo Mehring a la correspondencia entre Marx y Engels, que terminó de darle un conocimiento detallado, casi íntimo, de las distintas apreciaciones, juicios, correcciones, que Marx fue desarrollando en diálogo con Engels durante los 40 años en los que ese sólido equipo político y teóricoinventó el marxismo. Sobre ese intercambio epistolar, Lenin decía:

La aplicación de la dialéctica materialista a la revisión de toda la economía política desde sus fundamentos, su aplicación a la historia, a las ciencias naturales, a la filosofía y a la política y táctica de la clase obrera: eso era lo que interesaba más que nada a Marx y Engels, en eso aportaron lo más esencial y nuevo, y eso constituyó el avance magistral que produjeron en la historia del pensamiento revolucionario2.

Es esa aplicación de la dialéctica la que Mehring revive en su biografía sobre Marx, y al  hacerlo, logra evitar la reconstrucción utilitaria y restituye el vértigo de la creación política e intelectual.

Franz Mehring  ✆ Juan Atacho  
Los pilares del comunismo

De esta forma, vertiginosa, va desplegándose en el texto la elaboración de los pilares del marxismo revolucionario y la imagen del propio Marx con su “afán acuciante e insaciable de saber, que lo impulsaba a atacar apresuradamente los problemas más difíciles, unido a aquel espíritu crítico inexorable que le impedía resolverlos atropelladamente” (47).

Del capítulo II al V puede observarse, con una agilidad de pluma que asombra por lo accesible que vuelve complejos debates filosóficos, la transmutación entre el neohegeliano “radical” y el revolucionario. Transmutación que se desarrolló, en paralelo, en el campo de la filosofía y el de la política. Puede seguirse, sin escollos academicistas, la línea que lleva desde la tesis de Marx sobre el materialismo en Demócrito a la crítica a Proudhon; o desde el exquisito cuestionamiento a la legislación renana como encubridora de la desigualdad, al argumento que, contra todo idealismo, descubre la base de ese encubrimiento no en el cinismo de los legisladores (que sobraba en ese tiempo como sobra hoy), sino en las propias relaciones sociales de producción y su Estado guardián. Y en ese camino aparecen, como fuente y finalidad, el sentimiento de empatía y solidaridad con los “ladrones” de leña o los tejedores silesianos. En estos primeros capítulos, la lucha de clases como motor de la historia y la independencia política del proletariado (dos pilares centrales del marxismo revolucionario) se dibujan en su gestación hasta que coagulan, anticipando los primeros levantamientos proletarios, en la agitación de El Manifiesto Comunista de 1848.

Y hace su ingreso en la historia y en la vida de Marx “la Primavera de los pueblos”. Nuevo giro en la obra de Mehring, que sabe mostrar el punto de inflexión que significa ese año en la historia de las revoluciones y en la condensación que de ella hacen Marx y Engels. La biografía cambia de ritmo y barre la temporalidad juvenil de los primeros escritos, para sumergirse en la premura del tiempo de batalla. El seguimiento milimétrico de los acontecimientos, las persecuciones y exilios a los que Marx estuvo sometido, el acaloramiento de las discusiones con lo que ya se conformaban como fracciones del movimiento obrero internacional, recorren las páginas describiendo los sucesos que van desde febrero a junio de 1848. Y es este sorprendente fenómeno de levantamientos obreros y populares lo que perfila otro de los pilares de la estrategia de la revolución proletaria: la necesidad de la delimitación de los partidos de la burguesía y la pequeño-burguesía democrática y su defensa del Estado burgués.

Las conclusiones de los levantamientos de 1848 son las que permiten la primera formulación de la teoría de la revolución permanente plasmada en el Mensaje a la Liga de los Comunistas de 1850. “El Mensaje a la Liga que escribimos conjuntamente [no era] en el fondo sino un plan de campaña contra la democracia”, le escribirá Marx a Engels el 13 de julio de 18513. 165 años después, los “progresismos gobernantes” no se han cansado de repetir, patéticos, su papel histórico.

