"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

◆

"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal" — Karl Marx

17/10/13

Apuntes sobre la Metahistoria de Marx

Karl Marx ✆ Catawba College
Joseph Hodara  |  Son tres los propósitos enlazados de este escrito: a) caracterizar los rasgos principales de la metahistoria; b) indicar cómo se traducen en las proposiciones marxistas; c) sugerir condiciones epistemológicas y sociales que pueden procurarle legitimidad teórica. Al cabo señalaré que toda filosofía empirista de la historia contiene una metahistoria a menos que lidie, explícitamente, con el grave asunto de la "objetividad" y la "subjetividad" en la investigación histórica que ampliaré en otra oportunidad.

1. Historia y metahistoria

Algunos especialistas conocidos (Ranke, Fisher, Pirenne) han establecido que una historia particular se refiere a un espacio acotado de la experiencia humana (personaje, época, costumbres) que se verificó en el pasado; no tiene la pretensión de ofrecer un significado general o comprensivo; a lo sumo proporciona un relato interesante o una moraleja bien definida. Ciertamente, la sumatoria de historias particulares puede abrir cauce a una historia universal (del mundo, de una cultura); pero el significado último del ejercicio seguirá siendo empírico, con discretas implicaciones para la existencia presente. El historiador renuncia de
antemano a los papeles de profeta, moralizador o ideólogo; si epígonos o futuras generaciones entusiastas le procuran esta fisonomía no es de su directa responsabilidad.

El caso de la metahistoria y de sus cultivadores es absolutamente distinto. Tenía razones A- Bullock al observar que esta estructura cognitiva rivaliza con la "verdadera" historia y conviene alejarse de ella. ¿Cuáles son sus caracteres y porqué ejerce un, encanto -y encantamiento- especial en el público politizado y entre intelectuales que suelen mirar con tedio a la pormenorizada monografía histórica?

Uno es la globalidad, es decir, la formulación de leyes suficientes o necesarias --que permiten interpretar el curso universal de hechos y culturas con un paradigma breve y económico, forjado con algunas sentencias y relaciones. La metahistoria nos obsequia una sensación de omnipotencia: todo es comprensible, llano, sin vericuetos ni sutilezas. Omnipotencia que nos pone a salvo, por impertinente, M hallazgo singular, del dato imprevisto que tuerce el esquema aceptado a priori.

Otro carácter de la metahistoria es la facultad profética. No digo predictiva pues este adjetivo entraña un eslabonamiento causal riguroso, en tanto que la profecía está a mitad de camino entre el dato revelador y la adivinanza hechizante, apenas aclarada. La profecía adquiere verdad por un artilugio semántico: porque es dicha: no debe ser probada. De aquí que el señalamiento metahistórico se dirige, con gravedad, al futuro: orienta y alecciona.

Sigue el tercer rasgo: la metahistoria desborda el archivo, el gabinete, las fichas cuidadosamente ordenadas por personajes, periodos o tendencias. Llega a las tribunas y al discurso como una doctrina moralmente superior; pues no se conduce como una ideología para las masas (aunque éstas puedan banalizarla); la metahistoria demanda señuda comprensión y exposición. Es materia de exégesis con ejemplos selectivos tomados de la humilde historia.

La Biblia, San Agustín, Vico, Voltaire, Comte, Spengler, Toynbee propusieron metahistorias con esta triple intención. Desatienden la crónica, la búsqueda detectivesca del historiador, y el juicio provisional. Prefieren la generalización sentenciosa, el juego con metáforas, el remanso donde la narración, la literatura y la mística convergen.
Repárese: las metahistorias desempeñan indispensable papel. Aportan color y metáforas a las estaciones de la cultura; confieren significado trascendente a acumulaciones y secuencias de hechos; unen las dimensiones sacras, profanas y cotidianas de la humana experiencia en un haz; brindan al discurso público retazos de la memoria colectiva; y proporcionan guías y signos en la desolación social y en las reconstrucciones esperanzadas.

2. La metahistoria marxista: la versión literal

Cuando al historiador británico Christopher Hill se le preguntaba si era marxista, contestaba elusivamente: "¿quién es un historiador marxista?" Más tarde me referiré a este interrogante; ahora hay que inspeccionar a Marx y a su metafísica.

