"No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx: en todo caso de un cierto Marx: de su genio, de al menos uno de sus espíritus. Pues ésta será nuestra hipótesis o más bien nuestra toma de partido: hay más de uno, debe haber más de uno." — Jacques Derrida

◆

"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal" — Karl Marx

1/1/14

El discurso sobre las competencias y el nuevo espíritu del capitalismo

Karl Marx ✆ Morales de los Ríos
Jorge García  |  En este texto señalamos la continuidad entre el discurso que hace de las denominadas ‘competencias básicas’ el eje vertebrador de los planes de estudio y, por otra parte, la necesidad de construir un sujeto mejor adaptado a las condiciones de explotación en la “sociedad de la información y el conocimiento”. Bajo los mecanismos de acumulación capitalistas no sólo es subsumida la inteligencia social, también lo son las capacidades relacionales y emocionales de los seres humanos.

1. (Algunas preguntas.) ¿Para qué sirve una escuela? ¿Es un medio de reproducción social o de transformación? ¿Sirve a la cultura o al progreso? ¿A la ciudadanía o a la personalidad? ¿Es un derecho o un servicio? ¿Debe adaptarse a las exigencias de la sociedad o debe guiarla de acuerdo a un modelo, a un cierto paradigma? ¿Puede ser, al mismo tiempo, una herramienta de cohesión social y desarrollo personal, de fomento de la competitividad y de la solidaridad, de la empleabilidad y la ciudadanía, el reconocimiento social de las cualificaciones y la flexibilidad laboral? Si se trata de todo ello, ¿qué jerarquía existe entre esos elementos? La escuela es, debe ser… además de, también, incluso, sólo, meramente, a pesar de… ¿Hasta qué punto modifican los adverbios? Cuando aprendimos a dividir, ¿aprendimos a dividir? ¿Cuál es el resto de aquellas divisiones? ¿Cuáles son los fines de
la escuela: la emancipación, la adaptación, la integración, la legitimación de la estratificación social; instruir, educar, formar, cualificar, socializar? ¿Cuántas cosas al mismo tiempo pueden ser las cosas? (O bien, ¿cuántas cosas distintas pueden significar las mismas palabras? ¿Preguntamos por qué o por quién, Alicia o Humpty Dumpty?) ¿Cómo se relacionan unas con otras, cómo se articulan: al modo de una simple yuxtaposición o de una forma más compleja? ¿Conocemos las cosas sin conocer el orden –o el desorden– que las vincula? ¿Bajo qué respecto hay que considerarlas en la modernidad? ¿Cuántas, qué preguntas tendremos que hacer?

2. (El fin de la escuela.) Como de otras muchas instituciones de la sociedad moderna, puede hablarse de la ambigüedad social de la escuela pública, fruto de las tensiones e intereses –a veces contrapuestos, a veces complementarios, siempre inestables– dentro de una sociedad internamente fracturada (de una sociedad de clases, vaya). En ese litigio entre fuerzas que tratan de apoderarse de la escuela, que tratan de lograr la ‘hegemonía ideológica’ sobre el sentido de este objeto, se juega el drama –o más bien la tragedia–. La posición de esta institución debe gravitar hoy, según parece, en torno a una consideración, a pesar de las eufemísticas prevenciones, meramente funcionalista de la institución, con un adaptacionismo extremo, imagen especular de las cambiantes, impredecibles exigencias del mercado de trabajo: desregulación, flexibilidad, innovación, aprendizaje permanente (como si alguna vez hubiese sido definitivo)…, maleabilidad, plasticidad para la futura mano de obra: es lo que demanda el nuevo espíritu del capitalismo.

La escuela pública cumple sin duda una función de reproducción del desorden social; la cuestión está, nos parece, en si meramente cumple esta función, en si, progresivamente, no están siendo cercenadas otras funciones: la cohesión1 social, la emancipación, la igualdad; la cuestión está en mantener abiertas las vías de lo posible contra la clausura y el consenso respecto a la misión de la escuela en el tiempo de la… [tachán] …“sociedad de la información y el conocimiento”. En ese adverbio podríamos jugarnos mucho: en ese resquicio, en esa grieta en la reproducción social nos jugamos un verdadero (cuesta emplear esta palabra impregnada de tanta baba ideológica) cambio, una verdadera transformación de la estructura social… en beneficio del trabajo y no del capital, pues bien conocemos la perpetua transformación de la sociedad “desde los cimientos hasta el remate” en función de la reproducción de las relaciones sociales capitalistas; bien sabemos de este inmóvil frenesí, del “constante y agitado desplazamiento de la producción”, “la conmoción ininterrumpida de todas las relaciones sociales”, de esa “inquietud y dinámica incesantes”. En ese combate por dotar de sentido a la escuela pública, a partir de los años 70 se tensan los significados hacia las posiciones favorables al capitalismo tardío como consecuencia de la debilidad en la‘correlación de fuerzas’ del trabajo frente al capital, teniendo como resultado el intento de acomodación del sistema educativo –a través de sucesivas y continuas reformas– a la organización de la producción capitalista. (Éste es un lenguaje sin duda muy anacrónico, como se dice habitualmente, muy decimonónico; tan anacrónico como es, como habría de ser, el dominio del capital sobre la vida, el trabajo y la cultura.)