Una lección de historia política

Trotsky decía que para tener el pulso de la situación hay que mirar la relación entre tres elementos: el curso de la economía, la relación entre los Estados y la lucha de clases. La biografía de Mehring resulta envidiable en el conocimiento que muestra el autor de dos de esos tres aspectos. Es una clase de geopolítica del siglo XIX en la que pueden comprenderse en detalle las guerras que se desatan en Europa y su relación con dos elementos en tensión: la constitución de los Estado-nación, y la consolidación de un cada vez más potente (y diferenciado) movimiento proletario. Y es de la mano de esta reconstrucción histórica que aparece en toda su agudeza otro pilar central de la teoría marxista: la relación entre crisis, guerra y revolución, que se transformará, con la consolidación de la época imperialista, en condición sine qua non para la elaboración de la estrategia revolucionaria del siglo XX. De hecho, es Mehring quien, a partir de los escritos de Engels, realiza una de las primeras y principales lecturas de Clausewitz desde el marxismo4, para destacar con claridad la idea de la guerra como producto de las sociedades clasistas. Lenin encuentra en estas elaboraciones de Mehring un punto de apoyo fundamental a la hora de desarrollar su abordaje de los problemas militares.

En un marxismo que ha tendido a “provincializarse” tanto y en una situación de crisis capitalista como la actual, la lectura de las páginas que van desde la guerra contra Dinamarca en 1848 hasta la guerra de Crimea de 1853, o del crash europeo de 1866 (y el auge de la Internacional que éste produce por la ola de huelgas generales que se desata) hasta la derrota de la Comuna de París, vuelve a poner en relevancia el hilo (muchas veces opaco) que une las pujas interestatales a los escenarios de lucha revolucionaria y, sumamente importante, vuelve a darle al internacionalismo una carnadura no moral, sino material.

Mención aparte merece el recorrido por la formación, luchas políticas y rupturas de las distintas fracciones revolucionarias del proletariado como elemento indisociable de la lucha de clases, sus resultados y las lecciones que de ella se extrajeron. Mehring va presentando las disputas teóricas y programáticas como producto de las distintas estrategias planteadas para la intervención en los escenarios de lucha de clases contemporáneos. Más aún, puede verse en el transcurso del relato, el pasaje de diferencias que en un inicio aparecían en el terreno de la táctica y luego se transforman en diferencias estratégicas, que dan forma a corrientes filopopulistas, socialdemócratas o anarquistas. Así, Mehring historiza los debates con los seguidores de Proudhon, Lasalle y Bakunin, y en este desarrollo va planteando sus propias posiciones (como historiador y militante revolucionario) en las que destaca su defensa de la lectura de Lasalle sobre las causas del fraccionamiento de Alemania y las perspectivas de un posible papel progresivo de Bismark en la unificación.

El tono con que Mehring aborda las discrepancias entre Lasalle y Marx sobre la cuestión alemana impide ver con claridad las dos cuestiones estratégicas que allí se juegan: cuál debe ser la política del proletariado frente a los “generales nacionalistas”, y cuál es la dinámica entre las demandas burguesas y las proletarias en un proceso revolucionario. En lugar de destacar que esos eran los núcleos duros de la discusión sobre Bismarck, Mehring opta por presentar las discrepancias como diferencias de apreciaciones historiográficas sobre Alemania, quitándole el filo a la lucha política. Sin embargo, transformar este hecho en una acusación a Mehring de renuencia a la lucha política (rasgo propio del reformismo) resulta ridículo para quien fuera uno de los principales polemistas contra la analogía que Bernstein hacía entre “revolución permanente” y “putschismo blanquista o terrorismo proletario”, como parte de su giro revisionista. O quien sería parte de otra dura lucha política al interior de la socialdemocracia alemana, oponiéndose a la Primera Guerra mundial y fundando, en 1916 (junto con sus camaradas y amigos Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht) la Liga Espartaquista.

Hacerle vivir de nuevo

Estos comentarios han pretendido rescatar algunos de los muchos aspectos que vuelven a esta biografía una lectura necesaria. Que sean las palabras de Mehring las que cierran esta nota con la ilusión de que ellas inspiren la lectura de esta biografía a quienes hoy se acercan a las ideas del marxismo: “Si Marx hubiera sido real y verdaderamente ese muchachito modelo tan aburrido que veneran en él los sacerdotes del marxismo, yo no me habría sentido jamás tentado a escribir su biografía. Mi admiración y mi crítica –y en ninguna buena biografía puede faltar ninguna de estas dos cosas, en dosis iguales– no pierden de vista jamás al hombre genial a quien nada le gustaba decir tanto ni con más frecuencia de sí, que aquello de que nada humano le era ajeno. Hacerle vivir de nuevo, en toda su grandeza poderosa y áspera: tal es la misión que yo me he propuesto”. Y lo logra.