No digo metafísica por azar. Marx no fue sólo un hegeliano converso; Comte le suministró la idea de que es válida una ciencia social a imagen y semejanza de la física newtoniana, y, como la física, podía proponer una metafísica de la cual se derivarían relaciones y hechos. Y también creyó en el progreso industrial indefinido de Saint Simon que, por el juego astuto de la dialéctica, llevaría al socialismo, a la historia humana genuina.
En su Introducción a la Crítica de la Economía Política (1859) se encuentran los componentes de su metahistoria. Quienes ignoraron los textos importantes del "joven Marx" (como Lenin y Plejanov) se inclinaron a una exégesis literal de este escrito; en los treinta, Lukács, Bloch y Lefébvre -entre otros- debieron revisarlo. Referiré la interpretación ortodoxa pues ha influido y trastornado mucho más que aquéllas que guardan fidelidad a Marx. Nadie es invulnerable a la ironía del tiempo.

En la Introducción Marx distingue tres elementos básicos: a) las fuerzas de producción que incluyen a los medios de producción (materias primas, tecnologías, fuerza de trabajo, capacidad inventiva); b) la infraestructura o base "concreta" que contiene a las relaciones de producción, relaciones atingentes a la propiedad que determinan a su turno las pautas de trabajo en diferentes tipos de sociedad. Las relaciones de producción revisten rasgos estructurales: clases -y no nexos personales- se organizan y pugnan en torno a ellas. Y para culminar el argumento: las fuerzas y las relaciones de producción constituyen un modo de producción, cuya variación da lugar a diferentes estructuras históricas; c) la infraestructura tiene un techo: la "superestructura", que cobija a las categorías legales, políticas y artísticas.

Es mérito de Marx e infortunio del marxismo ortodoxo que este esquema sea moneda corriente. No precisa por consiguiente elaboraciones. Sólo indicaré un problema interesante: la ciencia. ¿Es parte de la superestructura o es medio de producción? La respuesta no es tajante. Si la ciencia es una manifestación de la cultura y sólo por azar e indirectamente apareja innovaciones técnicas, pertenece al aparato ideológico; pero en las condiciones del capitalismo y del socialismo maduros la ciencia tiene utilidad social, en buena medida, porque es, a la corta o a la larga, tecnología. Entonces, es medio de producción. ¿No podrá argüirse lo mismo Marte y de las ideologías masificadas?

Pero retengamos el andamiaje inicial. Conforme a éste, las relaciones de producción están ... (se abre la polémica: "¿condicionadas?" "¿determinadas?" "¿vinculadas?") unidas, por algún orden de causalidad, con las fuerzas de producción. Y cuando brota el conflicto entre ellas (pues la tecnología industrial es dinámica: recuerden a Saint Simon) despunta un cambio de sistema económico. La dialéctica de las acumulaciones no sólo tiene un inicio: es teleológica.

3. La metahistoria marxista: la versión crítica

Trataré de finalizar el examen de las propiedades de este sistema. Algunos comprobarán por este camino su fecundidad teórica; y otros, su estatura mística.

Primero, la postulación de leyes. La adyacencia entre fuerzas de producción y relaciones de producción aparejaría un ritmo histórico. Cuando el maridaje es bueno, el periodo (o la cultura) está exenta de sobresaltos; pero al sobrevivir la pugna, despunta una revolución social. Dicho de otra manera, no sólo las clases y las ideas sino la misma ley están sometidas a la dialéctica. Y la ley histórica tiene categoría epistemológica semejante a la de la física (influencia de Comte), es decir, es necesario; nadie ni nada puede alterarla. Esta postulación de la ley necesaria es la médula del determinismo histórico, que se ramifica en cuatro premisas básicas: a) la historia se rige por leyes; b) los factores económicos son determinantes M ritmo y de la dirección de la historia; c) los procesos históricos son lógica y estructuralmente necesarios; d) el conocimiento de las leyes permite prever el futuro, al menos el inmediato.

Segundo, la historia es una secuencia de acumulaciones y conflictos provocados por la acción y la arritmia de las fuerzas de producción y de las relaciones de producción. Pero esta secuencia no es lineal; no es mera duración en el tiempo que carece de estaciones y de un término concreto, ni es tampoco circular al modo de un "eterno retorno". La trayectoria histórica es una espiral, hecha de ascendentes acumulaciones fricciones. La historia progresa (la fe comtiana) pero con paros y arranques, conforme a las cuatro premisas enunciadas previamente.