Michel Éliard, en el libro El fin de la escuela, nos recuerda, frente a un excesivo énfasis en subrayar la función reproductora de la escuela, conservadora del orden social y considerada como aparato de reproducción ideológica del Estado, cuál es la genealogía de esa grieta, de esa apertura por la cual advino una (posible) escuela emancipadora: la escuela obligatoria, gratuita y laica “es (…) una conquista democrática de importancia equivalente a la de la libertad de prensa, el sufragio universal o los derechos sindicales”2. Para este autor, es imprescindible recordar el papel de la clase obrera (en este caso, francesa) durante el siglo XIX –su anticlericalismo, su lucha por el derecho a la instrucción, por la reglamentación del trabajo de los niños3–, que obligó a la burguesía a ir más lejos de lo que habría querido en cuanto a la extensión de la instrucción pública (pues siempre hay ámbitos de la enseñanza que bien pueden ser prescindibles para un alumnado considerado estrictamente como fuerza de trabajo, no así si se lo considera, en primer lugar, como ciudadanía). “La lucha por los salarios, por la disminución del tiempo de trabajo, y la lucha por la escolarización obligatoria han estado siempre unidas como medios de revalorizar [frente a la compulsión capitalista a la disminución del valor del trabajo mediante su especialización y descualificación, mediante la reducción de los costes de su reproducción reduciendo los de su formación y derivando el conocimiento hacia la máquina], de preservar la fuerza de trabajo y de aumentar la parte de tiempo perteneciente al propio obrero”4. Por parte del capital se da un constante esfuerzo por, bien reducir la cualificación exigible del obrero –y con ella su tiempo de formación y con él su valor– bien por retribuir a la baja la cualificación en un contexto de concurrencia mundial y dumping salarial. Parece ser que esta última es la opción para regiones como la nuestra, a la que se quiere llevar a la tierra prometida de la ‘economía del conocimiento’, según una división técnica y territorial del trabajo que nos reserva la gloriosa misión de contribuir mediante el fomento de la investigación y la innovación, mediante el desarrollo de las “potencias espirituales de la producción”, a través de la conversión de la economía hacia actividades de mayor ‘valor añadido’, contribuir, decimos, al Progreso de la Humanidad.

El libro es importante también para poner en cuestión una de las razones fundamentales que están en la base de las reformas del sistema educativo: la evidentísima necesidad de su adaptación a ‘las exigencias de la sociedad’, a las condiciones de un caótico y desregulado mercado de trabajo, a la, digamos, tiranía de la facticidad:
“De una manera general, la escuela difícilmente puede sobrevivir a unas especulaciones tendentes a fijar sus tareas a partir de situaciones de hecho. La positividad mostrada por tales especulaciones es disolvente de la propia idea de escuela, que no puede concebirse sin una relación de oposición a las situaciones dadas. No podemos apoyarnos sobre la ignorancia y los prejuicios para formar el saber, ni contar con la adaptación al medio para conducir a la libertad. […] Sin independencia respecto a las incertidumbres de la producción social, no podría haber transmisión seria del conocimiento a la generación joven. El tiempo de la Escuela no es el de la empresa: el primero es largo y, en cierta medida, desinteresado; el otro es rápido, orientado a la rentabilidad inmediata”5.
En todo caso, bien pensado, a qué viene tanta indignación y tanta alharaca: en perfecta coherencia, el ‘empleador’, a través de distintas organizaciones nacionales e internacionales, simplemente exige lo que es suyo, el derecho de moldear, según las exigencias productivas y los márgenes de acumulación del momento, su fuerza de trabajo al tiempo que reduce los costes del mismo (menoscabando el valor que posee el título o derivando los costes de su reproducción y valorización hacia los individuos). “Así se comprueba desde hace años una intervención creciente de la patronal en la definición de los referenciales de empleo, en la programación de los saberes a enseñar a los obreros, en la definición de las titulaciones con el fin de proceder a una adaptación de las cualificaciones lo más cercanas posibles a la evolución de la producción”6. Con tal fin, los demiurgos de la gran empresa deberán meter sus manos (o sus garras) en el barro de la educación.