Notas

1. Bs. As., Editorial Marat, 2013. Las referencias se harán en base a esta edición entre paréntesis al final de la cita.
2. “La correspondencia entre Marx y Engels”, Marxists Internet Archive (2000).
3. Véase La teoría de la revolución permanente, Bs. As., CEIP, 2005.
4. Mehring es, además, quien introduce en las apropiaciones de Clausewitz desde el marxismo, la lectura de su contemporáneo Hanz Delbruck que se transformaría luego en un clásico de los estudios militares.
 



http://ideasdeizquierda.org/

Not@s sobre Marx, Engels y el marxismo

— Especial: 150 años de la primera edición de El Capital
Carla de Mello: A 150 años de El Capital, la monumental obra de Karl Marx — Juventud Socialista del Uruguay
Rodolfo Bueno: El Capital cumple 150 años — Rebelión
Juliana Gonçalves: "El Capital no es una biblia ni un libro de recetas", dice José Paulo Netto [Português ] — Brasil de Fato
Nick Beams: Le 150ᵉ anniversaire de la publication du 'Le Capital' — World Socialiste
Diego Guerrero: El Capital de Marx y el capitalismo actual: 150 años más cerca — Público
Manuel Sacristán: Prólogo de la edición catalana de El Capital — Rebelión
José Sarrión Andaluz & Salvador López Arnal: Primera edición de El Capital de Karl Marx, la obra de una vida — Rebelión
Alejandro Katz & Mariano Schuster: Marx ha vuelto: 150 años de El Capital. Entrevista a Horacio Tarcus — La Vanguardia
Sebastián Zarricueta: El Capital de Karl Marx: 150 años — 80°
Leopoldo Moscoso: 'Das Kapital': reloading... — Público
Riccardo Sorrentino: I 150 anni del 'Capitale' e l’equilibrio economico generale — Il Sole 24 Ore
Marcello Musto: La durezza del 'Capitale' — Il Manifesto
Esteban Mercatante: El valor de El Capital de Karl Marx en el siglo XXI — Izquierda Diario
Michael Roberts: La desigualdad a 150 años de El Capital de Karl Marx — Izquierda Diario
Eddy Sánchez: Y con él llegó el escándalo. Marx y El Capital 150 años después — Espai Marx
Ricardo Bada: El Capital en sus 150 años — Nexos
Christoph Driessen: ¿Tenía Marx razón? Se cumplen 150 años de edición de El Capital — El Mundo
Juan Losa: La profecía de Marx cumple 150 años — Público
John Saldarriaga: El Capital, 150 años en el estante — El Colombiano
Katia Schaer: Il y a 150 ans, Karl Marx publiait ‘Le Capital’, écrit majeur du 20e siècle — RTS Culture
Manuel Bello Hernández: El Capital de Karl Marx, cumple 150 años de su primera edición — NotiMex
Entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
Robin Clapp: El Capital de Marx cumple 150 años: un análisis y una crítica inigualables del capitalismo, relevante todavía hoy — Werken Rojo
A 150 años de la primera edición de El Capital: Una obra que trascendió a su época — La Arena
La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en El Capital de Marx de Evald Vasiliévich Iliénkov — Templando el Acero
'Das Kapital', une oeuvre décisive de déconstruction du système de production, d'échange et d'exploitation capitaliste — Le Chiffon Rouge
Roberto Fineschi: El Capital tras la edición histórico-crítica — Viento Sur
Jérôme Skalski: Lire ‘Le Capital’, un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité

— Otras Notas
Cinéma: "Le jeune Karl Marx" retrace la vie du théoricien du communisme — France Info
Vincent Présumey: 1837-1848: Suivi des écrits de Karl Marx. 1° époque: entre Epicure et Hegel — Mediapart
Jacinto Valdés-Dapena Vivanco: La teoría marxista del Che Guevara — Bohemia
Dans 'Le jeune Karl Marx', Raoul Peck explore les années de formation de l’auteur du Capital — Les Voix du Monde
Comment Karl est devenu Marx: un biopic sur le père du communisme — TV5 Monde
Beatrice Debiasi: Il robot decreterà la fine delle dottrine di Marx? — Secolo Trentino
Las ideas de Marx mantienen actualidad — En Marcha
"Le Jeune Karl Marx": La transformation d’un mythe — TouteLaCulture
Aldo Casas: El marxismo como herramienta para la lucha — La necesidad de la formación en la militancia — La Tinta
Andrea Vitale: La critica di Pareto a Marx: una abborracciatura — Operai e Teoria
Héctor Salazar: Marx, dos aspectos fundamentales en su desarrollo: dialéctica y tránsito del idealismo al materialismo — Marx desde Cero
Annelie Buntenbach: Marx provides us with a glimpse behind the scenes of capitalism — Marx 200
Roman Rosdolky: Marx ésotérique et Marx exotérique — Palim Psao
Lepotier: Marx, Marxisme, Cui bono? — Bella Ciao
La película 'El joven Karl Marx' llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
Antoni Puig Solé: La Ley del Valor y la ecología en Marx — Lo que somos
Karl Marx y sus "Cuadernos de París" toman vida con ilustraciones de Maguma — El Periódico
Laura "Xiwe" Santillan: La lucha mapuche, la autodeterminación y el marxismo — La Izquierda Diario
Jean-Marc Vittori: Quand Draghi cite le grand Karl — Les Echos
Nelson Fernández: Los hijos uruguayos de Adam Smith y Karl Marx — El Observador
Teresa Macrí: Il filosofo Engels torna a casa — Il Manifesto
José de María Romero Barea: Hölderlin ha leído a Marx y no lo olvida — Revista de Letras
Carta de Marx a Abraham Lincoln tras su reelección como presidente de EEUU y en la que elogia su lucha contra la esclavitud — Ctxt
Konfuzius und Marx am Roten Fluss — Diario Digital
Vladimiro Giacché: Note sui significati di "Libertà" nei Lineamenti di Filosofia del Diritto di Hegel — Il Comunista
Salvador López Arnal: Manuel Sacristán (1925-1985) como renovador de las tradiciones emancipatorias — Rebelión
Paúl Ravelo Cabrera: Marx, Derrida, el Gesto Político y la supercapitalización mundial — Scribb
Dino Greco: In difesa del marxismo — Sollevazione
Alberto Quiñónez: Arte, praxis y materialismo histórico — Rebelión
Sebastiano Isaia: Il Capitale secondo Vilfredo Pareto — Nostromo
Milliere Guy: Le fascisme de gauche gagne du terrain — Les 4 Vérités
De Karl Marx à Mahomet: la diabolique alliance espagnole entre la gauche et les fondamentalistes islamiques — Dreuz Info
Karl Marx & Friedrich Engels: 1. Crítica del Programa de Erfurt y 2. Crítica del Programa de Gotha — Scribb
Josefina L. Martínez: Feminismo & Socialismo marxista - Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo — Rebelión
John Bellamy Foster: Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza — Scribb
José Manuel Bermudo Ávila: Concepto de Praxis en el joven Marx — Scribb
Francesc Torralba: "Todo lo sólido se desvanece en el aire" - ¿Y si Marx tuviera razón? — Vida Nueva
Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
El “Dragón Rojo”, en Manchester: Cierran el histórico pub donde Marx y Engels charlaban "entre copa y copa" — BigNews Tonight
El capitalismo se come al bar donde Marx y Engels debatían sobre comunismo — El Español
Carta de Karl Marx al rabino Baruch Levi — Metapedia (Publicada en la "Revue de Paris" el 01-06-1928)
Tony Blair confiesa haber "tanteado el marxismo" — Sputnik
“Karl Marx le Retour” de Howard Zinn — Le Repúblicain Lorrain
Engels y la independencia política de los trabajadores — Marxist Internet Archive
Ante el fallecimiento de Friedrich Engels — OM Radio
Conmemoramos la vida del camarada Engels — Abayarde Rojo.
Cinco aportes de Engels a 122 años de su muerte — Zócalo
Vingtras: "Les ingénieurs de l'avenir lumineux" — Mediapart
Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
Francisco Cabrillo: Cómo Marx cambió el curso de la historia — Expansión
Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox
Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
Mónica Zas Marcos: Rosa Luxemburgo, el águila de la izquierda que callaron con una bala — El Diario