Tercero, si la historia, que se despliega a manera de espiral, tiene una última estación, un telos que justifica sus accidentes y demencias, ¿cuál es? La metahistoria marxista secularizó la fantasía apocalíptica. Marcha necesariamente, merced a leyes estructurales, hacia un propósito trascendente -el socialismo- que acaba con la enajenación humana e inicia un nuevo Período (con mayúscula). El telos fundamenta retrospectivamente, y por su calidad, el camino andado, los periodos finalizados. Pero en contraste con el brete apocalíptico o la floración mesiánica, la metahistoria marxista presenta un cuadro científico --experimental de la última etapa histórica, y moviliza a los hombres a obtenerlo en nombre de una moral superior.

Finalmente, todos estos postulados conforman una metafísica que Plejanov denominó "materialismo dialéctico", para contrastarla con el idealismo hegeliano. El acento de Marx en las fuerzas y en las relaciones de producción fue interpretado por sus epígonos como la "materia" que da forma y sustancia a la naturaleza y a la historia.

La metafísica es materialista en un sentido también particular. Las necesidades primarias (hambre, sexo, escasez) gobiernan a la conducta individual, mientras que factores económico-sociales animan a las ruedas del colectivo. Unas y otras son "materia". Por tanto, la metahistoria es un caso especial del materialismo dialéctico, y éste se articula en una metafísica "de lo concreto" que privilegia a los imperativos primarios de la existencia natural y humana.

4. ¿Quién es historiador marxista?

Ahora, se puede ensayar una respuesta: aquél que en la narrativa histórica, en el ordenamiento causal de los hechos, en la interpretación de significados y en la adjudicación de responsabilidades a los actores históricos utiliza postulados de esta metafísica. Quiero decir, primero, la creencia en leyes que permiten explicar el carácter y la dinámica de culturas y periodos; segundo, la explicación de los hechos conforme a la dialéctica de las fuerzas y de las relaciones de producción y la manera en que éstas se "reflejan" en ideologías (superestructuras); tercero, la deducción de sucesos que podrían haber ocurrido con alta probabilidad de acuerdo con el interjuego de acumulaciones conflictivas; y en fin, el pronóstico de hechos y tendencias con apego a la dinámica dialéctica.

Es importante disipar un prejuicio. La narración histórica efectuada según la metahistoria de Marx no es por fuerza "tediosa" "aburrida" "previsible«. Puede gestar investigaciones pormenorizadas, amenas y hasta sorprendentes, a semejanza de historiadores que siguen a Spengler o a Toynbee, dueños de una metafísica mucha más sencilla y vulnerable que la de Marx. Un historiador puede ser "interesante" independientemente de la filosofía histórica especulativa que lo orienta. Si posee imaginación, espíritu detectivesco para el detalle y la inferencia, además de sensibilidad literaria, puede imprimir calor a una crónica enfadosa o a un pedestre eslabonamiento de accidentes.

5. La legitimidad intelectual de la metahistoria marxista

Después de presentar brevemente las premisas de la interpretación dialéctica de la historia, creo que tengo fundamentos para establecer que esta metahistoria posee una riqueza epistemológica ponderable a pesar de que fue dilapidada vergonzosamente en regímenes que dijeron representarla. Más todavía: esta metafísica de telos humanista justificó actos de violencia y asesinato al tiempo que la rebajó a niveles triviales en el discurso y en la reflexión.

Pero su legitimación cognitiva es reversible. Involucra varias condiciones. Una de ellas es la libertad intelectual, prenda de la que gozó el propio Marx al establecer su estancia en 1851, en Londres, hasta su muerte (1883). Como esta condición no cristaliza en regímenes totalitarios o dogmáticos (pueden ser países enteros o universidades de naciones democráticas), la reivindicación de Marx sólo puede ocurrir, por la astucia de las paradojas, en países capitalistas avanzados y en centros de estudio que toleran el fluido canje de ideas. No es casualidad que las corrientes neomarxistas (Gramsci, Adorno, Marcuse, Frömm) florecieran en sociedades abiertas o en una prisión (como las ideas del italiano menudo y genial) a salvo del terrorismo estalinista.