Notas del presente fragmento

1 Recordando algún pasaje de Sánchez Ferlosio que ahora no sabría localizar, sería más adecuado hablar de ‘concordia social’ que de ‘cohesión social’, si nos las habemos con sujetos dotados de inteligencia y voluntad y no con un puro agregado de materia sujeto a relaciones basadas en puras leyes físicas.
2 Michel Éliard, El fin de la escuela, p. 59.
3 “Fue preciso que interviniese la escolarización obligatoria fijada en 1882 para que se observase una disminución sensible de la explotación. (…) En este sentido, la escuela fue muy liberadora, y mantener hoy la idea de que se podría abolir la escolarización obligatoria no puede más que favorecer el desarrollo de lo que ya existe de nuevo: la vuelta al trabajo de los niños menores de 16 años en los países capitalistas avanzados” (ibid., p. 68). El autor daba entonces unas cifras respecto a la explotación infantil de 200 millones de niños y niñas en el mundo; en Europa, de 2 millones. La OIT, en el Resumen Ejecutivo del documento La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance (2006) daba las siguientes cifras: 218 millones para año 2004, de los que 126 millones realizaban trabajos peligrosos (aunque, acto seguido, pasaba a felicitarse por una disminución global, en el momento de la redacción, del 11% de niños y niñas trabajadoras).
4 Ibid., p. 132.
5 Ibid., p. 40, p. 149. Más aún: “Esta concepción [la de la adaptación de la Escuela al mercado de trabajo], además de ser una gansada intelectual de primer orden, ya que nadie es capaz de prever a corto, medio o largo plazo lo que reclamará el mercado, desprecia las complejas relaciones entre la institución escolar y la estructura social. […] la incompatibilidad entre la lógica escolar de transmisión del conocimiento, que no se puede hacer más que lentamente, y la lógica empresarial de la rentabilidad a corto plazo, hace que esta presión haya desorganizado considerablemente el sistema escolar” (p. 167).


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◆ El que busca, encuentra...

“Todo lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profano, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas” — Karl Marx

Not@s sobre Marx, marxismo, socialismo y la Revolución 2.0

— Notas notables
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◆ Hernán Ouviña: Indigenizar el marxismo — La Tinta
◆ Emmanuel Laurentin: Les historiens américains et Karl Marx — France Culture
◆ Adèle Van Reeth: Le Capital de Karl Marx: La fabrique de la plus-value — France Culture
◆ Manuel Martínez Llaneza: Reproches a Marx acerca de El Capital (Bajo la égida de Friedrich Engels) — Rebelión
◆ Victoria Herrera: Marx y la historia — Buzos
◆ Alejandro F. Gutiérrez Carmona: La vigencia del pensamiento marxista — Alianza Tex
◆ Víctor Arrogante: El Capital y las aspiraciones de la clase trabajadora — Nueva Tribuna
◆ Mauricio Mejía: Karl Marx, el poeta de la mercancía — El Financiero
◆ Emmanuel Laurentin: Karl Marx à Paris: 1843-1845 — France Culture
◆ Jacinto Valdés-Dapena Vivanco: La teoría marxista del Che Guevara — Bohemia
◆ Aldo Casas: El marxismo como herramienta para la lucha — La necesidad de la formación en la militancia — La Tinta
◆ Evald Vasiliévich Iliénkov: La dialéctica de lo abstracto y lo concreto en El Capital de Marx — Templando el Acero
◆ Vincent Présumey: Suivi des écrits de Karl Marx / 1837-1848 - Part I, Part II, Part III & Part IV — Mediapart
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◆ Lepotier: Marx, Marxisme, Cui bono? — Bella Ciao
◆ Andrea Vitale: La critica di Pareto a Marx: una abborracciatura — Operai e Teoria
◆ Annelie Buntenbach: Marx provides us with a glimpse behind the scenes of capitalism — Marx 200
◆ Antoni Puig Solé: La Ley del Valor y la ecología en Marx — Lo que somos
◆ Vladimiro Giacché: Note sui significati di "Libertà" nei Lineamenti di Filosofia del Diritto di Hegel — Il Comunista
◆ Salvador López Arnal: Manuel Sacristán (1925-1985) como renovador de las tradiciones emancipatorias — Rebelión
◆ Paúl Ravelo Cabrera: Marx, Derrida, el Gesto Político y la supercapitalización mundial — Scribb
◆ Dino Greco: In difesa del marxismo — Sollevazione
◆ Alberto Quiñónez: Arte, praxis y materialismo histórico — Rebelión
◆ Josefina L. Martínez: Feminismo & Socialismo marxista - Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo — Rebelión
◆ John Bellamy Foster: Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza — Scribb
◆ José Manuel Bermudo Ávila: Concepto de Praxis en el joven Marx — Scribb
◆ Carlos Oliva Mendoza: Adolfo Sánchez Vázquez: ¿marxismo radical o crítica romántica? — InfoLibre
◆ Bernardo Coronel: ¿El marxismo es una ciencia? — La Haine
◆ Sylvain Rakotoarison: Le capitalisme selon Karl Marx — Agora Vox