La segunda condición es el replanteo de las categorías que componen a la metahistoria. Ya se insinuó que ciencia y arte han dejado de ser "superestructuras" debido a la utilidad tecnológica de la primera y a la masificación comercial de la segunda. El paradigma debe entonces rectificarse.

La tercera condición es atenuar en la metafísica marxista el cientificismo comtiano y la fe inquebrantable en el progreso industrial. Wittgenstein, Popper, los estudios del Club de Roma: éstos debieran ser los correctores del optimismo y de la epistemología ingenuos de Marx.

Y en fin, el mesianismo social de Marx debe absorber mayor ecuanimidad. La historia carece de una estación terminal discernible, a menos que algunos hombres, ajenos a todo conflicto de clases, decidan ponerle fin con la tecnología apocalíptico que tienen en sus manos. Si este mesianismo se relaja o atenúa, entonces la violencia autoritaria que en buena medida engendró se tornará prescindible y contraproducente. Y con más libertad y menos violencia se parirá una certera historiografía, más fiel a la disciplina científica y a la aventura humana.

6. Coda

No debe entenderse de aquí que puede generarse una historia sin metafísica o sin juicios de valor, explícitos o indirectos. La tarea del historiador es demasiado humana. Sus aciertos y debilidades impregnan a la narración histórica. Sin embargo, el conocimiento histórico debe alcanzar la certificación pública de todo conocimiento, es decir, un relato o interpretación ganan credibilidad en la medida en que obtienen el apoyo argumentado y relativamente unánime de los especialistas. Apoyo transitorio, ciertamente. Porque nuevos hallazgos o razonamientos pueden modificar opiniones consagradas. Pero la búsqueda permanente de esta certificación compartida es el recaudo de la objetividad del discurso histórico.

Esta condición no excluye a la inevitable subjetividad. Es muy importante establecerle límites para preservar la limpieza del texto histórico. Desde Ranke a Collingwood se ha insistido en que la empatía, la capacidad de identificarse con el protagonista, debe ser una prenda del historiador. En una acepción ingenua, esta facultad involucra la comprensión internalizada -no necesariamente justificadora en el plano ético - de las motivaciones, contextos y guiones de los actores históricos. Sin embargo, es indudable que el horizonte de referencia del historiador es completamente distinto al de estos actores. La empatía es, por lo tanto, siempre discreta y discriminatoria; hay acontecimientos -por ejemplo, un genocidio - que la excluyen terminantemente.

Aparte de la empatía, el historiador debe poseer el talento de "traducir" a los términos de su cultura el lenguaje particular de la historia Me los otros". Este asunto pertenece a la adyacencia entre historia y antropología. ¿Cómo puede "descifrar" un inglés moderno a un romano clásico? ¿0 un blanco a un negro? ¿0 un nacionalista a un místico? ¿Es viable tal desciframiento? En principio, sí. El requisito es el dominio del método científico y una fantasía disciplinada" capaz de capturar emociones y lógicas extrañas.
En tercer lugar, un buen historiador no puede eludir juicios de valor. Ya están presentes en la elección del tema estudiado. Y más concretamente, en la explicación de los hechos, en la causalidad con que los interpreta y ordena, y en la adjudicación de responsabilidades a los actores históricos. En todas estas acciones el historiador pondera, enjuicia, sentencia. Para que su que hacer no sea arbitrario debe atenerse a la exploración y al cotejo cuidadosos de los acontecimientos y a la descripción esmerada de procesos, señalando las normas éticas y estéticas que presiden su labor. Si no asume este riesgo, el historiador se transforma en un "cronista", en un registrador mecánico de hechos, que se abstiene de interpretar y aleccionar dentro de los cánones rigurosos de la disciplina científica.

Estos enunciados entrañan que no hay forma de eludir a la metahistoria. Sólo cabe hacerla limpia y explícita. Y si el historiador cree que se constriñe "sólo" a los hechos, lectores inteligentes de la historia le probarán su error, reinventando el texto y las secuencias de su historia en un juego borgiano infinito.

◆ El que busca, encuentra...