— Notas y comentarios sobre El Capital
◆ António Ferraz: Os 150 anos do livro ‘O Capital’, de Karl Marx — Correio do Minho
◆ Horacio Tarcus: Traductores y editores de la “Biblia del Proletariado” - Parte I & Parte II — Memoria
◆ Emmanuel Laurentin: Le Capital, toujours utile pour penser la question économique et sociale? — France Culture
◆ J.M. González Lara: 150 años de El Capital — Vanguardia
◆ Roberto Giardina: Il Capitale di Marx ha 150 anni — Italia Oggi
◆ Alejandro Cifuentes: El Capital de Marx en el siglo XXI — Voz
◆ Marcela Gutiérrez Bobadilla: El Capital, de Karl Marx, celebra 150 años de su edición en Londres — Notimex
◆ Mario Robles Roberto Escorcia Romo: Algunas reflexiones sobre la vigencia e importancia del Tomo I de El Capital — Memoria
◆ Antoni Puig Solé: El Capital de Marx celebra su 150° aniversario — Lo que Somos
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◆ Jérôme Skalski: Lire Le Capital, un appel au possible du XXIe siècle - L’Humanité
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◆ Francisco Jaime: Marxismo: ¿salvación a través de la revolución? — El Siglo de Torreón
◆ Michel Husson: Marx, Piketty et Aghion sur la productivité — A l’encontre
◆ Guido Fernández Parmo: El día que Marx vio The Matrix — Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires
◆ Cest: Karl Marx y sus "Cuadernos de París" toman vida con ilustraciones de Maguma — El Periódico
◆ Leopoldo Moscoso: 'Das Kapital': reloading... — Público
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◆ José de María Romero Barea: Hölderlin ha leído a Marx y no lo olvida — Revista de Letras
◆ Ismaël Dupont: Marx et Engels: les vies extravagantes et chagrines des deux théoriciens du communisme! — Le Chiffon Rouge Morlai
◆ Francisco Cabrillo: Cómo Marx cambió el curso de la historia — Expansión
◆ El “Dragón Rojo”, en Manchester: Cierran el histórico pub donde Marx y Engels charlaban "entre copa y copa" — BigNews Tonight
◆ Marc Sala: El capitalismo se come al bar donde Marx y Engels debatían sobre comunismo — El Español

— Notas sobre debates, entrevistas y eventos
◆ Fabrizio Mejía Madrid: Conmemoran aniversario de la muerte de Lenin en Rusia — Proceso
◆ Segundo Congreso Mundial sobre Marxismo tendrá lugar en Beijing — Xinhua
◆ Debate entre Andrew Kliman & Fred Moseley — Tiempos Críticos
◆ David McNally & Sue Ferguson: “Social Reproduction Beyond Intersectionality: An Interview” — Marxismo Crítico
◆ Gustavo Hernández Sánchez: “Edward Palmer Thompson es un autor que sí supo dar un giro copernicano a los estudios marxistas” — Rebelión
◆ Alberto Maldonado: Michael Heinrich en Bogotá: El Capital de Marx es el misil más terrible lanzado contra la burguesía — Palabras al Margen
◆ Leonardo Cazes: En memoria de Itsván Mészáros — Rebelión (Publicada en O Globo)
◆ Entrevista con István Mészáros realizada por la revista persa Naghd’ (Kritik), el 02-06-1998: “Para ir Más allá del Capital” — Marxismo Crítico
◆ Rosa Nassif: “El Che no fue solo un hombre de acción sino un gran teórico marxista” — Agencia de Informaciones Mercosur AIM
◆ Entrevista a Juan Geymonat: Por un marxismo sin citas a Marx — Hemisferio Izquierdo
◆ Juliana Gonçalves: "El Capital no es una biblia ni un libro de recetas", dice José Paulo Netto [Português ] — Brasil de Fato
◆ Entrevista a Michael Heinrich: El Capital: una obra colosal “para desenmascarar un sistema completo de falsas percepciones” — Viento Sur
◆ Alejandro Katz & Mariano Schuster: Marx ha vuelto: 150 años de El Capital. Entrevista a Horacio Tarcus — La Vanguardia
◆ Salvador López Arnal: Entrevista a Gustavo Hernández Sánchez sobre "La tradición marxista y la encrucijada postmoderna" — Rebelión
◆ Jorge L. Acanda: "Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx" — La Linea de Fuego