“Todo lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profano, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas” — Karl Marx

Not@s sobre Marx, marxismo, socialismo y la Revolución 2.0

— Notas notables
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◆ Pierre-Yves Quiviger: Marx ou l'élimination des inégalités par la révolution — Le Point
◆ Hernán Ouviña: Indigenizar el marxismo — La Tinta
◆ Emmanuel Laurentin: Les historiens américains et Karl Marx — France Culture
◆ Adèle Van Reeth: Le Capital de Karl Marx: La fabrique de la plus-value — France Culture
◆ Manuel Martínez Llaneza: Reproches a Marx acerca de El Capital (Bajo la égida de Friedrich Engels) — Rebelión
◆ Victoria Herrera: Marx y la historia — Buzos
◆ Alejandro F. Gutiérrez Carmona: La vigencia del pensamiento marxista — Alianza Tex
◆ Víctor Arrogante: El Capital y las aspiraciones de la clase trabajadora — Nueva Tribuna
◆ Mauricio Mejía: Karl Marx, el poeta de la mercancía — El Financiero
◆ Emmanuel Laurentin: Karl Marx à Paris: 1843-1845 — France Culture
◆ Jacinto Valdés-Dapena Vivanco: La teoría marxista del Che Guevara — Bohemia
◆ Aldo Casas: El marxismo como herramienta para la lucha — La necesidad de la formación en la militancia — La Tinta
◆ Evald Vasiliévich Iliénkov: La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en El Capital de Marx — Templando el Acero
◆ Vincent Présumey: Suivi des écrits de Karl Marx / 1837-1848 - Part I, Part II, Part III & Part IV — Mediapart
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◆ Lepotier: Marx, Marxisme, Cui bono? — Bella Ciao
◆ Andrea Vitale: La critica di Pareto a Marx: una abborracciatura — Operai e Teoria
◆ Annelie Buntenbach: Marx provides us with a glimpse behind the scenes of capitalism — Marx 200
◆ Antoni Puig Solé: La Ley del Valor y la ecología en Marx — Lo que somos
◆ Vladimiro Giacché: Note sui significati di "Libertà" nei Lineamenti di Filosofia del Diritto di Hegel — Il Comunista
◆ Salvador López Arnal: Manuel Sacristán (1925-1985) como renovador de las tradiciones emancipatorias — Rebelión
◆ Paúl Ravelo Cabrera: Marx, Derrida, el Gesto Político y la supercapitalización mundial — Scribb
◆ Dino Greco: In difesa del marxismo — Sollevazione
◆ Alberto Quiñónez: Arte, praxis y materialismo histórico — Rebelión
◆ Josefina L. Martínez: Feminismo & Socialismo marxista - Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo — Rebelión
◆ John Bellamy Foster: Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza — Scribb
◆ José Manuel Bermudo Ávila: Concepto de Praxis en el joven Marx — Scribb
◆ Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
◆ Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
◆ Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox

— Notas y comentarios sobre El Capital
◆ António Ferraz: Os 150 anos do livro ‘O Capital’, de Karl Marx — Correio do Minho
◆ Horacio Tarcus: Traductores y editores de la “Biblia del Proletariado” - Parte I & Parte II — Memoria
◆ Emmanuel Laurentin: Le Capital, toujours utile pour penser la question économique et sociale? — France Culture
◆ J.M. González Lara: 150 años de El Capital — Vanguardia
◆ Roberto Giardina: Il Capitale di Marx ha 150 anni — Italia Oggi
◆ Alejandro Cifuentes: El Capital de Marx en el siglo XXI — Voz
◆ Marcela Gutiérrez Bobadilla: El Capital, de Karl Marx, celebra 150 años de su edición en Londres — Notimex
◆ Mario Robles Roberto Escorcia Romo: Algunas reflexiones sobre la vigencia e importancia del Tomo I de El Capital — Memoria
◆ Antoni Puig Solé: El Capital de Marx celebra su 150° aniversario — Lo que Somos
◆ Jorge Vilches: El Capital: el libro de nunca acabar — La Razón
◆ Carla de Mello: A 150 años de El Capital, la monumental obra de Karl Marx — Juventud Socialista del Uruguay
◆ Rodolfo Bueno: El Capital cumple 150 años — Rebelión
◆ Diego Guerrero: El Capital de Marx y el capitalismo actual: 150 años más cerca — Público
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◆ Sebastián Zarricueta: El Capital de Karl Marx: 150 años — 80°
◆ Marcello Musto: La durezza del 'Capitale' — Il Manifesto
◆ Esteban Mercatante: El valor de El Capital de Karl Marx en el siglo XXI — Izquierda Diario
◆ Michael Roberts: La desigualdad a 150 años de El Capital de Karl Marx — Izquierda Diario
◆ Ricardo Bada: El Capital en sus 150 años — Nexos
◆ Christoph Driessen: ¿Tenía Marx razón? Se cumplen 150 años de edición de El Capital — El Mundo
◆ Juan Losa: La profecía de Marx cumple 150 años — Público
◆ John Saldarriaga: El Capital, 150 años en el estante — El Colombiano
◆ Katia Schaer: Il y a 150 ans, Karl Marx publiait ‘Le Capital’, écrit majeur du 20e siècle — RTS Culture
◆ Manuel Bello Hernández: El Capital de Karl Marx, cumple 150 años de su primera edición — NotiMex
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge
◆ Jérôme Skalski: Lire Le Capital, un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité
◆ Sebastiano Isaia: Il Capitale secondo Vilfredo Pareto — Nostromo

— Notas y reportajes de actualidad
◆ Román Casado: Marx, Engels, Beatles, ese es el ritmo de Vltava — Radio Praga
◆ María Gómez De Montis: El Manifiesto Comunista nació en la Grand Place — Erasmus en Flandes
◆ Enrique Semo: 1991: ¿Por qué se derrumbó la URSS? — Memoria
◆ Michel Husson: Marx, un économiste du XIXe siècle? A propos de la biographie de Jonathan Sperber — A L’Encontre
◆ César Rendueles: Todos los Marx que hay en Marx — El País
◆ Alice Pairo: Karl Marx, Dubaï et House of cards: la Session de rattrapage — France Culture
◆ Sebastián Raza: Marxismo cultural: una teoría conspirativa de la derecha — La República
◆ Samuel Jaramillo: De nuevo Marx, pero un Marx Nuevo — Universidad Externado de Colombia
◆ Sergio Abraham Méndez Moissen: Karl Marx: El capítulo XXIV de El Capital y el “descubrimiento” de América — La Izquierda Diario
◆ Joseph Daher: El marxismo, la primavera árabe y el fundamentalismo islámico — Viento Sur
◆ Francisco Jaime: Marxismo: ¿salvación a través de la revolución? — El Siglo de Torreón
◆ Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
◆ Guido Fernández Parmo: El día que Marx vio The Matrix — Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires
◆ Cest: Karl Marx y sus "Cuadernos de París" toman vida con ilustraciones de Maguma — El Periódico
◆ Leopoldo Moscoso: 'Das Kapital': reloading... — Público
◆ Laura "Xiwe" Santillan: La lucha mapuche, la autodeterminación y el marxismo — La Izquierda Diario
◆ José de María Romero Barea: Hölderlin ha leído a Marx y no lo olvida — Revista de Letras
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
◆ Francisco Cabrillo: Cómo Marx cambió el curso de la historia — Expansión
◆ El “Dragón Rojo”, en Manchester: Cierran el histórico pub donde Marx y Engels charlaban "entre copa y copa" — BigNews Tonight
◆ Marc Sala: El capitalismo se come al bar donde Marx y Engels debatían sobre comunismo — El Español

— Notas sobre debates, entrevistas y eventos
◆ Fabrizio Mejía Madrid: Conmemoran aniversario de la muerte de Lenin en Rusia — Proceso
◆ Segundo Congreso Mundial sobre Marxismo tendrá lugar en Beijing — Xinhua
◆ Debate entre Andrew Kliman & Fred Moseley — Tiempos Críticos
◆ David McNally & Sue Ferguson: “Social Reproduction Beyond Intersectionality: An Interview” — Marxismo Crítico
◆ Gustavo Hernández Sánchez: “Edward Palmer Thompson es un autor que sí supo dar un giro copernicano a los estudios marxistas” — Rebelión
◆ Alberto Maldonado: Michael Heinrich en Bogotá: El Capital de Marx es el misil más terrible lanzado contra la burguesía — Palabras al Margen
◆ Leonardo Cazes: En memoria de Itsván Mészáros — Rebelión (Publicada en O Globo)
◆ Entrevista con István Mészáros realizada por la revista persa Naghd’ (Kritik), el 02-06-1998: “Para ir Más allá del Capital” — Marxismo Crítico
◆ Rosa Nassif: “El Che no fue solo un hombre de acción sino un gran teórico marxista” — Agencia de Informaciones Mercosur AIM
◆ Entrevista a Juan Geymonat: Por un marxismo sin citas a Marx — Hemisferio Izquierdo
◆ Juliana Gonçalves: "El Capital no es una biblia ni un libro de recetas", dice José Paulo Netto [Português ] — Brasil de Fato
◆ Entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
◆ Alejandro Katz & Mariano Schuster: Marx ha vuelto: 150 años de El Capital. Entrevista a Horacio Tarcus — La Vanguardia
◆ Salvador López Arnal: Entrevista a Gustavo Hernández Sánchez sobre "La tradición marxista y la encrucijada postmoderna" — Rebelión
◆ Jorge L. Acanda: "Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx" — La Linea de Fuego