— Notas sobre Lenin y la Revolución de Octubre
◆ Guillermo Almeyra: Qué fue la Revolución Rusa — La Jornada
◆ Jorge Figueroa: Dos revoluciones que cambiaron el mundo y el arte — La Gaceta
◆ Gilberto López y Rivas: La revolución socialista de 1917 y la cuestión nacional y colonial — La Jornada
◆ Aldo Agosti: Repensar la Revolución Rusa — Memoria
◆ Toni Negri: Lenin: Dalla teoria alla pratica — Euronomade
◆ Entretien avec Tariq Ali: L’héritage de Vladimir Lénine — Contretemps
◆ Andrea Catone: La Rivoluzione d’Ottobre e il Movimento Socialista Mondiale in una prospettiva storica — Marx XXI
◆ Michael Löwy: De la Revolución de Octubre al Ecocomunismo del Siglo XXI — Herramienta
◆ Serge Halimi: Il secolo di Lenin — Rifondazione Comunista
◆ Víctor Arrogante: La Gran Revolución de octubre — El Plural
◆ Luis Bilbao: El mundo a un siglo de la Revolución de Octubre — Rebelión
◆ Samir Amin: La Revolución de Octubre cien años después — El Viejo Topo
◆ Luis Fernando Valdés-López: Revolución rusa, 100 años después — Portaluz
◆ Ester Kandel: El centenario de la Revolución de octubre — Kaos en la Red
◆ Daniel Gaido: Come fare la rivoluzione senza prendere il potere...a luglio — PalermoGrad
◆ Eugenio del Río: Repensando la experiencia soviética — Ctxt
◆ Pablo Stancanelli: Presentación el Atlas de la Revolución rusa - Pan, paz, tierra... libertad — Le Monde Diplomatique
◆ Gabriel Quirici: La Revolución Rusa desafió a la izquierda, al marxismo y al capitalismo [Audio] — Del Sol

— Notas sobre la película “El joven Karl Marx”, del cineasta haitiano Raoul Peck
◆ Eduardo Mackenzie:"Le jeune Karl Marx ", le film le plus récent du réalisateur Raoul Peck vient de sortir en France — Dreuz
◆ Minou Petrovski: Pourquoi Raoul Peck, cinéaste haïtien, s’intéresse-t-il à la jeunesse de Karl Marx en 2017? — HuffPost
◆ Antônio Lima Jûnior: [Resenha] O jovem Karl Marx – Raoul Peck (2017) — Fundaçâo Dinarco Reis
◆ La película "El joven Karl Marx" llegará a los cines en el 2017 — Amistad Hispano-Soviética
◆ Boris Lefebvre: "Le jeune Karl Marx": de la rencontre avec Engels au Manifeste — Révolution Pernamente

— Notas sobre el maestro István Mészáros, recientemente fallecido
◆ Matteo Bifone: Oltre Il Capitale. Verso una teoria della transizione, a cura di R. Mapelli — Materialismo Storico
◆ Gabriel Vargas Lozano, Hillel Ticktin: István Mészáros: pensar la alienación y la crisis del capitalismo — SinPermiso
◆ Carmen Bohórquez: István Mészáros, ahora y siempre — Red 58
◆ István Mészáros: Reflexiones sobre la Nueva Internacional — Rebelión
◆ Ricardo Antunes: Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros — Herramienta
◆ Francisco Farina: Hasta la Victoria: István Mészáros — Marcha
◆ István Mészáros in memoriam : Capitalism and Ecological Destruction — Climate & Capitalism.us