— Notas sobre Lenin y la Revolución de Octubre
◆ Guillermo Almeyra: Qué fue la Revolución Rusa — La Jornada
◆ Jorge Figueroa: Dos revoluciones que cambiaron el mundo y el arte — La Gaceta
◆ Gilberto López y Rivas: La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial — La Jornada
◆ Aldo Agosti: Repensar la Revolución Rusa — Memoria
◆ Toni Negri: Lenin: Dalla teoria alla pratica — Euronomade
◆ Entretien avec Tariq Ali: L’héritage de Vladimir Lénine — Contretemps
◆ Andrea Catone: La Rivoluzione d’Ottobre e il Movimento Socialista Mondiale in una prospettiva storica — Marx XXI
◆ Michael Löwy: De la Revolución de Octubre al Ecocomunismo del Siglo XXI — Herramienta
◆ Serge Halimi: Il secolo di Lenin — Rifondazione Comunista
◆ Víctor Arrogante: La Gran Revolución de octubre — El Plural
◆ Luis Bilbao: El mundo a un siglo de la Revolución de Octubre — Rebelión
◆ Samir Amin: La Revolución de Octubre cien años después — El Viejo Topo
◆ Luis Fernando Valdés-López: Revolución rusa, 100 años después — Portaluz
◆ Ester Kandel: El centenario de la Revolución de octubre — Kaos en la Red
◆ Daniel Gaido: Come fare la rivoluzione senza prendere il potere...a luglio — PalermoGrad
◆ Eugenio del Río: Repensando la experiencia soviética — Ctxt
◆ Pablo Stancanelli: Presentación el Atlas de la Revolución rusa - Pan, paz, tierra... libertad — Le Monde Diplomatique
◆ Gabriel Quirici: La Revolución Rusa desafió a la izquierda, al marxismo y al capitalismo [Audio] — Del Sol

— Notas sobre la película “El joven Karl Marx”, del cineasta haitiano Raoul Peck
◆ Eduardo Mackenzie:"Le jeune Karl Marx ", le film le plus récent du réalisateur Raoul Peck vient de sortir en France — Dreuz
◆ Minou Petrovski: Pourquoi Raoul Peck, cinéaste haïtien, s’intéresse-t-il à la jeunesse de Karl Marx en 2017? — HuffPost
◆ Antônio Lima Jûnior: [Resenha] O jovem Karl Marx – Raoul Peck (2017) — Fundaçâo Dinarco Reis
◆ La película "El joven Karl Marx" llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
◆ Boris Lefebvre: "Le jeune Karl Marx": de la rencontre avec Engels au Manifeste — Révolution Pernamente

— Notas sobre el maestro István Mészáros, recientemente fallecido
◆ Matteo Bifone: Oltre Il Capitale. Verso una teoria della transizione, a cura di R. Mapelli — Materialismo Storico
◆ Gabriel Vargas Lozano, Hillel Ticktin: István Mészáros: pensar la alienación y la crisis del capitalismo — SinPermiso
◆ Carmen Bohórquez: István Mészáros, ahora y siempre — Red 58
◆ István Mészáros: Reflexiones sobre la Nueva Internacional — Rebelión
◆ Ricardo Antunes: Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros — Herramienta
◆ Francisco Farina: Hasta la Victoria: István Mészáros — Marcha
◆ István Mészáros in memoriam : Capitalism and Ecological Destruction — Climate & Capitalism.us